BUENOS AIRES: LA CIUDAD DEL TANGO

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Orgullosa de su fisonomía europea y dueña de una riquísima vida cultural, la capital argentina está más atractiva que nunca. La Buenos Aires de Jorge Luis Borges y Carlos Gardel revive en cada café, vibra en sus salas teatrales, seduce con sus importantes museos y sus exclusivos paseos de compras y se mueve al compás del tango. En esta nota, todo lo que hay que saber para disfrutar de una ciudad soñada.

Texto: Felipe Real / Fotos: AP / AFP / Ricardo Ceppi / Embajada de Turismo de la Cuidad de Buenos Aires

La Iglesia del Pilar

La Iglesia del Pilar, construida en 1732, es el centro del barrio de la Recoleta.

La Reina del Plata, como se la conoce, resurgió en su esplendor en los últimos años y ahora vuelve a lucir sus famosas credenciales: la más cosmopolita de las ciudades latinoamericanas es propietaria de una rica vida cultural. Se la ha llamado “la París americana”, o “el sueño de Madrid”, y más allá de los slogans turísticos, Buenos Aires se muestra estupenda y pujante, atractiva y descontracturada. La capital de la Argentina tiene muchos rostros, tantos como inmigrantes la formaron y construyeron. Sus diferentes perfiles permiten que cada viajero encuentre un aspecto que lo atraiga, un argumento que lo atrape. Cuna de bailarines, madre de escritores, protectora de artistas. Insinúa y seduce como en la danza del tango.

El 2×4. Decir Buenos Aires es invocar a este ritmo apasionado de baile sensual y poesía nostálgica. Una buena manera de introducirse en este mundo es participar de las clásicas cenas-show, donde encontrará el tango for export interpretado por bailarinas de piernas largas y muchachos de pelo engominado. Pero preguntando puede hallar las tradicionales milongas, en las cuales hay ancianos que a simple vista parecen desgastados, pero bailando expresan elegancia y una gracia magistral. E incluso, en muchos casos, conquistan a las mujeres más bonitas del lugar. Son miles los turistas que arriban únicamente para aprender a bailar y tomar clases con los mejores profesores en seminarios de varios días. El barrio del Abasto fue el hogar del cantor Carlos Gardel, leyenda de este género, muerto tempranamente en un accidente aéreo en Medellín, Colombia. Además de caminar por este pintoresco barrio puede conocer su casa y el museo erigido en su honor.

tango dancers

El circuito tanguero es una de las atracciones más características de la ciudad.

Enmarcados. Durante su época de oro, a principios del siglo XX, Buenos Aires supo ser una cantera ineludible para marchands, revendedores de cuadros y pintores necesitados. Como testimonio de esos tiempos puede visitarse una recomendable tríada del arte pictórico. El Museo Nacional de Bellas Artes, en el corazón del elegante barrio de Recoleta, que expone lo mejor del arte argentino y consagrados artistas europeos como Rembrandt, Degas y Renoir. Muy cerca se ubica el Museo de Arte Latinoamericano (Malba), que exhibe obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Botero, y Do Amaral. Atravesando un complejo de plazas conocido como los Bosques de Palermo yace el Museo de Artes Plásticas Sívori, que luce las más modernas tendencias del ambiente porteño. Asimismo, un interesante circuito de galerías de arte se conforma entre la Avenida Alvear, la calle Arroyo y la calle Esmeralda, delicadas arterias de aspecto parisiense cercanas a la Plaza San Martín.

Lujo recoleto. En poco menos de un kilómetro cuadrado, entre el distinguido Hotel Alvear y el elegante shopping Patio Bullrich se encuentran las más vistosas marcas internacionales. La capital argentina es conocida por la oferta de indumentaria y accesorios de primera clase, a bajo costo, y por el talento de sus diseñadores. Emporio Armani, Hermès, Valentino, Ermenegildo Zegna, Ralph Lauren, Polo Ralph Lauren, Salvatore Ferragamo, Nina Ricci, Escada y Louis Vuitton son algunos de los nombres radicados en el glamour de la ciudad. Además se hallan joyerías, lujosas zapaterías y boutiques de alta moda. Todos estos exclusivos locales se encuentran en la elegante Recoleta, barrio residencial rodeado de mansiones y embajadas, considerado patrimonio histórico de la ciudad. En la misma zona existe un mall dedicado a la decoración: el Buenos Aires Design, una fiel muestra del estilo argentino, cada vez más reconocido en todo el mundo. El metro cuadrado en esta zona vale 3.000 dólares, razón por la cual muchos empresarios internacionales deciden desembarcar en la exclusiva Avenida Alvear. Atraídos por la sofisticación de esa avenida, la cadena Hyatt se instaló en el ostentoso Palacio Duhau e invirtió 75 millones de dólares. Una visita sería incompleta si no se conoce la colonial Iglesia del Pilar y a su lado el cementerio, ornado por delicadas estatuas y finos adornos, donde reposan los restos de las familias más influyentes del país.

El Obelisco

El Obelisco y las marquesinas de teatros dominan la avenida Corrientes.

Buen puerto. En lo que fueron las viejas dársenas y docks portuarios vibra el más joven y exclusivo barrio porteño: Puerto Madero. Estas 170 hectáreas permanecieron olvidadas por más de un siglo hasta que se urbanizaron en la década del 90. Hoy los docks reciclados, de claro estilo inglés, albergan sofisticados restaurantes, glamorosos hoteles, lujosos apartamentos y modernas oficinas frente a un yacht club de primer nivel. El sitio es favorito entre inversionistas locales y extranjeros. Ya se han construido torres por un valor de 180 millones de dólares. También en esa ex área portuaria se instalaron cadenas hoteleras de primer nivel, como Hilton, y hoteles boutique como el Faena, que ostenta una sofisticada estética.

De compras. Muchos turistas llegan a Buenos Aires para renovar su indumentaria. La variopinta calle peatonal Florida es una marea de paseantes que entran y salen de las sastrerías masculinas y las anchas librerías. Asimismo, en las Galerías Pacífico, además de encontrar gran variedad de locales, se puede admirar las cúpulas-murales realizados por los mejores pintores argentinos, en esas ex oficinas del ferrocarril, recicladas con muy buen gusto. Otro de los atractivos de la ciudad es la calidad de la indumentaria en cuero: desde guantes, chaquetas y pantalones, hasta monturas y ropa para jugar al polo se destacan por su diseño y precio.

Arquitectura. Caminar por Buenos Aires ya es un auténtico paseo. La urbe está repleta de construcciones de gran valor histórico. Bordeando la mítica Plaza de Mayo resaltan el Cabildo, de simple estructura colonial, y la Casa Rosada, actual Palacio de Gobierno. Desde ambos edificios se dirigieron los designios del país. Infinidad de turistas se acercan a la Casa de Gobierno para fotografiar el balcón desde el cual Eva Perón daba sus discursos y que se utilizó para que Madonna interpretara el film de Alan Parker. Un antiguo símbolo del poder económico es el Edificio Kavanagh, inaugurado en 1934, que tuvo el galardón de ser el más alto de Latinoamérica y la mayor estructura de hormigón armado del mundo. Esta mole blanca fue el sueño de la rica hacendada Corina Kavanagh, que debió vender sus campos para culminar la obra. Otro lugar ineludible es el Palacio Barolo, inspirado en la historia y en los personajes de la Divina Comedia de Dante Alighieri.

ARGENTINA COLON THEATER

El Teatro Colón, dedicado a la música clásica, es objeto de admiración en todo el mundo por su belleza y acústica.

Alma tanguera. En barrios de calles empedradas y viviendas centenarias perdura el antiguo Buenos Aires. El casco histórico está formado por Montserrat y San Telmo, que si bien reúnen unas pocas manzanas de la ciudad, albergan muchas construcciones de valor arquitectónico; entre ellos, la casa del último virrey o la Tasca de los Cuchilleros, donde se inspiraron muchos tangos sobre malevos e historias trágicas de amor. El aire melancólico y poético atrae a los turistas, que podrán indagar en más de 700 comercios, exquisitos anticuarios y locales gastronómicos que brindan shows de tango. En la Plaza Dorrego, rodeada de casonas antiguas con balcones, se puede beber exquisitos vinos locales, mientras los transeúntes pasean por la Feria de Pulgas, un curioso mercado ambulante en cuyos puestos se ofrecen desde monedas de colección hasta juguetes de hojalata. Al sur yace el puerto de La Boca, cobijo de inmigrantes a principios del siglo XX. Como testimonio de aquellos días quedan los conventillos, coloridos inquilinatos construidos con restos de barcos que integran el pasaje Caminito. Aquí tuvieron sus ateliers pintores como Quinquela Martín, destacado por retratar la vida portuaria, y Pérez Celis, que realizó los murales que decoran el estadio del club de fútbol Boca Juniors.

Telones. Desde sus tiempos coloniales, la ciudad tuvo un gusto particular por el teatro. Su primera Casa de Comedias data de 1783. Inscriptas en esa tradición, cada noche abren sus puertas varias decenas de salas teatrales en las cuales se estrenan anualmente más obras que en Londres y se postulan más estudiantes de teatro que en Broadway. En pocas cuadras, sobre la Avenida Corrientes, es posible encontrar desde locales underground –con propuestas experimentales–, hasta espectáculos de espigadas coristas; desde clásicos de la dramaturgia hasta comedias musicales. La pasión de los actores argentinos es la materia prima que nutre a este dinámico circuito. El principal ícono cultural es el Teatro Colón, una auténtica joya renacentista de la ópera y del ballet, cuya acústica es objeto de admiración en el mundo entero. La gracia y la variedad de su ornamentación, junto con la buena distribución y la solidez de su arquitectura, lo convirtieron en una referencia obligada para los amantes de las artes escénicas.

Plumas. Todavía perduran los ecos de los pasos de Jorge Luis Borges. Todavía persisten las casas que habitó y las calles arboladas del barrio de Palermo, en el cual transcurrían las historias de vulgares compadritos que cristalizaban los problemas existenciales de la humanidad. Lo mismo ocurre con el Parque Lezama, sito en el pintoresco barrio de San Telmo, donde Ernesto Sábato ubicó a los protagonistas de Sobre héroes y tumbas. Los lectores de Julio Cortázar podrán beber un café en la confitería London City, donde escribió la novela Los premios.

Feria de San Telmo

Artesanías y objetos usados se ofrecen en la feria de San Telmo.

A la mesa. No hace falta mencionar que las estancias distribuidas por la fértil llanura que rodea la ciudad brindan carnes de sobresaliente calidad. Es imposible abandonar el país sin conocer el ritual del asado argentino. Al calor de la leña, la carne se irá cociendo en la parrilla bajo la guía de los expertos asadores que aplican técnicas culinarias originadas en las épocas en que los gauchos eran los amos y señores de esas pampas. La jactancia cosmopolita de la ciudad se comprueba a la hora de la cena. Podrá encontrar restaurantes de diestros chefs franceses en la zona llamada Las Cañitas, y otros que se honran en preparar las mejores pastas fuera de Italia. Al mismo tiempo existe la posibilidad de hallar locales donde sirven comida árabe, finlandesa, vietnamita, japonesa, peruana, cubana y brasileña. Gran suceso está causando la cocina regional argentina, que emplea alimentos propios de la Patagonia (ciervos, corderos, mariscos, pulpos, almejas), o de la cuenca del río Paraná (peces como el pacú, el surubí y el dorado); y carnes exóticas pero sabrosas (como la del yacaré, reptil similar al caimán, o el carpincho, el roedor más grande del mundo). Otra opción es la nueva cocina andina, cuyo principal plato es el filet de carne de llama.

De copas. Los cafés de la ciudad son una auténtica institución, ya que los porteños pasan largas horas sentados en los bares conversando, estudiando, trabajando o, simplemente, enamorándose. El mayor emblema es el Café Tortoni, que desde 1858 reúne a los artistas e intelectuales que transitan por la Avenida de Mayo. Entre sus visitantes ilustres se cuentan la poeta Alfonsina Storni, el dramaturgo italiano Luigi Pirandello, y el español Federico García Lorca. El clima de parsimonia y amistad que allí reina se repite en los miles de bares de la ciudad. En ellos se crearon infinidad de tangos, se soñaron miles de proyectos y se cobijaron centenares de escritores en sus horas más creativas.


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