BAN KI-MOON: ULTIMOS DÍAS

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Es el diplomático de los diplomáticos y, dado el número de crisis en todo el mundo, ciertamente el trabajo está hecho a su medida. Es el octavo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y ha ejercido el cargo durante dos mandatos de cinco años cada uno. Pero en diciembre próximo finaliza su mandato. Hablamos con el surcoreano Ban Ki-moon no solo de sus éxitos, sino también de los desafíos y prioridades pendientes.

Texto: Isabelle Kumar (Euronews) / Fotos: Gentileza Organización de las Naciones Unidas (ONU)

ALMA MAGAZINE: Parece que el mundo está en un estado de parálisis en la actualidad, acosado por diferentes crisis y situaciones complejas en todas partes. ¿Diría que estamos navegando por territorios desconocidos?

A fines de septiembre, Ban Ki-moon, quien finaliza su mandato el 31 de diciembre, habló ante la Asamblea General por última vez.

A fines de septiembre, Ban Ki-moon, quien finaliza su mandato el 31 de diciembre, habló ante la Asamblea General por última vez.

BAN KI-MOON: Es cierto que estamos viviendo en un mundo de peligros y de muchos desafíos, incluyendo los desplazamientos masivos de refugiados e inmigrantes y el terrorismo en muchas partes, pero al mismo tiempo debemos pensar que tenemos entre manos un futuro positivo. Los líderes mundiales están en guardia y se han comprometido con los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

AM: El grupo terrorista Estado Islámico parece que roba mucha de esa esperanza. ¿La Organización de las Naciones Unidas (ONU) puede jugar un papel en el tratamiento de este fenómeno?

B.KM.: En 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una muy ambiciosa estrategia global contra el terrorismo.

AM: No parece que funcione.

B.KM.: Ahora mi trabajo, mi prioridad, es justamente esa. De hecho, meses atrás presenté a la Asamblea General de las Naciones Unidas mi plan de acción, una propuesta muy amplia para prevenir el extremismo violento. Ese plan fue aprobado e implica un enfoque amplio que abarque no solo medidas fundamentales contra el terrorismo, basadas en la seguridad, sino también medidas preventivas sistemáticas que aborden las condiciones subyacentes que impulsan a las personas a radicalizarse y unirse a los grupos extremistas violentos.

AM: Pero si seguimos en esta situación es debido a que continúa retumbando la guerra en Siria. La ONU está atrapada entre Estados Unidos y Rusia. ¿Puede usted lograr algún progreso en Siria?

B.KM.: Lejos de llegar a su fin, la crisis en Siria continúa y se agranda cada vez más, ya que el gobierno sigue torturando a miles de detenidos. Han participado de atrocidades. El atentado contra un convoy de ayuda humanitaria es un acto salvaje…

AM: Pero tenemos la impresión de que el momento de la diplomacia ya se acabó. ¡Ha habido tantos intentos! Así que si la diplomacia no funciona, ¿qué toca ahora?

“He estado tratando de ser la voz de los sin voz y el defensor de la gente indefensa de todo el mundo.”

B.KM.: Esto sigue no por la falta de compromiso de las Naciones Unidas o por la falta de habilidades diplomáticas, sino por las divisiones. Es más, nunca en la historia del organismo hubo tantas crisis al mismo tiempo. Entre esas crisis, la más urgente es la de los refugiados, que no tienen adónde ir y necesitan todo: agua, comida, sanidad, educación. La situación ya no es manejable. Es insostenible el número de refugiados. A la vez, tenemos que hacer frente a todos estos problemas a través del diálogo político.

AM: El diálogo político es algo asimismo ausente entre Corea del Norte y Corea del Sur. ¿Qué sensaciones vivió tras el quinto ensayo nuclear de Pyongyang y el lanzamiento de más de veinte misiles balísticos?

B.KM.: Creo que se está llegando a una situación de casi confrontación. Simplemente, no entiendo por qué prosiguen con esto. Por supuesto, como ciudadano surcoreano y como secretario general de la ONU, estoy profundamente preocupado y triste por la continuidad de esta realidad. En estos diez años al frente de las Naciones Unidas y antes como ministro surcoreano de Exteriores, intenté con todos mis esfuerzos hablar con los norcoreanos de cualquier modo para promover la paz y la seguridad y la reconciliación entre el sur y el norte. Pero lamento decirle que esto no se ha materializado por muchas cuestiones diferentes, causadas principalmente por acciones provocadoras de los norcoreanos. Lamento no haber podido contribuir tanto como esperaba al principio de mi mandato como secretario general. Sin embargo, como ciudadano particular, si hay una oportunidad, no escatimaré esfuerzos.

AM: El gobierno colombiano del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) concluyeron en agosto en Cuba una negociación de casi cuatro años para acabar con la confrontación que en 52 años ha dejado unos 220 mil muertos y millones de desplazados. Usted siguió atentamente el largo proceso que implicó este acuerdo de paz.

B.KM.: El acuerdo de paz que logró el gobierno de Colombia con la guerrilla de las FARC permitirá extinguir el conflicto armado de más de medio siglo en la nación sudamericana. Como le dije al señor presidente, aún quedan muchos fuegos por extinguir en el mundo, pero el fuego del conflicto armado en Colombia morirá para siempre el próximo 26 de septiembre (N. del E.: Este 2 de octubre, los colombianos irán a las urnas para apoyar o rechazar el acuerdo. El gobierno necesita que los electores lo avalen para poder implementarlo). Colombia cuenta con todo nuestro apoyo. La paz de Colombia es una gran victoria para la humanidad.

AM: ¿Y cómo percibe la situación de Venezuela?

B-KM.: Estoy muy alarmado por la situación actual, en la que las necesidades básicas no pueden ser cubiertas, como la comida, el agua, la sanidad, la ropa, que no están disponibles. Eso crea una tremenda crisis humanitaria en el país. Toda esta circunstancia está creada por la inestabilidad política. Y antes que nada tiene que haber estabilidad política. La ONU está lista para ayudar, pero las potencias y los organismos regionales ya están comprometidas.

AM: Cambiemos de ubicación geográfica. Vemos una Europa desgarrada por múltiples crisis. De seguir por el mismo camino, ¿qué futuro le augura a Europa?

En la cumbre de la ONU, Ban Ki-moon le recordó al presidente Barack Obama que muy pronto ambos estarán desempleados.

En la cumbre de la ONU, Ban Ki-moon le recordó al presidente Barack Obama que muy pronto ambos estarán desempleados.

B.KM.: Entiendo la enormidad de retos a los que se enfrentan los países europeos, especialmente los que provocan el movimiento masivo de refugiados e inmigrantes. Esto parece ser una crisis de cifras, de cuántos miles o decenas de miles de personas. Sin embargo, es una cuestión de solidaridad global y de compasión.

AM: Algo que parece estar ausente en estos días.

B.KM.: Es insuficiente. Por eso propuse celebrar una cumbre este 19 de septiembre último en las Naciones Unidas, en la que estuvieron todos los líderes del mundo, incluyendo los europeos. El primer paso es ir a las causas fundamentales de esto: ¿cómo podemos proteger la dignidad humana y los derechos humanos de los refugiados?; ¿cómo tenemos que integrarlos en la sociedad abriendo nuevos cauces legales? , además, debemos apreciar la valiosa contribución que los refugiados e inmigrantes pueden proporcionar a las distintas comunidades.

AM: Hablando de unidad, una de las pocas veces en las que el mundo se ha unido ha sido con el Acuerdo de París sobre el cambio climático. ¿Diría usted que ha sido el mayor logro de su mandato?

B.KM.: Este ha sido bajo todo punto de vista uno de los momentos de mayor orgullo para mí, he puesto toda mi energía y pasión en conseguir este acuerdo sobre el cambio climático. Cuando asumí mi puesto de secretario general, no había mucho debate sobre el cambio climático, incluso algunos de nuestros altos funcionarios me dijeron que era algo demasiado complicado, demasiado arriesgado políticamente, algo en que podíamos equivocarnos. En ese momento yo les decía que no teníamos ningún plan B, porque no tenemos un planeta B.

AM: ¿Le preocupa que las elecciones estadounidenses puedan dañar el acuerdo si, por ejemplo, Donald Trump fuera elegido presidente? El candidato presidencial republicano está en contra del Acuerdo de París.

B.KM.: No quiero hacer ningún comentario sobre uno de los posibles candidatos presidenciales de Estados Unidos, aunque el debate sobre si el cambio climático está ocurriendo realmente o no ya está agotado, está sobrepasado.

AM: ¿Pero podría hacer descarrilar el acuerdo?

B.KM.: Eso ya se acabó. El mundo ha dejado bastante claro que el cambio climático está ocurriendo mucho más deprisa de lo que podíamos esperar. Este es un acuerdo sobre un tratado y un compromiso y estoy seguro de que Estados Unidos va a seguir haciendo un trabajo importante.

AM: A fin de año termina su trabajo en las Naciones Unidas. ¿Cómo valora su mandato? ¿Cree que ha sido un buen secretario general?

B.KM.: Eso lo dirán los historiadores y el mundo, pero en lo que a mí respecta, he dedicado todo mi tiempo, energía y pasión a trabajar junto a los estados miembros para hacer este mundo mejor, en términos de desarrollo sostenible, de cambio climático, de potenciación de género y de dar poder a los jóvenes. Esto es lo que he estado haciendo y me he estado reuniendo con todo tipo de gente diferente. He estado tratando de ser la voz de los sin voz y el defensor de la gente indefensa de todo el mundo.

AM: ¿Cómo debería ser el perfil de su sucesor? ¿Cuál debería ser la cualidad que lo diferencie de otros líderes?

B.KM.: La compasión. Uno debe ser un líder compasivo cuando debe tratar muchas cuestiones, en especial cuando hay muchas personas pobres y vulnerables en las distintas sociedades. Hay muchas maneras en que se discrimina y margina a las personas. Políticamente la mayoría de las personas tiene una pasión muy fuerte, pero no se ven líderes mundiales con compasión. El secretario de la ONU debe ser alguien con compasión e integridad.

Últimas palabras

Combating Chronic Disease: Ban Ki-moonEl secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon (Haengchi, 1944), que dejará el cargo a fin de año, aprovechó su último discurso ante la Asamblea General para exhibir sin medias tintas su descontento a buena parte de los jefes de Estado y de gobierno del planeta. “En demasiados lugares vemos a líderes que reescriben constituciones, que manipulan elecciones y que dan otros pasos desesperados para aferrarse al poder. Los líderes deben entender que su puesto es una confianza que les da gente, no una propiedad personal”, se quejó el diplomático surcoreano.

Ban no dudó en apuntar directamente a algunos de esos dirigentes: a los de Sudán del Sur les acusó de haber “traicionado a su pueblo”, a los de Corea del Norte de dedicarse a pruebas nucleares mientras su gente sufre y al presidente sirio, Bashar al-Asad, de haber matado a más civiles que nadie en la guerra de su país. Con un lenguaje inusualmente contundente, criticó también a las potencias que “siguen alimentando la maquinaria de guerra” en Siria y que tienen “sangre en sus manos”. Y denunció: “Hoy en esta sala hay representantes de gobiernos que han ignorado, facilitado, financiado, participado o incluso planeado y ejecutado atrocidades infligidas por todas las partes del conflicto sirio contra civiles”.

Se mostró asimismo muy crítico con aquellos líderes que promueven el odio contra refugiados y migrantes, en particular contra los musulmanes, que están “siendo atacados” con estereotipos y sospechas que recuerdan a momentos de un “pasado oscuro”. Sin mencionarlo, Ban pareció referirse entre otros al aspirante republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, al dirigir su mensaje a “líderes políticos y candidatos”. “No entren en la cínica y peligrosa matemática política que dice que se suman votos dividiendo a la gente y multiplicando el miedo. El mundo se debe levantar contra las mentiras y distorsiones de la verdad y rechazar toda forma de discriminación”, les planteó.

Además, el secretario general de la ONU lanzó sus dardos contra los líderes palestinos e israelíes, a quienes recriminó por la falta de avances para resolver el conflicto de Oriente Medio y por la creciente polarización del debate. “Esto es una locura. Reemplazar la solución de los dos estados con una construcción de un estado llevaría al desastre: negar a los palestinos su libertad y futuro y empujar a Israel más lejos de su visión de una democracia judía y hacia un creciente aislamiento global”, sostuvo.

A su vez, Ban defendió la necesidad de reformas en el funcionamiento de la ONU para acabar con situaciones que permiten que un solo país detenga toda su operatoria. “Demasiado a menudo he visto propuestas con amplio apoyo bloqueadas en nombre del consenso por unos pocos países o a veces uno solo”, apuntó. Así, se preguntó si resulta “justo” que en el “complicado” mundo del siglo XXI unos pocos países tengan un poder “tan desproporcionado” y reprochó que no se haya avanzado en la reforma del Consejo de Seguridad, el órgano que toma las decisiones más importantes y donde cinco países tienen derecho de veto.


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