TINA MODOTTI: CERCA DE LA REVOLUCION

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Fue operaria y sostén de familia durante su infancia en Udine, Italia. Fue actriz en su adolescencia y revolucionaria comunista en su adultez. Fue una figura femenina clave del siglo XX, al que transitó con gracia y coraje, ejerciendo el poder de su belleza ineludible y abrazando con pasión tanto a los hombres como a sus causas. Tina Modotti, la fotógrafa mejor cotizada del siglo XX, fue más que un ojo detrás de la lente.

Texto: Silvina Miguel / Fotos: Gentileza The Museum of Modern Art (MoMA) / Tina Modotti / Emanuel García Núñez / Ismael López Molina

Proveniente de la clase obrera, se abrió paso en Hollywood y en la vanguardia artística, y fue una luchadora siempre dispuesta.

Proveniente de la clase obrera, se abrió paso en Hollywood y en la vanguardia artística, y fue una luchadora siempre dispuesta.

Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini tenía menos de diez años el día que perdió a su padre a manos de la búsqueda del bienestar económico que Giusseppe Modotti estaba seguro encontraría en Estados Unidos. “Assuntina”, como la llamaban en su niñez, vio desaparecer en el horizonte a la figura paterna que jamás dejó de rastrear hasta el día de su muerte. El poeta estadounidense Roubaix de l’Abrie Richey, el reconocido fotógrafo Edward Weston, el periodista y revolucionario cubano Julio Antonio Mella y el político y militante italiano Vittorio Vidali fueron los cuatro hombres que Tina Modotti eligió, a lo largo de su vida, para que la protegieran, la nutrieran y la llevaran de la mano hacia mundos que Tina supo explorar con un inmenso coraje y apreciar con una mirada única.

Nacida en medio de la crisis

Tina Modotti nació el 17 de agosto de 1896, en Udine, Italia del norte. Asomaba el siglo XX y el país, aunque unificado, se encontraba gravemente endeudado, con pocos recursos y privado de transporte e industrias. Para los Modotti, cada día transcurrido con abrigo y alimento era un triunfo contra la pobreza extrema. Su padre Giusseppe era maquinista por contrato y su madre Assunta Mondini, modista. Así que, con la esperanza de encontrar una prosperidad que su patria no estaba en condiciones de brindarle, Giusseppe se sumó a la oleada emigratoria que veía en Estados Unidos un respiro a tanta frustración.

Tina se convirtió, a los catorce años, en el único sostén económico de su familia.

Sin embargo, en el seno de la familia la ausencia de la figura paterna profundizó la crisis económica. Y mientras la madre permanecía en el hogar criando a sus cuatro hijos e hijas menores, Tina y su hermana mayor Mercedes se dispusieron a trabajar como operarias en la fábrica de seda del pueblo. La situación empeoró para Tina cuando a Mercedes le llegó el turno de unirse a Giusseppe en San Francisco, California. Tras la partida de su hermana, Tina se convirtió, a los catorce años, en el único sostén económico de su familia.

El mundo que vemos durante la infancia es el referente de la base de la estructura de nuestra personalidad. La pequeña Assuntina fue testigo, desde su nacimiento y hasta los dieciséis años –cuando fue su turno de cruzar el océano Atlántico–, de una realidad de pobreza, desamparo e injusticia. La de la clase trabajadora. Y con el ejemplo del socialismo esparcido por su padre, abrazaría más tarde al comunismo como respuesta a esa situación de inequidad insostenible.

De niña a mujer

La mayor oleada emigratoria de la historia hacia el continente americano tuvo lugar entre los años 1850 y 1940, y de ella participaron más de cincuenta y cinco millones de europeos. Unos diez millones fueron italianos. En 1913, Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini abandonó Italia para unirse a su padre y a su hermana en Estados Unidos. Dos semanas y un océano fueron el puente entre aquella pequeña Assuntina del norte italiano y la enorme mujer que se convertiría en un símbolo del siglo XX. Comenzando por San Francisco, Tina fue una figura artística y políticamente activa en las ciudades que definieron el pasado milenio. En orden cronológico: Los Angeles, México, Berlín, Moscú y Madrid. “Hemos perdido el siglo”, sentenció en su lamento el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez cuando recordó su inesperada muerte, en la capital mexicana, a los 45 años.

Tina se encontró, a los diecisiete años, casi una década más tarde de su partida, con la versión norteamericana de su padre Giusseppe, Joseph. Junto con él y su hermana Mercedes vivían en un apartamento de dos ambientes ubicado en Taylor Street, al noreste de Russian Hill, considerado inclusive hoy como uno de los barrios de la bohemia de San Francisco. Curiosamente, el primer emprendimiento de Giusseppe en su nueva tierra había sido un estudio de fotografía, pero la suerte no lo había acompañado, así que había regresado a sus raíces y había montado su propio taller.

Tina llegó al mundo de la fotografía bajo el ala de un talento indiscutido como el de Weston.

Su agitada vida –revolucionaria, actriz, fotógrafa– recorre como un fuego algunos de los capítulos más convulsos del siglo XX.

Su agitada vida –revolucionaria, actriz, fotógrafa– recorre como un fuego algunos de los capítulos más convulsos del siglo XX.

Mientras tanto, Mercedes, como su madre en Italia, trabajaba de modista en el prestigioso gran almacén para mujeres y niños I. Magnin & Company. Tina, por su parte, si bien se sumaría a su hermana como empleada de la tienda, disfrutaba en su adolescencia del tiempo libre que no había tenido durante su infancia. Los paseos por Little Italy y por los alrededores de la bahía y las funciones de teatro popular italiano en el Washington Square Theater eran sus preferidos. Tina era una hermosa mujer, con rasgos y figura latinos. Imposible de pasar desapercibida en la sociedad estadounidense de principios de siglo XX. Inevitablemente, su singular belleza llamó la atención de los gerentes de I. Magnin & Company, quienes en 1914 la contrataron para modelar los nuevos diseños en su local del centro de San Francisco.

Camino a Hollywood

1915 fue el año de la feria mundial Panama-Pacific International Exposition, que se realizó en Marina District, con el fin de celebrar la conclusión del Canal de Panamá y la recuperación de la ciudad de San Francisco tras el terremoto de 1906. Fue en medio de ese fervor artístico, en el Palace of Fine Arts de la exposición, que Tina conoció al que sería su primer amor, el pintor y poeta estadounidense Roubaix de l’Abrie Richey, con quien contraería matrimonio en 1918. De la mano de “Robo” Richey, Tina ingresó al mundo del arte, y abandonó su lugar en la audiencia teatral para subir al escenario a probar suerte como actriz en obras amateurs que se presentaban en las salas de la bahía.

En 1917, Tina consiguió un papel en la compañía de opereta Città di Firenze, bajo la dirección de Alfredo Aratoli, por el que fue aclamada por la crítica. El periódico italiano local L’Italia celebró en sus páginas la aparición de la ya veinteañera italiana, y le presagió un futuro promisorio sobre las tablas. Pero al poco tiempo estalló la Primera Guerra Mundial. Tina sumó su ayuda humanitaria hacia los refugiados, entre los que se encontraba el resto de su familia, que aún vivía en Italia. Modotti formó parte de una obra de teatro a beneficio de los exiliados, La Nemica, por la que volvió a ser elogiada por los expertos.

Ya en 1918, Tina era una actriz popular en San Francisco, y los productores de Hollywood, como D. W. Griffith, se rindieron a sus pies. Junto a su flamante marido, “Robo” Richey, se trasladaron a Los Angeles. La pareja se sumó a la escena bohemia y artística del Hollywood de entonces, mientras Tina rodó varias películas, de las cuales The Tiger’s Coat (1920) es la más memorable.

Estuvo 13 días en la cárcel, durante los cuales permaneció en huelga de hambre.

Camino a México

Pionera única. Fue una mujer hermosa y con ideas radicales acerca de casi todo: sexualidad, educación, clases sociales y arte.

Pionera única. Fue una mujer hermosa y con ideas radicales acerca de casi todo: sexualidad, educación, clases sociales y arte.

El fotógrafo de Chicago Edward Weston, considerado padre de la fotografía estadounidense, era amigo de “Robo” Richey y conoció a Tina siendo ya un artista con un nombre y una reputación establecidos en el mundo del arte. Ella modeló para Weston por un tiempo y se transformó en su aprendiz, hasta que la cotidianeidad hizo que el romance se volviera inevitable. Corría 1922. La reacción de Robo ante la traición de su mujer y de su amigo fue partir rumbo a México. Lamentablemente, aquel viaje sería su fin, ya que moriría repentinamente, víctima de la viruela, sin tiempo para que Tina pudiera llegar a verlo por última vez.

Tras la muerte de Robo, la relación de Tina con Weston se afianzó, y juntos terminaron trasladándose al país vecino en 1923. Allí, la pareja se sumó a la escena artística y política mexicana de la que ya formaban parte Diego Rivera y Frida Kahlo y, con el tiempo, Tina terminó por convertirse en la fotógrafa elegida por el floreciente movimiento muralista, que lideraba Rivera junto a José Clemente Orozco, entre otros.

Tras su llegada a Moscú, Tina abandonó la fotografía y participó de varias misiones del Komintern.

Tina llegó al mundo de la fotografía bajo el ala de un talento indiscutido como el de Weston, quien le transmitió el interés por lo abstracto, la iluminación y el valor de las formas. Ella absorbió todo ese conocimiento, pero decidió que la lente desde la cual miraría al mundo no sería el del virtuosismo técnico sino el del testimonio visual. Contemporáneo a la decisión de abandonar las formas por el contenido fue el encuentro de Tina con las caras del comunismo mexicano, constituido entre otros por Xavier Guerrero, Julio Antonio Mella y Vittorio Vidali. Weston, por su parte, manifestando su desacuerdo con la decisión de Tina, decidió regresar a California y a su familia en 1926.

Camino de la revolución

Si bien fue alumna de Edward Weston, Modotti introdujo al ser humano en la fotografía, había un compromiso con la gente.

Si bien fue alumna de Edward Weston, Modotti introdujo al ser humano en la fotografía, había un compromiso con la gente.

A la separación de Weston le sucedió una inevitable evolución en el vocabulario fotográfico de Tina. Y a la paternidad fotográfica, la política, de la mano de Mella, primero y de Vidali, más adelante. En 1927, Modotti se afilió al Partido Comunista, y sus imágenes comenzaron a aparecer en publicaciones como la influyente revista cultural Mexican Folkways y el periódico de izquierda El Machete. Eran tiempos de anarquismo en Latinoamérica. Los movimientos campesinos que habían desatado la Revolución Mexicana de 1910 se habían fortalecido, a partir de 1920, también en América Central, donde se habían formado bases de lucha por la reforma agraria –que terminaría siendo también una lucha contra la dominación estadounidense en la región–. Aquellos fueron años de represión de la disidencia política.

“Había un café donde solían reunirse políticos empistolados, toreros, criminales y actrices de vodevil. Pero la persona más espectacular de todas era una fotógrafa, modelo, cortesana de alto coturno y Mata Hari de la Komintern. Tina fue la heroína de un truculento asesinato político y era lo que supongo se llama una belleza universal”, así la describió el poeta Kenneth Rexroth en sus memorias.

En ese contexto, el 10 de enero de 1929, Julio Antonio Mella, pareja de Tina en ese entonces, moría en sus brazos, en un asesinato del que, en principio, se la consideró sospechosa. Desafortunadamente, poco tiempo después, en una evidente campaña en la que Tina era, tanto por su afiliación política como por su búsqueda artística, un atractivo chivo expiatorio; no por nada también la consideraron sospechosa de un atentando que se perpetró contra el presidente mexicano Pascual Ortiz Rubio. Modotti, al igual que otros miembros del partido, fue arrestada.

Estuvo 13 días en la cárcel, durante los cuales permaneció en huelga de hambre en protesta contra la arbitrariedad de su detención. Cuando salió de la prisión, las autoridades le dieron 48 horas para abandonar su casa y preparar la salida del país en calidad de deportada. Finalmente, los verdaderos culpables fueron descubiertos, pero Modotti no pudo evitar ser expulsada de México. Era febrero de 1930. Un año antes de su partida, se había realizado, en la Biblioteca Nacional del DF, la primera retrospectiva de su carrera fotográfica con un argumento publicitario que no dejaba dudas: “La primera exhibición fotográfica revolucionaria en México”.

Camino del exilio

Sus imágenes plasman el activismo social del que también tomó parte como destacada figura de la revolución cultural mexicana.

Sus imágenes plasman el activismo social del que también tomó parte como destacada figura de la revolución cultural mexicana.

Como en 1913, pero en 1930, Tina transitó durante dos semanas el puente oceánico que, esta vez, separó a la fotógrafa de la funcionaria estalinista. Aunque el gobierno italiano redobló esfuerzos para extraditarla por subversiva, la International Red Aid, fundada en 1922 con el fin de transformarse en una suerte de Cruz Roja política, asistió a Tina en su viaje rumbo a Rotterdam y evitó que la policía fascista la detuviera. La primera parada de Modotti, que viajaba con una visa restringida cuyo destino final era Italia, fue Berlín. Luego pasó por Suiza, con la aparente intención de unirse a la resistencia italiana; sin embargo, terminó siguiendo el consejo de Vittorio Vidali y se dirigió a Moscú. Era el año 1931.

Stephen Schwartz, periodista de The New Criterion, la publicación mensual de arte y literatura estadounidense, recordó que Hilton Kramer, el fundador de Criterion, escribió cierta vez: “La amante y modelo de Edward Weston durante su crucial período mexicano también fue, si bien menor, una buena fotógrafa”. A lo que Schwartz agregó: “Hoy, sin embargo, ella es más conocida que Weston, por lo menos en el ámbito universitario. Tina Modotti se ha convertido en un ícono académico de izquierda: una suerte de socia menor de Frida Kahlo. (…) Modotti fue una funcionaria del movimiento estalinista durante los años 30. Es útil estudiar la vida de Tina Modotti porque es quizá la mejor representante de aquellas personalidades de los años 30 cuyos ideales, para quienes los poseían de verdad, fueron traicionados y cuyas vidas fueron arruinadas por el estalinismo”.

Tina Modotti es la fotógrafa mejor cotizada del siglo XX.

Tras su llegada a Moscú, Tina abandonó la fotografía y participó de varias misiones del Komintern, Internacional Comunista, también conocida como la III Internacional, y de The Workers International Relief, una organización adjunta al PC creada para ayudar a las organizaciones laborales y partidarias que además se ocupaba de coordinar la propaganda rusa. En 1936, cuando estalló la guerra civil española, Modotti, utilizando el seudónimo “María”, y Vidali, conocido como el “comandante Carlos”, partieron rumbo a España, donde permanecieron hasta 1939. Tras la caída de la República a manos del franquismo, la pareja regresó de incógnito a México.

La aprendiz supera al maestro

Su distanciamiento de la fotografía marcó otra etapa en su vida política, que desarrollaría entre Berlín, Moscú y España.

Su distanciamiento de la fotografía marcó otra etapa en su vida política, que desarrollaría entre Berlín, Moscú y España.

Tina Modotti es la fotógrafa mejor cotizada del siglo XX. En 1993, Calla Lily, su fotografía en blanco y negro tomada entre 1924 y 1926, se vendió en Christie’s Nueva York en 189.500 dólares. Dos años más tarde, Roses, la fotografía en tonos sepias de un puñado de rosas aplastadas y capturada en 1924, fue adquirida por la feminista Susie Tompkins Buell en 165 mil dólares en disputa con Madonna, coleccionista también de Frida Kahlo. Sin embargo, el récord lo tiene Workers Parade, la fotografía tomada en 1926 que muestra en picado una marcha de trabajadores mexicanos, que se ve como un desfile de sombreros; a fines del año pasado, en la subasta de Sotheby’s arrancó con un valor estimado entre 200 mil y 300 mil dólares, para ser vendida por 485 mil dólares.

Hubo sospechas de asesinato, pero se terminó concluyendo que su frágil estado de salud había sido la causa de su temprana muerte.

El escritor e ilustrador de Modotti –el cómic que cuenta la historia de la italiana, lanzado en 2003 y reeditado nueve años más tarde–, el español Angel de la Calle, comentó respecto de sus fotografías que “reflejan una época pero son atemporales por su enorme calidad. Una foto como Woman with Flag es un símbolo. La imagen de la revolución en Latinoamérica es el póster del Che según la fotografía de Korda, pero antes lo había sido la foto tomada por Tina. Y Woman with Flag ha sido utilizada por todo el mundo, desde los anarquistas hasta los socialistas, pasando por los comunistas. Es una imagen que conserva toda su fuerza”. El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) posee una colección de 32 trabajos de Tina Modotti.

Destino inesperado

El documental Without walls, sobre su vida, comienza aquella fatídica noche del 6 de enero de 1942, a la salida de la casa de Hannes Meyer, uno de los directores de la escuela de arte y oficios alemana Bauhaus, con Tina subiendo al asiento trasero del taxi en el que, camino de su casa, sufriría el paro cardíaco que pondría fin a su vida. Hubo sospechas de asesinato, pero se terminó concluyendo que su frágil estado de salud había sido la causa de su temprana muerte. Pablo Neruda escribió el epitafio que se lee grabado en su tumba en el Panteón de Dolores de la Ciudad de México: “Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes / tal vez tu corazón oye crecer la rosa de ayer, / la última rosa de ayer, la nueva rosa. / Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida: / de abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, / espuma, de acero, línea, polen, se construyó tu férrea, / tu delgada estructura”.


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