SRI LANKA: LA ISLA DE LOS MIL NOMBRES

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En poco más de 65.000 km², este maravilloso país cuenta con atractivos suficientes como para corroborar las palabras de Marco Polo, quien dijo en el siglo XIII que Ceilán –nombre antiguo de Sri Lanka– era “la isla más hermosa del mundo”. En medio de la exuberancia tropical, alberga monumentos budistas, pueblos pintorescos, altas montañas y reservas naturales. Conocido como “la lágrima de la India”, refleja riqueza y belleza. Sus interminables plantaciones de té conforman un paisaje de ensueño y sus parques dan cobijo a una exótica fauna.

Texto: Jorge Saldaña / Fotos: Vimukthi Fonseka / Sriyani Dehipitiya / Nilukshi Hamine / Menaka Swarnamali / Pooja Vasudevi / Henry Kalansuriya / Thusitha Perera / Shanudrie Ranawana / Ciryl Amarasena / Ruby Bavan

Arrozales, palmeras, búfalos de agua y estatuas de Buda. Pescadores acróbatas, edificios con dos mil años de antigüedad y árboles sagrados. Colinas de color verde esmeralda alfombradas de campos de té, espesas junglas que durante siglos ocultaron gemas arqueológicas. Leopardos salvajes, osos, ballenas y elefantes. Aromáticos jardines de especias y orquídeas; bosques de caoba, ébano y sándalo. Un centenar de vertiginosas cascadas y cataratas refrescando bosques de montaña. Venerables hoteles coloniales, eco resorts y hoteles boutique, tratamientos de ayurveda y meditación. Veintidós parques, reservas y santuarios naturales; ocho sitios declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Puertos que han visto echar pie a tierra a piratas malayos, navegantes portugueses, árabes, holandeses y británicos, playas de cocoteros sinfín apenas explotadas…

Sri Lanka se encuentra en el océano Índico, al suroeste de la bahía de Bengala y al sudeste del mar Arábigo.

Sri Lanka, hasta 1972 Ceilán, es una isla verde y extremadamente fértil de naturaleza indómita, salvaje en su mayor parte, y con una biodiversidad apabullante. Ofrece en un reducido espacio una gran variedad geográfica, climática y natural más propia de un continente que de una isla. Por eso sigue siendo un país para descubrir.

Colombo.

Su capital es una ciudad vibrante, con una mezcla de arquitectura moderna, edificios coloniales y ruinas. Debido a su gran puerto natural y su posición estratégica sobre las rutas comerciales marinas, que unen el este y el oeste, hace más de dos mil años que los comerciantes saben de su existencia. Es muy atractivo recorrer en un tuk-tuk sus callejuelas y sus mercados. El paseo marítimo de Galle Face discurre en paralelo al océano Indico durante casi dos kilómetros y es el lugar más apreciado para el ocio. Es en esta zona donde se hallan los hoteles más prestigiosos de Colombo. Su Museo Nacional es indispensable para cualquier viajero que quiera conocer la historia y el arte del país.

Pinnawalla.

Playas Sri LankaEl orfanato de Pinnawalla, a orillas del río Mahaweli Ganga, en el suroeste de la isla y a escasos 90 kilómetros de la capital, es pionero en el mundo en la conservación de los más grandes mamíferos asiáticos, un animal sagrado para la cultura cingalesa. En este hogar de protección se cuida una manada de casi un centenar de paquidermos; se trata de ejemplares huérfanos, heridos, maltratados o ancianos.

Galle. La ciudad vieja, la fortaleza y los bastiones fueron construidos por los portugueses en el siglo XVI, y posteriormente mejorados por los holandeses, lo que supone el primer ejemplo de ciudad fortificada que los europeos levantaron en el sudeste asiático. El fascinante casco histórico de Galle combina elementos de las arquitecturas europeas y asiáticas y muchos de los edificios históricos cobijan hoy restaurantes y hoteles con encanto. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

Kandy.
PinnawallaUbicada junto a un lago artificial, es la urbe más visitada del país. Conocida comúnmente por el nombre de Senkadagala, esta ciudad sagrada del budismo fue la última capital de los reyes sinhalas. Gracias al mecenazgo de estos monarcas, la cultura cingalesa floreció durante más de veinticinco siglos hasta la ocupación de Sri Lanka por los británicos en 1815. Muy aconsejable acercarse al complejo de edificios del Palacio Real y los templos hinduistas. En Kandy se rinde culto al Templo del Diente de Buda, célebre lugar de peregrinación que hospeda la reliquia más venerada del país. En agosto se celebra uno de los acontecimientos más populares: el Esala Perahera, uno de los festivales culturales más impactantes de Asia. A seis kilómetros, se encuentra Peradeniya, donde se puede visitar un exquisito jardín botánico de exuberancia tropical que es referencia mundial.

Dambulla. Excavados y esculpidos en la roca hace más de dos mil años, los templos de Dambulla expresan la ancestral presencia del budismo en la isla y brindan al visitante una deslumbrante colección de pintura al fresco y estatuas de Buda.

Más de dos mil años de cultura aguardan en yacimientos ancestrales, donde templos legendarios lucen preciosos detalles.

Triángulo histórico y cultural.
Sri Lanka, yacimientos ancestrales.La antigüedad y relevancia histórica de la cultura de los reinos del país luce en todo su esplendor en este triángulo de la zona centro y norte que custodia restos arqueológicos que van del siglo III a.C hasta el XII y suma cuatro sitios elevados por la Unesco a Patrimonio de la Humanidad. Sigiriya es el palacio-fortaleza que Kassapa, un monarca del siglo V, quiso construirse en un emplazamiento inexpugnable y recóndito, sobre la cumbre de una mole de granito rectangular que se alza a 250 metros de altura dominando la jungla de la llanura y siendo una de las imágenes más reconocibles de Sri Lanka. Por su lado, Anuradhapura, primera capital histórica, fundada en 473 a.C y vigente hasta el 993 de nuestra era, fue redescubierta a principios del XIX por los ingleses. Conserva la mayor estupa del país, santuarios, y colosales figuras de Buda. Ciudad sagrada para el budismo por aposentar el Sri Maha Bodhi, árbol sagrado con 2.500 años de antigüedad, nacido de un esqueje de la higuera bajo la cual Buda recibió la iluminación. Y por último, Polonnaruwa, capital medieval en el siglo XI y corazón del budismo, fue devorada por la selva y prácticamente olvidada durante siete siglos. Almacena un resplandeciente patrimonio histórico y cultural. Las colosales estatuas de Buda de Gal Vihara son su mayor tesoro artístico.

Hill Country.

Hill CountryLa meseta central se eleva hasta los 2.500 metros y resguarda una enorme riqueza natural, a veces casi intacta, con fragantes jardines de especias y verdes colinas sembradas de una de las variedades de té más apreciadas del mundo. Tres lugares de la zona conforman un único sitio Patrimonio de la Humanidad bajo el nombre de Central Highlands: el Area Protegida del Pico Wilderness, el Parque nacional de las Llanuras de Horton y el Bosque de Conservación de Knuckles, bosques montañosos que albergan una flora y fauna de una diversidad extraordinaria, incluyendo varias especies amenazadas. Un entorno ideal para los devotos del trekking, el camping y los eco tours. A su vez, el núcleo urbano de referencia es Nuwara Eliya, una ciudad construida en las colinas más altas del corazón esmeralda de la isla –a casi 1.900 metros de altura– junto a las plantaciones donde se cultiva “el champán de los tés”. En ella se aprecia la influencia de la era colonial y todavía hoy pueden admirarse palacios victorianos y opulentas residencias de aquellos hacendados británicos.

Este país insular despegó como destino turístico en 2010, tras el final del conflicto bélico con la insurgencia tamil.

Playas.

UnawatunaSri Lanka es una isla tropical de costa poco abrupta, con playas de arena fina y dorada bañadas por el Indico. Con un litoral de 1.300 kilómetros y una temperatura media de las aguas de unos 27ºC, constituye un destino perfecto, poco explotado y en absoluto masificado para los viajeros en busca ya sea de tranquilidad, de actividades acuáticas e incluso de avistajes de delfines y ballenas. En el oeste sobresale Unawatuna, que aparece en muchas listas de las mejores playas del mundo: una bahía semicircular protegida por una doble barrera de coral. Bentota y Beruwala, 60 kilómetros al sur de Colombo, disponen de una amplia gama de resorts y hoteles boutique con tratamientos de ayurveda en sus spa y variados servicios, por lo que resulta muy recomendable para el turismo familiar. En el sur se extiende una línea de costa desde Tangalle hasta Weligama, con buenos sectores para el buceo, dada la exuberancia de sus fondos marinos. En el litoral este es célebre Arugam Bay, una meca de los surfistas.

Quien se canse del clima tropical de la costa, puede ir a las verdísimas montañas donde se esconden discretos encantos.

Parques nacionales.

Sri Lanka elefantes.Esta pequeña isla ampara una abundante biodiversidad y en sus parques nacionales y reservas naturales habitan elefantes, leopardos, osos y ballenas. Los más reconocidos son el Parque nacional Yala, una reserva salvaje al sureste, que registra una de las mayores densidades de leopardos del planeta en una única área geográfica; el Parque nacional de Minneriya, escenario de una de las mayores reuniones animales, la de los elefantes salvajes que acuden en julio y agosto a un inmenso estanque; y el Parque nacional Udawalawe, un santuario para elefantes asiáticos y aves.

Sinharaja Forest Reserve.

UnawatunaSituado en el sudoeste de la isla, este bosque lluvioso primigenio constituye un auténtico edén de flora y fauna, que refugia el 95% de la avifauna del país. Además, la reserva aloja más del 50% de las especies endémicas de mamíferos y mariposas de Sri Lanka, así como muchas clases de insectos, reptiles y anfíbios poco comunes. Un recorrido fuera de las rutas usuales del turismo, pero imprescindible para el viajero sagaz naturalista.

Sabores.

Sabores Sri Lanka.La comida más típica es el arroz y el curry, siendo éste a menudo acompañado por raciones más pequeñas de carne, pollo, verdura o pescado. Además, hay que destacar la profusión de platos sazonados con las especias típicas de la isla (cardamomo, clavo, jengibre y pimienta). En los pueblos de la costa se degusta un delicioso atún y también preparan platos indios tales como thali y biriyani vegetarianos. Sin embargo, nadie puede marcharse sin probar su té, ya que es considerado el mejor que existe en todo el mundo. Y no hay que olvidarse de beber el arrack, una bebida alcohólica distintiva de Sri Lanka, que se obtiene de la destilación del coco. En la mayoría de los hoteles tienen a diario bufetes de comida oriental, donde encontrará muchas frutas tropicales.


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