RIGOBERTA MENCHU: GUATEMALA HA DEMOSTRADO QUE SE PUEDE DERROTAR AL MIEDO

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En Guatemala, el ex presidente Otto Pérez Molina fue encarcelado por cargos de corrupción a pocas horas de su renuncia, debido a la presión ejercida por las protestas masivas. Le espera un juicio en relación a un multimillonario escándalo: Pérez Molina se encuentra acusado de asociación criminal, aceptación de sobornos y fraude aduanero. La activista maya Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992 y autora de numerosos libros, pide en esta entrevista que el ex mandatario sea juzgado también por comandar las tropas en la región de El Quiché en la década de 1980, donde tuvieron lugar algunas de las peores masacres cometidas por las fuerzas militares guatemaltecas. Menchú perdió a sus padres y a un hermano durante el genocidio guatemalteco.

Texto: Amy Goodman & Juan González (Democracy Now!) / Fotos: Angelina Gaetani / Pablo Orantes

Después de masivas manifestaciones populares, a principios de septiembre el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina renunció. Su dimisión se produjo horas después de que un juez aprobara la orden de arresto del mandatario solicitada por el fiscal general. Antes, el Congreso guatemalteco decidió, de manera unánime, despojarle de su inmunidad cediendo a la presión popular. Los fiscales manifestaron que el ex presidente será acusado de asociación ilícita, cobro de coimas y fraude aduanero. Los fiscales mostraron conversaciones telefónicas interceptadas que, según ellos, demuestran que el militar era parte de una red de fraude de aduanas que hurtó miles de millones de dólares del tesoro público.

La renuncia y encarcelamiento de Pérez Molina provocaron grandes celebraciones en las calles de Ciudad de Guatemala. Después de tantas caminatas, marchas pacíficas, mojadas, asoleadas, tantos gritos que miles y miles de manifestantes dieron en la plaza de la capital, el objetivo se logró, al fin hay justicia para la sociedad guatemalteca: van a ser juzgados los corruptos, y la justicia tiene en sus manos lo que será de ellos en los siguientes años.

Entre tanto, un comediante de televisión ha ganado el domingo 6 de septiembre la primera vuelta de las elecciones presidenciales –siguieron adelante pese a demandas de que fueran aplazadas– luego del escándalo. El actor cómico Jimmy Morales recibió alrededor del 24% de los votos, muy por debajo del 50% necesario para una victoria absoluta. Y se confirmó para este 25 de octubre el balotaje entre Morales y la ex primera dama Sandra Torres, quien volvería a casarse con el ex mandatario Alvaro Colom.

ALMA MAGAZINE: ¿Cuál es su respuesta a los últimos acontecimientos en su país, a la renuncia y encarcelamiento de Otto Pérez Molina?

RIGOBERTA MENCHU: Es un acontecimiento extraordinariamente único en la historia de Guatemala. Durante más de 50 años en mi país se ha tenido un miedo extraordinario a los militares especializados, que se llaman kaibiles. Esos kaibiles se formaron para controlar a la gente, para aplacar a la sociedad civil, para tratar de encubrir todo tipo de opinión en contra de ellos. A su vez, no debemos de olvidar que Otto Pérez Molina, como muchos militares veteranos –al estilo de Ríos Montt, al estilo de Quilo Ayuso, al estilo de otros militares que están en la oscuridad actualmente y que se encuentran vivos–, se formaron en la Escuela de las Américas de Estados Unidos. Esos militares no están dispuestos a quitarse las botas, quieren morirse con ellas puestas.

AM: ¿Veía imposible que Otto Pérez Molina no renunciara?

R.M.: En verdad, llegamos a creer que tal vez no renunciaría y no le importaría la opinión de todos. Por eso para nosotros es una gran alegría su renuncia. Pero también hay un récord muy importante que no podemos perder de vista. Si bien su gobierno no duró mucho tiempo, volvió a instaurar algunos regímenes propios de finales de los años 80: la criminalización del liderazgo campesino, la criminalización de la sociedad civil, las censuras.

AM: ¿Por qué cree que sucedió esto?

R.M.: Hay mucha complicidad. Entonces, no es que cayó un general, sino que cayó un general represivo. Pero no sólo es que cayó un general represivo, sino que también cayó un general que tenía implicancias en un pasado sangriento de Guatemala. El comandante Tito, como se lo conoce en la comunidad de derechos humanos a Otto Pérez Molina, en el pasado fue ejecutor del genocidio; él fue un mando joven que dirigió el ejército en las áreas ixiles, en las zonas más fuertes donde hubo conflicto armado, y en las que dejó una huella triste. Desde las exhumaciones que se han hecho, el hallazgo de fosas comunes, la desaparición forzada…

AM: Un pasado cruento.

R.M.: Exacto. Si bien existe un pasado que él carga en su maleta, hay un presente que son los últimos tres años donde también envió muchos dirigentes campesinos a la cárcel, defendiendo los intereses de mucho militares que son los que están en el negocio de la minería, que son los que están en el negocio de la usurpación de los recursos naturales en Guatemala. Además, en esta última parte de su mandato sucedió algo verdaderamente cruel y vergonzoso: permitir que el señor Otto Pérez sea jefe de una banda criminal. Esa banda criminal es algo nuevo en su récord.

Seis cuentas bancarias inmovilizadas. La justicia guatemalteca embargó 692 mil dólares del ex presidente Otto Pérez Molina.

Seis cuentas bancarias inmovilizadas. La justicia guatemalteca embargó 692 mil dólares del ex presidente Otto Pérez Molina.

AM: Usted como luchadora incansable puede estar tranquila, nunca ha cesado de denunciarlos.

R.M.: En estos últimos 35 años, siempre dije que había mafias corporativas. Siempre dije que había poderes incrustados en las instituciones del Estado. Parecía que todo el mundo hacía caso omiso a nuestra preocupación. Estos hombres siempre estuvieron en las aduanas, siempre hicieron los pasillos en las fronteras para traficar todo tipo de negocios, no sólo droga. Ustedes saben que en este país hubo tráfico humano, desaparición de niños, desaparición de personas, y que nunca se le dio importancia a nuestras denuncias. Entonces, siento un júbilo enorme porque las juventudes guatemaltecas han hecho posible una jornada cívica y ciudadana única. Y esas juventudes guatemaltecas se sienten triunfantes porque han demostrado que se puede derrotar el miedo. Muchas de las personas adultas hemos padecido de un síndrome que se llama “miedo”. No queremos hablar, no queremos exponernos mucho, porque nos aíslan con el silencio, nos inventan demandas o simplemente nos acusan a todos por igual. Quisiera decir también que esto es una caída de un símbolo de lo que se llamó en Guatemala “anticomunismo”.

“No es la Guatemala violenta la que saca a Otto Pérez Molina, es la Guatemala pacífica la que saca a Otto Pérez Molina.”

AM: ¿De qué modo la han perseguido?

R.M.: Cada vez que hablo me dicen: “Eres comunista, no tienes que hablar”. Cada vez que opino seriamente sobre un tema nacional, inmediatamente me acusan de subversiva, de comunista o guerrillera; como si la guerrilla siguiera existiendo en este país, cuando sabemos que hace más de 23 años que se diluyó. Entonces, ellos han justificados sus negocios a partir de meterle ciertas ideas a la gente en la cabeza a partir de amenazas. Ojalá que de ahora en adelante nunca vuelvan esos esquemas de terrorismo de Estado, esos esquemas de censura, esos esquemas de acallar y amenazar para lograr un triunfo. Creo que esto es un parteaguas para Guatemala. Y es en honor a nuestras luchas, a todo lo que hemos hecho para denunciar el genocidio, para llevarlo a los tribunales. Hemos ido a la audiencia nacional de España, hemos puesto la demanda por genocidio, terrorismo de Estado, por delitos de lesa humanidad, la desaparición forzada, la tortura; y también tenemos más de una docena de demandas por genocidio en Guatemala que están pendientes en los tribunales y esperamos que esto sea un comienzo de una nueva era. Estoy feliz porque sigo viva, por ver este momento, pero muchos ya no están.

AM: Usted mencionó que Pérez Molina ha estado en el cargo por poco tiempo, pero hay más miembros de su gobierno, no sólo su vicepresidenta, que también han sido encarcelados por corrupción. ¿Podría hablar sobre el papel del movimiento popular y de las protestas de los últimos meses para que finalmente el ex mandatario se haya visto forzado a renunciar?

R.M.: Sí, definitivamente se combinaron varias luchas. Una de estas fue la genuina participación ciudadana, que fue creciendo día a día. Realmente los últimos tres meses hay personas que no han dormido en sus casas, que han ido a manifestar todos los santos días. Es decir, esta jornada cívica ocurrió con mucha paz, con mucha madurez, con mucha tranquilidad. No es la Guatemala violenta la que saca a Otto Pérez Molina, es la Guatemala pacífica la que saca a Otto Pérez Molina. Pero también se combinó con varias acciones legales e investigaciones. En este punto, rindo homenaje al trabajo del Ministerio Público, porque es la primera vez que tiene el valor de llegar a ese fin. Rindo homenaje a la CICIG, la Comisión Internacional Contra la Impunidad, que sigilosamente hace su trabajo y especialmente al señor Iván Velásquez Gómez, que es el comisionado; él tiene coraje y viene decidido a tocar las fibras de la impunidad. Y también rindo homenaje a nuestro compañero Amílcar Pop que es parte del movimiento político Winaq. Yo fundé el partido hace unos nueve años con el que empezamos a trabajar juntos. Desde que llegó al Congreso, Amílcar empezó a interponer acciones contra la impunidad.

AM: ¿Cómo continúan las acciones legales que ustedes han interpuesto?

R.M.: Tenemos emplazados a más de cien funcionarios de Otto Pérez Molina –entre alcaldes y congresistas– que estamos solicitando su inmunidad. Estamos pidiendo que se entreguen a la justicia, porque tenemos pruebas de corrupción en muchos municipios. Entonces, hay una cantidad de expedientes que han llegado al Congreso, que se encuentran también en los tribunales y que se están investigando. Todo eso hace una misma ruta, y esa ruta es el cansancio de los guatemaltecos que se burlen de nuestra dignidad y que empobrecen el país cada día. Creo que hay mucho trabajo para hacer de aquí en adelante.

AM: Su padre, don Vicente Menchú, fue quemado vivo en la embajada de España en Ciudad de Guatemala en 1980, junto a otros 36 campesinos indígenas. ¿Puede explicar la relación entre lo que está ocurriendo hoy en día y lo que pasó hace 35 años?

R.M.: Sí. La consigna de la quema de la embajada de España era una sola: “Mátenlos a todos. No dejen vivo a nadie”. Esa orden vino del general Lucas García, y es la orden que cometieron los seis cuerpos policíacos que participaron en esta masacre de la embajada de España. Hemos llevado adelante por 16 años un juicio y si bien hay una sentencia que ya está en firme, hubo tráfico de influencias desde la oficina de la ahora ex vicepresidenta Roxana Baldetti y desde la oficina del ex presidente para que no se implicara al Estado en esa sentencia. Por eso nosotros la hemos impugnado. Dentro de los nombres que varios testigos mencionaron en este juicio ha aparecido el del señor Otto Pérez Molina. Creo que por eso él tenía un miedo terrible de ir a parar a la cárcel.


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