CARA DELEVINGNE: NIÑA TERRIBLE

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Cara Delevingne es la chica del momento. Después de su paso fulgurante por el universo de la moda, la supermodelo británica, que cuenta con casi treinta y cuatro millones de seguidores en Instagram, decidió de golpe abandonar las pasarelas y dedicarse exclusivamente a su carrera de actriz. Tras las recientes Suicide Squad y London Fields –basada en la novela del inglés Martin Amis–, próximamente formará parte de los estrenos de Tulip Fever, con la oscarizada Alicia Vikander, y Valerian and the City of a Thousand Planets, dirigida por Luc Besson.

Texto: Gonzalo Paz / Fotos: Peter Ash / Marvin Alcindor / Andrea Blinder / Matt Hubbard / Colin Freedland

Desvergonzada, divertida y carismática, la modelo, ahora convertida en actriz, siempre marca la diferencia en cada aparición.

Desvergonzada, divertida y carismática, la modelo, ahora convertida en actriz, siempre marca la diferencia en cada aparición.

A pesar de haber nacido en cuna de oro, en el seno de una familia aristocrática, la vida de la británica Cara Delevingne (Hammersmith, 1992) no fue nada fácil. Hija de una ex modelo adicta a la heroína y de un reconocido millonario del negocio de bienes raíces, ahijada de Joan Collins y nieta de Jocelyn Stevens –fundador del prestigioso English Heritage–, antes de convertirse en la it girl más cotizada del mundo de la moda, Delevingne tuvo que atravesar una infancia y una adolescencia turbulentas en las que no faltaron los cuadros depresivos y la adicción a los fármacos.

Sin embargo, su vida tuvo un giro al entrar en la adultez. Si bien ya había modelado desde los diez años, a los dieciocho empezó a trabajar casi exclusivamente para H&M y Burberry. La belleza de su rostro felino y la singularidad de su personalidad la transformaron en pocos meses en la modelo más solicitada para protagonizar las campañas publicitarias de las marcas más prestigiosas. La revista Vogue británica la nombró la star-face de la temporada otoño-invierno por varios años; y en los British Fashion Awards obtuvo el premio a la modelo del año.

Pero todo esto, por el momento, quedó en el pasado. El estrés y el agotamiento, que incluyeron un brote de soriasis aguda y una recaída en las drogas, hicieron que dejara Storm, la agencia de modelos en la que trabajaba, para dedicarse exclusivamente a la actuación; al tiempo que, después de un año y medio de noviazgo, terminó su relación con Annie Clark, la cantautora y multiinstrumentista estadounidense también conocida como St. Vincent.

“El mundo de la moda me hizo odiar mi cuerpo, todo el tiempo me veía fea.”

ALMA MAGAZINE: Empecemos por el principio. ¿Cómo fue tu infancia?

CARA DELEVINGNE: Mi infancia, y mi vida familiar en general, no fueron fáciles. Mi madre era adicta a la heroína, y eso me hacía muy mal, me producía una profunda depresión que, por otro lado, como era chica, no terminaba de entender. Ni siquiera sabía bien a qué se debía mi malestar y mucho menos qué significaba esa palabra, “depresión”. Comencé a lidiar con la depresión alrededor de los dieciocho años, cuando empecé a entender que lo que pasaba en mi familia no era muy normal. Soy muy buena reprimiendo emociones. Cuando era niña creía que tenía que ser buena y fuerte, porque mi mamá no estaba bien. Entonces, cuando entré en la adolescencia y aparecieron todas las hormonas que brotan a esa edad, la presión familiar de ser una buena chica en la escuela estalló, se produjo una suerte de quiebre mental.

AM: ¿Cómo viviste esa etapa?

C.D.: Me sentía muy culpable, no sabía dónde estaba parada, qué quería, y encima me odiaba por eso. Estaba encerrada en un círculo del que no podía salir. Mis padres me mandaban a terapia pero no me ayudaba para nada. La vida me parecía horrible, no quería existir más. Quería que cada molécula de mi cuerpo se desintegrara. Quería morir. Por esa época empecé a tomar píldoras.

AM: ¿Y cuándo terminó todo ese padecimiento? ¿Cuándo las cosas comenzaron a cambiar?

C.D.: A los dieciocho años, más o menos. Un día, de golpe, decidí dejar las píldoras que tomaba para la depresión porque sentía que me estaban haciendo mucho daño. Esa misma semana perdí la virginidad, y de a poco fui recuperando el apetito sexual y los sentimientos que en algún momento había sentido. Fue como volver a vivir.

AM: ¿En ese momento fue cuando empezaste a modelar?

C.D.: En realidad empecé antes, de chica ya había trabajado de modelo para algunas campañas publicitarias. Pero en ese momento empecé a trabajar para H&M, para Burberry. Y de ahí en adelante todo fue vertiginoso, apareció muchísimo trabajo, gané premios… Fue como una marea que me arrastró. Durante cuatro años no paré.

“Las personas me intrigan. La forma en que viven, que crecen y se desarrollan.”

AM: Ahora que todo eso pasó, ¿qué piensas del mundo de la moda?

C.D.: Después de un tiempo de desfilar en las pasarelas, de posar, me empecé a sentir vacía, vieja. Sentía que estaba estancada en el mismo lugar, que no estaba creciendo como ser humano. Encima mi cuerpo empezó dar señales, y en un momento tuve soriasis, las personas que me rodeaban se ponían guantes para tocarme como si fuera una leprosa. Fue algo espantoso. El mundo de la moda me hizo odiar mi cuerpo, todo el tiempo me veía fea. Un poco fue eso lo que me llevó a incursionar en el cine; en realidad, a volver al cine, porque antes ya había interpretado papeles menores en algunas películas.

AM: ¿Te sentías asfixiada?

C.D.: Sí, demasiado trabajo y demasiadas exigencias. El trabajo no es todo en la vida, es importante, pero no es todo. Aparte, el éxito se puede obtener de muchas maneras. La experiencia me hizo cambiar, he abierto mi mente, y ahora abordo todas las cosas con la curiosidad de un niño. Paso más tiempo haciendo lo que me gusta. Siempre lo digo pero lo vuelvo a repetir: uno tiene que intentar ser uno mismo porque, tarde o temprano, el mundo se va a adaptar.

Fieles a su personalidad y a su estilo de vida, Cara Delevingne siempre ha destacado por su estilo irreverente.

Fieles a su personalidad y a su estilo de vida, Cara Delevingne siempre ha destacado por su estilo irreverente.

AM: ¿Ese es el mensaje que les darías a las chicas que recién dan sus primeros pasos?

C.D.: Sí, les diría eso, que sean ellas mismas, que sean felices, que abracen su rareza, su singularidad. Hoy en día las chicas crecen demasiado rápido, se saltean la infancia, se sexualizan antes de estar sexualizadas. Es un horror, no está bien. Ese mandato de ser famoso a toda costa es terrible. Encima están todo el día con el teléfono, en las redes sociales… Me deprime tanto.

AM: Dejando de lado el universo de la moda, ¿te interesa la ropa?

C.D.: En una lista de cosas que realmente me importan, la ropa está muy abajo. Nunca gastaría mucho dinero en una prenda. Me parece ridícula esa gente que vive comprando constantemente ropa carísima. En la vida hay cosas más importantes.

AM: En cuanto al estilo, siempre expresas que la clave está en “no producirse demasiado”. ¿Qué opinas sobre esa dictadura que dice lo que está bien usar y lo que no?

C.D.: En todos lados, en todas las industrias, no sólo en la moda, siempre hay gente que dice lo que está bien y lo que está mal. Son opiniones y hay que tomarlas como tales. Está en ti escucharlas o no. Creo que lo que dicen los demás, ya sean tus padres, tus amigos o los medios, no debe importar tanto como lo que realmente piensas y deseas.

AM: En 2013, te sacaron una fotografía cuando se te caía una bolsa con un polvo blanco frente a tu casa.

“La privacidad es una de las claves de la felicidad, sin privacidad no es posible ser feliz.”

C.D.: Era una niña… Todavía soy una niña en muchos aspectos. A veces en la vida necesitamos una bofetada para recordar que no somos invencibles. Lo que sucedió con esa foto me despertó. Pero quiero ser clara con respecto a este tema: en este momento estoy completamente alejada de las drogas, es algo que quedó atrás.

AM: Te mueves con una libertad excepcional, ¿de dónde viene esa independencia?

C.D.: Desde siempre he tenido el deseo de explorar el mundo y de conocer a la mayor cantidad de gente posible. Las personas me intrigan. La forma en que viven, que crecen y se desarrollan. Y la verdad es que he sido una afortunada, tuve la oportunidad de conocer a muchas personas interesantes.

Delevingne, que cumplió 24 años el pasado mes de agosto, ha roto su relación con Annie Clark, la cantante de St. Vicent.

Delevingne, que cumplió 24 años el pasado mes de agosto, ha roto su relación con Annie Clark, la cantante de St. Vicent.

AM: Trabajaste en algunas campañas (Burberry, Mango) con Kate Moss. Muchos dicen que eres su sucesora.

C.D.: Nadie puede ser la sucesora de Kate. Ella es única, increíble. Un ícono. Siempre la voy a admirar.

AM: ¿Cómo fue el día en que la conociste?

C.D.: Ella siempre me resultó una persona fascinante, así que antes de que nos encontráramos, yo estaba nerviosa como una fan que se va a encontrar con su ídolo. Pero ella me hizo sentir muy cómoda. Kate es muy franca y de una sencillez increíble. Nos hicimos amigas enseguida. Es muy amorosa, muy generosa.

AM: ¿Te dio algún consejo?

C.D.: Sí. Me dijo que trabajara duro y que fuera yo misma. Y que no escuchara demasiado la opinión de los demás.

AM: ¿Le has hecho caso?

C.D.: Trato de ser lo más auténtica posible en lo que hago, de no mentir demasiado, y sobre todo de no mentirme a mí misma. Si uno hace eso, hay menos posibilidades de que después te arrepientas de lo que has hecho. “Sé tú misma”, ése es uno mis lemas.

AM: Eres bastante activa en las redes sociales, en las que tienes millones de seguidores. ¿Cómo vives eso en relación con tu privacidad?

C.D.: Sí, posteo bastante en las redes sociales, pero sin embargo trato de preservar mi privacidad lo más posible. Amo mi intimidad, mi privacidad. La privacidad es sagrada. Es algo de lo que no tienes conciencia hasta que tratan de quitártela. La privacidad es una de las claves de la felicidad, sin privacidad no es posible ser feliz.

AM: Otra de las cosas que te interesan es la música. A menudo se te ve asistiendo a conciertos.

C.D.: La música me interesó desde siempre. De hecho, tengo muchos amigos músicos. Escucho mucha música, no podría vivir sin ella.

AM: ¿Has pensado alguna vez en dedicarte a ella?

C.D.: Sí, pero no por el momento, quizás algún día. Ahora quiero concentrarme en mi carrera de actriz.

AM: Dicen que tocas la batería.

C.D.: Sí, pero lo hago para mí. A veces me encierro y toco la batería durante horas. Fantaseo que estoy en un estadio frente a treinta mil personas. Pero lo hago más como una terapia.

AM: En un desfile de Chanel subiste a cantar con Pharrell Williams. Se te notaba muy a gusto.

C.D.: Estaba aterrorizada, creo que nunca tuve tanto miedo en mi vida.

AM: Sin embargo, parecías muy relajada.

C.D.: ¿Crees que estaba relajada? ¡Estaba temblando! La voz no me salía… Por eso tengo tanto respeto por todos mis amigos que se dedican a la música. Hay que estar muy seguro de uno mismo para pararse en un escenario delante de miles de personas.

AM: Hace poco terminaste tu relación con la cantante Annie Clark (St. Vincent).

C.D.: Sí… Salimos durante un año y medio, más o menos. Estábamos muy bien, yo estaba muy enamorada, con ella entendí lo que es realmente el amor. Cuando encuentras un amor verdadero, miras hacia atrás y ves los otros amores que tuviste y te dices: “Oh, eso fue un poco destructivo”. A principio de este año, con Annie nos fuimos a vivir juntas a un apartamento en París, después hablamos de mudarnos a Los Angeles… Pero nuestras obligaciones y nuestras agendas de a poco fueron complicando todo y decidimos separarnos.

“Tengo una sexualidad libre, no me gusta que me etiqueten.”

AM: ¿Te consideras bisexual o piensas que ese vínculo fue solo una etapa de tu vida?

La modelo británica sufre de psoriasis, una enfermedad que deja manchas en su cuerpo. Por lo pronto, ya no lo oculta.

La modelo británica sufre de psoriasis, una enfermedad que deja manchas en su cuerpo. Por lo pronto, ya no lo oculta.

C.D.: Mi sexualidad no es una etapa, yo soy así, soy como soy. Las personas me atraen por lo que son. Tengo una sexualidad libre, no me gusta que me etiqueten, que me digan: “Tú eres esto o tú eres lo otro”. Tal vez algún día me enamore de un hombre, no descarto tener incluso una familia, ¿por qué no? Aunque tal vez el hombre que se enamore de mí, una vez que me conozca realmente, salga huyendo despavorido… (Risas)

AM: Hace poco decidiste dedicarte exclusivamente al cine. ¿La moda quedó en el pasado?

C.D.: Por el momento, sí. Siempre quise actuar, desde que tenía cuatro años. Cuando era más pequeña me odiaba, así que prefería disfrazarme y jugar a ser otra persona. Modelar no fue nunca uno de mis sueños. Los compromisos y las presiones del trabajo en el mundo de la moda me estaban matando, en un momento incluso sentí que literalmente me estaba apagando como una vela.

AM: ¿Qué es lo que más te gusta del cine?

C.D.: El gran reto del cine, y de la actuación en general, es aprender a bloquear todas las distracciones y las preocupaciones de la vida cotidiana, ponerlas en un segundo plano, y concentrarte en el presente, en el aquí y ahora. Es como estar enamorada. Cuando estás enamorada, puedes estar con la persona amada y no prestarle atención a todo lo que te rodea, como si nada más existiera en el mundo. Actuar es muy parecido. Hay que activar ese sentimiento cuando tienes enfrente el rostro de otro actor.

AM: Cuando se estrenó Paper Towns, dijiste que, a la edad de Margo, tú eras mucho más insegura que ella.

C.D.: Sí, incluso ahora soy muy insegura. Aunque no lo parezca, soy muy consciente de mis acciones. Como actriz trato de que el papel que interpreto fluya frente a los ojos del público. Pero, en el plano personal, íntimo, dudo mucho, desconfío de mi talento y siempre estoy temiendo que las cosas no me vayan a salir bien. Creo que todo el mundo es así, por más que en público aparente lo contrario. Cuando alguien se muestra demasiado seguro de sí mismo, lo más probable es que esté escondiendo algo detrás de esa postura.


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