NEWCASTLE, AUSTRALIA: GUERREROS CLIMATICOS DEL PACIFICO

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Representan a doce naciones de las islas del Pacífico y se dieron a conocer como los “Guerreros climáticos”. Estos treinta activistas llevaron a cabo en Australia el bloqueo pacífico del puerto de Newcastle, el mayor exportador de carbón del mundo. El propósito de la acción fue pedir a las autoridades del país detener la inversión en combustibles fósiles, causantes del cambio climático. Aquí una inmersión en la valiente lucha forjada en defensa de tierras, océanos, culturas y formas de vida.

Texto: Lyndal Rowlands / Fotos: Amy Cohen / Bill Chivers / Patrice Edmondson / Kathie Dombal

cronica 1La imagen parecía de película, pero era lo más parecido a la realidad: cientos de manifestantes salieron al mar en canoas y otras pequeñas embarcaciones en un intento de bloqueo marítimo que duró nueve horas. La medida, realizada el viernes 17 de octubre, retrasó la salida de ocho de los doce barcos que pasaron por el mayor puerto de exportación de carbón del mundo, en Newcastle, Australia. El único y corajudo objetivo estuvo en llamar la atención sobre las consecuencias del cambio climático en los países de la región, organizada con el apoyo del grupo ecologista con sede en Estados Unidos 350.org.
Los ilusos que comandaron la gesta fueron treinta activistas contra el cambio climático oriundos de doce pequeños países insulares del océano Pacífico. Arriba de unas quiméricas canoas –cuyos tripulantes demostraron tener las agallas de un capitán Ahab–, estos gallardos agitadores contaron con la anuencia de cientos de australianos en kayaks y tablas de surf.
Los activistas, que se denominan a sí mismos Guerreros climáticos del Pacífico, provienen de países como Fiji, Tuvalú, Tokelau, Micronesia, Vanuatu, Islas Salomón, Tonga, Samoa, Papúa Nueva Guinea y Niue. “Queremos que Australia recuerde que forma parte del Pacífico. Y que somos una familia, y tener esta familia significa que permanecemos juntos. No podemos permitirnos que uno los hermanos mayores lo destruya todo”, declaró Mikaele Maiava, uno de los promotores del bloqueo pacífico. Mikaele y sus compañeros activistas tallaron con sus propias manos las canoas que trajeron a Newcastle para la protesta, el medio tradicional de transporte y de pesca en sus países.
Las estadísticas dicen que Australia es el cuarto mayor productor de carbón en el mundo. “Por lo tanto, pretendemos que la comunidad australiana, especialmente los líderes de Australia, piensen en algo más que en sus bolsillos; que piensen no sólo en el pueblo australiano, sino en toda la humanidad”, subrayó Mikaele, nacido en Tokelau.

Carbón y ramas secas
En un discurso que brindó en la inauguración de una mina de carbón el 13 de octubre, el primer ministro australiano, Tony Abbott, declaró que “el carbón es bueno para la humanidad”. Sin embargo, Mikaele discrepa con esa postura: “Si hablamos de la humanidad, ¿la humanidad tiene que ver con que la gente pierda su tierra? ¿Su cultura e identidad? ¿Tiene que ver con vivir con miedo de que las futuras generaciones ya no puedan vivir en una isla hermosa? ¿Esa es la respuesta para el futuro?”.

“David contra Goliat. Los Guerreros del Pacífico contra el cambio climático de 350.org se adentraron en el puerto de Newcastle.”

Los guerreros climáticos fueron testigos de primera mano de la enorme destrucción causada por los proyectos de las empresas Whitehaven Coal e Idemitsu, en los que vastas superficies del bosque de Leard han sido taladas para permitir la construcción de dos minas de carbón a cielo abierto. “Debemos encontrar el modo de mantener el carbón y el gas bajo tierra. Gente de todo el mundo está comprendiendo la importancia de este asunto y tomando medidas para hacer frente al poder de la industria de los combustibles fósiles. Para nosotros, los habitantes de las islas del Pacífico, no hay nada más urgente o necesario”, advirtió Mikaele.

“Hasta allí se llegaron representantes de 12 naciones de las islas del Pacífico para concientizar sobre el cambio climático.”

Los proyectos de Whitehaven Coal e Idemitsu prevén la extracción de más de 22 millones de toneladas de carbón en ambas minas, lo que emitirá a la atmósfera un volumen de gases de efecto invernadero superior al generado por 165 países. Las consecuencias de estas emisiones en el futuro serán devastadoras, pues los expertos pronostican un aumento del nivel del mar y una intensificación de las tormentas e inundaciones que hoy en día ya afectan gravemente a las comunidades del Pacífico.
Mikaele sostuvo que él y sus compañeros activistas son conscientes de que su lucha no se limita al Pacífico, y que el cambio climático también afecta a otros países del Sur en desarrollo. “Somos conscientes de que esta lucha no es sólo por el Pacífico. El mensaje que queremos dar, sobre todo a los gobernantes, es que somos seres humanos. Esta lucha no se trata sólo de nuestra tierra, sino que es por la supervivencia”, puntualizó.

El cambio climático nos afecta a todos
cronica 2Mikaele relató cómo su país, Tokelau, ya experimenta las consecuencias del cambio climático: “Vemos alteraciones en los patrones climáticos y también observamos la amenaza que esto provoca para nuestra seguridad alimentaria. Es difícil generar un futuro sostenible si la tierra ya no es tan fértil y los cultivos no crecen debido a la invasión de la sal marina”. En este punto, resaltó que la costa de Tokelau sufre de erosión: “La línea costera está cambiando. Hace 15 años, cuando yo iba a la escuela, podía caminar en línea recta. Ahora tengo que caminar por una línea torcida porque la playa se deterioró”. Tokelau se convirtió en el primer país del mundo en utilizar el 100% de energía renovable cuando adoptó la energía solar en 2012 para abastecer a su población de aproximadamente 1.400 personas.
Otra guerrera climática, Kathy Jetnil-Kijiner, de Islas Marshall, hizo llorar al público presente en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en septiembre pasado con la lectura de un poema que le escribió a su pequeña hija, Matafele Peinam. “Nadie se mudará, nadie perderá su tierra natal, nadie se convertirá en un refugiado del cambio climático. O debería decir, nadie más. A los isleños de Carteret, en Papúa Nueva Guinea, y a los isleños de Taro, en Fiji, aprovecho este momento para pedirles disculpas”, dijo en referencia a quienes son considerados los primeros desplazados climáticos del mundo.

“Los activistas –usando canoas talladas a mano– fueron seguidos por cientos de australianos que se sumaron a su valiente gesta.”

En este punto, el Foro de las Islas del Pacífico calificó al cambio climático como “la mayor amenaza para los medios de vida, la seguridad y el bienestar de los pueblos de la región. El cambio climático es una amenaza inmediata y grave para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza en muchos países insulares del Pacífico, y para la propia supervivencia de algunos. Sin embargo, estos países se encuentran entre los menos capaces de adaptarse y de responder a este cambio, y las consecuencias que enfrentan son desproporcionadas en relación con su minúscula contribución colectiva a las emisiones mundiales de los gases invernadero”.

“El coraje de los guerreros estaba en plena demostración mientras se enfrentaban a la industria del combustible fósil.”

Frente a un panorama tan lúgubre, las autoridades de las islas del Pacífico han redoblado sus reclamos y desafiaron al gobierno australiano a no demorar más la adopción de medidas contra el cambio climático. “Australia es un país del Pacífico. Al optar por desmantelar sus políticas climáticas, retirarse de las negociaciones internacionales y seguir adelante con la expansión de su industria de combustibles fósiles, está totalmente en desacuerdo con el resto de la región”, afirmó Simon Bradshaw, representante de la organización internacional Oxfam.
“Los vecinos más cercanos de Australia identifican sistemáticamente al cambio climático como su mayor reto y prioridad absoluta. Por lo tanto, es inevitable que las acciones recientes de Camberra repercutan en su relación con las Islas del Pacífico. Una encuesta reciente encargada por Oxfam mostró que el 60% de los australianos cree que el cambio climático tiene consecuencias negativas en la capacidad de la población de los países más pobres para cultivar alimentos y acceder a ellos, llegando a un 68% entre el sector de 18 a 34 años de edad”, indicó Bradshaw.
La gesta de los guerreros climáticos del Pacífico es otro pequeño pero firme paso en una escalada solidaria mundial para llamar la atención sobre el impacto que tiene el cambio climático en el futuro más cercano de la humanidad. En lo puntual, tanto científicos como expertos creen que el Poder Ejecutivo de Camberra no contempla una gestión adecuada de la calidad de las aguas, la pesca y del desarrollo costero.


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