AFRICA: LA LUCHA CONTRA EL EBOLA

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La epidemia del ébola continúa haciendo estragos en las vidas y los medios de subsistencia de la población de Africa Occidental. El índice de mortalidad de la enfermedad se sitúa en torno al 60% de los infectados. El sector de la salud se encuentra bajo una enorme presión para lidiar con los enfermos, e incluso proteger a sus propios trabajadores del contagio. Además, varios expertos advierten que el virus continuará durante los próximos doce a dieciocho meses. Radiografía de una situación que según la Organización Mundial de la Salud está fuera de control.

Texto: Marc-Andre Boisvert / Fotos: Venance Loba / Josué Tadjo

West Africa Ebola

El primer brote de ébola apareció en marzo en cuatro países de Africa Occidental: Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona.

El enfermero coloca el cadáver con cuidado en una bolsa de plástico, abandona la tienda de campaña de aislamiento y pone los pies en un recipiente de agua con hipoclorito de sodio. Se quita las gafas de seguridad, los guantes y la máscara y los quema en un bidón. Cientos de personas lo observan detrás de un cordón, incluida la ministra de Salud de Costa de Marfil, Raymonde Goudou Coffie, y representantes de medios de comunicación, Alma Magazine entre ellos.
No hay riesgo para ellos ya que no hay casos de ébola en Costa de Marfil, aunque el virus ya mató al 60% de las personas infectadas en el actual brote en Africa Occidental. Y el cadáver es un maniquí. Se trata de un simulacro realizado en el hospital del distrito de Biankouma, en el oeste del país. “Queremos poner a prueba a los equipos médicos. Y ver qué podemos hacer para mejorar nuestra reacción. No debemos esperar hasta tener el primer caso de la enfermedad para tomar medidas. La movilización pública es importante porque el Estado no puede estar en todas partes”, señala la ministra, una farmacéutica de profesión. La maestra Edinie Veh Gale es una de las observadoras. La explicación del simulacro “no está traducida al yacuba, el idioma local, así que mucha gente no entiende. Pero está bien, por lo menos despertó la curiosidad de la gente y ellos buscarán la información”, afirma a este cronista en francés.
La epidemia actual, que la Organización Mundial de la Salud declaró “fuera de control”, se concentra en Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona, pero otros países de la región, como Costa de Marfil, luchan por mantenerse sanos. Ante este cuadro, Costa de Marfil aplicó estrictas medidas de control epidemiológico, como el cierre de las fronteras y la prohibición del ingreso de personas desde los países con casos de ébola. Pero algunas personas en este país de 22 millones de habitantes se niegan a someterse a las medidas restrictivas.
El ébola se descubrió por primera vez en 1976 y los brotes anteriores se produjeron en pueblos de Africa Central, donde la distancia y el aislamiento ayudaron a contener la enfermedad. Pero el brote actual, el peor de todos con más de 2.400 muertos, se extendió a varias ciudades, donde las medidas sanitarias tienen un éxito reducido. El ébola solo se contagia una vez que se manifiestan los síntomas. Estos aparecen entre los dos y 21 días tras la infección: fiebre, dolor de cabeza, diarrea, vómitos, debilidad, dolor estomacal, falta de apetito, hemorragias sin motivos, dolores musculares y en las articulaciones.
La coordinadora de operaciones de las Naciones Unidas en Liberia, Karin Landgren, sostuvo que las cifras no reflejan el número real de muertes: “No puedo explicar lo grave que es esto, la gran necesidad que se padece y cuán serios serán los desafíos. Las cifras oficiales del ébola hoy superan los dos mil casos confirmados como probables y más de 1.200 muertes debido al ébola en Liberia. Sin embargo, como nos advirtió la Organización Mundial de la Salud, estas no son las cifras reales. No reflejan el verdadero número de muertos por el ébola. Y en los próximos días se prevé que se registrarán cifras considerablemente superiores”.

Prevención del ébola

Los mensajes de salud pública que educan a la población africana sobre la reducción del riesgo de contraer la enfermedad se deben centrar en:
*La reducción del riesgo de transmisión de animales salvajes a humanos por el contacto con murciélagos o simios infectados y por el consumo de su carne cruda.
*Los animales se manejarán con guantes y ropa protectora adecuada. Los productos de origen animal, como la sangre y la carne, deben estar bien cocidos para su consumo.
*La reducción del riesgo de transmisión entre humanos que surge del contacto directo o cercano con los pacientes infectados, sobre todo con sus fluidos corporales.
*Se debe evitar el contacto físico cercano con los pacientes de ébola.
*Se deben usar guantes y equipo de protección personal adecuado para el cuidado de los enfermos en casa.
*Se deben lavar las manos después de visitar a los pacientes en el hospital, así como después de cuidar a los pacientes en casa.
*Las comunidades afectadas deben informar a la población acerca de la naturaleza de la enfermedad y las medidas de contención, incluido el entierro de los muertos. Se deben enterrar rápidamente y con medidas de seguridad a las personas que murieron de ébola.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

El Pentágono envió un centro hospitalario con 25 camas a Liberia, pero solamente asistirá a trabajadores de salud extranjeros infectados con el virus. A su vez, el nuevo plan incluye trasladar 3 mil soldados y ayudar a construir nuevos centros de tratamiento; y se solicitará al Congreso que apruebe alrededor de 88 millones de dólares de financiamiento. Los defensores de la intervención militar, entre ellos voces destacadas del ámbito de la salud mundial, elogiaron la sólida capacidad logística del Departamento de Defensa estadounidense que, según casi todos los observadores, es absolutamente necesaria para combatir la epidemia. La ONU advirtió del “incremento exponencial” de los casos de ébola en las próximas semanas. Sin embargo, ya existe inquietud por la magnitud de la misión. Algunos se preguntan si tiene la fuerza necesaria y otros si puede llegar a ser demasiado amplia en el futuro.
Africa Occidental cuenta con una capacidad de 570 camas dedicadas a los pacientes con ébola, pero la organización humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) calcula que la región necesita al menos mil plazas de hospitales, con aislamiento completo. El presidente estadounidense Barack Obama hizo el primer anuncio público sobre el tema el domingo 7 de septiembre. “Vamos a tener que conseguir recursos militares estadounidenses sólo para instalar en Africa Occidental unidades de aislamiento y equipos que brinden seguridad a los trabajadores de la salud pública procedentes de todo el mundo. Si no hacemos ese esfuerzo ya podría ser un grave peligro para Estados Unidos”, declaró Obama durante una entrevista televisada. Washington gastó más de 20 millones de dólares en Africa Occidental este año para combatir la enfermedad, pero en los últimos meses recibió críticas por no hacer lo suficiente.

“El ébola solo se contagia una vez que se manifiestan los síntomas.”

Susan Shepler, profesora de la Universidad Americana, con sede en Washington, pasó seis semanas en Sierra Leona y Liberia. La especialista en educación y conflictos armados notó que, si bien se produjeron algunos avances en la sensibilización con respecto a la enfermedad, la mayoría de la población de esos países tiene una profunda desconfianza hacia la ayuda estatal.
“No es simplemente desconfianza del Estado, es desconfianza del sistema. Los habitantes creen que los políticos ingresan al gobierno para enriquecerse y, por lo tanto, no creen que el Estado pueda ayudarlos. Mucha gente, especialmente quienes viven en bastiones de la oposición, considera que el ébola es un complot del gobierno o una maldición religiosa. En las zonas infectadas en Guinea, Liberia y Sierra Leona casi no hay servicios públicos ni trabajadores de la salud capacitados”, subraya Shepler.
Por eso es difícil que las poblaciones locales confíen instantáneamente cuando en las zonas afectadas aparecen equipos médicos con muchos recursos y a menudo con el apoyo de expertos extranjeros. Albertina Beh Kbenon forma parte del comité de coordinación en Gueyede, una aldea sudoccidental del país. “Al principio, pensamos que el ébola era una broma, un rumor inventado”, asegura. Sin embargo, ahora toma la amenaza tan en serio que va de puerta en puerta para hablarles acerca de la enfermedad a sus vecinos. Ella misma desconfiaba de lo que decían las autoridades. Aunque se dio cuenta de la gravedad del asunto cuando los medios de comunicación locales e internacionales, en especial la radio, transmitieron la información. “En Liberia lo tomaron como una broma. Creían que el gobierno mentía. Eso los aniquiló. No queremos que eso suceda aquí”, recalca Kbenon.

Generar confianza de antemano
Costa de Marfil aún no tiene casos de ébola, pero se ignora si eso se debe a que el país adoptó una estrategia adecuada o si es simplemente una cuestión de suerte. El gobierno reforzó la prevención en todo el país. En marzo prohibió el consumo de carne de animales silvestres, que se cree son un vector de contaminación del virus del ébola. Gran parte de la proteína que se consume en el país procede de esa carne. No es poca cosa cambiar un hábito de alimentación, aunque el gobierno clausuró todos los mercados que vendían carne silvestre.
Y desde entonces adoptó varias medidas para contener la epidemia, como los controles para detectar la enfermedad en las fronteras y la prohibición de los vuelos directos a las zonas afectadas. Ahora, el gobierno recomendó que la gente no se abrace ni se de la mano y que cumpla con rigurosas normas de higiene. Además, pretende generar la confianza de la gente con la incorporación a las campañas de educación de autoridades y personal médico conocidos por las comunidades locales.
Por otro lado, las iniciativas ciudadanas también se están multiplicando. En un banco en el distrito comercial de Abiyán, un guardia de seguridad ofrece desinfectante de manos a los clientes que utilizan el cajero automático. “Es por su salud”, aclara. Frente a ese banco, los vendedores ambulantes que ayudan a los conductores a estacionar sus vehículos se niegan a dar la mano.
En el pueblo de Pekanhouebli, en el oeste del país y cercano a la frontera con Liberia, no hay electricidad ni acceso a internet. Sin embargo, esta localidad, con un fuerte respaldo popular a la oposición, creó un comité ciudadano para movilizar a la comunidad contra el ébola. “No creíamos que el ébola era verdad. Pensábamos que era una enfermedad del hombre blanco en las ciudades, cuando las autoridades vinieron a hablarnos. Pero la oírlo por la radio, nos dimos cuenta de que era verdad. Y empezamos a escuchar a la enfermera que visitaba el pueblo”, comenta el anciano Serge Tian.
Tian no le da la mano a este cronista cuando abandona el pueblo. Ahora uno entiende un poco más acerca de cómo se propaga la enfermedad y sabe por qué debe cumplir las medidas restrictivas.


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