CAMBIO CLIMATICO: MUCHO MAS QUE UN CONCEPTO

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La nueva realidad ambiental está afectando a Estados Unidos en general y al estado de Florida en particular. Mientras el mundo se mueve hacia el uso de energías sustentables, el Partido Republicano elige el silencio ante una problemática que amenaza la vida de la península. Se dice que el primer paso para solucionar un problema es reconocer que existe. Sea una adicción, una pelea familiar o un bloqueo emocional y hasta un revés económico, para resolverlo hay que enfrentarlo y para afrontarlo hay que sincerarse. Cuando las cuestiones exceden a un individuo, las medidas a tomar no difieren demasiado. Entonces, ¿cómo luchar contra el calentamiento global y el cambio climático si los funcionarios responsables fueron obligados a no usar estos términos en sus comunicados oficiales?

Texto: María Flores / Fotos: Lisa Bini / Tom Gough

El estado de Florida es la región más susceptible a las vicisitudes que traen consigo las amenazas climáticas. Durante los próximos 80 años, por ejemplo, el levantamiento del mar comprometerá a un tercio de la Florida. No obstante, ese dato no lo hemos de escuchar de parte del Departamento de Protección Ambiental (DEP, por sus siglas en inglés), la oficina estatal a cargo del estudio y el planeamiento del cambio climático. En este punto, la estrategia negacionista del Partido Republicano tiene en el estado de Florida un impacto difícil de ignorar.

Christopher Byrd, abogado del DEP desde 2008 a 2011, admitió: “Se nos ordenó que no usaran los términos ‘cambio climático’, ‘calentamiento global’ o ‘sustentabilidad’. Ese mensaje me fue comunicando a mí y a mis colegas por nuestros superiores en la Oficina del Consejo General”. Sin embargo, obviamente esto es un secreto a voces, ya que no existe ningún comunicado oficial que dé cuenta de esta política y modus operandi.

Kristina Trotta también fue empleada del DEP hasta 2014 y aseguró que ese año participó de una reunión de personal en el que sus superiores les prohibieron usar –en la misma sintonía de lo expresado por Byrd– los términos “cambio climático” y “calentamiento global” en correos electrónicos, informes o cualquier tipo de declaración oficial. “Nos dijeron que no estábamos autorizados para discutir nada que no sea un hecho verdadero y comprobado”, concluyó Trotta.

Esta negativa a hablar del tema fue puesta en marcha desde que Rick Scott se convirtió en gobernador del estado en 2011 y designó a Herschel Vinyard Jr. como director del DEP. Al lograr su reelección en 2014, Scott salió fortalecido y repitió en varias oportunidades que él no estaba convencido de que el cambio climático sea causado por la actividad humana, restando importancia a los informes científicos que dicen lo contrario.

A la par de Scott, tanto Vinyard como su sucesor, Scott Steverson, se plegaron a las declaraciones del gobernador y se niegan a opinar al respecto. Byrd, al tanto de toda esta situación por haberla vivido desde adentro, remarcó que no se trata sólo de una cuestión semántica: “Es un indicador de que el liderazgo político en el estado de Florida no tiene la voluntad de apuntar a estos problemas”.

El porqué de la negación

El presidente Obama afirmó en su visita al Everglades National Park que la realidad del cambio climático “no puede ser negada”.

El presidente Obama afirmó en su visita al Everglades National Park que la realidad del cambio climático “no puede ser negada”.

Si “cambio climático” y “calentamiento global” son términos cuya veracidad fue comprobada por un cuerpo de científicos e investigadores que día a día demuestran que el uso de combustibles y la deforestación afectan directamente al medioambiente, ¿por qué el gobierno de Florida insiste en no hablar del caso?

En principio, porque la mayoría de los políticos conservadores de Estados Unidos no están interesados en legislar contra el uso del carbón y a favor de las energías alternativas ya que eso sería costoso para las industrias establecidas que ejercen presión sobre los gobiernos republicanos.

La salida, entonces, es la negación. Primero en plena campaña y luego en ejercicio de sus funciones, el gobernador Scott fue concluyente en cada una de las entrevistas alegando no estar “del todo convencido” respecto de los informes que se le presentaron. En 2014, su ironía pareció haber llegado a su punto más alto cuando simplificó: “No soy un científico”.

Inmediatamente, un grupo de profesores de la Universidad de Miami, entre ellos Harold Wanless, solicitaron una audiencia con Scott. La reunión fue concedida, pero sólo les dieron 30 minutos, diez de los cuales se esfumaron en un monólogo introductorio de parte del gobernador. “Pero tuvimos nuestros 20 o 21 minutos, él nos dijo gracias y se fue a resolver sus cuestiones más urgentes, como responder el teléfono celular y esas cosas. No nos hizo ninguna pregunta relevante”, rememoró Wanless.

Un futuro poco promisorio

A esta altura, negar los hechos con el artilugio infantil de ni siquiera mencionarlos, resulta de una gravedad tal que se acentúa en un estado como el de la Florida, uno de los más sensibles a los cambios climáticos. El profesor Wanless remarcó que el gobierno estatal debe tomar cartas en el asunto y reconocer que el problema puede afectar directamente a los habitantes de la región y a sus propiedades. “Hay que empezar a planificar de verdad, y no he visto absolutamente nada de eso de parte del actual gobernador. Supera la barrera de la ridiculez que se prohíba el uso del término ‘cambio climático’ a esta altura de los acontecimientos”, subrayó Wanless.

En 2014, las cuestiones ambientales fueron tratadas en las Naciones Unidas y en un informe realizado por científicos de 27 países se estableció que: “La influencia humana en los cambios climáticos es notoria, y el efecto invernadero ha alcanzado su punto más alto de la historia. Los cambios climáticos recientes han causado impacto en los sistemas naturales de todo el mundo”.

Desgraciadamente, el gobernador Scott necesita mucho más que un informe de las Naciones Unidas para convencerse.


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