BUDAPEST: LA JOYA DEL DANUBIO

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A Budapest le han regalado muchos nombres –“el París del Este”, “la Perla”–, pero ninguno parece hacerle justicia. La capital húngara atesora en sus calles los edificios más imponentes y una riquísima historia cultural atravesada por el imperio romano, las guerras mundiales y la ex Unión Soviética. Encuentre aquí los lugares que no puede dejar de visitar, las cosas que no puede dejar de saber, si la brújula lo conduce a la legendaria capital de Hungría.

Texto: Camilo Abrantes / Fotos: AFP / Cortesía Embajada de Hungría

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El Parlamento mezcla el estilo gótico con la estética de los baños turcos.

Un grueso hilo de agua atraviesa la ciudad de punta a punta. Y en Budapest nada es ajeno al Danubio. Toda la capital húngara mira hacia su caudal, desde el famoso Parlamento hasta sus iglesias y museos. Es el Puente de las Cadenas el que, desde 1849, une las dos mitades de la ciudad: la parte histórica, conocida como Buda, y la zona céntrica, Pest. De esa conexión, sin ahondar en etimologías, surge el nombre de la séptima ciudad más poblada de Europa, con cerca de 1,8 millón de habitantes. Budapest, musa inspiradora de composiciones de Franz Liszt, Zoltán Kodály y Béla Bartók, no da respiro al asombro.

Hungary, Budapest, thermal baths of Szechenyi

Los baños termales de Gzéchneyi. Su fuente fue descubierta en 1879. En la parte vieja de Buda.

Sí o sí. En el plan de viaje hay que reservar al menos media jornada para recorrer la Opera Estatal Húngara, una imponente edificación de estilo neorrenacentista italiano que data de 1884, única en su género en todo el continente. Su principal responsable fue el arquitecto húngaro Miklós Ybl, que se encargó de utilizar el mármol como principal material, además de recubrimientos de oro. Totalmente renovada en 1984, el borde del techo está de corado con la estatua de los más destacados compositores de ópera. Poco tiempo después de su apertura, entre 1886 y 1889, el director musical del lugar fue Gustav Mahler. Si visita la Opera un lunes, podrá disfrutar un condimento adicional: todas las semanas, ese día, brinda conciertos la Sociedad Filarmónica Húngara, fundada en 1853. La Opera está ubicada sobre el número 22 de Andrassy, una típica avenida del siglo XIX que ofició de camino real de la burguesía de la época. Vale la pena recorrerla a pie, levantar la vista, para avistar sus diferentes estilos arquitectónicos. El Parlamento de Budapest es otro de los edificios más vistosos de la ciudad. Emulando a su par londinense, combina elementos bizantinos y góticos que realzan especialmente con el alumbrado nocturno.

La ciudad Aquincum

El imperio romano fundó la ciudad Aquincum.

Museos. Además de su riqueza arquitectónica, la ciudad está habitada por decenas de museos. En un pomposo edificio neoclásico de la Plaza de los Héroes funciona el Museo de Bellas Artes, donde se pueden ver obras de arte de todos los tiempos. La donación del arzobispo Pyrker de Eger y la rica colección de pinturas de los Esterházy, compradas por el Estado en 1870, constituyen las bases de la exposición, sin mencionar las riquísimas colecciones artísticas de las civilizaciones egipcias, romanas y griegas. En la colección española hay siete obras de El Greco. Con una propuesta diferente, otro de los atractivos museográficos es el Museo y Jardín de Ruinas de Aquincum, la ciudad que construyó el imperio romano hace dos mil años. Se puede apreciar una colección de pinturas murales, la infraestructura de agua construida en aquella época y los mosaicos del pavimento. En los alrededores se hallan las ruinas de un anfiteatro romano muy bien conservado. A pocas cuadras de distancia se encuentra el Museo de Arte Industrial, cuyo edificio es uno de los más hermosos monumentos modernistas de Budapest. La colección de alfombras orientales, tapices, tesoros de la familia Esterházy, mayólicas italianas, cerámicas Zsolnay, orfebrería barroca de Augsburg, son parte de la exhibición.

El edificio de la Opera Estatal Hungara

El edificio de la Ópera Estatal Húngara.

Relax histórico. En el período comprendido entre las dos guerras mundiales, Budapest había ganado el mote de ciudad balnearia. En diferentes puntos de la capital se despliegan decenas de fuentes termales y balnearios. Los baños turcos, construidos en el siglo XVI, son uno de los tesoros celosamente guardados por los húngaros, además de los famosos baños terapéuticos en los balnearios de Gellért o Király, entre otros. El Széchnenyi, cuya fuente termal fue descubierta en 1879, es uno de los complejos balnearios de este tipo más grandes de Europa. La contraparte de los balnearios no es menos atractiva. A lo largo de miles de años, las aguas termales fueron cavando cerca –y debajo– de la ciudad nada menos que 200 grutas, de las cuales se pueden visitar cuatro. Estalactitas y estalagmitas forman un espectáculo natural imperdible con temperaturas que, sea invierno o verano, siempre rodean los 14ºC. Bajo las calles del barrio del Palacio Real hay un sistema de grutas de 10 kilómetros de largo, cuyas cabinas servían hace medio millón de años de refugio y zona de caza para el hombre primitivo.

Hospedaje. Sin dudas, el Grand Hotel Hungaria es el mayor de Budapest, ubicado junto a la estación Keleti, donde aún hoy llega el Orient Express. Si la balanza se inclina por el lujo y la elegancia, la opción es el Kempinski Hotel Corvinas, muy cerca de la zona de museos y a metros de la vera del Danubio. Adentrados en Pest, el Astoria representa un oasis de tranquilidad en la parte más céntrica de la ciudad y, sobre todo, una alternativa económica. Una opción exquisita son las habitaciones del Hilton.

La catedral de Saint Stephan

La catedral de Saint Stephan es visita obligada en Pest.

El hotel se encuentra sobre una de las colinas que rodean la ciudad, en el distrito del Castillo (destacado por la UNESCO), y desde allí se obtiene una espléndida vista del Danubio y la Iglesia de Matthias, el héroe nacional. Contrariamente a lo que se cree, la mayoría de los platos considerados vieneses son, en verdad, producto del ingenio culinario húngaro. El goulash, por ejemplo, comúnmente vinculado con la cocina de Austria, fue creado en las calles de Budapest, y uno de sus mejores “ejemplares” puede encontrarse en El Sótano de Matthias, el histórico restaurante de la ciudad.


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