VIDA AL NATURAL: ECOLOGIA COTIDIANA

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El imperativo verde ya no se limita al reciclaje, el vegetarianismo o la reforestación sino que se ha incorporado a la vida cotidiana a tal punto que los rituales más tradicionales y, de alguna manera, mundanos están teñidos de verde. Entre el snobismo y el compromiso social, algunas prácticas que se han modificado para contribuir a un planeta mejor.

Texto: Marcela Mazzei / Fotos: AP / AFP

Bodas ecológicas

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Productos saludables.

Rito tradicional si los hay, cada boda en esta parte del mundo, desde que la sociedad de consumo se instaló entre nosotros, gasta energía y produce residuos de manera alarmante. La boda orgánica, una tendencia en alza, en cambio, propone: una ceremonia en una granja; utilizar flores y frutos salvajes para la decoración; diseñar un menú orgánico con productos de estación y de procedencia local; elegir un vestido de segunda mano; y calcular a partir del número de invitados la cantidad de dióxido de carbono que emitirán transportándose hasta allí para hacer donaciones para forestación en proporción. Propuestas que un pequeño ejército de emprendimientos llegó para satisfacer, sin sacrificar estilo y glamour. OrganicBoutique.com ofrece tocados, ramos y flores para ornamentos, pero también responde a las inquietudes de las parejas ecofriendly sobre la procedencia, los productores y los efectos en el ambiente de su producción. El servicio de catering también tiene su opción green. Con ese espíritu fue fundada Back to Earth, una compañía organizadora de este tipo de eventos que comenzó con clientes activistas y hoy recibe pedidos de particulares y empresas. La tendencia, incluso, sugiere cambiar el destino de la luna de miel: del spa en el Caribe al camping. Mientras que en lugar de abrir listas de obsequios, muchas parejas prefieren que sus invitados hagan donaciones a las asociaciones ecologistas sugeridas. Nunca como única opción. Una boda de estas características tiene un costo de 25 mil a 30 mil dólares, donde la comida resulta un 10% más costosa que el menú tradicional, gasto que se puede compensar. Porque los “novios sustentables”, bajo la premisa de que toda acción colabora, están dispuestos a reducir la cantidad de invitados y a darles a cada uno de souvenir, en lugar de su fotografía o un adorno inútil, un par de lámparas bajo consumo.

El oro blanco

Después de la revolución de las telas sintéticas que protagonizó el siglo XX, el nuevo siglo y la fragilidad comprobada del planeta llaman a un regreso a las fibras naturales. En ese camino, por estos días están en auge las prendas de algodón 100% orgánico. Pero no es sólo una cuestión de moda o confort, sino que el algodón sez ha convertido en el símbolo de la inequidad en la actividad agropecuaria a raíz de que por el producto final, en la cadena a la que pertenecen, se paga muchísimo dinero y ellos sólo reciben una ínfima parte. Para paliar esta situación, varias organizaciones ambientalistas han tomado la causa del algodón y llevan adelante varios proyectos. La Fairtrade Foundation, por caso, ha establecido una certificación que otorga a los pequeños productores para que puedan vender su algodón orgánico a diseñadores independientes, por fuera de las cadenas tradicionales de distribución. Mientras que la Enviromental Justice Foundation lanzó una campaña publicitaria y una línea de camisetas exclusivas que actrices, modelos y cantantes famosas diseñaron y posa. KT Tunstall apareció con la suya, con la inscripción Save the Future, en la última edición del festival Live Earth, y este mensaje: “Hemos tenido nuestra revolución tecnológica y hemos tenido nuestra revolución industrial. Ahora vamos a tener nuestra revolución de conciencias y emociones”.

Selección natural

Las eligen celebridades de la talla de Madonna y Gwyneth Paltrow, y cualquier mujer consciente de la necesidad de cuidar, además de su piel, el medio ambiente. Son los productos cosméticos “ecológicos”, que ganan adeptas en todo el mundo, inmersos en la tendencia a seguir un estilo de vida saludable, sin dejar de lado el concepto de lujo y calidad de las marcas selectivas tradicionales, pero que tiene sus especificidades. Todos y cada uno de estos productos están elaborados en base a vegetales y sus aceites esenciales, y excluyen cualquier componente químico. Origins, la empresa norteamericana pionera en proveer belleza y bienestar en armonía con la naturaleza desde los tempranos 90, elabora productos con nombres de plantas, esencias de flores y hierbas. Origins Organics consiste en una línea completa de productos derivados de orgánicos certificados por la NOP (la asociación que verifica ese tipo de cultivos en el país), sin aditivos químicos y en envases adecuados para no dañar las delicadas fórmulas. Vegetariana y ecologista, la diseñadora inglesa Stella McCartney ideó Care, su propia marca cosmética bajo el lema “todo lo que la piel necesita y nada de lo que no necesita”. Rechaza el uso de conservantes y los compuestos vegetales derivados de especies en extinción, así como los testeos con animales. Aunque estos productos se preocupan en garantizar, además, mayor efectividad que los convencionales por la altísima concentración de nutrientes en estado puro que poseen. “La verdadera belleza proviene del interior y la piel no hace más que reflejarla”. La marca alemana Dr. Hauschka sigue al pie de la letra este concepto, y lo aplica a su línea de cosméticos holísticos, que apunta a restablecer y preservar el equilibrio de la epidermis (entendida como la expresión visible de una armonía interna). Cada producto, libre de fragancias, colorantes y preservantes, conjuga una serie de aceites y esencias derivados de plantas cultivadas “biodinámicamente”; un método respetuoso de los ritmos de la naturaleza y trabajado manualmente. En su sitio web, la marca asesora sobre los cosméticos indicados para cada tipo de piel; también es posible encontrar las composiciones, así como sus aplicaciones y otros consejos útiles. De este modo, y con la certificación oficial de Ecocert –un programa reconocido internacionalmente, que verifica la calidad de los productos orgánicos europeos, japoneses y norteamericanos– vitaminas y antioxidantes se combinan con aminoácidos y ácidos grasos 100% orgánicos para mantener y mejorar las funciones vitales de cualquier tipo de piel.

Niñera ecologista

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Alimentacion verde.

Con la llegada de un bebé al hogar, aumentan las expectativas casi tanto como los accesorios que supuestamente necesita, en infinidad de categorías. Desde cunas a pañales, un paraíso de consumo que puede transformar a los padres en expertos acumuladores de objetos inútiles. Porque, a decir verdad, los bebés tienen necesidades mínimas. Más allá de esta máxima, existen muchas maneras de criar un niño de manera ambientalmente responsable, y no se trata sólo de comida orgánica y ropa hecha a mano. En los estudios sobre el impacto en el ambiente de los pañales descartables y los de género las opiniones están divididas. Pero saber que un niño va a usar 6 mil de los descartables antes que empiece a caminar, y que pasarán entre 200 y 500 años antes que se destruyan en la tierra resulta un dato a tener en cuenta. Por otro lado, las máquinas lavadoras insumen agua, energía y productos químicos, por no mencionar el tiempo. Pero así y todo, volver a los pañales de tela resulta un 53% menos dañino para el planeta. A menos que algo lo impida, amamantar al bebé es la regla número uno para una crianza eco-friendly. Es gratis, abunda en benefi cios para la madre y el hijo, no genera impacto ambiental alguno, y resulta una experiencia enriquecedora. De todas formas, en la sociedad de consumo hay productos para todo, como los pads para senos, que también tienen su versión en algodón orgánico. Cuando llega el momento de los alimentos sólidos, los envasados se pueden sustituir por preparaciones de vegetales, pescado, huevos y legumbres que se congelan listos para servir. Si se logra resistir a la tentación de los diseñadores de ropa para bebés y sus colores pastel, es conveniente recordar que los bebés crecen muy rápido, a la misma velocidad que se desecha la ropa. En ese aspecto, los equipos enterizos, en tejidos de algodón, bambú, o lana orgánicos son más acordes a la piel sensible del bebé. La ropa de segunda mano, de los niños ya crecidos de la familia, será bienvenida. A la hora de un buen baño, se sugiere evitar caer en la tentación de la publicidad de talcos, cremas y lociones. El aceite de oliva, económico, natural y sin perfumes, resulta lo mejor para la piel del bebé. Cuando de lavar su ropa se trata, el exceso de productos puede desatar alergias, asma o eczemas. Un poco de jabón blanco natural, bicarbonato de sodio y vinagre son suficientes, además de económicos y saludables. En la vida verde se impone, también, una vuelta a los viejos juguetes de madera, muñecos de algodón y osos hechos a mano, por la propensión de los bebés de llevárselos a la boca. Aunque a medida que crecen, nada mejor que incentivar el contacto con la naturaleza, en plan de revertir la tendencia nacional: el promedio de los bebés puede identificar muchos logotipos y sólo unas pocas flores o árboles por su nombre.


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