ANTONIO BANDERAS: ME GUSTA EL PAPEL LATINO

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Antonio Banderas lleva más de una década en Hollywood. Actor apasionado, es ecléctico en sus roles y no reniega del cine comercial al que tanto tiene para agradecer. Apenas pasado el estreno de su última película, Take the lead, donde interpreta a un profesor de baile comprometido con adolescentes conflictivos, Banderas conversó con ALMA MAGAZINE sobre su matrimonio con Melanie Griffith, su pasión por la actuación y su enamoramiento eterno hacia sus raíces latinas.

Texto: Megan Medrano/Luciana de Luca / Fotos: AP y AFP

Actor Antonio Banderas

“Vivimos en un mundo muy orgásmico”, dice un Banderas abocado a la vida familiar.

Ahora que en casi todos los sitios del mundo está prohibido fumar, Antonio Banderas tiene especial cuidado al encender sus cigarrillos light. Pide permiso aun sabiendo que seguramente nadie va a decirle que no. El hijo dilecto de Málaga, la ciudad que lo vio nacer en 1960 y soñar con ser jugador de fútbol, hasta que un accidente traicionero le rompió un pie y adiós ilusiones a los 14 años, es un hombre satisfecho. En el hotel Four Seasons, de Beverly Hills, juega con sus cigarrillos mientras habla con esa cadencia extraña que le da su tonada española. “Seguramente no ganará festivales como Cannes, pero es necesario mostrar este tipo de películas porque vivimos en un mundo demasiado violento”, dice. Ese tipo de películas es Take the lead, su último estreno. La historia, inspirada en la vida real, es la de un profesor de baile que mediante la danza consiguió encarrilar a un grupo de estudiantes difíciles en Nueva York. A lo largo de su carrera cinematográfica en Hollywood, la música y la danza fueron ejes que una y otra vez marcaron las directrices de sus personajes: comenzó con Los reyes del mambo; fue mariachi en Desperado y en Erase una vez en México; cantó con Madonna en la Evita de Alan Parker y hasta en El Zorro demostró sus galantes movimientos de cintura. Antonio Banderas es más un hombre práctico que uno ambicioso. Y eso se nota en sus elecciones. No es de esos actores que se dedican a examinar minuciosamente los proyectos con el fin de construir una carrera inmaculada y artística. Cuenta, para ejemplificar, que volvió a poner su voz para el españolísimo personaje de El gato con botas en la tercera versión de Shrek y que quizás él y el astuto felino tengan su propia película en el 2008. “Hay gente que insiste en que no debería trabajar tanto, que necesito seleccionar mejor. No me interesa. Actuar es apasionante y no creas que me importa la atención pública. Realmente no”, reconoce. Sin embargo, alterna sus éxitos comerciales con experiencias en teatro y con proyectos propios, mucho más volcados hacia la búsqueda de su propia voz, su propia identidad fílmica. Su propia mirada. “No hay ninguna contradicción. Hacer aquello me permite hacer esto. Yo he resuelto mi vida financieramente y eso me permite, por ejemplo, irme un año a Broadway a hacer Don Juan de Marco”. Su primera incursión como director fue Crazy in Alabama (1999). La segunda, aún en producción, es El camino de los ingleses, del escritor y guionista Antonio Soler. “Lo que me atrajo de El camino de los ingleses fue la posibilidad de poder volver a trabajar en mi tierra y poder hacerlo en una película situada en los años setenta, es decir justo en el momento en el que yo abandoné Málaga. Me fui en 1979 y la película ocurre en el verano de 1978. Yo también viví la desintegración de un grupo de amigos”, comenta Banderas.

Banderas Director

Banderas se colocó detrás de cámaras para dirigir El camino de los ingleses.

ALMA MAGAZINE: ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

ANTONIO BANDERAS: Me encanta mi profesión, me gusta contar una historia en cámara. Aún antes de ser profesional, cuando apenas era espectador, probablemente a los 10 años, disfrutaba la actuación. Amo el mundo del espectáculo.

AM: ¿No asocia la fama con el trabajo de actor?

A.B.: Lo que realmente creo es que mi trabajo cuesta 8 dólares. Eso es todo. Si no te gusta mi película, tienes derecho a quejarte por los 8 dólares que pagaste. Nada más. No me preocupo en formar una carrera o cosas así. A veces suena como una bomba cuando lo digo, pero es verdad. Sólo me preocupo por el presente. Me parece demasiado narcisista pensar en una carrera porque entonces me convierto en una corporación, aceptando un representante que me diga: “Esto lo puedes hacer y aquello no”. Resulta muy aburrido. Prefiero cambiar y hacer aquello que la gente no espera que haga, sin necesidad de justificarme. Soy actor en el más crudo sentido de la palabra.

CUERPO DE BAILE

pelicula, Take the Lead, Banderas

En su última película, Take the Lead, interpreta al bailarín Pierre Dulaine.

En la nueva película Take the lead, el personaje de Banderas justifica su acento por su madre española. Y aprovecha el mito (esta vez, confirmado) del ritmo latino para demostrar que es un hábil bailarín de salsa, merengue o tango, además de foxtrot y el waltz. AM: ¿Conoció personalmente al verdadero Pierre Dulaine que interpreta en la película? A.B.: Sí, tuvimos largas conversaciones, cenamos juntos. No me enseñó a bailar porque teníamos otros dos coreógrafos. Pero antes de empezar la filmación, hablaba con él durante 45 minutos o una hora. Interactuamos bastante. Es una persona muy interesante. AM: ¿Comparte la idea de Pierre Dulaine, que sostiene que es posible cambiar la actitud violenta de un adolescente enseñándole a bailar? A.B.: Los peores problemas que hemos visto en las escuelas norteamericanas han sido durante la adolescencia entre los 15 y 18 años. Es una época muy conflictiva. Y puedo hablar del tema porque tengo hijos de esa edad, también. Dakota (hija de Don Johnson y Melanie Griffith) tiene 16 años y está pasando por un festival de hormonas. No sabe si debe jugar con el perro o salir con el vecino. Esa clase de confusión que la vida produce en la búsqueda de ser “cool” o más fuerte, puede hacer que los chicos terminen haciendo cosas sin considerar las consecuencias. Por eso me pareció una buena idea que en la película cambiáramos la edad de los alumnos, y Pierre estuvo de acuerdo con el cambio. AM: ¿Había tenido alguna experiencia con el baile de salón, antes de filmar la película? A.B.: La única experiencia que yo había tenido es muy extraña. Mi madre solía ser jurado de una competencia europea de bailes de salón, en París o Madrid, en torneos muy importantes. Ella siempre me invitaba. Pero es el único contacto que tuve con el baile de salón.

DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

Banderas y Salma Hayek

En Desperado 2, de Robert Rodríguez, junto a Salma Hayek.

Esa fama de la que habla ha sido, para Banderas, un extraño puñal de doble filo. Cuando se conoció su romance con la actriz Melanie Griffith –algo que nadie pensaba fuera a durar más que lo que sobrevive el entusiasmo–, la prensa sensacionalista hizo de sus vidas una pesadilla. Melanie arrastraba tras de sí un pasado de violencia, drogas y alcohol. Antonio era un novato en una industria que, entonces, observaba con curiosidad de entomólogo a los (pocos) latinos que osaban entrar en sus dominios. Melanie Griffith lo había cautivado desde la primera vez que la vio en una entrega del Oscar, “aunque ella ni me miró”, recuerda entre carcajadas. Antonio había evitado con elegancia las seducciones de Madonna y todavía estaba casado con la española Ana Leza cuando volvió a encontrarse con Melanie en la filmación de la película Two much. El resto es una conocida historia de amor. Melanie luce hoy un orgulloso corazón con el nombre de él tatuado en el brazo, y cuando el año pasado inauguraron la nueva estrella en honor a Banderas en el Hollywood Boulevard, lo describió públicamente con palabras de enamorada. Ambos comparten la paternidad de una niña, Estela, y sumaron a los hijos de la actriz a un feliz hogar común.

AM: ¿Es posible lograr un balance entre el trabajo, la fama y la vida privada familiar?

A.B.: Trato de pasar la mayor parte del tiempo con mi esposa y mis hijos. Sin mantener demasiada vida social, me quedo en casa. Básicamente porque paso mucho tiempo afuera, con mi trabajo. Con la película El camino de los ingleses me había ido a España en julio y recién volví a casa en febrero. Por supuesto, mi familia vino a verme varias veces a Málaga. Pero cuando vuelvo a casa no tengo ganas de salir. Sólo quiero quedarme y disfrutar de mi sofá.

ORGULLO Y DESTINO

Banderas y Melanie griffith

Contra todo pronóstico, lleva diez años de matrimonio. El secreto, afirma, es “crecer con las crisis para salir más fuertes”.

Como otros actores de origen latino, Antonio Banderas tiene en su haber las virtudes de la lucha y la conquista. Está orgulloso de sus pasos en Hollywood y de haberse convertido en una de las más reconocidas figuras hispanas en una industria ajena. Desde The mambo kings, estrenada en 1992, pasaron más de 10 años y más de medio centenar de películas. Jamás, reconoce, sintió la presión de abandonar sus convicciones para permanecer en su sitio. Si así lo hubiera sentido, asegura, habría armado las maletas y regresado a España. Contrariamente a una renuncia, siempre mantuvo identificaciones fuertes con sus personajes. Cuando encarnó al Zorro –uno de sus héroes favoritos cuando era un niño en Málaga–, el justiciero latino en terrenos americanos, sintió que compartía con él los principios de ayuda a los necesitados y la sed de justicia. Antonio piensa en el futuro de su hija mientras recuerda sus primeros años en los Estados Unidos. “Quiero que Estela pase el mayor tiempo que le sea posible en España. No sé cómo haré. Pero recuerdo que llegué a Estados Unidos sin nada y me recibieron con los brazos abiertos. Me siento muy a gusto aquí y sé que va a recibir una excelente educación en este país. Estela es norteamericana y española, y yo me ocuparé de que lo tenga muy presente”. Paciencia e intuición, reza como un mantra, fueron las claves de su éxito en tierra ajena. “Cuando llegué aquí, la paciencia me enseñó que el éxito iba más allá del sacrificio. Aprendí a tragar y contar hasta diez antes de reaccionar ante las malas críticas. Aprendí a atravesar los malos ratos, que han sido muchos. Hice un esfuerzo con mi mente: olvidar que venía de hacer papeles protagónicos en Europa y que tendría que empezar desde cero, desde papeles secundarios. Y, créame, no todo el mundo es capaz de hacer eso. Y ha sido un duro proceso que se ha llevado seis años de mi vida”. Y en ese aprendizaje también supo aceptar cierto encasillamiento al que lo confinaba, una y otra vez, su acento y su aspecto. “Es que yo tampoco me veo como un granjero de Oklahoma”, bromea. Y vuelve a la carga con lo que lo ha motivado a seguir: “A mí me gusta el papel de latino”. Antonio Banderas se siente parcialmente integrado a ese mundo dominado por otro idioma y otras costumbres. “Con una pierna y otra adentro”, dice, una característica andaluza. Y su eclecticismo le ha permitido ir cambiando su destino, tejiendo una trama de posibilidades que le abrió caminos impensados. Sabe, porque su esposa es actriz, que Hollywood es cruel con sus criaturas, y especialmente con las mujeres maduras. Se lo dijo su esposa, Melanie Griffith, a los 37 años: se sentía echada de la industria. “Y eso es cruel e injusto. Quieren carne fresca”, protesta Antonio Banderas.

AM: Con Melanie Griffith están por cumplir diez años de casados. ¿Cómo piensa festejarlo?

A.B.: La celebración del aniversario será muy íntima. En verdad, cumplimos once años juntos el 13 de febrero, pero van a ser diez años que estamos casados.

AM: ¿Algún secreto detrás de la estabilidad matrimonial?

A.B.: ¿El secreto? Vivimos en un mundo muy orgásmico. La gente a lo mejor se apresura demasiado. El primer hombre, el primer beso, el primer amor, todo eso. Y cuando desaparece la fantasía, se busca algo más. Mañana podemos llegar a morirnos, hagámoslo ahora (se ríe). Siempre existen espacios para conquistar. Probablemente porque los dos venimos de otras relaciones quebradas, con Melanie queremos seguir juntos con todos los complejos que sabemos que existen. Hay que crecer con las crisis para salir más fuerte, compartiendo, tratando de volver a enamorar a la pareja otra vez. La fantasía del principio no vuelve, pero hay otros lugares increíbles que se encuentran con paciencia. Se puede crear un lazo profundo y otro tipo de amor. Soy muy feliz y nunca digo nunca. No sé qué puede pasar en el futuro, pero mi intención es continuar con lo que hemos creado.

ACTOR POR VOCACION

El Zorro Banderas

También encarnó a El Zorro, el superheroe hispano que lleva un romance con Catherine Zeta Jones en la ficción.

De su pasado de latin lover sólo quedan algunos vestigios estampados en su ADN de seductor nato. Sin embargo, Banderas atesora anécdotas extrañas que testifican las alocadas situaciones que a veces enfrentan las celebridades. Una, con una productora de cine rusa que quería enviarlo al espacio, junto a Daryl Hannah, para filmar una película y así salvar a la –ya desintegrada– estación espacial Mir.

AM: Más allá de la actuación y la fama, ¿es un apasionado de la vida?

A.B.: Sí, sí. No quiero morir (lanza una carcajada). Hay gente que asegura la posibilidad de que podamos vivir más de 100 años. Probablemente mi hija. ¿Quién lo sabe? Y hay personas que dicen: “Yo no quiero vivir 100 años”. Yo sí. Si me ofrecen un contrato para vivir 500 años, lo firmo ya mismo. Aunque me aburra después, lo firmo igual. Nunca imaginó para sí otra carrera que no fuera la actuación. “La actuación me gustaba desde que jugaba fútbol a los 14 años. Mis padres eran muy aficionados al teatro”. A sus tempranos 17 años decidió mudarse a Madrid, aún faltando a la voluntad familiar. “Pasé una época en Madrid mintiéndoles, diciéndoles que había hecho unas fotografías para una revista. Pero yo no tenía una peseta. Los primeros ocho meses me mantuvo una pareja uruguaya que era amiga de un amigo de unos amigos”. La primera gran oportunidad llegó cuando Pedro Almodóvar lo contrató para la película Laberinto de pasiones (1982). Esa fue la semilla que germinó en una fructífera relación actor- director, que continuó con Matador (1986), La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) y Atame (1990). No hablaba una palabra de inglés cuando protagonizó la primera película, Los reyes del mambo, en Estados Unidos. “Todavía tengo acento y creo que no podré quitármelo de encima”. Hay honor y orgullo en su voz cuando reflexiona sobre sus orígenes: “Siempre me veré abocado a personajes hispanos y me parece muy bien, porque lo soy y me encanta representar mi cultura”. Su acento y su aspecto latino le sirvieron para actuar junto a Brad Pitt y Tom Cruise en Entrevista con el vampiro y con Tom Hanks en Filadelfia.

AM: Con el musical de Broadway Nine lo nominaron al premio Tony como Mejor Actor. ¿Pudo trabajar en cine y el teatro al mismo tiempo, o tuvo que elegir?

A.B.: Disfruto mucho trabajando en teatro. Más allá del premio Tony, cuando volví al escenario me di cuenta de que había dejado algo que amaba, sin darme cuenta. Es la razón por la que soy actor. Por eso quiero volver. Hay un proyecto para hacer Don Juan de Marco y probablemente empecemos a ensayar en enero. Incluso compré una casa en Nueva York, para obligarme a pasar más tiempo en Broadway. Entre todas las actividades que puedo realizar, actuar en teatro es la más importante. La segunda, ahora, en este momento en particular, es dirigir, porque reemplaza la actuación frente a una cámara. La dirección está abriendo un espacio que realmente admiro.

Banderas voz de El Gato con Botas

Para el film animado Shrek 2, Banderas hizo la voz de El Gato con Botas.

AM: ¿Ya terminó de filmar la nueva película como director?

A.B.: Estoy en mi tercera semana de edición. Se llama El camino de los ingleses, pero no es una película tradicional norteamericana. Es sexual, dura, dolorosa, poética, muy europea. La historia transcurre en el año 1978, en el lugar de donde vengo. Y en la misma época en que me fui. Filmarla fue como viajar en el tiempo al principio de todo lo que me pasó. En la película hablo de crecimiento. Quiero seguir actuando y dirigiendo. Más y más.

AM: ¿Por qué cree que hay tanta diferencia entre el cine de Hollywood y el europeo?

A.B: En España el gobierno subvenciona el arte. El teatro nacional está solventado por el gobierno. Gran parte de los fondos de la película que acabo de hacer en España viene del Ministerio de Cultura y la cadena de televisión que también está relacionada con el Ministerio de Cultura. No tenemos estudios ni inversores privados, y por eso se necesita la ayuda del gobierno. Por supuesto hay cierto peligro de paternalismo que tampoco es bueno para el arte. Francia sobreprotege demasiado a los artistas, al punto de transformarlos en perezosos. Me acuerdo de haber hablado del tema con Paul Newman, en Nueva York. Le pregunté por qué no hay teatro nacional en Estados Unidos, que puede pagarse con el costo de tres misiles. Me dijo que hace años que luchan por algo así, pero es un sistema europeo, y en Estados Unidos todo es privado.

AM: ¿Hollywood entonces jamás contará con el estilo de cine que solía filmar con Almodóvar?

A.B.: Almodóvar es Almodóvar, es algo diferente. Está fuera de contexto. En Estados Unidos hay que explicarles ese estilo de cine. No lo entienden. A lo mejor le pasa lo mismo a Woody Allen. Son gente con personalidad muy fuerte.

AM: ¿Algún día van a volver a trabajar juntos con Pedro Almodóvar? ¿No lo extraña?

A.B.: Podría decirte que lo extraño, pero no es verdad. Yo sé que en algún momento volveremos a trabajar juntos con Pedro. Seguramente.


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