EL ARTE DE ILUMINAR

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La iluminación es un arte fundamental en la concepción de un espacio. Al igual que el concreto, el acero, el vidrio o la madera, la luz es material arquitectónico. El arte de transformar ambientes y volúmenes a través de una iluminación adecuada requiere diseño, pero también inteligencia y planificación. La iluminación provee sentido de seguridad y orientación, crea y separa hábitats, promueve la interacción social y modifica la predisposición y el estado de ánimo de las personas. Ya sea a la hora del diseño de un nuevo espacio, o en el momento de redecorar uno existente, el uso de la iluminación como herramienta de diseño es clave para lograr objetivos de habitabilidad y belleza.

foto 2APuro diseño. La iluminación al servicio del dibujo arquitectónico. De piso a techo el manejo de la luz fue pensado antes de construir el espacio, permitiendo el uso tanto de luces difusas como direccionales que resaltan las formas y los distintos niveles del ambiente, creando escenarios distintivos dentro del mismo entorno y generando la sensación de movimiento y dinamismo.

Clásico y moderno. En medio de una decoración que mezcla armónicamente detalles y texturas de estilos bien diferenciados, la iluminación acompaña el concepto no sólo desde la temperatura escogida, sino también desde la elección de los artefactos y la forma de sus lámparas. Una opción de alto rendimiento cromático que realza los colores de paredes y el dibujo de las texturas.

Clima. Calidez que persigue la sensación de habitabilidad del ambiente. Una invitación a la permanencia. Temperatura color que persigue los amarillos para engamar con el ambiente. Luces y sombras que diferencian espacios y definen su función. Una guía tácita para recorrer el espacio llevado por el camino de la luz.

FOTO 6Dibujando el espacio. El manejo de la iluminación en sitios sin luz natural permite diseñar las luminarias haciendo que funcionen como un elemento puro de decoración. Dibujando formas, destacando texturas e implantando intimidad donde sea necesario.

Armonizando con el entorno. La cocina ya no es un espacio escondido. Hoy tiene absoluto protagonismo en la vida social. Y debe comportarse estéticamente a la altura de la casa que representa. En general, el espacio lo define el material que predomina en su mobiliario. Aunque es la luz la que dibuja las formas y destaca los revestimientos. Su cometido es acompañar con un protagonismo secundario. Pero su función es vital.

Arte. Un rincón donde la luz erige un ámbito casi a modo de una escultura. Un lugar tan austero como cálido. La luz puede ser también un objeto de diseño en sí mismo, ocupando un espacio con autonomía y carácter.


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