ANA TIJOUX: LAS VENAS DE LATINOAMERICA SIGUEN ABIERTAS

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El canto popular ligado a las luchas revolucionarias tiene en Latinoamérica una gran tradición. En estos días –con la muerte del uruguayo Eduardo Galeano como punta de un iceberg al que siempre hay que volver– fue noticia que un juez de Orlando, Florida, Roy Dalton, autorizó el juicio por el asesinato en 1973 del músico chileno Víctor Jara. El teniente Pedro Pablo Barrientos Núñez, actual ciudadano estadounidense radicado en Florida, fue acusado de torturar y asesinar a Jara en los días posteriores al golpe cívico-militar apoyado por Estados Unidos contra el presidente democráticamente electo Salvador Allende. La decisión del magistrado estadounidense permitirá que proceda la demanda presentada en 2013 por la familia del cantante. Un año antes, los fiscales chilenos habían acusado a Barrientos y a otro oficial del asesinato de Jara y a otras seis personas de cómplices.

Autor de la bellísima Te recuerdo Amanda, Jara fue también actor, director de teatro y militante del Partido Comunista. Era parte de ese colectivo bautizado como “cantantes de protesta” conformado por una variopinta lista de cantautores que regaban sus canciones de proclamas políticas en el continente latinoamericano y en el viejo mundo: los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, los mexicanos Oscar Chávez y Amparo Ochoa, el argentino Piero, los españoles Paco Ibañez y Joan Manuel Serrat, el uruguayo Daniel Viglietti, entre otros.

No obstante, el compromiso siempre se aggiorna a la época en que le toca vivir. Esa es la experiencia que alega la chilena Ana Tijoux. En abril estuvo por Estados Unidos de gira presentando su nuevo disco, Vengo. Y cosechó elogios de críticos reputados, como es el caso de Jon Pareles, que en su columna del periódico The New York Times escribió: “Sus composiciones son interpretadas con una calma asertiva, nunca con estridencia”.

Después de formar parte del festival Heineken TransAtlantic, en Miami, la web FDRMX resaltó que “siempre los artistas de hip hop se presentan como arrogantes. Sin embargo, tal vez porque el mensaje de Ana sea socialmente consciente y debe venir de un lugar muy personal, las ideas están completamente internalizadas y lo que ella habla es sobre la vida que vive. Tiene confianza y humildad al mismo tiempo, y está acompañada de un grupo impresionante. Y aunque el sitio del festival dejaba una sensación algo extraña, ella logró superar y trascender por completo al lugar”.

La cantante nació en Francia en 1977 luego de que sus padres fueran encarcelados durante la dictadura de Augusto Pinochet y tuvieran que exiliarse. Tijoux volvió a Chile en 1993 y a fines de los años 90 cobró relevancia como integrante del grupo de hip hop Makiza por sus crudas crónicas políticas. En el plano internacional, su figura comenzó a ser tenida en cuenta por su colaboración en 2006 con la mexicana Julieta Venegas en la muy difundida canción Eres para mí. Cinco años más tarde, una canción como la lisérgica 1977 se destacó en la serie televisiva Breaking Bad.

Ganadora de un Grammy Latino a la mejor canción de 2014 por el tema que grabó junto al uruguayo Jorge Drexler Universos paralelos y nominada a los Grammy de este año por su más reciente álbum Vengo, desde hace largo tiempo Tijoux viene luchando por los derechos de los más desfavorecidos con dos herramientas únicas: su voz y sus rimas. Canciones flamantes como Shock –basada en The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism (2007), el libro de la canadiense Noami Klein–, que fue adoptada por los estudiantes chilenos como tema de su causa por una educación gratuita e inclusiva; Antipatriarca, un furibundo manifiesto a favor de las mujeres; y Somos Sur, un duro alegato contra el siempre vigente colonialismo, que contó con la voz de la palestina Shadia Mansour, exhiben el espíritu combativo de una mujer orgullosa de ser madre, trabajadora e indígena.

Como escribiera su amada Gabriela Mistral, la única mujer latinoamericana que ganó un premio Nobel de Literatura: “Me acuerdo de tu rostro que se fijó en mis días / mujer de saya azul y de tostada frente / que en mi niñez y sobre mi tierra de ambrosía / vi abrir el surco negro en un abril ardiente”. Así va por la vida Ana Tijoux, enérgica y lúcida.

Que nos sea leve,

Gustavo Alvarez Núñez


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