MIAMI: ESA CIUDAD TAN CERCANA A ESTADOS UNIDOS

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Hace algunos años, en ocasión de una reunión de la OEA realizada en la ciudad de Fort Lauderdale, la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice tuvo que retirarse un día antes del cierre del cónclave. Cuando se dirigió al pleno de la convención para expresar sus disculpas por su retiro anticipado, su excusa fue que “asuntos de vital importancia me obligan a regresar inmediatamente a Estados Unidos”, en una clara muestra de su particular concepción de la geografía nacional. Y probablemente esto tenga una explicación. Los que conocen Estados Unidos desde la conformación social de la “América profunda” hasta la histórica aristocracia del noreste, coincidirán en que Miami no es Estados Unidos. Por lo menos en lo que se refiere a conducta social, jerarquía de valores y sentido del deber. El sur de la Florida, más puntualmente la ciudad de Miami, es un espacio que en las últimas dos décadas ha forjado su carácter a partir de fuertes influencias de la peor parte de la cultura latinoamericana y caribeña. Y esta circunstancia, que a muchos les parece un gran aporte de color y multiculturalismo en términos de movilización social, ha significado un lamentable retroceso.
Probablemente las malas conductas tengan más prensa que las buenas conductas. Sin embargo, es igualmente cierto que hoy uno puede caminar por las calles de Miami y verificar un comportamiento social significativamente más anárquico que hace diez años. Puede verificar calles más sucias, un aumento sostenido en la tasa de criminalidad y una evidente falta de educación que se pone de manifiesto en el tránsito, en restaurantes, paseos de compra, bancos, oficinas públicas y donde quiera que usted vaya.
Miami es uno de los ejemplos más notorios para demostrar que en el mundo capitalista la educación y el poder del dinero no necesariamente van de la mano. En Miami puede apreciarse con inusitada frecuencia cierta invasión de una extraña clase de animal que se expresa con dificultad, que no reconoce los límites de la decencia, que jamás toma conciencia de que aparte de su persona están todos los demás, y que usualmente cree resueltos sus problemas de inseguridad personal al bajarse de un auto de lujo o despilfarrando obscenamente importantes sumas de dinero con el único fin de que sus pertenencias puedan decir de ellos mismos lo que ellos mismos nunca serán.
Falsa noción de riqueza para una casta de nuevos ricos que realizan un gran aporte a la confusión general. Y digo confusión general porque he conocido personas en Miami que a la hora de forjarse una opinión acerca de los demás, su única herramienta de juicio ha sido el dinero acumulado. Simpleza brutal. Ignorancia consagrada y repetida en una ciudad que tiende a replicar sostenidamente las malas conductas y costumbres desplazando toda posibilidad de retomar el camino de regreso a Estados Unidos.
Lo interesante del asunto es que la conducta social, que debiera ser objeto de preocupación para la clase política, no sólo que no lo es, sino que el comportamiento de esa clase dirigente hoy sostiene la vanguardia en lo que a conducta impropia se refiere. En los últimos meses han sido arrestados tres alcaldes de ciudades pertenecientes al Condado Miami-Dade. También un ex alcalde. Todos acusados de corrupción. Hay alcaldías en el condado que son administradas casi como un asunto de familia. Como un feudo. Como una mafia.
Estos últimos días hemos asistido azorados a un episodio muy latinoamericano: el escándalo de compra de votos denunciado en las pasadas elecciones locales terminó por resolverse con una condena simbólica a una única imputada. Apenas un año de castigo en libertad condicional después de largos meses de una muy sugestiva inacción. En la acusación aparecían nombres de políticos, como el actual alcalde del condado, jueces y hasta la fiscal estatal. La única acción que pudo apreciarse durante el proceso ha sido el desmantelamiento total de la unidad anticorrupción de la policía. El silencio acabó siendo la respuesta.
Presos de un racismo interesado y salvaje, el actual conglomerado cubano en el poder ha entablado una lucha feroz para desterrar el lobby judío y anglo con fuertes influencias en Miami Beach. Sobre la célebre zona está la joya del turismo y un multimillonario proyecto de renovación del centro de convenciones que ya se ha cobrado sus primeras víctimas. En Hialeah, el corazón cubano, un ex policía amigo del actual alcalde, Carlos Hernández, se dedicaba a grabar a opositores, incluidos periodistas, en indudables gestos intimidatorios. El eslogan de Hialeah es “la ciudad que progresa”. Hernández iba a enfrentarse con fines benéficos en un combate de boxeo con uno de los colegas arrestados. La pelea se suspendió en medio de acusaciones y desmentidos por los 53 mil dólares que costaron las gradas para el insólito espectáculo.
La lista de episodios de este calibre es interminable. Y mientras algunos no podemos dejar de sorprendernos de lo que está ocurriendo sin que nadie se inmute, el verdadero Estados Unidos se aleja cada vez mas de nosotros. Impune manera de robarnos nuestra forma de vida. Condoleezza tenía razón.
Hasta la próxima,
Alex Gasquet


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1 comentario

  1. Puede que sea cierto pero lo mismo puede decirce de Los Angeles, que es bastante similar a Miami, la unica diferencia es que substituimos la poblacion Cubana por Mexicanos y es un resultado muy similar, tambien debemos poner atencion de que este es un editorial de opinion en una revista, y como tal debe ser examinado en sus meritos, un exemplo es para empezar la foto no es de Miami, es de Miami Beach, una entidad completamente diferente a Miami, otra cosa que note esque el articulo se va en otra direccion citando el arresto de tres alcaldes, eso no es nuevo en Miami ni en Estados Unidos, un ejemplo es de los ultimos 7 gobernadores de el estado de Illinois 4 estan en prision bajo cargos de corrupcion federales. El autor no tiene una clara idea de donde quiere ir con este articulo, primero criticando a la ciudad por sus habitantes que demuestran sus riquezas y derepente condenando la clase politica por su corrupcion, La corrupcion existe donde quiera no solo en Miami y es algo que Alex Gasket parace ignorar en este articulo.

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