CULTURAS AFTERHOURS: NOCHES DISTINTAS

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Históricamente vinculada al desenfreno, la vida nocturna tiene otras alternativas para ser memorable. Lejos de la pista de baile, las grandes ciudades del mundo organizan salidas de carácter cultural escapándole a la solemnidad. Ciclos de cine, exhibiciones de arte, reuniones literarias y filosóficas o la reedición del más visceral espíritu pagano. Madrid, Nevada, París y Buenos Aires hacen gala de múltiples alternativas que celebran el arte en todas sus formas y a la luz de la luna.

Texto: Nancy Giampaolo / Fotos: Kulturforum Berlin, Nuit blanche Paris y Toronto

VIAJE AL FIN DE LA NOCHE

Instalacion luminica en Paris

Instalación lumínica en París, durante la última edición de la Nuit blanche.

Con el expreso objetivo de convertir la lectura en una fiesta, la Comunidad de Madrid organiza cada abril La noche de los libros. Una gran celebración que busca ponderar el perfil más desestructurado, abierto y versátil de la literatura, a través de actividades que combinan expresiones artísticas y comerciales. A lo largo de 10 horas consecutivas, escritores, fotógrafos, músicos, actores y cineastas de distintas procedencias homenajean al libro mediante conciertos, seminarios, charlas y exhibiciones que pueden prolongarse hasta las 3 de la madrugada. En la tercera edición de La noche de los libros, que tuvo lugar el 23 de abril pasado, la cantante y compositora Patti Smith desplegó el arsenal de canciones que la han transformado en icono intelectual de la contracultura y la música punk norteamericana, al tiempo que renovó su amor por la literatura en un show, y fue ovacionada por el auditorio. Seguramente, el laureado escritor francés Michel Houellebecq ignoraba por completo lo que su madre se traía entre manos, cuando brindó la conferencia Influencias, en la Consejería de Cultura y Turismo.

Fuego en el desierto de Nevada

Fuego en el desierto de Nevada, en el Festival Burning Man.

Sobre todo porque Lucie Ceccaldi, de 83 años, está viva cuando él la había declarado muerta y acaba de publicar sus memorias donde acusa a su hijo de impostor, por haberse inventando una familia disfuncional para su personaje de enfant terrible que la tenía en el papel de desalmada. Otra de las fi guras destacadas fue el poeta Juan Gelman, ganador del premio Cervantes 2007, que mantuvo un encuentro con jóvenes estudiantes en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, donde se vinculó su obra a las vanguardias. Además de la presencia de personajes de esta talla, la celebración madrileña abarca aspectos algo más comerciales pero igual de tentadores, con las librerías locales abiertas hasta pasada la medianoche, con importantes descuentos en la venta de libros. Como no podía ser de otra manera, las bibliotecas de la ciudad se suman a la propuesta y desarrollan un vasto programa de actividades orientado a públicos diversos: desde encuentros con escritores locales, conciertos, hasta recitado de poesía y lectura de cuentos.

UNA NOCHE EN EL MUSEO

Fluorescent dome

Fluorescent dome, performance en el espacio público.

Otra ciudad de habla hispana, en este caso en Latinoamérica, recibe una propuesta emparentada a La noche de los libros de la capital española, sólo que en este caso se trata de Buenos Aires y el leit motiv no es la literatura sino las artes visuales. Con menos de un lustro de historia en Argentina, La Noche de los Museos propone un recorrido que comienza al caer la tarde y finaliza cerca de las 3 de la madrugada. En ese lapso, casi un centenar de espacios de arte emplazados a lo largo de la ciudad abren sus puertas gratuitamente para dar a conocer sus trabajos artísticos, que se alternan con recitales, espectáculos multimedia, narraciones vinculadas a las piezas que se exhiben y documentales. Aunque en la capital porteña este evento sea una relativa novedad, la larga noche de los museos nació bajo ese nombre en la ciudad de Berlín en 1977, con el propósito de ampliar la convocatoria a diferentes sectores de público. Desde entonces, esta iniciativa ha sido adoptada en más de 130 ciudades europeas de Francia, Alemania, Polonia y Portugal, entre otros países. El éxito de público de estas experiencias demuestra el triunfo de la fórmula que combina la expresión artística y el ámbito relajado que define a las salidas nocturnas.

LUNA LLENA SOBRE PARIS

Baloon maze

Baloon maze, ambos en 2007 en Toronto.

La nuit blanche (La noche blanca) fue creada en 2002 y su lanzamiento se produjo en circunstancias algo trágicas ya que el alcalde de la ciudad, Bertrand Delanoe, fue atacado y herido por un demente durante el acto inaugural. El incidente no impidió que, al año siguiente, Delanoe volviera a presidir el inicio de la fiesta, restando dramatismo a lo ocurrido. Dramatismo, en efecto, es un factor que nunca podría definir a esta celebración que, aunque joven, ya es un emblema de la capital francesa. En octubre de cada año, toda la ciudad se transforma en un enorme escenario donde se suceden espectáculos, performances multimedia y exposiciones de artistas de todo el mundo. Las piletas municipales se convierten en discotecas acuáticas y las calles en salas de arte contemporáneo. En lo que podría definirse como un despliegue colosal, suceden además actividades para todos los apetitos: hay bailes matizados con copos de nieve artificial en las calles céntricas, natación en tres piscinas sonorizadas e iluminadas, lectura de textos en el Museo del Louvre, debates filosóficos en el Palais de Tokio, compañías de ballet y música de diversas procedencias.

Kulturforum, en Berlin

De arquitectura modernista, el Kulturforum, en Berlín, consta de varios edificios construidos en las décadas del 50 y 60. Durante la Lange nacht der mussen, un evento bianual en Alemania, el público asiste a un happening en la Potsdamer Platz.

Los niños tampoco quedan afuera del acontecimiento, gracias a una buena variedad de propuestas artísticas infantiles, que incluyen el mismo tono despampanante que caracteriza a las dirigidas a los adultos. Cada nueva edición de La nuit blanche depara, por otra parte, sorpresas y novedades, en muchos casos guiadas por algún eje temático y concebidas por directores artísticos de enorme reputación. A cargo de una buena parte de la organización de la edición 2007, los artistas Jean-Marie Songy y Jérôme Delormas llevaron a los espectadores a lo largo de la línea 14 del metro parisino. Así, los asistentes pudieron ver la ciudad desde un punto de vista corriente, pero alterada en un espectáculo irrepetible, gracias a maravillas del calibre de una escultura gigante, emplazada en la estación de Olympiades. Como en el caso de La noche de los museos, la iniciativa que surgió en la Ciudad Luz, no tardó en tener su réplica posterior. En Roma la primera emisión de La notte bianca contó con dos millones de espectadores.

LA LUZ DEL DESIERTO

Altes Museum aleman

Radiante, el Altes Museum alemán recibe a los visitantes nocturnos.

Célebre desde hace más de veinte años, el festival Burning Man del desierto de Nevada también puede jactarse de poner el arte en primer plano. Organizado por la compañía Black Rock City, bajo la supervisión de Larry Harvey, uno de sus fundadores, tiene lugar cerca de un lago del desierto Black Rock, a 150 kilómetros de Reno y comienza a fines de agosto. Si bien el encuentro se extiende a lo largo de varios días, aquellos que hayan estado allí aseguran que las noches deparan un cúmulo de sensaciones únicas, tanto que escapan a la definición. Lo suficientemente alejados de los centros urbanos, los miles de participantes deben llegarse al lugar con todo lo que necesitan para sobrevivir en el desierto, teniendo en cuenta la intransigencia del clima, la veda en el uso de dinero y la escasez de las típicas comodidades urbanas. Tal es así que el billete para participar en Burning Man advierte sobre posibles peligros de heridas graves, incluso de muerte.

White Line Light

White Line Light, obra lumínica y sonora exhibida en ocasión de la Nuit blanche.

Un hecho que deja claro que se trata de un evento exclusivo para espíritus más que osados. Muchos de los asistentes forman campamentos agrupados alrededor de proyectos comunes. Cada campamento tiene un elemento interactivo, con invitaciones abiertas a todo el que quiera participar. El arte, la artesanía, los disfraces, el baile y la música dominan la escena las 24 horas. Pero es durante la noche cuando todo se tiñe de un carácter aun más inquietante, en gran medida por el inefable aspecto que toma el desierto. Aunque desde sus inicios este festival fue definido como una suerte de rito pagano con matices ancestrales, en años recientes la tecnología se coló de manera inapelable. El debut de PlayaNet, una red de alta velocidad sin cables que sirve como intranet de todo el festival, es una prueba de ello.

La noche de los libros, por las calles de Madrid

Un bus promociona el evento La noche de los libros, por las calles de Madrid.

Los organizadores definen el Burning Man como un experimento que sólo puede realizarse en comunidad, y que fomenta la auto-expresión y la autosuficiencia radical. El nombre del evento está tomado del ritual que lo corona, y que consiste en quemar una gigantesca escultura de madera con forma de hombre, durante la noche del sábado, sexto y último día de celebración.


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