BILL BRANDT: ECOS Y DESTELLOS DE UNA EPOCA

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La exposición Bill Brandt: Shadow and Light condensa la carrera de uno de los fotógrafos más importantes de la historia. Comenzó como asistente de Man Ray en 1930 y se convirtió en el reportero más célebre de la fotografía inglesa. Su gran atributo fue encontrar frescura en lo mundano y extrañeza en la vida cotidiana. Hasta principios de agosto, el MoMA será la casa de la obra de Bill Brandt, con una retrospectiva de las diferentes fases de su trayectoria.

Texto: Ulises Parigi / Fotos: Gentileza MoMA

Bill Brandt

Maestro. Figura fundacional de la fotografía moderna, la carrera de Bill Brand se extendió a lo largo de seis décadas.

Figura pionera de la fotografía modernista, Bill Brandt (británico, nacido en Alemania, 1904-1983) se situó entre los visionarios que, gracias a la diversidad de sus investigaciones, establecieron el potencial creativo de la fotografía basada en la observación del mundo que los rodeaba. La visión distintiva de Brandt, su capacidad de presentar el mundo cotidiano como nuevo y extraño, surgió en Londres en la década de 1930. Sus exploraciones visuales de la sociedad, el paisaje y la literatura de Inglaterra son indispensables para entender la historia de la fotografía, y, sin duda, para nuestra comprensión de la vida en la Gran Bretaña de mediados del siglo XX.
Su obra es muy variada y abarca todos los aspectos de la construcción de la imagen. Sin embargo, todas ellas expresan una fuerte individualidad, tanto en la técnica como en la composición. Sus primeros trabajos fueron de fotoperiodismo, pasando por paisajes, desnudos y retratos. Expuesta hasta el 12 de agosto en el MoMA, Bill Brandt: Shadow and Light presenta una oportunidad de comprender la obra de Brandt desde una nueva perspectiva: la que establece una trayectoria cronológica de su carrera, con un estudio especialmente detallado de su actividad a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Además, el análisis de sus métodos de impresión aclara cómo el artista, cuya obra temprana se caracteriza por el retrato silencioso y nostálgico de una joven ama de casa fregando la entrada de su casa (East End Morning, 1937), desembocaría en la audaz e imprevisible serie de desnudos en la rocosa costa inglesa (East Sussex Coast, 1957). Es que Brand realizó fotos de los londinenses durante los bombardeos nazis, desnudos de matiz surrealista, imágenes callejeras, reportajes sobre la pobreza, retratos de artistas e intelectuales.

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Luces y sombras de un maestro
La impresionante amplitud de la carrera de Brandt –que demuestra un inquieto espíritu experimental– y las dramáticas transformaciones de su estilo a menudo confunden a quienes tratan de entender la relación entre los capítulos sin relación aparente de su obra. Bill Brandt: Shadow and Light reúne más de 150 trabajos divididos en seis secciones, cada una correspondiente a una temática distinta: Londres en los años 30, el norte de Inglaterra, la Segunda Guerra Mundial, los retratos, los paisajes y los desnudos.
Nacido en Alemania –padre inglés y madre alemana–, Brandt terminaría por rechazar sus raíces germánicas a raíz del nazismo y en algunas entrevistas incluso mintió sobre su lugar de nacimiento (Hamburgo) porque sentía, como aclaró más tarde, “vergüenza” de ser alemán y prefería situar su cuna en Londres. La muestra, en este punto, traza el arco de evolución de Brandt, que comenzó como aprendiz en 1930 en el estudio parisino de Man Ray. Unos años antes se había quedado fascinado con la práctica de la fotografía durante una larga estancia en un sanatorio alpino, al que había sido enviado por sus padres para curar una prolongada tuberculosis.
Su historia y sus obsesiones son intrínsecas a la hora de conocer sus imágenes. Desde el principio, sus fotografías presentaron una doble naturaleza: parecen captar sólo lo que está ahí, aunque son meticulosamente planeadas. Al haber crecido rodeado de libros de niños, cine alemán expresionista, psicoanálisis y un profundo conocimiento de la historia del arte, toda su preparación estaba al servicio de un sistema de fantasía. Lo que el público tomó como documentalismo realista, era para los iniciados un reflejo de su mundo inventado y esotérico.
Una vez establecido como fotógrafo, Brandt no se cerró a ningún campo (“esto no es un deporte, no tiene reglas, debes intentarlo todo”, sentenció). En 1936, editó el libro The English at Home, donde mostraba su predisposición a la investigación dilatada y en profundidad de un tema. En este caso se trataba de la vida cotidiana y familiar de los ingleses, sin hacer distinción de clases sociales. Era revelador que la portada del volumen estuviera ocupada por un grupo de personas acomodadas y la contraportada por una familia pobre.
El libro y la virtud del joven fotógrafo para encontrar frescura en lo mundano y visiones de profunda extrañeza en las ceremonias más banales le reportaron sus primeros encargos en las nacientes revistas gráficas inglesas, en especial Lilliput y las influyentes Picture Post y Harper’s Bazaar. Admirado por su gran humanidad y su nula pretenciosidad, su estilo fue inmediatamente reconocido por el gran público y sus publicaciones se transformaron en éxito en un tiempo en que los libros de fotografía tenían muy poco mercado.
Durante los bombardeos nazis a Londres, Brandt fue un reportero omnipresente que se reveló como la mirada de los ciudadanos de a pie. El Departamento de registros del Ministerio de Interior le encomendó que retratara la apariencia fantasmagórica de las calles durante las incursiones aéreas. A la luz de la luna exhibió el perfil de la ciudad con las siluetas oscuras de los edificios, delineadas con precisión mediante exposiciones de 20 o 30 minutos; vemos también la manera en que transcurría el tiempo en los refugios antiaéreos del metro y los sótanos, los grandes edificios escalonados…
Tras la guerra, Brandt siguió cultivando todos los estilos con su costumbre de favorecer el contrastado y un profundo blanco y negro: lo mismo retrataba al pintor Francis Bacon o al escritor Robert Graves, que experimentaba con desnudos marcados por las perspectivas no usuales. Además, fue uno de los primeros fotógrafos en interesarse por la estética industrial, que luego tantos éxitos cosechará entre la fotografía alemana de los años 80. No obstante, a pesar del manifiesto carácter social de su trabajo –muy influenciado por la obra del estadounidense Walker Evans–, las imágenes de Brandt entrañan siempre una fuerte intención estética. Son imágenes sencillas que prescinden de adjetivos. Escuetas, concisas, severas, despojadas, sobrias y ásperas. Expresan, de alguna manera, un realismo social que pocos han sabido expresar tan bien como los fotógrafos ingleses.
En 1966, Brandt editó el libro Shadow of Light, que es un compendio de las diversas fases de su carrera. Las fotos nuevas tanto como las viejas las copió de forma diferente de cómo las había presentado la primera vez, con un alto contraste que eliminaba casi todos los tonos medios, un modo de proceder que se convertiría en su marca. Con respecto a esos cambios, Brandt posteriormente afirmaría que el trabajo del laboratorio es el más importante, que hay veces que se puede terminar un encuadre bajo el dominio de la ampliadora, y eso no tiene por qué interferir con la verdad.
En 1969, se llevó a cabo su primera retrospectiva en el MoMA, el mismo museo donde en estos días se puede visitar Bill Brandt: Shadow and Light. La muestra estuvo bajo la dirección de Edward Steichen, quien años atrás había dispuesto para una foto de Brandt una página entera en su libro The Family of Man. Al año siguiente la exposición fue trasladada a la Hayward Gallery de Londres. En 1972, Brandt se unió a la Marlborough Gallery, que se responsabilizó de la venta y la internacionalización de su trabajo hasta su muerte en 1983. El fotógrafo británico murió por una diabetes sufrida por más de cuatro décadas. Dejó viuda a Noya, su tercera esposa; sin hijos. Sus cenizas están dispersas en el Holland Park de Londres, el cual solía visitar casi todos los días.

Bill Brandt: Shadow and Light se exhibe hasta el 16 de agosto. MoMA, 11 W. 53 St., Nueva York.
www.moma.org


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