FRANJA DE GAZA: DEVASTADA

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Sus habitantes padecieron cincuenta largas jornadas de terror. Un balance de víctimas desolador. El ataque de Israel se convirtió en la campaña militar más severa contra la zona desde la ocupación israelí de los territorios palestinos en 1967. Se calcula que la reconstrucción costará más de 7 mil millones de dólares. Estuvimos allí el día después y contamos en qué estado quedó la Franja de Gaza.

Texto: Khaled Alashqar & Mel Frykberg / Fotos: Edward al-Qasim / Mourid Darwaza / Imil Boullata / Sahar Kanafani / Yabra Tamari / Elias Nasrallah / Izzat Jiryis

Gaza devastada

Familias palestinas que perdieron sus viviendas por los bombardeos israelíes en Gaza se refugian en una escuela de la ONU.

“Cuando empezó el bombardeo de Israel, reuní a la familia y nos fuimos a lo que pensé era un lugar seguro, una escuela, pero entonces se superpobló y le faltaba saneamiento, así que terminamos en los terrenos del hospital”, cuenta Islam Abu Sheira, un refugiado oriundo de Beit Hanoun, una ciudad en el extremo nororiental de la Franja de Gaza. Las palabras de Sheira cuesta escucharlas en medio del “hogar” improvisado de su familia en el hospital Al Shifa, en Gaza, desde hace dos meses.
Sus ojos se empañan al recordar su casa destruida por la guerra que comenzó el 8 de julio y sus esfuerzos por encontrar un alojamiento sólido para todos. Con más de 40 años de vida, Sheira describe con mucho sacrificio la odisea que vivió su familia luego de que los 50 días de bombardeos israelíes los dejó sin hogar. Primero buscaron abrigo en una escuela dirigida por la UNRWA, la agencia de ayuda y desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los refugiados palestinos, pero el hacinamiento y las malas condiciones sanitarias los obligaron a trasladarse.
“No encontré ningún lugar seguro para refugiarnos salvo en el hospital Al Shifa. Junto con nuestros siete hijos huimos al terreno del hospital y dormimos la primera noche bajo los árboles para escapar de los misiles israelíes que estaban destruyendo zonas enteras, matando a familias enteras. Durante la guerra, lo único que buscábamos era un sitio que pudiera protegernos de los bombardeos”, relata el hombre.
Sheira y su familia perdieron sus pertenencias y, por el momento, sus posibilidades de vivir una vida digna. La mayoría de los refugiados en la Franja de Gaza tuvieron que abandonar sus hogares con tanta prisa que no tuvieron tiempo de llevarse nada. “Simplemente no contamos con los medios para subsistir y mis hijos duermen todas las noches en el suelo. Ni siquiera tenemos una manta para cubrirlos. Vivimos una vida primitiva desde que huimos de casa, ni siquiera pudimos llevarnos la ropa necesaria”, se lamenta.
A medida que aumentaba la cantidad de personas que huían de los bombardeos, también se complicaba encontrarles cobijo. Las escuelas hicieron todo lo posible, aunque no podían satisfacer las necesidades básicas y les faltaban suministros médicos, y alojaban a cuatro o cinco personas, si no más, en cada aula.

Otras voces, las mismas experiencias
Jamila Saad, una mujer que se dedica a cuidar a sus doce familiares y que también huyó a una de las escuelas de la UNRWA, ha sobrellevado una odisea similar a la de Sheira. “La escuela recibía cada vez más refugiados, y nosotros y las demás familias de refugiados compartíamos un baño. Necesitamos una vida mejor para nuestros hijos y esperamos que pronto reconstruyan nuestra casa para empezar de nuevo”, señala.
La difícil situación que experimentan los miles de refugiados palestinos en las escuelas y en otros centros de acogida hizo que la mayoría de las organizaciones humanitarias internacionales enviaran su ayuda, pero esta no es la solución definitiva para su sufrimiento. El flamante gobierno palestino tiene la enorme responsabilidad de atender y proteger a las familias de refugiados y de implementar los programas de reconstrucción de Gaza que, con la ayuda de la Unión Europea y los Estados donantes, se adoptaron de conformidad con el acuerdo de cese al fuego mediado en El Cairo entre Israel y el movimiento islamista Hamás.
“La destrucción de casas y centros económicos es descomunal, y la población de Gaza vive en una situación difícil, por lo que estamos trabajando mucho para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Estamos actuando para iniciar la reconstrucción de la Franja de Gaza y rehacer las casas devastadas”, subraya Mufid al-Hasayna, el ministro de Obras Públicas y Vivienda del gobierno de unidad palestino. Al-Hasayna cree que el panorama poco claro que tienen los gazatíes sobre su futuro tras la guerra y el temor constante de nuevos ataques de las fuerzas de ocupación israelíes agrava la situación.
“La guerra redujo el acceso de la población al agua y a la comida y amenazó la seguridad de la gente, mientras que el bombardeo de torres residenciales que albergaban a decenas de familias causó un grave impacto en la población civil”, evalúa Amjad Shawa, director de la Red Palestina de ONG (PNGO, por sus siglas en inglés). Según Shawa, la situación de la vivienda es peor ahora porque, incluso antes de la operación militar que Israel denominó “Margen Protector”, la Franja de Gaza ya padecía un déficit de 70 mil viviendas que quedaron destruidas tras las guerras de 2009 y 2012. “Después de las dos guerras no se llevaron a cabo los proyectos de viviendas previstos para reconstruir la infraestructura, y el déficit alcanzó un estado que pone a la población en una situación de verdadero desastre”, expresa el activista de PNGO. Es por eso que Shawa reclamó a la Autoridad Nacional Palestina que forme un organismo independiente, integrado por organizaciones de la sociedad civil, para crear un plan de reconstrucción de la Franja de Gaza.

El desastre en números

*El conflicto entre el movimiento palestino Hamás e Israel, que comenzó el 8 de julio y cesó el 26 de agosto, provocó la muerte a más de 2.100 palestinos, en su mayoría civiles, y a 73 israelíes.

*Los 50 días de hostilidades agravaron la crisis humanitaria en Gaza, según Human Rights Watch (HRW), ya que dejaron a 108 mil personas sin vivienda, destruyeron por completo 26 escuelas y cuatro centros de atención primaria de salud; y demolieron o dañaron 350 empresas y 17 mil hectáreas de tierras agrícolas, de acuerdo con datos de la ONU.

*El desempleo en Gaza, que ascendía al 45% antes de los combates, creció aún más desde entonces, indicó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

*Aproximadamente 110 mil gazatíes permanecen en refugios de emergencia de la ONU o con familias de acogida, señaló la UNRWA. Sólo la reconstrucción de los refugios costará más de 380 millones de dólares.

*Según la UNRWA, 118 escuelas sufrieron daños durante los bombardeos israelíes, al igual que muchos centros de educación superior.

*El monto total prometido en la conferencia internacional de donantes para la reconstrucción de Gaza ascendió a unos 5.400 millones de dólares.

*Los fondos proceden en su mayoría de la Unión Europea, con 568 millones de dólares, y los países ricos en petróleo del Golfo; entre ellos Qatar, con mil millones de dólares, Arabia Saudita, con 500 millones de dólares, prometidos antes de la conferencia, Emiratos Arabes Unidos y Kuwait, con 200 millones de dólares cada uno. Estados Unidos aportará 212 millones de dólares.

Franja de Gaza

Operación Reconstruir Gaza. Los donantes internacionales han prometido 5.400 millones de dólares en ayuda a los palestinos.

La realidad en llamas
“Estamos trabajando en un plan de 24 meses dirigido al 70% de la población de Gaza, que son refugiados, pero esto sólo será posible si el bloqueo se levanta y se permite el ingreso de los materiales de construcción y otros elementos. Una vez más se les pide a los contribuyentes que financien la reconstrucción de Gaza, y en este punto no hay garantías de seguridad, por lo que un alto al fuego permanente es fundamental si no queremos volver al ciclo repetitivo de la destrucción y la reconstrucción. La devastación causada esta vez no tiene precedentes en la historia reciente. Partes de Gaza se asemejan a una zona sísmica con 29 kilómetros de infraestructura dañada. Tenemos un plan de dos años que se ocupa de todo el espectro de necesidades de los palestinos. Actualmente contamos con 300 ingenieros en el terreno en Gaza para evaluar las necesidades de reconstrucción”, explica Chris Gunness, portavoz de la UNRWA.
Una parte del programa de la UNRWA de recuperación tendrá que ver con el género y la discapacidad. El aumento del número de hogares dirigidos por mujeres y con hombres discapacitados repercute en los patrones de desempleo. “Las mujeres son las principales dadoras de cuidados y están estrechamente vinculadas al hogar y al trauma psicológico que exhiben los niños. Por otra parte, ya hubo señales de una mayor violencia de género. Queremos concentrarnos en la sensibilización de la violencia doméstica, la forma de abordar la violencia en el hogar y la construcción de relaciones sanas y equitativas con nuestro programa de empoderamiento de género”, destaca Gunness.
La agencia de la ONU también se encarga de la distribución de alimentos para cubrir los requisitos mínimos calóricos con alimentos básicos, como el pan, carne enlatada o atún, productos lácteos y verduras frescas. Además, ha entregado kits de higiene y tanques de agua para 42 mil familias. Asimismo, se realizan reparaciones de emergencia a los refugios. La agencia también distribuye ayuda de emergencia en dinero en efectivo a las familias de refugiados.
El impacto psicológico de la guerra es otro factor que preocupa a la UNRWA. “No hay una persona en Gaza que no esté afectada por la guerra. En consulta con el Programa de Salud Comunitaria de la UNRWA, contratamos a asesores adicionales y coordinadores juveniles que ofrecen una amplia gama de servicios. Si Gaza ha de recuperarse y si los gazatíes tienen alguna esperanza para el futuro, es vital que la comunidad internacional intervenga para ayudar a aquellos civiles que siguen pagando el precio más alto”, exhorta el portavoz.
Un estudio de la Oficina Central de Estadísticas Palestina (OCEP) indica que en junio de 2014 vivían 1,8 millón de personas en la Franja de Gaza, en una zona costera que se extiende a lo largo del mar Mediterráneo y que cubre aproximadamente 365 kilómetros cuadrados, con un ancho máximo de 12 kilómetros. La OCEP sostiene que la superficie estrecha de la franja y la elevada población contribuyeron con que el territorio sea una de las zonas más densamente pobladas del mundo, con 2.744 habitantes por kilómetro cuadrado. Para los expertos, eso significa que los alimentos, la salud y la educación deberían ser las principales prioridades de desarrollo de los gobernantes en el futuro.


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