BRIE LARSON: LA PACIENCIA DE LA ARAÑA

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En la última entrega de los Oscar, ni la fama de Jennifer Lawrence ni el prestigio de Cate Blanchett lograron quitarle el sueño a una de las actrices menos conocidas de la última edición. Con sólo 26 años y una imponderable perseverancia, su protagónico en la descarnada Home –que le valió el premio a mejor actriz de la Academia– la ubicó en un sitial impensado para ella un año atrás. Como muchas estrellas (Madonna, Cher), Brie Larson utiliza un nombre artístico. Además, contagia con su estimulante entrega y una sinceridad brutal. Fuimos a su encuentro.

Texto: Fabián W. Waintal / Fotos: Gentileza Romar Media / AMPAS

Inimaginable. “Es agradable y maravilloso pero también da miedo”, explica Larson sobre el momento que está viviendo.

Inimaginable. “Es agradable y maravilloso pero también da miedo”, explica Larson sobre el momento que está viviendo.

ALMA MAGAZINE: ¿Usted tiene una “habitación” especial para tantos premios? ¿Qué significa realmente para un actor ganar un Oscar?

BRIE LARSON: En particular, este premio significa muchísimo porque viene de gente que está en el mundo del cine mucho antes que yo. Son personas que contaron muchísimas historias, mucho antes de que yo pudiera hacerlo. Ellos son los que me enseñaron el camino y pavimentaron la superficie para que actrices como yo puedan llegar a conseguir trabajos de calidad. Me siento muy honrada por haber sido incluida dentro de ese grupo.

AM: ¿Imaginó alguna vez este momento?

B.L.: ¡Sí! Es algo que soñaba desde los siete años. Y lo increíble es que el lema del Oscar de esta última edición fue “Soñemos con Oro”.

AM: ¿Qué es lo más divertido de una entrega de premios… más allá del premio?

B.L: Hay muchas cosas impresionantes, como las conversaciones que se organizan entre las actrices nominadas. Amo esas conversaciones, las mesas redondas con mujeres fabulosas que admiro tanto. Eso es realmente maravilloso porque las actrices que estuvieron en este mismo camino mucho antes que yo, también apoyan al nuevo talento que llega. Y siento que hoy soy parte de una tribu. Se siente bien. Además, la devolución del trabajo que hice, gracias a la mirada de otras personas, me brinda una oportunidad extraordinaria. Una película como Room fue algo muy específico para mí, pero la experiencia de viajar a tantos países, para hablar con tanta gente diferente, es algo que me asombra poderosamente, más que nada el hecho de ver cómo un mismo filme puede significar algo completamente diferente para alguien. Eso también fue sorprendente.

“El cine siempre fue el lugar perfecto para expresarme y explorar aquellas cosas que me daban miedo de sondear en la vida real.”

AM: En la entrega de los Globo de Oro, usted había subido a internet una foto suya con Katy Perry comiendo una hamburguesa…

B.L.: (Risas) Es que por lo general en la alfombra roja te olvidas de que no cenaste nada. Y esa noche, esperábamos que hubiera algo de comer, pero cuando llegamos no había nada. Todos nos moríamos de hambre y Jamie Foxx estaba mandando mensajes de texto a la gente del hotel para que nos traigan al menos unas papas fritas. Les rogábamos a todos, prometiendo que íbamos a esconderlas debajo de la mesa. Y Katy consiguió la hamburguesa justo cuando anunciaron mi categoría. Sin embargo, después de ganar comencé a sacarme fotos con Leonardo DiCaprio, por eso cuando recién logré sentarme, en mi asiento había una hamburguesa calentita de In-N-Out.

AM: ¿Y cómo celebró la obtención del Oscar?

B.L.: Lo primero que hice fue comer otra hamburguesa y no paré de bailar toda la noche. Todavía sigo festejando.

Perseverancia inestimable

Ahora saborea su triunfo tras años de audiciones en salas de espera llenas de jóvenes como ella, con los mismos sueños.

Ahora saborea su triunfo tras años de audiciones en salas de espera llenas de jóvenes como ella, con los mismos sueños.

En la capital de California, en Sacramento, nació el 1 de octubre de 1989 con el nombre completo de Brianne Sidonie Desaulniers. Apenas tenía seis años cuando empezó las primeras clases de actuación como una de las estudiantes más jóvenes del American Conservatory Theater en San Francisco. En la adolescencia fue parte del mundo de Disney Channel con la película Right on Track (2003), y al otro año formó parte de la comedia de MGM Sleepover (2004). Con personajes menos destacados, Brie luego apareció en la pantalla chica interpretando a la hija rebelde de Toni Collette en el especial de HBO United States of Tara (2009-2011), producido por Steven Spielberg. Además, fue la novia de Michael Cera en Scott Pilgrim vs. The World (2010), antes de que Jonah Hill se interesara por ella en 21 Jump Street (2012) y Ben Stiller también le gustara en Greenberg (2010).

“La fama da miedo, aunque también es algo muy cálido. Se siente como si tuvieras un amigo a todos los lados que vas.”

El cambio de rumbo en su carrera surgió con Short Term 12 (2013), una historia de una supervisora de un grupo de huérfanos. “Hasta ese entonces, yo no había sido nunca la protagonista de nada y tampoco estaba segura si quería serlo. Siempre me preocupó perder el anonimato y mi misterio. Me preocupaba que al ser protagonista, la película iba a pasar por mí y yo quería ser otra persona. No me gusta atraer la atención”, comenta Brie. Sin embargo, fue por la misma Short Term 12 que el director Lenny Abrahamson la eligió como la gran protagonista del Oscar que ganó meses atrás con Room.

AM: ¿Es verdad que el significado de la película Room tiene mucho que ver con su vida personal?

B.L.: Sí. Crecí en circunstancias extremas, con una madre soltera, viviendo en un pequeño apartamento. Por eso, ante la oportunidad de protagonizar esta película, me di cuenta de que era una buena ocasión para revivir una parte de mi vida, pero como si fuera mi madre. Eso fue lo más emocionante. Durante el rodaje, me la pasé llamándola por teléfono casi todos los días, pidiéndole perdón todo el tiempo. Hay cosas que nunca vamos a poder entender hasta que lo vivimos en primera persona.

AM: El día que tenga hijos, ¿usted cree que reaccionará como la madre sobreprotectora que interpretó en el filme?

B.L.: Probablemente. Todavía no tengo hijos, pero entiendo lo complicado que es ser madre. Personalmente tengo muchos problemas en tratar de ser perfecta y es devastador percibir que es imposible. Es algo que también se relaciona con la maternidad. No sé lo que significa ser padre, sólo pude experimentarlo limitadamente en la ficción, aunque es algo que me entusiasma. Creo que los niños son algo mágico, están llenos de sabiduría.

AM: ¿Retrocedemos un poco en el tiempo?

B.L.: ¿A mayo del año pasado? A esa altura del año todavía estaba tratando de descifrar quién era. La película ya se había terminado, pero yo seguía buscando mi identidad. Trataba de encontrar las piezas entre lo que había aprendido con mi personaje de Room y lo que recordaba de quién era antes de la filmación, porque había pasado demasiado tiempo preparándome para el rodaje. Y en ese preciso instante, la verdad, yo era muy diferente a la persona que era cuando empecé la filmación. Lo extraño es que hoy puedo decirle que ahora sí soy yo completamente. Sobre todo por la experiencia que viví, la forma en que me sentí, hasta el vestido que tengo ahora, todo representa lo que soy. Y estoy emocionada por haber logrado una estatuilla dorada, porque es una increíble metáfora de cómo me siento por dentro.

AM: ¿Cuál fue el mejor consejo que recibió en medio de la escala a la cima?

B.L.: A los quince años hice una película con el director de fotografía Michael Chapman y él realmente me inspiró mucho. El viene del cine clásico y al final del rodaje le pregunté si tenía algún consejo para darme. Debo confesar que a lo largo de mi vida, es la única persona a la que pedí consejo. Y él me dijo: “Siempre hay que dormir una siesta en la hora del almuerzo”. Desde ese día, siempre le hice caso. Un actor necesita demasiada energía y no sólo pasa lo que se ve en la pantalla. También tiene mucho que ver las relaciones que hay detrás de cámara, asegurándote de que haya camaradería entre todos los que hacen la película. Y todo eso, cansa. Pero una siesta de veinte minutos recarga lo suficiente como para volver a trabajar con ganas.

AM: ¿En medio de semejante triunfo se puso a pensar en las épocas donde alguna vez la rechazaron por algún personaje?

B.L.: Muchas veces. Pero también supe ponerme firme a ciertas pruebas de audición donde, por ejemplo, algún director de casting pudo haberme dicho que le encantaba lo que había realizado, aunque que le gustaría verme en minifalda y tacos altos, cuando no hay ninguna razón para aparecer así a menos que quieran crear cierta fantasía. Esa es la parte más loca de nuestro trabajo. Siempre rechacé esos momentos. A lo mejor lo intenté una vez y me sentí terrible porque si me piden que sea sensual con tacos altos, eso no me hace sentir para nada sensual. Al contrario, me hace sentir incómoda. Y con el tiempo aprendí a tener confianza y ser fuerte. Quiero representar en el cine mujeres que conozco, mujeres que entiendo, mujeres complicadas, mujeres que están dentro de mí. Esa es mi misión.

AM: En su caso, más que un trabajo, ¿la actuación es una forma de vida?

B.L.: Yo tuve que estudiar en casa y muchas veces me sentí sola. Siempre percibí que la realidad era un lugar muy extraño y que todos estaban contentos en ser normales, pero yo no sabía cómo serlo. Advertía que todos eran felices, menos yo. Y tenía miedo de que no me quisieran, aunque con el cine encontré un sitio seguro para estar… insegura. El cine siempre fue el lugar perfecto para expresarme y explorar aquellas cosas que me daban pavor de sondear en la vida real. Y al hacerlo, noté que también me conectaba con la gente. Cuando compartes tus debilidades e inseguridades, siempre hay alguien que te dice que le sucede lo mismo. Para mí, es la mejor forma de conectarme con el mundo. Y una película como Room lo logró mucho más de lo que imaginaba.

“Quiero representar en el cine mujeres que conozco, mujeres que entiendo, mujeres complicadas, mujeres que están dentro de mí. Esa es mi misión.”

El cine como experiencia sagrada

Polifacética. Además de directora y guionista de cortos, la joven actriz estuvo embarcada en una exitosa carrera musical.

Polifacética. Además de directora y guionista de cortos, la joven actriz estuvo embarcada en una exitosa carrera musical.

Para la preparación del rol de Room, Brie Larson perdió nada menos que quince libras y se entrevistó con diferentes expertos de abuso sexual, para encarnar mejor el personaje de una mujer secuestrada por años en una habitación. Incluso ella misma trató de vivir la misma experiencia, sola y sin salir de su apartamento durante semanas, leyendo otras historias sobre violaciones y abuso sexual infantil.

AM: ¿Cómo fue que eligió una película tan dramática como Room?

B.L.: En principio, la idea de sentarse a ver cine para mí es algo muy sagrado. Así fue como aprendí sobre el mundo, sobre las diferentes culturas, sobre las distintas generaciones y las formas diferentes de ser mujer. Siempre creí en cada cuadro de las películas que veía. Y a medida que fui creciendo, me di cuenta de que haciendo cine, podemos conseguir lo que queremos de la gente. Y siento una gran responsabilidad por contar algo lo más honesto que pueda y ser tan vulnerable como sea posible. Porque transmitir esa vulnerabilidad es lo más poderoso que puedo hacer. Aunque veas una película con apenas veinte personas, siempre estás solo en el cine y yo espero que con mis películas pueda encontrar algo en común con esas personas, con historias que duren mucho más de lo que yo pueda durar. Es la mejor forma de conectarse con el resto del mundo.

AM: Y del rodaje de una película, ¿cuál es la mejor retribución?

B.L.: Lograr que mi corazón crezca un par de talles más. (Risas) Tengo demasiada devoción por ir a trabajar cada día y en el caso de una película como Room dirigí esa pasión a Jacob Tremblay que interpretaba a mi hijo. Siempre me preocupé de que él estuviera feliz y cómodo, tratando de darle espacio para su creatividad y me hizo feliz verla florecer a diario. Ese fue mi premio.

AM: ¿El Oscar le deja alguna lección?

B.L.: Es todo tan nuevo para mí. Por todo el tiempo que pasó, no estoy acostumbrada a hablar tanto sobre la misma película. Y en todo este tiempo, he descubierto la película en diferentes formas. Me imagino que la causa reside en que he hablado con la prensa de todas las partes del mundo. Es increíble encontrar distintos significados de la misma película. Y para alguien como yo que le gusta ser tan introvertida, salir al mundo y ver cómo una obra de arte se conecta con tanta gente… Asombra. En cuanto a la parte de la fama, da miedo, aunque también es algo muy cálido. Se siente como si tuvieras un amigo a todos los lados que vas.

AM: En estos últimos tiempos, ¿qué cosas aprendió de usted que desconocía a nivel personal?

B.L.: Aprendí tanto… No obstante, lo más importante fue darme cuenta de la fuerza que tengo dentro de mí; lo pienso en relación al momento en que tuve que conseguir quince libras de músculo y tuve que levantar cosas que nunca pensé que podía llegar a alzar; algo que se volvió una rutina muy importante para hacer cine. Todas las mañanas me encontraba con mi entrenadora Fraya que me hacía levantar unas pesas enormes por encima de mi cabeza. Y como nunca antes, eso generó un cambio en mi mente. Hay momentos en los que pensamos que no damos más y después entramos en razón de que hay mucho más y la vida continúa. Que si bien es difícil, no está nada mal que así sea.

Agenda recargada

Tras ganar varios premios como mejor actriz por Home, incluyendo los más importantes, Larson también logró su primer Oscar.

Tras ganar varios premios como mejor actriz por Home, incluyendo los más importantes, Larson también logró su primer Oscar.

En la actualidad, Brie Larson está inmersa en el rodaje del nuevo King Kong: la película se llama Kong Skull Island y llegará a las salas en marzo de 2017. Pero Brie también tiene otro proyecto en el horizonte para el año próximo. Se trata de The Glass Castle, un filme basado en la autobiografía de la periodista Jeanette Walls y en el que ella suplanta a Jennifer Lawrence. Un libro como The Glass Castle, publicado en 2005, comprende una reveladora mirada a una familia al mismo tiempo profundamente disfuncional y vibrante. Además de Brie, en el reparto se destacan Naomi Watts (será su excéntrica madre) y Woody Harrelson (que estará en la piel de su padre alcohólico); el realizador es Destin Daniel Cretton, quien ya la dirigió en Short Term 12.

Sin embargo, su agenda laboral no se termina aquí. A lo largo del segundo semestre del año la veremos en Free Fire, de Ben Wheatley. La acción se sitúa en 1978 en Boston. El líder de una banda que trafica con armas está realizando una venta a un par de irlandeses. Todo se complicará cuando una mujer se presente en el almacén abandonado en el que se está llevando a cabo el intercambio, ya que no tardará en iniciarse un tiroteo. El otro estreno que nos espera es Basmati Blues, un musical al estilo Bollywood que Larson protagoniza, y en la que comparte cartel y pasos de baile con Donald Sutherland.

Todo parece precipitado en su vida de los últimos meses, aunque Larson no se engaña: “Hollywood es un mundo caótico y complicado que se parece a las máquinas tragaperras de Las Vegas, en las que echas una moneda y no sabes lo que te va a salir. Pero hay que seguir intentándolo”, indicó unos meses atrás. Habrá que estar atentos a los movimientos de una de las nuevas promesas de Hollywood con mayor proyección.


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