ÁFRICA, ¿ES NOTICIA SÓLO SI SANGRA?

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El continente africano siempre goza de un protagonismo en los medios de comunicación en el que se pondera –muchas veces ostentosamente– su costado negativo –desde corrupción a guerras– y se oculta o se desatiende su arsenal de cambios. Pese a todos los desafíos que enfrenta Africa, los líderes de sus 1,2 millones de habitantes decidieron proyectar los focos sobre el tema de los derechos humanos con especial énfasis en los derechos de la mujer, durante una nueva cumbre celebrada en Addis Abeba, Etiopía. En este artículo repasamos los pormenores de los motivos que hacen a que África sea noticia sólo si sangra.

Texto: Baher Kamal / Fotos: Gentileza de la Unión Africana

África es una de las regiones del mundo más negativamente afectadas por la tendencia, cada vez más dominante entre los principales medios de información, de centrarse en noticias trágicas, en virtud de una regla autoimpuesta: “si sangra es noticia”. Hambruna, desnutrición, pobreza, endeudamiento, piratería, guerras, masacres, luchas tribales, ataques terroristas, Boko Haram, Al Qaeda en el Magreb, Estado Islámico, intervenciones militares occidentales, corrupción, abusos contra los derechos humanos, masivas violaciones de mujeres y niñas y repetidas operaciones de asistencia humanitaria son, entre otros, pura adrenalina para la mayoría de los medios de información.

Este continente suele saltar también a las cabeceras de los medios cada vez que se anuncian compras masivas de petróleo por parte de China, y las inmediatas denuncias vertidas por políticos y medios occidentales a la falta de derechos humanos en el gigante asiático. No es que todos estos hechos sean totalmente falsos. Africa ha sido y es aún escenario de “malas noticias”.

Predicando en el desierto

Mientras tanto, decenas de expertos, analistas y activistas se esfuerzan por recordar las raíces profundas que yacen debajo de la mayoría de los dramas africanos. Largos siglos de colonialismo, esclavitud, empobrecimiento, dilapidación de los recursos naturales por corporaciones transnacionales, millonarias ventas de armas a las partes en conflicto, extendido acaparamiento de tierras y el grave impacto del cambio climático, causado lejos de Africa por los países industrializados, son sólo algunos de ellos.

Pero esas voces no suelen tener suficiente eco y cuando lo tienen es casi siempre pasajero y no genera acciones efectivas para ayudar a poner remedio a las causas de tantas “malas noticias”. En todo caso, el continente africano ha estado avanzando últimamente pese a las recientes fuertes caídas en los mercados internacionales de sus principales fuentes de ingresos como el petróleo, los productos básicos agrícolas, las materias primas y los minerales.

Enormes desafíos

De acuerdo con la Comisión de la Unión Africana (AUC, por sus siglas en inglés), el continente continúa enfrentando “enormes desafíos” en materia de respeto, promoción, protección y cumplimiento de los derechos humanos que, si no se abordan urgente y adecuadamente, podrían dar al traste con todos los logros obtenidos en este capítulo a lo largo de las últimas décadas. “Estos desafíos incluyen, pero no se limitan a: inadecuada asignación de recursos a las instituciones de derechos humanos, falta de capacidad, insuficiente voluntad política; falta de voluntad de los Estados para ceder competencias a los instituciones de vigilancia supranacionales, falta de voluntad de algunos Estados para aplicar los tratados internacionales de derechos humanos en sus países”, indica.

A estos retos se agregan, dice: “Violencia persistente en todo el continente que se traduce en la destrucción de la vida y de la propiedad y revierte los logros en materia de derechos humanos, pobreza generalizada, ignorancia y falta de conciencia, los efectos del colonialismo que se caracterizan por leyes hostiles de derechos humanos, el mal gobierno, la corrupción y la indiferencia hacia el estado de derecho”.

Agenda para 2063

Cuando en 2013 los líderes de 54 países de la Unión Africana (UA) –todos los del continente menos el autoexcluido Marruecos– adoptaron la Agenda 2063 para lograr la transformación socioeconómica de Africa en el plazo de medio siglo, probablemente no esperaban que el valor de mercado de los principales recursos de sus países caería tan bruscamente en un período tan corto de tiempo.

Sin embargo, este vasto continente de 30.221.000 kilómetros cuadrados de superficie, donde viven 1.200 millones de personas que hablan 2 mil lenguas nativas distintas, está tomando varias medidas para avanzar. Por ejemplo, este año la anual Cumbre de la UA, que celebró su 26 sesión a fines de enero en Addis Abeba, Etiopía, con participación de los jefes de Estado y de gobierno del continente, tuvo como su tema central el de “Los Derechos Humanos con Especial Atención a los Derechos de la Mujer”.

Esta atención especial la justifica el hecho de que las mujeres africanas se enfrentan a siete grandes desafíos: exclusión económica; sistemas financieros que perpetúan su discriminación, limitada participación en la vida política y pública, falta de acceso a la educación y baja asiduidad de las niñas en las escuelas, violencia de género, prácticas culturales nocivas, y marginación de las mujeres de las negociaciones de paz, entre otros.

Más del 50% de la población africana es menor de 25 años de edad. Debido a los numerosos conflictos armados en el continente –escenario de casi la mitad de las 42 contiendas en curso–, las mujeres de Africa están a cargo de la mayoría de los hogares, son las principales productoras de alimentos, y constituyen más del 43% de la fuerza de trabajo agrícola, además de su papel fundamental en las actividades relacionadas con la ganadería, la cría de aves de corral, la pesca, la acuicultura y la comercialización de artículos de artesanía y productos alimentarios.

Siete máximas aspiraciones

Es fundamental el papel social, económico y político de la mujer, debido a que el continente está en un punto de inflexión.

Es fundamental el papel social, económico y político de la mujer, debido a que el continente está en un punto de inflexión.

Siete principales “aspiraciones” africanas, que conforman la Agenda 2063, “reflejan nuestro deseo de prosperidad y bienestar compartidos, de unidad y de integración, para vivir en un continente de ciudadanos libres y de horizontes amplios, donde todo el potencial de las mujeres y los jóvenes, de los niños y las niñas sea realizado, libres de miedos, de enfermedades y necesidades”, subraya la Agenda 2063.

Se trata de las siguientes aspiraciones, tal como las define la Comisión de la Unión Africana, el órgano ejecutivo de la UA:

Aspiración 1: Una Africa próspera, basada en el crecimiento integrador y el desarrollo sostenible. “Estamos decididos a erradicar la pobreza en una generación y construir la prosperidad compartida a través de la transformación social y económica del continente.”

Aspiración 2: Un continente integrado, políticamente unido, basado en los ideales del panafricanismo y la visión del renacimiento de Africa. “Desde 1963, la búsqueda de la unidad africana se ha inspirado en el espíritu del panafricanismo, centrándose en la liberación y la independencia política y económica. Está motivada por el desarrollo basado en la autonomía y la libre determinación de los pueblos africanos, con gobernabilidad democrática y centrada en las personas.”

Aspiración 3: Una Africa del buen gobierno, de la democracia, del respeto de los derechos humanos, de la justicia y del imperio de la ley. “Africa debe tener una cultura universal de buena gobernanza, de valores democráticos, de igualdad de género, de respeto a los derechos humanos, de justicia y del imperio de la ley.”

Aspiración 4: Un continente pacífico y seguro. “Los mecanismos de prevención y resolución pacífica de conflictos será de aplicación a todos los niveles. Como primer paso, la prevención y resolución de conflictos centrada en el diálogo será promovida activamente de tal manera que en 2020 todas las armas sean silenciadas. Una cultura de paz y tolerancia que se nutrirá en el espíritu de los niños y jóvenes de Africa a través de educación para la paz.”

Aspiración 5: Una Africa con una fuerte identidad cultural, patrimonio, valores y ética comunes. “El panafricanismo y la historia común, el destino, la identidad, el patrimonio, serán arraigados en el respeto por la diversidad religiosa y la conciencia de los pueblos y de la diáspora africanos.”

Aspiración 6: Una Africa cuyo desarrollo sea impulsado por los pueblos, confiándose en el potencial de los africanos, especialmente sus mujeres y jóvenes, y el cuidado de sus niños. “Todos los ciudadanos de África participarán activamente en la toma de decisiones en todos los aspectos. Africa será un continente inclusivo donde no se quedará ningún niño, mujer u hombre detrás o excluidos en función del género, la afiliación política, la religión, el origen étnico, la edad u otros factores.”

Aspiración 7: Africa como actor global fuerte, unido e influyente. “Africa será actor global fuerte, pacífico e influyente, con un papel importante en los asuntos mundiales. Afirmamos la importancia de la unidad y de la solidaridad africanas frente a las injerencias externas, incluyendo los intentos de dividir el continente, las presiones indebidas y las sanciones en algunos países.”

Si Africa logrará o no alcanzar todos estos objetivos es algo que pertenece al futuro. La cuestión es que las aspiraciones de este enorme continente, que alberga a la quinta parte de toda la humanidad, poco han ocupado los principales titulares de los grandes medios de información.


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