CAFE TACVBA: QUE SEA ROCK

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Hasta que reaparecieron este último verano en varios escenarios del país, la vida de Café Tacvba parecía pender de un hilo. Sin embargo, después de cuatro años de silencio discográfico, no sólo volvieron a tocar en vivo, sino que grabaron un flamante sexto álbum, Sino. A mediados de mes el grupo del rock en español más importante de los últimos años comienza una extensa gira a lo largo y ancho de Estados Unidos. Ocasión ideal para saber en qué andan.

Texto: Maxi Martina / Fotos: Gentileza Universal Music

La primera vez que vinimos a tocar aquí, éramos como 15 años más jóvenes. Esperamos que no nos vuelvan a ver cuando tengamos más de 50”, bromeó el cantante de Café Tacvba y comenzó el show. Así, tras una larga ausencia, los mexicanos regresaron a Nueva York para cerrar la Latin Alternative Music Conference con un show gratis en el Summerstage, en pleno corazón del Central Park en Nueva York. Esto fue una de las postales que dejaron los mexicanos en el verano en su paso por Estados Unidos. Antes habían llenado el Hollywood Bowl de Los Angeles. Y después estuvieron encabezando el Lollapalooza en Chicago, siendo los primeros hispanos en ocupar ese lugar en el legendario festival alternativo. En esa fecha, el frontman se había dirigido al público asistente con palabras irónicas: “Los Café Tacvba creemos en la comunicación universal. Así que les pedimos a los que hablan castellano que les traduzcan a los chavitos que no lo hablan lo que estamos diciendo, porque los chavitos de aquí no entienden si no les hablan en su idioma”. El idioma de los tacubos –ese saludable cruce de surrealismo y existencialismo vitalista– invadirá a su modo el territorio estadounidense desde mediados de mes con su concierto en Carolina del Norte. Será el comienzo de una agotadora gira que culminará el domingo 16 de diciembre en Miami. ¿El motivo? El lanzamiento de su esperado sexto álbum, Sino. Que como cada uno de sus anteriores discos fue recibido con elogios por la prensa nacional. The New York Times dijo: “Café Tacvba se atreve a tratar el rock como arte, mucho mejor que casi todo el rock actual. Siguen mejorando y cada disco es más ambicioso. Por eso son una de las bandas más importantes del hemisferio, un grupo inteligente y cosmopolita”. Mientras que Los Angeles Times no se quedó atrás: “El grupo se mantiene como el nombre más relevante del rock en español. Nadie ha logrado desafiar seriamente la posición e influencia de Café Tacvba”. Pero volvamos a la escena del caluroso verano neoyorquino. Paseándose sobre el escenario con un traje de color blanco, una camiseta negra, un bombín que le cubre los ojos, el pelo desordenado entre trenzas de algunos días de antigüedad y calzado deportivo de diferentes colores, el cantante Rubén Albarrán se parecía más al protagonista de algún simpático dibujito animado que al líder de la banda de rock más grande de México. Atrapó el micrófono y lanzó un saludo: “¡Un gusto volver a verlos muchachos! ¡Echen desmadre!!” y el show despegaba hacia un cielo de canciones del nuevo repertorio codeándose con viejas gemas. Así, temas nuevos como Volver a comenzar daban pie a hits inoxidables (Eres, La ingrata). Hasta se destaparon con la ya clásica coreografía que acompaña la parte electrónica de Dejate caer. La sensación era que Café Tacvba volvió para conquistar la ciudad; una Nueva York con muchos más mexicanos en sus calles que en la época de su primera visita, en 1992. En medio del concierto, el cantante lanzó una de las reflexiones que reflejó muy claramente la realidad de la mayoría de la gente que estaba esa tarde viéndolos: “Qué ciudad tan agradable es New York, con edificios tan bonitos. Toda la gente del mundo trabaja muy duro para que aquí se pueda vivir tan bien.” Aunque no se lo veía muy cansado, luego de casi una hora y media de show, Albarrán bromeaba con la gente “¿Están cansados??” El excitado auditorio obviamente respondió con un enérgico: “Noooo!” “Pues nosotros ¡sí! – replicó él–; “¡Ya estamos viejitos!” y los cuatro abrazados saludaron de frente a la multitud.

Grupo Cafe Tacvba

Grupo Café Tacvba.

DISCO Y VIDA NUEVA

“Estamos muy contentos con el trabajo que hicimos en el nuevo disco, ¡nos gusta! Seguimos en esto del rock para satisfacer nuestras necesidades creativas primeramente, y estamos muy satisfechos con las canciones que hicimos y con la forma de producir el álbum. Por todo eso pensamos que vamos a llegar a un buen resultado”, confiesa ahora Rubén Albarrán, a meses de ese show en Nueva York. Un cantante que sigue respetando la costumbre de cambiar de nombre con cada álbum de la banda. En el fl amante Sino pasó a denominarse “Ixxi Xoo”, nombre que hace referencia a Tezcatlipoca, dios supremo del panteón mesoamericano y que significa “Señor del Espejo Humeante”.

ALMA MAGAZINE: ¿Por qué decidieron llamarlo Sino?

IXXI XOO: Porque habla del destino, y Café Tacvba es un destino que llevamos muy agradecidos. Al mismo tiempo es un juego de palabras donde se encuentran los opuestos, el sí y el no, complementarios de alguna forma.

JOSELO RANGEL: Sino se acerca más a un sonido de rock, más afín a lo que veníamos haciendo en Cuatro caminos. No hay tanta experimentación con ritmos tradicionales, ni mexicanos ni latinoamericanos. Por otro lado, no podría llamarlo una continuación del disco anterior. Tienen la misma base, sin embargo la composición y la forma de grabarlo son diferentes. Es un álbum que lo podemos tocar muy bien en vivo, al acercarse más al rock. Aquí hay más guitarras, menos máquinas… sólo algunas intervenciones propias de una postproducción.

QUIQUE RANGEL: Al igual que Cuatro caminos, invitamos a distintos bateristas para que nos ayuden con la música. Cada vez es menor la presencia de instrumentos tradicionales y al mismo tiempo descubrimos que nuestra experimentación pasa por saber qué se siente ser una banda de rock. Me da la impresión de que muchos de los sonidos plasmados hacen alusión a la música que escuchábamos en la adolescencia, entre progresiva (Yes, Rush) y new wave (The Cure, New Order). Esas bandas eran referencias en el suburbio donde crecimos.

“Estamos muy contentos con el trabajo que hicimos en el nuevo disco, ¡nos gusta! Seguimos en esto del rock para satisfacer nuestras necesidades creativas primeramente, y estamos muy satisfechos con las canciones que hicimos y con la forma de producir el álbum. Por todo eso pensamos que vamos a llegar a un buen resultado.”

AM: ¿A qué se debe este cambio en la forma de trabajo?

I.X.: En realidad no cambiamos mucho. Habitualmente componemos de manera individual, pero en este proceso hubo mucha más colaboración. Trabajamos sobre la base de tres guitarras y bajo. De hecho, Meme (del Real Díaz) toca mucho más guitarras que teclados. En esta ocasión, trabajamos en algunas de las etapas con Gustavo Santaolalla como productor. A la vez, Tony Peluso volvió a colaborar con nosotros, ya que nos viene acompañando desde los últimos tres discos. Salvo que ahora le hemos puesto título de productor. Está claro que Cuatro caminos no fue un disco más para Café Tacvba. Tal vez el aire que se respira durante toda la hora de música de aquel disco sea el aire que ellos quieren seguir respirando. Según

I.X.: “Eso también era parte de una necesidad de hacer algo orgánico. Teníamos muchas ganas de desarrollar nuestras canciones más en directo. Pasamos casi cuatro años separados y al momento de juntarnos sentimos un gran placer”.

AM: De toda esa etapa de distanciamiento de Café Tacvba, ¿qué es lo que creen que se vislumbra claramente en Sino?

I.X.: El disfrute de estar entre nosotros. Más que nada el hecho de estar tocando juntos. Y eso quisimos dejarlo retratado. Tuvimos momentos de nuestra carrera donde nuestra música fue más compleja o más abstracta, como puede ser en Revés; entonces esto es parte del proceso. Hacerlo fue súper disfrutable. Queríamos realizar un disco que tuviera la energía de los shows y entonces fue un tiempo de estar todos en el estudio, tocando al mismo tiempo: “1, 2, 3, 4 y va”. Así grabamos las canciones de este álbum, tratando de editar lo menos posible. Buscamos capturar ese brío, esa diversión, ese goce que se da cuando estamos tocando. A todo esto hay que sumarle el baterista que mueve ese aire. Todo es como un motor bien fuerte.

AM: ¿Los tiempos que se toman entre álbum y álbum son para salvaguardar sus relaciones personales?

J.R.: Eso nos permite continuar juntos. Y acaso nos hace apreciar más lo que nos brinda el grupo. El poder salir y trabajar en proyectos personales logra que regresemos rejuvenecidos. Ahora que nos volvimos a juntar, todos teníamos unas ganas enormes de mostrar las composiciones individuales, siempre con la certeza de saber que en Café es donde esas creaciones llegan a mejor término. Volver a encontrarnos es parte de la diversión y de la emoción de comprobar si otra vez somos compatibles para crear algo juntos.

AM: ¿Cómo describirían este momento de Café Tacvba en el aspecto grupal?

cafe Tacvba

Cafe Tacvba.

Creo que en algún momento llegamos a un grado de complejidad inédita en nuestra forma de expresarnos y ahora estamos soltándonos cada vez más. En Sino hay canciones en las que yo hago los coros y toco la guitarra. A veces alguien tiene una idea y los demás la retomamos. Así llegamos a resultados distintos. Eso esCafé Tacvba: un grupo donde el guitarrista también puede ser bajista o el tecladista, cantante. El espíritu de Café Tacvba es ése realmente. Tomar riesgos. Mutación constante. Deformar lo establecido. Aun inmersos en el mainstream del rock, donde todo está polarizado por el producto y la explotación de recursos repetidos, ellos optan por deshacer y recomenzar todo el tiempo.

AM: ¿Cómo ven, en perspectiva, la etiqueta “rock en español”, con la que se suponía que se promocionaba una avanzada de rock hispano en Estados Unidos?

Q.R.: Nuestro público aquí nunca ha dejado de estar integrado, en su mayoría, por mexicanos residentes. Nosotros no tenemos planes de conquistar mercados. Hace rato que nos dimos cuenta de que nuestra música va a llegar a donde tenga que llegar.

“El álbum nuevo es obra del disfrute de estar entre nosotros. Más que nada el hecho de estar tocando juntos. Y eso quisimos dejarlo retratado. Tuvimos momentos de nuestra carrera donde nuestra música fue más compleja o más abstracta; entonces esto es parte del proceso. Hacerlo fue muy disfrutable. Queríamos realizar un disco que tuviera la energía de los shows.”

I.X.: Lo de “rock en español” era algo utilitario. Sirve para nombrar, pero si como creador lo asumes, es peligroso, cierras puertas. Si hubiésemos asumido eso, nunca habríamos producido un disco instrumental y sí habríamos hecho algo más tradicional.

AM: ¿Qué música están escuchando actualmente?

I.X.: De rock te puedo mencionar a Los Cosmetics o Flanger Garden, grupos mexicanos nuevos que están avanzando y haciendo una música muy divertida. Sin embargo, uno de los discos que más estoy escuchando ahora es un compilado de música tradicional con muchos intérpretes de Indonesia. Es increíble. Es un álbum súper ecléctico. Realmente nunca pensé que en Indonesia se hiciera música tan diferente y de tanta calidad.

AM: ¿Y tú Joselo? ¿Cuál es la música que te acompaña mientras viajas en el medio de las giras?

J.R.: Aquí y ahora estoy con un problema grave. Por alguna incompatibilidad del hardware se me acaba de borrar mi iPod y perdí 6.900 canciones. Pero es curioso, lo sentí como una liberación de tener que andar cargando con discos que no escuchaba nunca. Como que alguien me obligó a renovarme. Por lo tanto estoy escuchando mucha música nueva, como Porter, un grupo mexicano que va por su segundo disco. Son muy buenos. También estoy escuchando el Instituto Mexicano de Sonido, un proyecto muy interesante que tiene referencias de música tradicional recuperada y transformadas en algo más cercano al dance.


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