ENERGIAS RENOVABLES: VIENTOS DE CAMBIOS

0

El impulso por las energías limpias está reformando la cadena de valor de Estados Unidos, dejando a un lado aquellos productos y servicios relacionados con los combustibles fósiles para incorporar nuevas tecnologías que limiten el consumo energético y que sean beneficiosas con el medio ambiente. El “boom verde” es un hecho y recién empieza a aprovecharse social y económicamente.

Texto: Guillermo J. Albornoz / Fotos: AP / AFP

El petróleo se acaba” es una de las frases más pronunciadas por quienes tienen acceso e influencia a la opinión pública mundial. Aunque no podamos comprobar cuándo puede ocurrir esto, las acciones de privados y agencias gubernamentales norteamericanas para revertir esta tendencia están en aumento hace ya tiempo. Los proyectos de energías alternativas que éstos llevan a cabo y desarrollan surgen como posibles soluciones ante la escasez de combustibles fósiles. Que las energías renovables sean soluciones al problema de dicha dependencia al petróleo, gas y carbón, por el momento, está en discusión. Hay quienes están a favor de que la alternativa “verde” pueda surgir para suplantar a los fósiles. Ellos argumentan que las reservas de hidrocarburos del mundo son de 40 a 50 años, y las únicas que pueden desarrollarse para llegar a cubrir esa demanda son las energías alternativas como los biofuels o biocombustibles, la energía eólica, la solar, la geotérmica, la oceánica o de tidals, entre otras. Las renovables –según sus seguidores– traen menores costos de inversión, tienen una relación más amigable con el medio ambiente, y generan mayores fuentes de trabajo en comparación con los combustibles fósiles. “El mercado global de las energías renovables está experimentando un gran crecimiento, con una facturación en 2006 de 38 mil millones de dólares, un 26% más que el año anterior”, manifiesta un informe de Greenpeace de 2007. Pero el consumo mundial de petróleo, carbón y gas natural en Estados Unidos demuestra que todavía falta mucho para suplantarlos. Según los datos de la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés), de 2001 a 2005 la capacidad eléctrica neta de energías renovables en este país pasó de 95.096 a 98.791 Megavatios (MW), mientras que las energías no renovables como petróleo, gas, nuclear y carbón se encontraron en 753.158 MW en 2001 y 879.228 MW cuatro años más tarde. La información es contundente al indicar el incremento de 3,8% en el primer caso y de un 16,7% en el segundo; asimismo, el volumen de uno y otro sector (renovable y no renovable) es muy diferente. Quienes descreen de la sustitución de fósiles por verdes, se centran mayormente en críticas hacia los biocombustibles, dejando de lado a la energía eólica y solar. Para los detractores de los biofuels, el precio del maíz se elevará cuando este cultivo se utilice para la producción de etanol a mayor escala. De acuerdo a The Economist, esta materia prima también se usa “para alimentar a los animales”, por lo tanto supone que “el precio de la carne aumenta también. En otras palabras, el suministro de alimento se está desviando para alimentar a los hambrientos automóviles norteamericanos”. El costo del consumo de energía en este país es tan alto que hacen falta sólo unas palabras para resumirlo: “La dieta energética diaria del norteamericano medio equivale a 58 esclavos energéticos trabajando sin cesar las 24 horas del día. Si comparásemos la energía de un barril de petróleo al mismo precio que pagamos el trabajo humano (cinco dólares la hora), nos costaría más de 45 mil dólares”, dijo Jeremy Rifkin a la revista Nueva Sociedad. Sus palabras acentúan la disparidad entre el excesivo consumo energético y el bajo precio al cual se paga.

CAMBIANDO EL ESTILO DE VIDA NORTEAMERICANO

THOMAS WARNER

Paneles solares.

Pese a las discusiones de las ventajas o desventajas de las “renovables”, el impulso para reducir el consumo y la generación energética de combustibles fósiles es notorio en el sector privado. Se han incrementado los productos con innovaciones tecnológicas que conllevan una reducción de costos económicos y medio ambientales. Como ejemplos se pueden destacar empresas de diversos rubros: consultoría, diseño, construcción, servicios financieros, ingeniería y reciclado, entre otras; todas ellas ligadas a la eficiencia energética a base de fuentes alternativas. Estas compañías ofrecen sus servicios y productos para aquellos que deseen incorporarse a este “boom verde” y cambiar, en ciertos aspectos, su estilo de vida. El caso paradigmático es el de los autos movidos a base de combustibles no convencionales como el hidrógeno y los biocombustibles. En varios lugares del mundo se pueden ver nuevos prototipos, estaciones gasolineras adaptadas al etanol, al biodiesel o al hidrógeno. Hace tiempo se veían concept cars con paneles solares sobre sus techos, pero ahora las alternativas son otras. General Motors está promoviendo el uso de estos nuevos vehículos que reducen emisiones de dióxido de carbono (CO2), y con mayor efi ciencia energética. Así, el Equinox Fuel Cell y el Saab 9-3 BioPower han recibido premios por baja contaminación y bajo consumo de combustible. El Equinox lleva una célula o pila de combustible de hidrógeno, que transforma esa energía química en eléctrica y calor, sin el proceso de combustión. Este automóvil puede alcanzar los 150 km/h y posee varios elementos de seguridad de cualquier auto convencional. Asimismo, la firma Honda está produciendo en California el FCX Clarity, impulsado a partir del gas comprimido de hidrógeno, con una velocidad de 100 km/h. Este coche tiene otras ventajas entre las que se encuentra la reducción del consumo de combustible entre 2 y 3 veces menor que uno de gasolina. La recolección y el destino de la basura es un problema complicado para las ciudades en Estados Unidos. Desperdicios y olores afectan a vecinos que desean su barrio limpio. La empresa Waste Management se encarga de brindar servicios de recolección y reciclado de basura para residencias, comercios e industrias, generando mayor control en los residuos. Dentro de su variada gama de productos y servicios, posee plantas de generación de energía a partir de los deshechos (biogás), y vende lámparas reciclables que reducen costos económicos y de salud, a raíz de que las lámparas convencionales tienen un alto grado de mercurio, que es altamente contaminante. Por supuesto que las personas que deseen unirse a las nuevas costumbres “verdes” en el interior del hogar tienen la posibilidad de adquirir diferentes artículos para hacer más eficiente su casa, mejorar su calidad de vida, o bañarse con agua caliente gracias a los efectos del sol. Aquellas residencias –e industrias– que tengan techos inutilizados, con espacio considerable, pueden encontrarse con la propuesta hecha principalmente por dos universidades, Michigan State University (MSU) y Pennsylvania State University (PSU), que tienen programas de investigación de “Green Roofs” o Techos Verdes. Según los especialistas de MSU, la aplicación de sistemas que contengan plantas en los techos “proveen numerosos beneficios ecológicos y económicos incluyendo el manejo de agua de lluvias, conservación de energía”, entre otros. “La mitigación de exceso de agua de lluvias es considerada por muchos el primer beneficio por la cantidad predominante de superfi cie impermeable en las áreas urbanas”. Esto es así porque la caída del agua de los techos hacia las calles y aceras genera inundaciones y contamina ríos y agua subterránea al llevarse consigo desechos. Otra empresa, Tankless Inc., provee de pequeños tanques eléctricos que calientan agua, reduciendo costos de energía y de líquido. Son utilizados en residencias y fábricas para disminuir el consumo de H2O y bajar las expensas. Asimismo, según TheDailyGreen.com, dentro del programa de protección de provisión del agua, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) incorpora la etiqueta WaterSense a aquellos productos que ayuden a la reducción del consumo del agua. De la misma manera, la etiqueta EnergyGuide informa sobre el uso de la electricidad de los refrigeradores nuevos, y el logo de EnergyStar indica que ese aparato requiere 40% menos que los modelos vendidos en 2001. Como se puede observar, esto es sólo una porción de los variados proyectos entorno a las energías alternativas. Los estados ofrecen los mejores ejemplos de programas, inversiones y emprendimientos llevados a cabo con éxito, estimulando en su interior el cambio de vida y uso racional de recursos escasos, así como potenciando las diversas formas para cuidar el medio ambiente y el bolsillo.

PROYECTOS VERDES QUE GENERAN TRABAJO

Los productos, servicios e insumos en torno a la generación de energías alternativas implican una fuente de crecimiento económico importante para cada país. Según Michael Eckhart, presidente del Consejo de Energía Renovable (ACORE, por sus siglas en inglés), la energía alternativa genera cambios económicos significativos. Eckhart comenta que “la empresa Colorado Green Wind Farm, en Lamar, Colorado, creó nuevos empleos y nuevas fuentes de ingreso para los agricultores y ganaderos, la base impositiva del condado aumentó en 29%, el fondo general escolar en 917 mil dólares al año y los fondos del centro médico del condado en 189 mil dólares”. Un informe realizado por la Clean Energy State Alliance, conjunto de dieciocho estados que buscan la mejora energética a partir de los recursos renovables, brinda información sobre los avances obtenidos por estos nuevos emprendimientos “verdes”. En 2004, en California, el Programa de Escuelas Solares “permitió a 30 escuelas públicas y experimentales la adquisición e instalación de sistemas fotovoltaicos”. De la misma manera, la Comisión de Energía de ese estado “administró cerca de 400 millones de dólares por un proyecto de incentivo solar, que es parte de la Iniciativa California Solar, el mayor programa solar estatal de este tipo en el país”. Esto incrementa de manera sustancial los recursos humanos y las empresas a contratar, como la firma Building Green LLC, que cuenta con numerosos proyectos dentro y fuera de Estados Unidos, como el caso del Centro de Reserva de Ciencias Angelo de la Universidad de California. Por otro lado, el programa de Green Buildings de Massachusetts, “es el esfuerzo más grande y agresivo entre los estados” para la promoción de energías renovables en edificios públicos y privados. Una parte de ese programa estuvo también destinado a escuelas, por lo que se otorgaron, en 2002, 130 mil dólares a diez instituciones para investigación, diseño, desarrollo y construcción de reformas para hacer más eficiente el uso de la energía. Operarios, ingenieros, arquitectos y constructores están relacionados con este proyecto, brindando mayores oportunidades de inserción laboral y desarrollo tecnológico. Este avance de las renovables permite entender el desarrollo a futuro que se vislumbra, donde no solamente se estimulan la disminución de la contaminación, el uso racional de recursos como el agua, el viento y el sol como un mayor respeto hacia el medio ambiente, sino que también se genera una mayor cantidad de puestos de trabajo al ampliarse la oferta de servicios y productos. La decisión de la Cámara de Representantes para invertir 847 millones de dólares durante 2008 y 2009, para investigar y potenciar este “boom verde”, superando el número del año anterior en más de 200 millones, es un indicativo de la dirección de las políticas en esta materia en Estados Unidos. Tamaña inversión permite entender que los benefi cios económicos alrededor de las energías alternativas serán mayores por los nuevos negocios, emprendimientos y puestos de trabajo que se generan.


Compartir.

Dejar un Comentario