POR UN NUEVO PACTO MUNDIAL SOBRE REFUGIADOS: AVANZA EL ODIO Y LA XENOFOBIA

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Los egoísmos nacionales amenazan un histórico acuerdo sobre refugiados. Las escalofriantes cifras lo dicen todo: 20 millones de refugiados y 244 millones de migrantes en el mundo. Este 19 de septiembre en Nueva York se realizará la Cumbre sobre Movimientos de Refugiados y Migrantes, en la que participarán más de cien jefes de Estado. El objetivo es asumir compromisos compartidos de integración e inclusión social y económica de los migrantes, además de promover la tolerancia y combatir la xenofobia y la discriminación.

Texto: Aruna Dutt / Fotos: Gentileza Oxfam Internacional

Intereses nacionales egoístas amenazan con descarrilar la próxima cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre migraciones, que reunirá a delegados de todos los países para diseñar una estrategia más humana y coordinada que haga frente a los grandes movimientos de refugiados y migrantes. “El sistema actual, creado tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), no logra atender el número sin precedentes de personas desplazadas”, se lamentó Peter Sutherland, representante especial del secretario general de la ONU para migraciones internacionales. Sutherland criticó los valores que prevalecen en el debate sobre los refugiados que “no estuvo dominado por la compasión, sino por el orden y por mantener a la gente afuera. La retórica negativa engendró xenofobia, racismo y nacionalismo. Ideas como la de levantar muros son baratas, y la ONU debe ser fuerte para revertir ese discurso”.

La organización Amnistía Internacional, con sede en Londres y que desde hace tiempo apoya un cambio radical en el acuerdo existente para acoger a un número creciente de inmigrantes, alertó que unos pocos países trabajaban desde “sus mezquinos intereses particulares y pueden echar por tierra la iniciativa del secretario general, Ban Ki-moon, para poner fin a la crisis de refugiados”. Además, puso en el tapete que un grupo de “improbables aliados, como Australia, China, Egipto, India, Rusia, Pakistán y Estados Unidos, entre otros, amenaza con arrojar por la borda el único esfuerzo mundial que hay en curso para proporcionar una acción concreta con la que hacer frente a la crisis mundial de refugiados que afecta a 20 millones de personas”.

Los desplazamientos humanos tienen un impacto positivo en el desarrollo y son un motor de prosperidad económica y de progreso social.

La ONU y otras organizaciones no gubernamentales como Amnistía apelan a esos países para que cambien de posición y asuman el desafío para que se pueda adoptar el nuevo pacto mundial sobre refugiados en la cumbre que se realizará el 19 de septiembre. “Mientras se acaba el tiempo para finalizar lo que podría y debería ser un acuerdo que cambie la situación, es mucho lo que pende de un hilo. Millones de personas refugiadas se encuentran en una situación desesperada; el 86% vive en países de ingresos medios o bajos, que a menudo no están equipados para recibirlas, mientras que muchos de los estados más ricos del mundo son los que menos personas refugiadas acogen y menos contribuyen. La situación es intrínsecamente injusta”, se lamentó Salil Shetty, secretario general de Amnistía. En vez del pacto mundial sobre el reparto de responsabilidad, “lo que se avecina es posiblemente un vergonzoso fracaso histórico, en el que algunos estados están dispuestos a sacrificar los derechos de las personas refugiadas por sus egoístas intereses nacionales”, reprochó.

El secretario general Ban Ki-moon reclama un nuevo enfoque para atender los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes y, en mayo pasado, elaboró algunas propuestas que presentó en un informe a la Asamblea General y que proponían pactos internacionales. Estos contemplarán la responsabilidad compartida, según la cual ningún país tendrá que recibir más que una proporción justa de refugiados. Amnistía previno que incluso el concepto de “responsabilidad compartida” está en riesgo y que todo el acuerdo podría demorarse porque algunos países reclaman una igualdad absoluta. La organización se queja de la falta de voluntad política y de la disposición de algunos gobernantes a tolerar el sufrimiento evitable de millones de personas al continuar con la construcción de muros.

El regreso de los muros

Texto: Baher Kamal

Dicen los expertos. Se necesita un pacto mundial sobre el reparto de responsabilidades y un plan de respuesta integral.

Dicen los expertos. Se necesita un pacto mundial sobre el reparto de responsabilidades y un plan de respuesta integral.

“El odio se está generalizando. Los muros –que atormentaban a las generaciones anteriores, y nunca produjeron una solución sostenible para ningún problema– están regresando. Se erigen barreras de sospecha, que serpentean por y entre nuestras sociedades, y son asesinas”, denunció el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. El diplomático jordano Zeid Ra’ad Al Hussein pronunció esas palabras ante la 32 sesión del Consejo de Derechos Humanos del foro mundial, realizada semanas atrás en Ginebra.

“La única manera sostenible de resolver los movimientos actuales de personas será mejorando los derechos humanos en los países de origen”, aseguró Zeid. “Europa tiene que encontrar la manera de encarar la crisis actual de migración de forma coherente y respetar los derechos de las personas afectadas, incluso en el contexto del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía”, argumentó. De acuerdo con Zeid, en muchas partes de Medio Oriente y el norte de Africa la represión, el conflicto o la anarquía violenta aplastan la libertad y la esperanza de la gente.

La radicalización, o más bien la desradicalización, es precisamente el objetivo de varios organismos no gubernamentales. Los expertos recordaron que “el extremismo violento se dio hasta 2001 principalmente en países en desarrollo, tales como Uganda –donde el Ejército de Resistencia del Señor atacó a la población civil y obligó a niños a participar en los conflictos armados–, Sri Lanka –donde se originaron los primeros atentados suicidas– y Argelia, donde fueron asesinados más musulmanes en una década que europeos en todo el mundo desde entonces”.

En las últimas fases de la Guerra Fría algunos sectores toleraron al extremismo violento como un arma contra el comunismo, señalaron los expertos. Y precisaron que más radicales fueron reclutados debido al estancamiento entre israelíes y palestinos, el colapso de Irak y Libia, y las guerras en Afganistán, Siria y Yemen. “Estos hechos se produjeron principalmente en los países musulmanes, exacerbando así el extremismo violento asociado a esta región y que condujo a la intensificación de la islamofobia en otras partes, especialmente en Europa y América del Norte”, explicaron.

En Europa, más de 20 millones de musulmanes han vivido durante décadas en armonía con devotos de otras religiones y con personas que no son creyentes y han contribuido a la riqueza de su país de residencia, afirmaron. “Ahora son atacados en virtud de su identidad, y no por sus hechos. En este contexto es necesario comprender mejor las causas y los medios por los cuales se perpetúa y se difunde el extremismo violento”, subrayaron.

Importancia de las migraciones

Las migraciones forman parte de la historia de la humanidad, recordó el representante permanente de Marruecos, Omar Hilale, quien presidirá el Grupo Mundial sobre Migraciones. “Debería de ser un debate positivo, que reconozca la importancia de las migraciones. No es un motivo de conflicto entre el norte y el sur”, subrayó Hilale. Por su parte, Karen AbuZayd, asesora especial para la cumbre sobre el Abordaje de Grandes Movimientos de Refugiados y Migrantes, remarcó que el trabajo de crear mecanismos concretos está “en manos de los estados miembro”. La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible se refiere a las migraciones de forma positiva, a diferencia de la cobertura que realizan los grandes medios de comunicación: “No debemos perder de vista el marco general: los aspectos positivos y las historias de logros” que resultan de las migraciones. AbuZayed asimismo destacó que la mayoría de los refugiados son niñas y niños, quienes tienen cinco veces menos probabilidades de continuar con su educación.

Los refugiados sirios constituyen actualmente el 30% de la población de Líbano y el 20% de la de Jordania. Para atender esa exigencia, países como Líbano contrajeron grandes deudas, mientras los nueve países más ricos del mundo recibieron menos del 9% de los refugiados, estimó la organización humanitaria Oxfam. Jordania, Turquía, Pakistán, Líbano, Sudáfrica y los territorios palestinos concentran el 50% de los refugiados y solicitantes de asilo del mundo, pero representan menos del 2% de la economía mundial.

El análisis de Oxfam concluyó que Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido recibieron 2,1 millones de refugiados y solicitantes de asilo en 2015, o un 8,88% del total. Al ser consultada sobre la importancia de que los países ricos ofrezcan asistencia económica mediante préstamos de bajo interés a esos países o inviertan en asistencia humanitaria, Mais Balkhi, directora de proyectos de Syria Relief and Development, dijo que todo eso y más. “Es importante que los países ricos compartan la responsabilidad, que incluye recibir refugiados, además de ofrecer asistencia económica a los países receptores y vecinos de Siria y aumentar la ayuda humanitaria”, indicó.

El vicesecretario general de la ONU Jan Eliasson observó en agosto en un foro sobre migraciones y desarrollo que en los últimos tiempos el debate sobre migraciones y refugiados estuvo dominado por cuestiones de seguridad. Eliasson recalcó la necesidad de reconocer que los desplazamientos humanos tienen un impacto positivo en el desarrollo y son un motor de prosperidad económica y de progreso social. “Hay marcos trasnacionales para atender cuestiones ambientales, comerciales y financieras, pero carecemos de enfoques globales similares para la gobernanza de las migraciones internacionales, y que las relacionen con derechos humanos y desarrollo”, especificó. Sin embargo, Balkhi insistió que los tratados existentes, como el de derechos humanos, bastarían si se implementaran, pero no es el caso. “Creo que debería de haber un plan y una estrategia para implementar los tratados existentes y no crear nuevos. Los estados deberían rendir cuentas sobre los derechos humanos no aplicados”, apuntó.

El 25 de julio, la Asamblea General de la ONU suscribió un acuerdo de relación con la Organización Internacional para las Migraciones, lo que indica la voluntad de reforzar la coordinación de las cuestiones migratorias dentro del sistema del foro mundial.

Traducción: Verónica Firme


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