BANKSY LO HIZO OTRA VEZ

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A través de una exposición artística que parodió el consumismo posmoderno –Dismaland, suerte de Disneyland macabro–, el genial artista británico Banksy logró revivir el turismo de la ciudad costera Weston-super-Mare, en Inglaterra. Sus piezas fueron enviadas a la ciudad francesa de Calais para dar cobijo a los refugiados.

Texto: Angeles Couto / Fotos: Bernie McGough / Wilfred Bax / Anne Levertov

Banksy150 mil personas en cinco semanas. 20 millones de libras de recaudación (el equivalente a 30 millones de dólares). Reventas de hasta 1300 euros (1500 dólares). Una página web con 6 millones de clicks diarios… en términos de capital financiero, nada mal para una exposición que, precisamente, parodia al capitalismo. Es que Banksy lo hizo otra vez. El artista británico, cuya verdadera identidad se desconoce, logró poner de nuevo en el mapa turístico a la ciudad costera de Weston-Super-Mare gracias a su “festival de arte, diversiones y anarquismo para iniciados”, como fue anunciado.
banksy-paDesde una piscina abandonada, Dismaland –que obtuvo su nombre al jugar con el significado de la palabra inglesa dismal (deprimente)– se erigió como una parodia macabra a los parques temáticos, con un castillo en ruinas, autos chocadores acompañados con la imagen de la parca, una cenicienta muerta en un accidente de tránsito causado por paparazzis, barcas cargadas de refugiados, furgones de policía y hasta una feria en la que nadie nunca gana nada.
Para este proyecto temporal que cerró sus puertas a finales de septiembre, Banksy reunió a 58 artistas contemporáneos –Damien Hirst y David Shrigley, los españoles Escif y Paco Pomet y la estadounidense Jenny Holzer, entre otros– que contribuyeron con sus obras.

ct-photos-banksy-dismaland-005Para la clausura de este “parque del desconcierto”, tal lo describía el eslogan, músicos de la talla de De La Soul, Pussy Riot, Massive Attack y el cantante de Blur Damon Albarn se hicieron presentes sobre el escenario para poner fin al proyecto que colocó a Banksy en el foco de la polémica una vez más. De la mano del arte y una visión original, Dismaland dotó de vitalidad –extraña y disfuncional, pero vitalidad al fin– a un recinto que permaneció abandonado durante 15 años.

Otra particularidad de lo sucedido en Dismaland, es que todo el metal y la madera usados para construirlo ha sido enviado a Calais –una localidad al norte de Francia, una de las cabeceras del Eurostar–, donde se levantó la “jungla”; es decir, una serie de campos improvisados que miles de refugiados han montado en los alrededores de esa ciudad marítima. Allí, las piezas de Dismaland serán reutilizadas como cobijos para los migrantes.


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