ASMA: RESPIRACION ARTIFICIAL

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El asma creció de forma constante en los países desarrollados durante los últimos 30 años. La contaminación y el sedentarismo son algunas de las causas del aumento de esta enfermedad que implica la pérdida de miles de jornadas escolares y laborales durante el invierno. Sólo en Estados Unidos, el asma afecta a 20 millones de personas y genera gastos por 18 mil millones de dólares. Saber descubrir los síntomas desde la niñez y comprender cómo reaccionar ante las crisis respiratorias son medidas importantes para impedir su avance.

Texto: Felicitas Beauvallet / Fotos: AP – AFP

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Aguas claras. La natación es un deporte bueno para los bebés. Pero el exceso de cloro en las piscinas puede favorecer el asma infantil.

En la casa de la familia Proust en un elegante suburbio de París, en julio de 1871, nacía el pequeño Marcel. A los nueve años padeció un ataque de asma y con el tiempo se iría agravando sin que su padre, prominente médico y reconocido profesor de medicina, pudiera encontrar una solución. Desde temprana edad, el joven adquirió un carácter enfermizo y, según contaría en sus relatos autobiográficos, aprovechaba para faltar a la escuela con el objetivo de recluirse en la biblioteca de la casa y quedarse al cuidado de su dulce madre. La enfermedad marcó al joven que sufría alergias y resfríos constantes. También dejaría huella en su literatura: sus frases largas e inabarcables requirieren que sus lectores cambien el ritmo de su respiración para pronunciarlas en voz alta. La escena vivida en la casa de los Proust se repite, hoy en día, en miles de hogares. Mal diagnosticado o mal enfrentado, el asma se expande silenciosamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que entre 100 y 150 millones de personas son afectadas por la enfermedad que, además, ocasiona la muerte de 2 millones de personas por año. A su vez, los Centros para el Control de Enfermedades estiman que cerca de 20 millones de estadounidenses padecen asma, mientras la American Lung Association aseguró que casi una tercera parte de todas las personas con asma en el país son menores de 18 años y alcanza a 5 millones de jóvenes. El costo sanitario directo de la enfermedad supera los 10 mil millones de dólares anuales, mientras que los costos indirectos suman otros 8 mil millones de dólares en gastos producidos por el ausentismo laboral y escolar.

SYMBICORT: COMODO Y EFECTIVO

Hace algunos meses, la Food and Drug Administration (FDA) aprobó el producto Symbicort para desarrollar tratamientos contra el asma en pacientes de más de 12 años. Este medicamento, introducido por AstraZeneca en el país, está disponible en un inhalador presurizado de dosis medida (aerosol), el dispositivo más usado y recomendado por los médicos. La terapia que combina beta-agonistas inhalados de acción prolongada, añadidos a un corticoide para la prevención y el control a largo plazo de los síntomas en asma, está recomendada por el Programa Nacional de Prevención y Educación en Asma (NAEPP, por sus siglas en inglés) del Instituto Nacional de Salud.

EN LA INFANCIA

Como muchas otras cuestiones, esta enfermedad comienza en la infancia y las decisiones que se toman en ese período clave de la vida son determinantes para el futuro. Más allá del avance de la ciencia, como bien lo ilustra la anécdota de la familia Proust, el asma infantil es una de las variantes más difíciles de remediar: se ha incrementado en un 86,8% desde 1982 hasta convertirse en la enfermedad más común, severa y crónica entre los jóvenes. La American Academy of Allergy Immunology and Asthma sostiene que hasta un 10% de los menores de 20 años la padecen y, en promedio, el primer episodio de asma ocurre cerca de los primeros 5 años. Los síntomas más visibles son los ataques de tos y silbidos audibles al respirar, falta de aliento o respiración rápida y opresión en el pecho. Los desencadenantes más frecuentes son la llegada del invierno, la exposición a fríos intensos y las gripes mal curadas. Pero en primavera, los abruptos cambios de clima junto al polen y el moho del aire también fomentan los severos ataques de tos. Al enumerar los motivos psicológicos de los pequeños pacientes, se suele comenzar con la falta de atención por parte del marco familiar y el estrés debido a grandes cambios o entornos agresivos. Sin embargo, la enfermedad ha estado creciendo ante la vista de todos sin que nadie lo denuncie públicamente debido a la escasa atención que producen las enfermedades pulmonares frente a otras patologías y la poca difusión que éstas tienen en las aulas escolares. A eso se suman las insufi cientes políticas sanitarias y de control diseñadas para contrarrestar su expansión. También infl uye el claro aumento del tiempo que los niños del país pasan en lugares cerrados, en sitios proclives al polvo y los alergenos –sustancias que inducen a una reacción de hipersensibilidad–. Pese a las múltiples causas del incremento del asma, en los últimos años los especialistas concentraron sus estudios en la contaminación ambiental y en los diferentes elementos agresivos (humo, gases industriales, productos químicos, hidrocarburos) que sensibilizan al sistema respiratorio de los jóvenes.

AMBIENTES NOCIVOS

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, determinaron que los niños con asma que viven en zonas urbanas requieren, para garantizar un manejo adecuado de la enfermedad, controles médicos más efectivos y con mayor frecuencia. “En los centros urbanos, el riesgo aumenta”, explicó uno de los profesores. Los datos son claros: una de cada seis visitas a las salas de emergencia es por síntomas de asma. Por su parte, la Academia de Pediatría, a través de un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte, informó que la salud de los chicos es más sensible al calentamiento global. Según el documento, la contaminación del aire aumenta el riesgo de que los infantes sufran asma y otros trastornos respiratorios ya que sus pulmones están en plena etapa de formación. Por su parte, la Revista de Medicina Ocupacional y Ambiental publicó un estudio sobre las causas que han llevado a que en los últimos 30 años el asma se haya triplicado en los países desarrollados. Los investigadores analizaron las tasas de asma y silbido respiratorio en 200 mil niños de 13 y 14 años de 21 países europeos. El resultado: las posibilidades de sufrir problemas respiratorios aumentaban en aquellos jóvenes que asistían a piscinas cubiertas. La investigación permitió descartar que hayan sido las bajas temperaturas del agua las que generaron el problema, para focalizar la atención en el excesivo cloro utilizado para mantenerlas limpias. De ese modo, se descubrió que muchos establecimientos deportivos o educativos suelen provocar lo contrario de lo que se pretende evitar: con el exceso de desinfectantes, en vez de reducir las posibilidades de contraer enfermedades, se generan otras. Este hallazgo tiene su correlato en la adultez: según investigaciones, el 15% de los trabajadores, aproximadamente, experimentan asma ocupacional. Es decir, una variante de la enfermedad que se produce por la exposición a irritantes inhalados en el lugar de trabajo. Los ofi cios más sensibles a esta patología profesional son aquellos que manipulan cloro, químicos y productos basados en el plástico o la celulosa, pero también los que procesan harinas, maderas o interactúan con animales. Otro factor de riesgo es el tabaco. Siempre suele decirse que el fumador no sólo perjudica su salud sino también la de aquellos que respiran su humo. En el caso de los niños asmáticos, los daños que acarrea el humo de cigarrillo son más elevados. El experto en Neumología infantil, Martín Navarro, analizó datos aportados por un millar de médicos de toda España para elaborar el informe Síntomas asmáticos en niños, donde concluyó que un 30% de los críos con asma tiene padres fumadores. Navarro asegura que se genera un doble problema: el niño debe faltar a la escuela y la madre o el padre no pueden concurrir a su trabajo para así cuidarlo. Pese a la contundencia de los datos, el galeno explicó: “Sólo un 7% de los padres ha comenzado a dejar este hábito cuando le explicamos que la inhalación pasiva del humo del tabaco es uno de los efectos más negativos que inciden en el empeoramiento del asma”. Lo recomendable es dejar de hacerlo ni bien se conoce el diagnóstico y así evitar complicaciones.

CONSEJOS DE LOS ASMATICOS MAS FAMOSOS

El asma no es un impedimento para desarrollar una vida plena. Lo importante es comprender que el asmático no tiene motivos para ser estigmatizado ni para confi – narse ante el temor de una crisis respiratoria. Fueron muchas las celebridades que lo sufrieron y de su experiencia se pueden extraer reflexiones y puntos de vista poco convencionales sobre la enfermedad. Algunos de ellos funcionan de ejemplo por las actitudes positivas que tomaron frente al asma y otros por los caminos errados en los cuales creyeron encontrar una solución a su dolencia.

• Theodore Roosevelt

DISFRUTAR DEL AIRE LIBRE El vigésimo sexto presidente de Estados Unidos fue escritor, explorador y gran cazador. De niño, se supo dueño de una mente rápida pero de un cuerpo débil, castigado por el asma. Entonces cultivó el ejercicio físico y el amor por la naturaleza como forma de vida. Muchos lo consideraban el mayor modelo de la “Vida activa”, una filosofía que valora el vitalismo, la fuerza física y la audacia para vencer la adversidad.

• Francis Bacon

REHUIR AL HUMO El irlandés fue el primer pintor en vida que expuso en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. No es casual que sus rostros e imágenes sugieran un gran sufrimiento. En cierta ocasión, una periodista le dijo: “Ciertas personas hablan de su pintura como la de un loco, enfermo, drogado… ¿Usted se droga?”. Y el artista respondió: “No. Cuando vivía en Tánger, intenté probar marihuana. Pero como soy asmático, no pude consumirla. Era alérgico: me producía asma”.

• Antonio Vivaldi

EVITAR EL AGOTAMIENTO El músico y sacerdote veneciano sufría severos ataques de asma que lo dispensaron de sus obligaciones religiosas. Su salud parecía mejorar cuando viajaba buscando los climas más benévolos. Pero los numerosos compromisos de las cortes europeas contrarrestaban los efectos positivos. Hacia los 40 años, sus fuerzas comenzaron a mermar, sufrió una depresión psicológica y no supo librarse de su agitada rutina a tiempo.

• José Lezama Lima

SABER SOBREPONERSE El poeta cubano alguna vez escribió: “Yo también soy un pez. A falta de bronquios, respiro con branquias. Me consuelo pensando en la cofradía larga de asmáticos que me ha precedido: Séneca el primero; Proust, que fue de los últimos, moría tres veces cada amanecer para resucitar otras tres por la noche (…). Ahora me dispongo a sobrevivir también a la muerte”. Aprender a sobrellevar las dificultades y cultivar la tenacidad es una de las constantes más valiosas entre los asmáticos.

• Robert Muzzio

CONTROLAR EL ASMA El decatlonista pensaba que los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1984 le permitirían consagrarse como deportista. El día de la competencia clasificatoria, todos los aspirantes estaban listos para dejar lo mejor de sí en las pistas. Pero faltaba Rob: el asma lo había dejado en la cama. Lejos de sentirse vencido, canalizó su decepción eligiendo la medicina adecuada y el entrenamiento acorde a su patología. El resultado: ingresó a las Olimpiadas de Barcelona en 1992. No ganó ninguna medalla, pero estuvo orgulloso de vencer al asma. Siempre repetía: “Si usted no controla al asma, el asma lo controlará a usted”.

BUENAS DECISIONES

SUMMER OLYMPICS DECATHLON

Robert Muzzio (derecha) no ganó ninguna medalla en las Olimpíadas de 1992. Su victoria fue contra el asma y festejó más que nadie.

En el Simposio de Neumología celebrado recientemente en Burgos, España, se afianzó una tendencia instalada a nivel global: la importancia de que los propios pacientes sean capaces de manejar su propia enfermedad para evitar las crisis y que sepan desenvolverse cuando éstas ocurran. Para eso, los enfermos deben ser conscientes plenamente de las implicancias de la patología y los hábitos que deberán adquirir para mejorar su calidad de vida. En ese sentido, se avaló un nuevo medicamento terapéutico conocido como Symbicort que amalgama sustancias como la budesónida, formoterol y corticoide y disminuye la agudización de las crisis respiratorias. “Aporta una mejor calidad de vida y un control más efectivo de la enfermedad, resaltó Carlos Villasante, director del Servicio de Neumología de un reconocido hospital madrileño y experto en la materia. Tanto para enfrentar el asma, como para resolver muchas otras cuestiones de la vida, lo importante es la educación. Los profesionales no se cansan de hacer hincapié en la conveniencia de lograr una correcta “educación sanitaria”, no sólo en el paciente sino en quienes conviven con él: durante un ataque de asma, siempre es necesario saber tomar las decisiones correctas a tiempo. Cuando el aire comienza a faltar o se jadea al respirar, hay que evitar que entren en pánico tanto el enfermo como las personas que lo rodean. Es sabido que el pánico difi culta aún más la respiración e impide refl exionar. Y en muchos casos, el nerviosismo es transferido por los padres o profesores a los propios niños en plena crisis respiratoria. Ante el asma, como ante cualquier situación de riesgo que haya que afrontar, el primer e infalible consejo es mantener la calma. Hasta reestablecer la respiración.


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