BRADLEY COOPER: EL LADO LUMINOSO DE LA VIDA

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 Dueño de una elegancia innata y una mirada que provoca suspiros de todo tipo, Bradley Cooper es uno de los actores con una de las carreras más prometedoras de la pantalla grande. Nominado al Oscar y al Globo de Oro por su participación en Silver Linings Playbook, señaló que una vez que dejó sus adicciones al alcohol y las drogas experimentó algo parecido a un renacimiento personal. Este 2014 lo encuentra agradecido y feliz de seguir trabajando.

Texto: Florencia Martucci / Fotos: Kim Hamilton / Miles Thompson / Jason McFerrin

Luego de graduarse con honores en literatura inglesa en la Universidad de Georgetown (Washington) y de estudiar en el célebre Actors Studio de Nueva York, Bradley Cooper (Filadelfia, 1975) comenzó su carrera actoral con alcance masivo en la segunda temporada de la serie Sex and the City (1999). Ha actuado en las películas Failure to Launch (2006), Yes Man (2008), He´s Just Not That Into You (2009) y The A-Team (2008), pero fue con las cintas The Hangover (2009), The Hangover Part II (2011) y The Hangover Part III (2013) que alcanzó el mote de objeto de deseo de Hollywood, en tanto que por Silver Linings Playbook (2012) recibió su primera nominación a los premios Oscar.

Elegido como el hombre más sexy de 2011 por la revista People, Cooper no dudó en dejarse crecer una barba rala y engordar los exuberantes 18 kilos –con los que se los vio en la última gala del Metropolitan Museum of Art neoyorquino– que le pidió Clint Eastwood en su rol de director para la película American Sniper –actualmente en pleno rodaje–que repasa la vida de Chris Kyle, el militar estadounidense que supo ostentar el dudoso honor de ser reconocido como “el francotirador más letal de la historia”. Para ello, Cooper ha tenido que realizar duras sesiones de entrenamiento en el gimnasio y seguir una dieta especial para ganar peso rápidamente. Antes se había comprometido con el rodaje de Guardians of the Galaxy, el tanque dirigido por James Gunn con el que Marvel planea acaparar la taquilla de todos los cines desde mediados de agosto, ambientado en el siglo XXXI. En esta ocasión, es parte de un cuarteto de inadaptados: Rocket (al que le pone la voz Cooper), un mapache armado y con muy pocas pulgas; Groot (Vin Diesel), un humanoide con forma de árbol; la mortal y enigmática Gamora (Zoe Saldana) y el vengativo Drax the Destroyer (Dave Bautista).

Lejos de los excesos

Tras superar finalmente su adicción a las drogas y el alcohol, Cooper pudo reestablecer su vida a base de mucho trabajo.

ALMA MAGAZINE: ¿Cuánto ha cambiado su vida desde el rodaje de The Hangover en 2009?

BRADLEY COOPER: Mi vida se fue transformando de manera gradual en los últimos seis años, principalmente porque estoy madurando no sólo como persona sino también como actor. De hecho, no cambió necesariamente por la muy buena recepción de The Hangover. Pero debo reconocer que cuando uno tiene éxito con una película comercial surgen más oportunidades profesionales. En verdad, he tenido mucha suerte ya que el éxito me ha ido acompañando durante los últimos años.

AM: Es decir, usted no diría que su vida se alteró luego del suceso de The Hangover.

B.C.: Supongo que espera que le diga que sí, pero realmente el cambio comenzó antes. Mi vida cambió el día en que dejé el alcohol. Todos nos enfrentamos a decisiones importantes cada día. Cuando empecé como actor tuve que convencer a mis padres porque no conocían esta industria y no la entendían. Para mí no fue una elección ya que dentro de mi corazón siempre sentí que pertenecía a este mundo.

AM: ¿Considera que es complicado mantenerse centrado cuando el éxito llega a la vida de una persona?

B.C.: Yo arrasé con mi vida cuando tenía problemas con el alcohol y en ese entonces no tenía éxito. Era pura inseguridad. Estaba muy preocupado y pendiente por lo que los demás pensaban de mí, cómo me proyectaba, cómo sobreviviría al día siguiente. Siempre me sentí como un extranjero. Sólo vivía en mi cabeza.Ahora trato de vivir en el presente, rodeándome de personas a las que amo y que me aman. Intento no dejarme llevar por mis impulsos destructivos. Además, tengo la suerte de contar con amigos que han estado conmigo durante años. Ellos me conocen lo suficiente como para ayudarme a escuchar lo necesario en cada momento.

AM: ¿Cuál es el truco?

B.C.: Creo que lo más importante para estar centrado es vivir en el presente, ser riguroso con uno mismo, ser honesto, cuidar de mi madre. Porque es muy fácil perder la cabeza y dejarse llevar por las cosas que te dicen. No creo que nadie tenga una vida fácil. El reto está en saber quién eres y lo que realmente te importa en la vida. AM: ¿Recuerda cuándo se embriagó por primera vez?

B.C.: Tenía 12 años, era muy joven, estaba con un amigo y queríamos impresionar a unas niñas mayores, eran como seis. Se trataba de la hermana mayor de mi amigo y sus amigas.

AM: ¿Por qué los hombres beben para impresionar a las mujeres?

B.C.: ¡Porque las mujeres son las criaturas más poderosas de la tierra!

La fama es más una condena que una bendición.”

AM: ¿Cómo dejó el alcohol?

B.C.: Es una historia muy larga, aunque puedo resumirla. Llegó un momento en mi vida en que el alcohol dejó de funcionar para mí, de modo que simplemente paré de beber. Así de simple. Fue hace más de una década. Dejé el alcohol y las drogas a los 29 años. Estaba pagando un precio demasiado alto, y en esta profesión es mucho mejor estar sobrio. Me di cuenta de que si continuaba con esa conducta autodestructiva, no iba a lograr desarrollar todo mi potencial y realmente me asusté, entonces decidí cambiar.

AM: ¿Cree que el poder es un buen afrodisíaco?

B.C.: Sí, pero al mismo tiempo es muy repulsivo. Depende del tipo de poder y de cómo lo consigas. A veces es mejor evitarlo.

AM: Le cuesta bastante hablar de sí mismo, ¿no?

B.C.: Es que ya no tengo 20 años. Sé perfectamente lo que significa no tener trabajo, el rechazo, el reto de pelear por un personaje. A mí el éxito me llegó tarde y estoy aquí por la interpretación, no por la fama. Mi vida privada es eso: privada. No quiero pensar que voy a convertirme en una estrella porque esa idea me parece ridícula. Si ser una celebridad me va a brindar la oportunidad de trabajar con grandes directores y grandes actores, entonces sí, claro que quiero ser considerado una estrella de Hollywood, eso sería un sueño hecho realidad. Tengo la suerte de contar con una gran oportunidad en mis manos, sé lo que quiero, me gusta actuar, contar historias y nada me hace más feliz que trabajar, pero la fama es más una condena que una bendición.

AM: Un par de años atrás, la revista People lo condecoró con el título del “hombre más sexy del planeta”. ¿Cómo se lleva con eso? ¿Le gusta seducir o desea que lo seduzcan?

B.C.: La imagen propia es muy diferente a la que te imponen los otros. Si alguna revista o empresa desea crear una, no tiene nada que ver conmigo ni con mi vida diaria. Con la edad, la imagen de la seducción me parece un escape que prefiero evitar. En lugar de perseguir la seducción prefiero controlar lo que la gente siente por mí; creo que eso es más importante. Cuando seduces a alguien, estás representando un papel. Una vez que has conseguido lo que quieres, dejas de portarte de cierta manera y esa persona se va a dar cuenta de que no eres real. Para seducir hay que mantener una imagen ficticia y yo no estoy para esa labor. Prefiero mostrarme tal y como soy, y esperar gustarle a quien sea tal y como me presento.

Engordo 18 kilos para na pelicula

Cooper ha engordado 18 kilos para interpretar a un francotirador en el nuevo filme de Clint Eastwood, American Sniper.

AM: ¿Cuál es su arma secreta con las mujeres?

B.C.: No tengo ninguna. Con el paso del tiempo, uno aprende que lo único con lo que cuenta es con uno mismo. Hay que dejar que las cosas se den como se tienen que dar.

AM: ¿Pero no se considera sexy?

B.C.: Ni lo pienso, porque no tiene nada que ver conmigo y, además, eso es algo que cambia minuto a minuto. No existe, es algo efímero; está aquí un segundo y después se esfuma.

AM: Entonces, ¿de qué manera es posible seducir a Bradley Cooper?

B.C.: ¡Con un buen guiso! Para mí, no hay nada más sexy que una mujer honesta, auténtica. Soy romántico, me encanta la idea del amor a primera vista.

AM: ¿Quién era la chica de sus sueños durante su juventud?

B.C.: ¡Julie Christie! Estaba obsesionado con ella. Había otra que me encantaba: Heather Thomas, una actriz norteamericana que trabajaba mucho cuando yo era pequeño.

AM: ¿Y con quién fantaseaba trabajar como actor?

B.C.: Con Robert De Niro. Para mí, él siempre ha estado en lo más alto. Es una locura haber podido rodar con él tres películas. Lo admiro tremendamente. Es un ícono, pero no da esa impresión porque te pregunta: “¿Estás bien?, ¿quieres agua?”. Mi admiración hacia él no se basa en una ilusión, sino en la realidad. Nunca olvidaré cuando yo estudiaba y él contestó mi pregunta en el Actors Studio. Más tarde, Bob se convirtió en mi amigo, fue algo maravilloso. Amo esta industria, igual que Bob. Me encanta todo, nunca me voy a aburrir, porque cumplo mi sueño todos los días.

AM: ¿Le molesta el revuelo que provoca entre los medios y los fotógrafos?

B.C.: Los paparazzi son consecuencia de la fama y el éxito; hay que negociar con ellos. Pero, en mi caso, no son un problema; haber estado sin trabajo sí lo fue. Si el éxito significa un grupo de fotógrafos persiguiéndome, bueno, bienvenidos sean. En ese punto, no he cambiado mi estilo de vida, simplemente he aceptado que los fotógrafos aparezcan en la puerta de mi casa.

AM: ¿Cree que es posible para un actor popular decidir cuándo compartir su vida privada y cuándo no?

B.C.: Yo no comparto mi vida privada, no tengo perfil en Twitter ni en Facebook. Ni estoy interesado en tener millones de personas pendientes de lo que hago. Soy actor, lo ideal es que el público no sepa nada de mí para que pueda creerles en profundidad a todos los personajes que interpreto. Sin embargo, reconozco que pretender eso es algo bastante hipócrita, porque a su vez tengo que hacer la promoción de las películas y hablar con la prensa. Pero hay ciertas cosas de las que nunca hablo, una de ellas es mi vida privada. Jamás. Puedo conversar sobre mi infancia, o dar ciertos detalles, aunque nunca voy a comentar con quién salgo. Tomé esa decisión al comienzo de mi carrera porque quiero respetar a todos aquellos que forman parte de mi vida.

“Para seducir hay que mantener una imagen ficticia y yo no estoy para esa labor.”

AM: ¿A qué cree que se debe su éxito?

B.C.: Creo que he tenido mucha suerte. Estoy muy agradecido de ganarme la vida como actor. En mi escuela de interpretación había magníficos artistas que luego no han llegado a nada. Lo que me gusta de estar en la posición en la que me encuentro ahora, es poder ayudar a muchos amigos a mostrar su trabajo y su talento.

AM: ¿Se cuida mucho? Su cuerpo mejora con los años…

B.C.: Hacer ejercicio cada día es agotador, pero lo hago porque forma parte de mi oficio. La realidad es que a mí me fascina comer, y me encanta mucho cocinar. No puedo vivir sólo con dos mil calorías al día, por eso compenso haciendo ejercicio.

AM: En cuanto su vestuario, ¿cuán cuidadoso es?

B.C.: Debo desalentarlo. No me preocupo mucho. Tampoco le pregunto a ningún hombre dónde se ha comprado tal o cual camisa como la hace el personaje de Zac (Galifianakis) en The Hangover Part III. No soy vanidoso. Me encanta la ropa, aunque no soy de invertir mucha energía en ello. Tengo una estilista fantástica. En cuanto a diseñadores, me quedo con Tom Ford.

AM: ¿Recuerda a qué edad decidió ser actor?

B.C.: Tenía 12 años y vi The Elephant Man en la televisión. Me impactó tanto que no podía dejar de llorar. Entonces supe que quería ser actor.

AM. Es de elegir muy bien sus papeles, ¿cómo lo hace?

B.C.: Opto por proyectos con grandes directores, como por ejemplo David O. Russell, o sino ellos me eligen. Y molesto mucho a mi agente para que me consiga audiciones con los directores que admiro y con los cuales me interesa trabajar.

Cooper rehizo su vida a base de trabajo

Jennifer Lawrence se alzó con todos los premios a los que estuvo nominada gracias a su trabajo junto a él. ¿Es Cooper un talismán?

AM: ¿Alguna vez ha pensado en dirigir?

B.C.: Si bien me gusta la dirección, amo actuar y estoy muy comprometido con la interpretación ahora mismo. Sin embargo, me veo en algún momento probando como realizador, es algo que me da curiosidad.

AM: ¿Se considera un actor cómico o dramático?

B.C.: No podría contestarle. Amo la comedia, soy una especie de estudiante de la comedia. Me encanta hacer reír a las personas, me fascina reírme, aunque no me veo encasillado como actor cómico o dramático. Tengo mucha suerte en poder hacer ambos géneros, como ocurre con Jim Carrey o Jack Lemmon.

AM: ¿Es más difícil trabajar en comedias?

B.C.: No crea. Me acerco de la misma manera al drama que a la comedia. La única diferencia es que la comedia te pide estar más abierto y más presente, porque las cosas están pasando en ese momento; se improvisa más.

Soy romántico, me encanta la idea del amor a primera vista.”

AM: ¿Cuál es su género cinematográfico favorito?

B.C.: No tengo uno preferido, pero adoro el western. ¡Ojalá pueda hacer uno algún día!

AM: ¿Alguna película predilecta del cine clásico?

B.C.: Tengo dos. Una es The Bridge on the River Kwai y, la otra, Lawrence of Arabia. Y me estoy olvidando de otra muy importante: Hiroshima mon amour.

AM: ¿Continúa viviendo en Filadelfia?

B.C.: Vivo entre Filadelfia y Los Angeles. Soy afortunado porque son lugares muy distintos: la costa este y la costa oeste. Crecí en Filadelfia y supongo que mi forma de vida tiene mucho más que ver con lo que se hace allí. Podríamos decir que de alguna forma la gente es menos cálida en Filadelfia, aunque yo me siento más cómodo allí porque es donde he crecido.

AM: ¿Siente que debe guardar su imagen cuando está en Los Angeles?

B.C.: Me parece que no. Yo soy el mismo esté donde esté. No me escondo detrás de una imagen. No viviría en Los Angeles si tuviera que crear un personaje para relacionarme porque eso me exigiría mucha energía. No obstante, también reconozco que desde que me mudé a Filadelfia me he sentido más relajado, incluso olvidé un poco mi estilo de vida en Los Angeles. Regresé a la casa de mis padres, a la habitación donde crecí y volví a ser el niño de siempre.

AM: ¿Por qué regresó?

B.C.: Me influyó mucho la muerte de mi padre. Por eso tomé la decisión de volver a casa. Mi familia es muy unida y el fallecimiento de mi padre fue brutal para todos nosotros. Fue un golpe muy fuerte, y el shock y su réplica no se han detenido. Nos necesitamos unos a otros. Así que aquí estamos.

AM: Su madre lo acompaña a todos los estrenos. Pueden darle el título de mejor hijo de Hollywood.

B.C.: (Risas) Me llevo muy bien con ella. Trato de que me acompañe siempre. Ella es una mujer genial. Podemos pasarla bien juntos. Y ella sabe bregar con las dificultades. Si ese no fuera el caso, no habría manera.

 

 

 


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