CARLOS MONSIVAIS: EL MURO ES RIDICULO. LAS NECESIDADES CREAN SUS PROPIAS ADUANAS

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Existe tal empatía entre el espíritu delirante e irreverente del escritor mexicano con el de la Ciudad de México, que nadie atina a descubrir quién ha inventado a quién. En una entrevista exclusiva, Monsiváis habla de migración, latinos y cultura global.

Texto: Samuel Mesinas Fotos: Alfredo Pelcastre/Mondaphotos

Para Monsiváis, la reducción del vocabulario minimiza los procesos mentales.

Para Monsiváis, la reducción del vocabulario minimiza los procesos mentales.

Mi arraigo no es con las calles, sino con mi biblioteca. Estoy tan arraigado a ella, es tan claramente mi patria chica, que la idea de irme y dejarla me parecería de una traición inusitada, porque además sé que no encontraría Tenochtitlán si dejo Aztlán. La obra de Carlos Monsiváis es tan variada como las formas de sobrevivir en esta mega ciudad de 20 millones de habitantes. Ensayista, periodista, cronista, literato, cinéfilo; Monsi, como le llaman sus lectores, es tan ubicuo como la misma ciudad que lo vio nacer y las definiciones que hay alrededor del ser mexicano, todas tan ciertas como dudables. Un Funes el memorioso posmoderno, mutante citadino al que no le intimidan los chips de memoria virtual y que, como pocos, la era mediática le llegó a tiempo. Tal vez el único personaje en México al que se le puede adjudicar la ambigua definición de intelectual, que sale huyendo de las reuniones a bordo de algún taxi para sortear puestos ambulantes, cantinas y salones de baile, que abundan en el barrio en el que ha transcurrido sus 67 años de vida, La Mortales (Portales), y llegar a la calle de San Simón, donde le esperan sus amados gatos, sus libros y su codiciada e inmensa colección de comics, películas y figuras de luchadores enmascarados. Carlos Monsiváis es de personalidad afable y tímida, como delirante y ácida al escribir, con un humor negro inigualable que, parece, le sale de manera involuntaria. Y esa es otra de sus maestrías: parapetarse en la ironía para describir una realidad mexicana copada por el absurdo en el momento y lugar más (in)oportuno. “Aunque en sigilo obtenga sus victorias administrativas, el fundamentalismo de la derecha ha perdido en México una tras otra las batallas culturales”, espetó a Vicente Fox la noche del 31 de enero de este año, cuando el presidente de México recibió a los premiados, entre ellos él, para entregarles los Premios Nacionales de Ciencias y Artes; uno de los galardones más importantes que entrega el ejecutivo a intelectuales. Así que conocer en persona a este personaje es tan delirante como llegar por primera vez a la capital mexicana.

“Un muro que no va cubrir toda la frontera, sí acentúa los aspectos racistas, pero no detiene la migración porque está en la naturaleza de ambas sociedades: el requerimiento de mano de obra y de trabajo calificado y la necesidad de encontrar empleo, con el complementario de tener trabajo en una sociedad que marca el ritmo de lo moderno”.

EL PRESENTE FRENETICO

Monsivais en su escritorio

El escritor y su gato en la biblioteca, a la que define como su “patria chica”.

A petición de Monsiváis, el encuentro con ALMA MAGAZINE se dio en el café más antiguo de toda la ciudad, el Samborns de los Azulejos: un edificio novohispano, donde Francisco Villa y Emiliano Zapata, Octavio Paz y José Clemente Orozco ocuparon alguna vez una mesa. Monsiváis es puntual y llega a la cita arropado en un saco azul, sin corbata, con su pelo encanecido –contrario a su costumbre– en orden, y con una bolsa de plástico con libros a manera de portafolio. El tema de la multiculturalidad y la identidad le viene bien. El es un ejemplo notable de la hibridación de culturas, capaz de decir lo que piensan las mayorías con el lenguaje de las minorías, por lo que tiene el conocimiento para hablar de la migración, del “poder latino”, del avance del español en las ciudades anglosajonas, del futuro de la comunidad latina, de la literatura y hasta por quién votará en las próximas elecciones para presidente de México.

ALMA MAGAZINE: Hablando de arraigos y de la búsqueda mitológica de la tierra prometida que por siglos les han prometido a los pueblos latinoamericanos, ¿qué piensa del fenómeno de la migración, del éxodo de miles de mexicanos que salen en busca del nuevo Aztlán?

CARLOS MONSIVAIS: Lo que sucede es que el país mismo está en movimiento porque la migración afecta lo que se ha conocido como sociedad mexicana. En este momento hay casi estados completos de la república en Texas, California, Illinois, inclusive en Miami. Años atrás, en Nueva York, había 50 mil mexicanos. Ahora son entre 800 y 900 mil; estos datos muestran que México está en un ritmo cotidiano de movimiento. Entonces hay un corrimiento tan natural e inevitable que queda al descubierto que el muro en la frontera es ridículo.

AM: ¿Por qué la inutilidad de ese muro?

C.M.: Porque el requerimiento de trabajo de las agroindustrias norteamericanas no va a parar; además que las necesidades crean sus propias aduanas. Un muro que no va cubrir toda la frontera, sí acentúa los aspectos racistas, pero no detiene la migración porque está en la naturaleza de ambas sociedades: el requerimiento de mano de obra y de trabajo calificado y la necesidad de encontrar empleo, con el complementario de tener trabajo en una sociedad que marca el ritmo de lo moderno.

AM: Por esta razón ¿piensa que México está destinado a ser una cultura híbrida?

C.M.: Eso no es un futuro, sino un presente activo y a momentos frenético. No hay contradicción alguna plantearse una realidad donde las fronteras se desvanecen y donde de alguna manera todos somos transfronterizos. Culturalmente no hay manera de detener este proceso de hibridación.

AM: ¿A este movimiento migratorio mundial le llamaría encuentro de dos culturas o filtración cultural?

C.M.: Es una zona drásticamente multicultural. Si hablamos de materia de globalización, más que el encuentro de dos culturas es un proceso global que beneficia y maleficia. Beneficia al poner en contacto a una sociedad con los adelantos tecnológicos y formas más libres de vida; pero en otro sentido también con falsas utopías. Por ejemplo, la idea de la prosperidad de los anuncios comerciales que no corresponden a las capacidades adquisitivas de la mayoría de quienes los contemplan. Lo que no funciona es la protección de la esencia o del idioma; ¡son cosas que se protegen solas o resultan un disparate!

SUS OBRAS

Carlos Monsiváis era muy joven cuando comenzó a colaborar con los suplementos culturales y revistas de su país. Estudió Economía y Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México. Prolífico y curioso, sus crónicas, uno de sus géneros dilectos, se recopilaron en libros como Principios y potestades (1969); Días de guardar (1971); Amor perdido (1976); De qué se ríe el licenciado (1984); Entrada libre, crónicas de la sociedad que se organiza (1987); Escenas de pudor y liviandad (1988) y Los rituales del caos (1995), ceremonias de la debacle ciudadana y política. Además de las crónicas, Monsiváis es autor del texto narrativo Nuevo catecismo para indios remisos (1982); una biografía de Frida Kahlo: Una vida, una obra (1992); los ensayos Características de la cultura nacional (1969), Historias para temblar: 19 de septiembre de 1985 (1988) y las antologías, La poesía mexicana del siglo XX (1966), La poesía mexicana II, 1914-1979 (1979) y La poesía mexicana III (1985). Ha recibido, a lo largo de su carrera, el Premio Nacional de Periodismo 1988, el Premio Mazatlán por Escenas de pudor y liviandad, también en 1988; el Premio Xavier Villaurrutia en 1995 y el Premio Anagrama de Ensayo por su obra Aires de familia: Cultura y sociedad en América Latina, en 2000. Durante 2002 publicó el ensayo Yo te bendigo, vida, sobre la vida y la obra del poeta Amado Nervo.

EL IDIOMA INEVITABLE

Escritor Monsivais

Monsiváis encuentra en la poesía lo más rico de la literatura hispana.

Para el cronista mexicano, el idioma español en los últimos años se transformó pero sigue reconocible, aunque el daño lo observa más en la reducción del vocabulario. El problema, observa, no son las palabras anglosajonas, “sino que no se lea y que la reducción del vocabulario traiga consigo la minimización de los procesos mentales”. Recuerda que por la mañana, antes de esta entrevista, leyó una plática entre dos empresarios y la palabra más utilizada era la “chingada”. “Cuando uno le encomienda al termino ‘chingada’ la tarea de verificar por sí mismo la expresión de 400 o 1.000 conceptos, uno está destruyendo el lenguaje. ¡La chingada no da para tanto! (ríe). Aunque parezca que sí, es más limitada en cuanto a sus alcances. Cuando uno manda a alguien a ‘la chingada’, desde luego uno se imagina un espacio enorme, pero por lo que he estado viendo es un espacio más bien restringido. ‘La chingada’ se parece más a un cubículo que al horizonte”.

AM: ¿Cuál es, entonces, su opinión ante el avance del español y el spanglish?

C.M.: Como idioma del uso común me parece inevitable, como idioma literario todavía no le veo claridad, porque todavía no han desarrollado la transformación que, por ejemplo, se dio del latín vulgar a los idiomas nacionales. Todavía el spanglish literario, tal y como le he visto, depende mucho de una construcción en inglés, alterada o enriquecida por vocablos en español. La presencia del español en los Estados Unidos aún no alcanza la corporeidad, la fuerza suficiente como para que sea una fuente que nutra al inglés, porque decir “hasta la vista, baby” no es exactamente dejarse beneficiar del idioma.

AM: ¿Qué piensa sobre las voces que se alzan contra los migrantes?

C.M.: El racismo siempre se ha dado; y el norteamericano no puede ni mejorar ni empeorar, en cuanto es racismo es un bloque de incomprensión, de intolerancia y represión. Ese racismo de Schwarzenegger que busca desfavorecer la presencia de los hispanos, sobre todo los mexicanos, en California, me parece inalterable. Pero el racismo en tanto entidad que presupone la superioridad de un sector sobre otro, no puede cambiar en lo básico. Lo estamos viendo en los testimonios visuales de la prisión iraquí en Guantánamo, Cuba. Es ¡tan monstruoso!, ¡tan absolutamente monstruoso! que ahí uno ve que el racismo, en la medida de sus posibilidades, busca ser siempre igual.

AM: ¿Las comunidades hispanas tienen un peso político en los Estados Unidos?

C.M.: La demografía está actuando a favor de las comunidades hispanas. Es la minoría que más rápido crece, la que está adquiriendo más poder adquisitivo. Todavía no ha alcanzado el peso que le toca, pero no se detendrá y se va a incrementar. El triunfo de Villarraigosa en Los Angeles es el indicio de que será una presencia sólida e indetenible. El racismo que veía con suspicacia y calificaba de pintoresquismo la presencia de hispanos es un racismo derrotado.

AM: Entonces ¿cómo entender ese proceso llamado multiculturalidad?

C.M.: La multiculturalidad en el sentido que estamos hablando es el encuentro desigual y combinado de apreciación, consumo y gozo de productos del arte y el conocimiento. Y esa multiculturalidad es un rasgo definitorio de todas las sociedades.

“La demografía está actuando a favor de las comunidades hispanas. Es la minoría que más rápido crece, la que está adquiriendo más poder adquisitivo. Todavía no ha alcanzado el peso que le toca, pero no se detendrá y se va incrementar. El triunfo de Villarraigosa en Los Angeles es el indicio de que será una presencia sólida e indetenible. El racismo que veía con suspicacia y calificaba de pintoresquismo la presencia de hispanos es un racismo derrotado”.

A LA IZQUIERDA DE BUSH

AM: Según las encuestas, el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, será el ganador. ¿Qué le parece el proyecto de nación que propone?

C.M.: No tengo una respuesta adecuada porque su programa me ha parecido, en lo básico, un conjunto de lugares comunes bien intencionados. Yo votaré por él porque nunca podría votar por el PRI o por el PAN, nada más.

AM: ¿Cómo cree que en el futuro manejará un político de izquierda el tema de la migración con el gobierno de George Bush?

C.M.: El presidente Bush no puede impedir que un político gane en México. Le están dadas a Bush muchas facultades y las ejerció salvajemente en Irak y Afganistán. Lo que hay que preguntarse es qué haría Bush frente a esa situación.

AM: ¿Cuál cree que sea la posición de López Obrador con respecto al muro?

C.M.: ¡Ay si me niego a la profecía! Porque corro el riesgo de acertar.

AM: ¿Cómo encuentra al mundo cultural hispanoamericano?

C.M.: Creo que hay ebullición, una división ideológica muy marcada y una búsqueda del debate que ya empieza a fructificar. Pero por otra parte el mercado ha devorado eso que se conocía como mundo intelectual, y todavía no sabemos en qué consiste en la medida que hemos tardado en asimilar las consecuencias del mercado.

AM: ¿Cuál cree que es la literatura hispanoamericana más fresca y viva en este momento?

C.M.: La poesía en todas partes, pero no tiene público.

AM: En este momento que todo tiene que producir plusvalía, ¿dónde queda la literatura?

C.M.: De nuevo me mete al terreno de la profecía, de nuevo me despojo del turbante y del acento que había adquirido leyendo a Isaías y Jeremías y me declaro incompetente.


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