NEW SONGDO CITY: PARAISO GARANTIZADO

0

Con un presupuesto billonario y las utopías tecnológicas y urbanísticas más ambiciosas en juego, comenzó a construirse en Corea del Sur el proyecto de la ciudad ubicua que pretende erigirse como uno de los principales centros de negocios en Asia. Pero la propuesta ha sembrado interrogantes: ¿será un lugar para vivir o un gran laboratorio de pruebas?

Texto: Fernando Amdan Fotos: Galería Gale International

Corea del Sur

Songdo City aspira a ser una ciudad referente para el comercio internacional.

Julio Verne la hubiese contemplado con envidia. Al menos en su mundo imaginario. Tal vez la hubiera soñado como la ciudad del futuro, aunque para nosotros pueda ser un futuro muy cercano. Frente a la costa de Incheon –ciudad surcoreana a 28 kilómetros de Seúl– se ganaron más de 1.500 acres al mar para levantar un faraónico proyecto urbanístico-tecnológico. Para lograrlo, las firmas Gale International y Posco E&C contarán con un presupuesto que parece de ficción: 25.000 millones de dólares. El objetivo es inaugurar en 2012 New Songdo City. El proyecto combina elementos de varias ciudades del mundo como Nueva York, Londres y Seúl, pero mantiene la impronta del medio ambiente coreano. No serán sólo los estilos arquitectónicos lo que Songdo tomará de otras ciudades. Paradójicanente para una ciudad coreana, el idioma oficial será el inglés. Desde hace tiempo es la lengua obligada para los negocios en Asia, y los mercados chino, coreano, japonés, filipino, indonés y tailandés lo comparten como su segundo idioma. A la hora de planificar las prestaciones de la ciudad, Gale recurrió a instituciones de Occidente y firmó alianzas para garantizar excelencia en las áreas de salud y educación. Por ejemplo, los colegios secundarios contarán con el asesoramiento de la Universidad de Harvard, y el hospital de Songdo y el programa de salud serán diseñados por una asociación entre la Universidad Nacional de Seúl e instituciones hospitalarias de Estados Unidos. “Todos los servicios, incluyendo la educación y el sistema de salud, serán incentivos enormes para que la gente viva en Songdo”, aseguró a ALMA MAGAZINE John B. Hynes III, presidente y CEO de Gale International.

COMO POBLARLA

El terreno sobre el que se erigirá la ciudad es de 1.500 acres ganados al mar.

El terreno sobre el que se erigirá la ciudad es de 1.500 acres ganados al mar.

El proyecto ha suscitado tantas expectativas como interrogantes. “Las personas interesadas nos hacen muchas preguntas: ¿estará invadida de autos?; ¿se sentirá como una ciudad planificada?; ¿tendrá características coreanas o internacionales?;” reveló James Von Klemperer, titular de Kohn Pedersen Fox Associates PC, la firma de arquitectos responsable de Songdo. Partiendo de cero, la iniciativa –seguida de cerca por el gobierno surcoreano– tiene la aspiración de convertir a Songdo en una de las ciudades asiáticas referentes para el comercio internacional, aprovechando los beneficios fiscales de la Free Economic Zone de Incheon. Pero las decisiones de los interesados dependen también de la cercanía con otros proyectos de negocios, los controles gubernamentales y una buena convivencia con los ciudadanos. En Corea del Sur no abundan buenos terrenos para proyectos inmobiliarios de envergadura, y las primeras respuestas a Songdo parecen ser prueba de ello. El primer barrio de la ciudad, llamado First World, vendió 2.500 unidades residenciales en una semana, a cambio de la nada despreciable cifra de 1.000 millones de dólares. Teniendo en cuenta que albergará a 65.000 personas con vivienda propia y un total de 300.000 trabajarán allí, no es difícil estimar los beneficios económicos que Songdo puede representar para sus promotores. Pero poblar la ciudad no será tarea fácil. Las leyes surcoreanas estipulan que la mayoría de los espacios para residencias deben ser subastados, debido a que la demanda supera a la oferta. Ese escenario, que por un lado valoriza fuertemente las propiedades, al mismo tiempo acota el margen especulativo de los propietarios y potenciales compradores.

EL ESPEJO FRANCES

Las aspiraciones de Songdo y las utopías lecorbusieranas son de un parecido sugerente. El arquitecto francés Le Corbusier, cuyo nombre real era Charles-Édouard Jeanneret, dejó al morir en 1965 un legado conceptual que combinaba fuertemente las ideas arquitectónicas modernas con los valores asociados a las máquinas, muy vigentes a comienzos del siglo pasado de la mano de expresiones artísticas como el futurismo. Anhelaba construir una ciudad interconectada por “vías aéreas” (autopistas) y plagada de espacios verdes. Además imaginaba el diseño de los edificios construidos sobre pilotes y, en la ciudad, claramente distribuidas las superficies para las residencias, los comercios, los parques, etcétera; aspiraciones cuya similitud con Songdo no parecen responder a una pura coincidencia. Le Corbusier apuntaba a una racionalización máxima del espacio, y para ello una ciudad debía funcionar tan aceitada como una máquina, funcional a la organización productiva y socioeconómica de un lugar. La expresión más fuerte de esta idea fue L’Unité: un enorme edificio para 1.600 personas cuyas habitaciones tendrían 2,10 metros de alto, exactamente lo que mide –según su curioso criterio– una persona promedio de 1,86 metro de altura, más un brazo extendido hacia arriba.

¿LIBRE CIRCULACIÓN?

La modernidad exigió a las urbanizaciones que habían proliferado con la vorágine del largo proceso de la Revolución Industrial, que suprimieran el crecimiento sin planificación. Las razones saltaban a la vista. El hacinamiento humano, la falta de higiene y la nula funcionalidad, frente a la nueva dinámica de producción que demandaba la fábrica, afectaba a los obreros y a los propios industriales. De ese modo, por ejemplo, el trazado de Washington obedeció a un esquema radial confeccionado por el arquitecto L’Enfant en 1791, con grandes avenidas partiendo del Capitolio y parques de todo tipo pensados como pulmones de la ciudad. Décadas después, entre 1850 y 1860, el prefecto de París bajo el mandato de Napoleón III, el Barón de Haussman, llevó a cabo el remodelamiento de la ciudad bajo un impresionante proyecto urbanístico que se proponía dejar atrás los tiempos de desorden medieval de la capital francesa. En Latinoamérica, más precisamente en la construcción de Brasilia hacia fines del siglo pasado, la búsqueda de una buena circulación se hizo evidente desde la metáfora que propone el trazado de la ciudad. La nueva capital brasileña fue diseñada en forma de avión, cuyas partes (fuselajes, alas, cola) están destinadas a un sector diferente de la ciudad, sea el comercial, residencial, gubernamental u otros. Desde la planificación de Washington hasta hoy, los proyectos comparten una meta: garantizar una circulación fluida. Songdo no quiere ser diferente. La libre circulación busca sustentarse sobre varios de los conceptos urbanísticos modernos. Pero también trae novedades propias de estos tiempos. En la era de la globalización, no sólo el tránsito de personas, bienes y capitales debe estar garantizado, sino también el de la información. De ahí uno de los valores agregados de Songdo: la tecnología omnipresente. “New Songdo ya ha demostrado que puede ser construida en función de un mecanismo natural de demanda de negocios”, explicó Von Klemperer. “Brasilia fue una gran visión y un gran diseño, pero no tiene ninguna de las ventajas de Songdo”, agregó. De hecho, la circulación es uno de los temas de mayor preocupación para los creadores de esta nueva ciudad. En la iniciativa, no sólo está contemplada la cercanía con el Aeropuerto Internacional de Incheon –está a sólo 7,4 millas–, sino que también se propone que el transporte en la ciudad evite todo congestionamiento. “Tenemos que trabajar en el tema del tráfico –reconocen los urbanistas–. Estamos haciendo nuestros mayores esfuerzos para suavizar las consecuencias de los automóviles, y priorizar al peatón”.

CIUDAD UBICUA

La omnipresencia tecnológica será una de las grandes características de Songdo City.

La omnipresencia tecnológica será una de las grandes características de Songdo City.

El concepto algo contradictorio de una ciudad- U (ciudad ubicua, omnipresente), cuya máxima expresión alcanzada hasta ahora será Songdo, tiene la particularidad de contar con todas sus redes –comerciales, residenciales, educativas, médicas, gubernamentales– interoperando entre sí. En ese aspecto, la estrella será la identificación por radio frecuencia (Radio Frequency Identification): tarjetas inteligentes y dispositivos basados en sensores. Esta tecnología hará de Songdo una “ciudad inteligente”, con la capacidad –por ejemplo– de detectar y premiar a los ciudadanos que reciclen correctamente sus residuos, de disponer de pisos sensibles que contactan al hospital si una persona mayor cae al suelo, hacer compras a distancia y dejar en el pasado las llaves para ingresar a los hogares. Algunos medios señalaron que esta experiencia sería aprovechada como conejillo de Indias para testear las tecnologías. Según Hynes, “la tecnología ha sido probada para convertirse en el principal driver del crecimiento de las empresas y la productividad de los negocios. La mayoría de las ciudades no están preparadas para contar con las eficiencias que ofrecerá Songdo, debido a que esta ciudad está siendo construida con los servicios planificados desde el principio”. Los inquilinos residenciales y comerciales contarán con una administración integrada y el monitoreo de un gran abanico de servicios interconectados en una red unificada, incluidos facilidades para el manejo, servicios IT, seguridad y sistemas de salud. Revistas especializadas como Metropolis criticaron la iniciativa. A diferencia de las ciudades tradicionales, en una urbanización que comienza desde cero, como ésta, quienes residan allí deberán ajustarse a lo que sus constructores pensaron para ellos. Acoplarse a las tecnologías previstas en el proyecto es el otro desafío. Los detractores señalan a Songdo como un proyecto más abocado a satisfacer las aspiraciones urbanísticas y tecnológicas de sus promotores, en lugar de ser una iniciativa pensada para y por los futuros habitantes.

¿SILICON EN COREANO?

Las comparaciones de New Songdo City con Silicon Valley, en Estados Unidos, son difíciles de evitar. Al igual que la iniciativa surcoreana, la cuna californiana de las empresas de tecnología creció prácticamente de la nada con una alta dosis de conectividad y gracias a la llegada de grandes inversores. Pero el destino de Silicon Valley como ciudad está signado por la suerte de la industria de IT y sufrió el impacto al explotar la burbuja de las dotcom. “Para nada Songdo dependerá del desempeño de una sola industria, como Silicon Valley”, explicó John B. Hynes, III. “Songdo está diseñada como un lugar para sostener los servicios financieros y de los negocios. El comercio puede cambiar, naturalmente, y no podemos ignorar el rumbo de la economía mundial. Nadie es inmune a una recesión a nivel planetario, pero esta ciudad fue pensada para el largo plazo”, agregó.

INNOVACION VS. PRIVACIDAD

Mientras que en Oriente la aplicación de tecnología ubicua es una oportunidad para exhibir los avances de la región en ese terreno, en Occidente ha sido motivo de duros cuestionamientos. La omnipresencia tecnológica, advierten, corre el riesgo de vulnerar la privacidad de los ciudadanos y convertirse en un opresivo mecanismo de vigilancia y control, al mejor estilo de 1984, la obra de George Orwell, o de las descripciones que Aldous Huxley hizo en Un mundo feliz. El renombrado urbanista parisiense Paul Virilio es uno de los principales críticos de lugares como Songdo, donde las tecnologías de la información marcan el ritmo de la ciudad. Virilio sostiene que la cada vez mayor aceleración de las urbes atenta contra la percepción y sentido de la ubicación de sus habitantes. La organización en búsqueda de la ubicuidad, para el urbanista, se asocia directamente a esquemas de vigilancia. “La tecnología ubicua proporciona a las personas un acceso tremendamente seguro a la información y muchas otras aplicaciones”, defiende Hynes ante ALMA Magazine. “Se harán grandes esfuerzos para proteger información privada incluida en la tecnología y los softwares. Las personas elegirán sobre su participación en estos sistemas en función de su conveniencia y seguridad”. Aún restan seis años para su finalización, y Songdo City ya comenzó a posicionarse como una ciudad de satisfacción garantizada, especialmente para sus promotores y sus objetivos de recaudación. Críticas y expectativas al margen, tendrá su prueba de fuego cuando personas y empresas finalmente se trasladen allí y testeen in situ las bondades que promete la ciudad. Son, en definitiva, quienes les pondrán vida al proyecto, algo difícil de prever en un presupuesto. Por lo pronto, en Gale confían que el potencial del proyecto trascenderá el trazado inicial y permitirá extender “varias millas más” la superficie de Songdo. “Las ciudades nunca son perfectas, porque nunca están terminadas”, admitió Von Klemperer.


Compartir.

Dejar un Comentario