SUDAFRICA: VIVA LA NATURALEZA

0

Desde sus colores hasta su olor, Sudáfrica vibra. Es comprensible que su música de tambores agitados acelere el corazón: este país hace lo mismo con los sentidos. Caminar por sus calles, playas, jardines y parques hasta caer rendido; acercarse a su gente, a su flora, a su fauna salvaje y avistar animales. Cualquiera que haya pisado esta cálida tierra puede decir, sin titubeos, que es única y que permanecerá en su memoria muchísimo tiempo después de haber vuelto a casa.

TEXTO: Carolina F. Moadeb FOTOS: Cortesía South African Tourism

playassudafrica

Cape Point –a 37 millas al sudeste de Ciudad del Cabo- y una de sus vistas más hermosas: arenas blancas, rocas y aguas azules.

La diversidad parece ser la mejor palabra para definir a este país: por sus paisajes, por sus especies vegetales y animales, por sus etnias –africanos, europeos (holandeses o boers, alemanes, franceses y británicos) y orientales (sobre todo, provenientes de la India)–. Ya desde el avión, la tierra promete hermosuras. Sus playas encandilan por lo blancas, su mar es turquesa verdoso y la flora pasa plácidamente desde el verde más vivo a la yerma aridez del desierto. Situada en el extremo sur del continente africano, Sudáfrica se divide en tres regiones naturales: una estrecha franja costera de tierras bajas con clima cálido y húmedo; el interior, donde se extienden las vastas mesetas del Veld, y el noroeste, Rand, la región minera, con grandes ciudades e industrias. Las costas de Sudáfrica están bañadas por dos océanos, el Indico –de cálidas aguas– al este, y el frío Atlántico al oeste. Debido a la cantidad de posibilidades que ofrece este generoso abanico, lo más recomendable es elegir un calzado cómodo, ropas claras y tener una disposición de ánimo que permita pasar –con el espíritu aventurero intacto– de las propuestas de una ciudad encantadoramente cosmopolita, a los mosquitos y animales de sus zonas más salvajes.

CIUDAD DEL CABO

Sir Francis Drake la llamó “el cabo más hermoso en toda la circunferencia de la Tierra”. Su arquitectura y su clima mediterráneo hacen de Ciudad del Cabo un lugar disfrutable tanto de día como de noche. Esta ciudad, en la que se unen el Océano Indico con el Atlántico, es custodiada por la Montaña de la Mesa (Table Mountain). Con sus vertiginosos acantilados de piedra arenisca y sus

ROBBEN ISLAND

cablecarril Table MountainCiudad del Cabo

El cablecarril que asciende a la cima de Table Mountain permite apreciar la belleza de Ciudad del Cabo y sus fabulosas playas.

ciudaddelcabo

La arquitectura de Ciudad del Cabo, colorida y original. Detrás de la ciudad, Table Mountain.

wildsafari

Un grupo de búfalos, integrantes de las especies animales llamadas los “Cinco grandes”, en un avistamiento.

A media hora de ferry del Waterfront de Ciudad del Cabo se encuentra Robben Island. Esta isla, alejada y rodeada por aguas gélidas y tiburones, hoy simboliza la lucha por la libertad y los derechos humanos. Por casi 400 años fue el sitio de prisión, exilio y brutalidad para aquellos que se oponían al apartheid. Nelson Mandela fue incluido, como muchos políticos y empresarios, en la lista de involuntarios huéspedes durante el brutal funcionamiento de la prisión, desde 1964 hasta 1991. Sobre ella, otro conocido ex prisionero dijo: “No olvidaremos la brutalidad del apartheid pero no queremos que Robben Island sea un monumento a nuestro sufrimiento. Queremos que sea un monumento que refleje el triunfo del espíritu humano frente a las fuerzas del mal”. Actualmente, Robben Island funciona como museo y varios de sus ex prisioneros políticos guían a los visitantes por la cárcel de máxima seguridad y sus alrededores. La excursión dura aproximadamente 3.5 horas y es una buena manera de conocer de cerca al menos un fragmento de la extensa lucha del pueblo sudafricano por el reconocimiento de sus derechos básicos.jardines de frondosa espesura ofrece, al subir hasta la cima en el cable carril, una de las vistas más famosas del mundo. En la cima, uno puede sentirse como si estuviera dentro de una postal. Desde allí se ve el Cabo con sus playas de arenas pálidas y los extensos jardines. Table Mountain, junto con el Jardín Botánico de Kisternbosch y el resto de la península, forman el Reino Floral del Cabo, uno de los seis que existen en el mundo. Este alberga unas 8.500 especies de plantas, muchas de las cuales son autóctonas y no existen en ningún otro sitio del planeta. En el centro, la calle principal está siempre muy concurrida y llena de vida. Ofrece la más variada gama de restaurantes, bares y cafés. Caminando –actividad recomendable para conocer a fondo las curiosidades de cualquier mágico destino– se descubren barrios como Clifton Beach, que sorprende por su cuidada arquitectura mediterránea y sus blancas casonas asentadas sobre la ladera de la montaña, frente al mar. El complejo portuario de Victoria y Alfred (Victoria and Alfred Waterfront) es otra de las atracciones. Las opciones para el entretenimiento son innumerables: bares, restaurantes; tiendas de especialidades; mercados de artesanía y arte; cines; el fascinante acuario de los Dos Océanos y el Museo Marítimo. Robeen IslandLas actividades a elegir son variadas y diversas, como las excursiones en barco alrededor del puerto o los paseos en helicóptero. Desde este puerto parte una excursión imperdible a la Isla de Robben, donde Nelson Mandela y otros luchadores contra el apartheid permanecieron encarcelados durante muchos años. Cerca de la estación de autobuses y trenes se emplazan los freemarkets, donde los lugareños venden toda clase de productos exóticos, como máscaras tradicionales, hierbas, indumentaria, alimentos, música, remedios naturales y hasta embrujos para el amor o el dinero, toscamente embotellados.

DE JOHANNESBURGO AL SAFARI

Nacida a la par del descubrimiento de oro en 1886, Johannesburgo ha sido históricamente caracterizada por sus divisiones entre razas, que segregó y limitó las oportunidades de la población negra. Con la abolición del apartheid, la situación ha cambiado gradualmente. Sin embargo, partes de la ciudad continúan diferenciadas según la raza, la calidad de la vivienda, el acceso a la ciudad y los servicios. Probablemente sea por su pasado –o aun por su presente– que esta ciudad intimida a los visitantes. Los guías recomiendan recorrerla con cuidado y los ojos bien abiertos, como si aventurarse por sus calles fuera un peligroso placer citadino.

EN BUSCA DE ADRENALINA

paracaidismo

Aventura desde el aire: el paracaidismo es otra de las atracciones de Sudáfrica. Océano y tierra vistos desde el cielo, con un clima siempre ideal.

Además del contacto íntimo con la naturaleza, Sudáfrica ofrece numerosas posibilidades para los amantes de la aventura y los deportes de riesgo, y se convierte así en un destino aún más completo y atractivo.

Vuelos en globo

Nada iguala a la experiencia de flotar suavemente sobre las tierras africanas. Hay dos excelentes centros en Magaliesberg y Crocodrile River, áreas cercanas a la ciudad de Johannesburgo. Durante el verano se puede disfrutar de uno de estos exóticos paseos sobre los famosos viñedos de Ciudad del Cabo.

Paracaidismo

Grahamstown, Pietermaritzburg y Table Mountain son tres excelentes opciones por sus increíbles paisajes. Aun cuando se trate del primer salto, será inevitable abrir los ojos para disfrutar del espectáculo. En casi todos los centros turísticos se puede practicar esta disciplina, tándem o single.

Hiking

La costa de Tsitsikamma es probablemente el lugar más popular del país para practicar esta disciplina. Grandes bosques, líneas costeras muy irregulares, ríos de montaña y cataratas organizan el terreno ideal. Es una  caminata que exige esfuerzo y algo de entrenamiento, por la gran cantidad de subidas y bajadas. Otro punto interesante para hacer hiking está en Wild Coast, Eastern Cape. Estas costas son casi vírgenes: millas y millas de playas desérticas, salpicadas de pequeñas comunidades.

Bungee jumping

En Sudáfrica se encuentra Bloukrans, el salto más alto del mundo: 708 pies. Situado en la frontera entre las provincias de Eastern Cape y Western Cape, Bloukrans es un salto imperdible en una zona llena de árboles, montañas verdes y un río que, desde la plataforma de salto, se ve delgado y caudaloso. Imperdible.

Abseiling

El Abseiling –escalar montañas- es uno de los deportes de riesgo que ofrece Sudáfrica. Dos puntos clave para practicarlo: Storms River George y Table Mountain.

Abseiling

Aunque esta actividad es relativamente nueva, hay numerosas opciones para practicarla en Sudáfrica. En Table Mountain la altura es de sólo 328 pies, pero hay que tener en cuenta que la vista es increíble. Otro buen punto para realizar escalamientos es Storms River George, desde donde se puede bajar hasta preciosas piscinas naturales, a través de una cascada.

Surf

Sudáfrica es tierra de surf y de grandes nadadores. Hay miles de buenos lugares en sus 1863 millas de costas: largas playas, desembocaduras de ríos y una cantidad increíble de costas para descubrir. Sólo en Ciudad del Cabo hay 40 espectaculares rompientes. Jeffrey’s Bay es uno de los puntos más conocidos, casa de insuperables reefs. Otros: la escarpada costa de Wild Coast. Muchas más playas increíbles al norte, y entrando ya en la región subtropical KwaZulu Natal.

leopardos,

Los imponentes leopardos, inmersos en su hábitat natural, a la vista de los turistas más audaces.

 

Y puede que lo sea, pero estar atento suele bastar para disfrutar de sus curiosidades. Desde allí parten autobuses hacia el Parque Nacional Kruger, el más grande e importante de Sudáfrica. Este sitio es conocido internacionalmente como el Rey de los Parques Nacionales, por su delicada administración del equilibrio ecológico, producto de una experiencia ganada por más de un siglo. Cuando se imagina Sudáfrica, antes de conocerla, las imágenes que suelen concurrir a la mente son las de las increíbles vistas de este parque. Allí conviven 147 diferentes especies de mamíferos, entre los cuales sobresalen el grupo de los “Cinco grandes”: elefantes, rinocerontes, búfalos, leones y leopardos. Si bien son los más codiciados por los visitantes al momento de hacer avistajes, también hay 507 especies de pájaros, 114 especies de reptiles y 33 especies de anfibios. En total, 801 especies de animales y una inmensa variedad de vegetación, con magníficos árboles como el baobab, convierten al Parque Kruger en un destino soñado para los amantes de la naturaleza. Por poco dinero y con vehículo propio, el viajero puede recorrerlo por su cuenta, siguiendo rutas precisamente demarcadas. Sin embargo, la mejor manera de sumergirse en él son los wilderness  trail, que recorren senderos vírgenes y que invitan a pasar tres días y sus noches en un campamento en medio de la naturaleza; o los safaris a bordo de Land Rovers descubiertas, guiados por un ranger (guardaparque) y un tracker (rastreador de huellas). Estos safaris comienzan generalmente al amanecer, cuando aún no ha salido del todo el sol. El clima suele ser fresco, pero los guías ponen sobre aviso a los visitantes: la temperatura subirá gradualmente con el correr de las horas. El Land Rover se adentra por senderos de tierra, atravesando arboledas pequeñas y grupos de arbustos. Es la tierra de los animales salvajes, su territorio. La expectativa emociona y conmueve. Las sensaciones se mezclan y la espera hace que el momento del primer avistaje sea una sorpresa, aun cuando es lo que tanto se ha anhelado experimentar. Los animales están en su hábitat natural y aunque muchas veces son ellos los que encuentran a los turistas, éstos pueden verse, con sorpresa y sin previo aviso, invitados al espectáculo de un bañado, donde una manada de elefantes se refresca arrojándose lodo, o al tardío almuerzo de una madre leona y sus hambrientos cachorros. En el momento menos pensado es habitual que jirafas, búfalos o cualquier otro animal se acerquen como si no notaran la presencia del vehículo. Cuando ya están ahí, casi al alcance de las manos, el corazón del espectador deja de latir por instantes. Acostumbrados a este tipo de encuentros, la mayoría de los animales se detiene y observa la situación con inmutable serenidad. JohannesburgoLuego siguen su camino, como si se hubieran detenido para ser admirados, y esta situación los entretuviera sólo por unos instantes.  Los guías recomiendan mantenerse en silencio y no hacer movimientos bruscos, y es así como un león puede recostarse a descansar bajo el sol de la tarde, justo delante del automóvil. También es frecuente que, durante una breve parada para almorzar, el visitante se vea despojado de la fruta que estaba por morder, por un atrevido pero simpático –y por eso disculpado- mono gris. Con sus espectaculares atardeceres y su personalidad salvaje y única, el Parque Kruger es sin lugar a dudas la experiencia más maravillosa del viaje, y probablemente, el lugar en el que más de un viajero se promete –en voz baja– volver a Sudáfrica una y otra vez.


Compartir.

Dejar un Comentario