CASAMIENTOS BAJO EL AGUA: AMOR PROFUNDO

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En los últimos años, las ceremonias nupciales en el día de San Valentín son muy diferentes a lo común en una ciudad costera de Tailandia. Ahí los novios dan el “sí” y se colocan los anillos de oro ante una autoridad que los consagra como marido y mujer. Pero sellan su promesa de amor eterno a 15 metros por debajo de la superfi cie, inmersos en las aguas de un mar turquesa. La novedad de estos enlaces subacuáticos es la unión civil de homosexuales, algo que ya desató polémica en el país asiático.

Texto: Esteban Castromán / Fotos: Gentileza Tourism Authority of Thailand / AFP

Todo ocurre a un ritmo más lento que el habitual. Hay un silencio algo obtuso alrededor, como embotado. La comunicación se efectúa mediante movimientos de cabeza y señas de manos. Sin embargo, todo ello no impide que los anillos de oro, colocados en los dedos de los integrantes del flamante matrimonio, sellen una promesa de amor eterno… a 15 metros por debajo de la superficie, inmersos en las aguas de un mar turquesa. Se trata de Pak Meng Beach en el estado de Trang, destino turístico al sur de Tailandia cuya popularidad se incrementó en los últimos años debido a la promoción de esta excéntrica ceremonia subacuática. En ella los novios se entregan el “sí, quiero” recíproco con equipos de buceo sobre el traje y el vestido tradicionales. Luego de unos minutos, firman una pizarra donde dejan asentado el compromiso en el certificado matrimonial correspondiente. Según los organizadores, a partir del momento inaugural –fechado el día de San Valentín, en el año 2000– hasta la actualidad, “el acontecimiento atrajo la atención de decenas de parejas participantes, provenientes de 28 países, y además puso a Trang en el mapa del mundo”. Tal es así que en 2006 recibieron un título por parte del Guiness Book of Records, debido a que en sus aguas se llevaron a cabo más de 50 enlaces submarinos, la mayor cantidad jamás organizada en el mundo. Esta ceremonia, que se ha convertido en un suceso anual en ascenso, a su vez sirve para promocionar otros aspectos de la ceremonia tradicional de la boda tailandesa, tales como la colorida procesión del khan maak o el ritual kin nieow. En ese contexto de playas doradas y aguas cristalinas, algunos enamorados extravagantes buscan consolidar su vínculo, alejados de los opulentos templos y de su propio folclore.

La comunicación se efectúa mediante movimientos de cabeza y señas de manos. Todo ello no impide que los anillos de oro, colocados en los dedos de los integrantes del flamante matrimonio, sellen una promesa de amor eterno… a 15 metros por debajo de la superficie, inmersos en las aguas de un mar turquesa. Se trata de Pak Meng Beach en el estado de Trang, destino turístico al sur de Tailandia cuya popularidad se incrementó en los últimos años debido a la promoción de esta excéntrica ceremonia subacuática.

AMOR A PRIMERA VISTA

Ceremonia casamiento bajo el agua

La comunicación se efectúa mediante movimientos de cabeza y señas de manos. Todo ello no impide que los anillos de oro, colocados en los dedos de los integrantes del fl amante matrimonio, sellen una promesa de amor eterno… a 15 metros por debajo de la superfi cie, inmersos en las aguas de un mar turquesa. Se trata de Pak Meng Beach en el estado de Trang, destino turístico al sur de Tailandia cuya popularidad se incrementó en los últimos años debido a la promoción de esta excéntrica ceremonia subacuática.

Alan es un hombre de negocios californiano que suele viajar por el mundo, llevando adelante su propio emprendimiento vinculado con la industria del software; acaba de cumplir 36 años. Virna es una diseñadora de moda que nació en Italia hace casi tres décadas. Ambos se cruzaron por primera vez hace poco menos de dos años, en una plaza céntrica de la ciudad de Milán. Relatan su encuentro como un flechazo, a partir de la lógica de quienes sostienen que el amor a primera vista es el más auténtico de todos. Y el más singular. “Al principio funcionábamos a la distancia, nos comunicábamos a través de mensajes de texto, e-mails y llamados telefónicos. Una vez por mes aprovechaba para visitar a unos clientes en Italia y de paso veía a Virna. Pero los viajes comenzaron a ser menos espaciados y decidimos que era momento de estar juntos todo el tiempo”, cuenta Alan entusiasmado. Virna, por su parte, declara: “Estaba todo el día pendiente del celular y chequeando mi casilla de correo electrónico como una adolescente, para recibir noticias de Alan desde el otro continente”. Pero cuando decidieron formalizar un proyecto en común, ambos estaban de acuerdo en que su relación era distinta a las que tenían sus amigos y que “merecíamos contraer matrimonio a través de una ceremonia distinta, que tuviera cierta coherencia con lo singular de cómo estuvo planteada la relación desde el principio”. Por otro lado, Alan no quería celebrar un cortejo a partir de su tradición familiar judía heredada, ni a Virna le seducía el hecho de hacer las cosas al modo en que la religión católica que ejerce suele exigir en este tipo de eventos. “Demasiada formalidad, preferíamos algo más excitante y original”. Así fue como comenzaron a investigar alternativas para su boda, hasta toparse con el destino de Trang, en Tailandia. El día de San Valentín último, Alan y Virna sellaron el inicio de una nueva vida en el inmenso templo del dios Neptuno.

DIARIO DE VIAJE

El 13 de febrero pasado, los futuros esposos –además de parientes y amigos invitados a la boda– llegaron en avión al aeropuerto de Trang alrededor de las diez de la mañana. Allí fueron recibidos y agasajados con una ceremonia típica de Tailandia. De allí, un transfer los trasladó al Thumrin Thana Hotel donde pudieron ponerse cómodos y calmar la ansiedad observando los bellos paisajes del entorno. A las cinco de la tarde comenzó la procesión khan maak hacia el parque Somdej Phra Srinagarindra. Los novios recorrieron las calles de la ciudad montados sobre los tradicionales vehículos tuk tuk: uno de los principales modos de transporte urbano en muchos países orientales. El desfile estuvo liderado por una fila de tambores y músicos, y los vehículos estaban decorados con motivos coloridos. Una hora después, arribaron al parque donde fueron recibidos con deliciosos manjares preparados especialmente para la ocasión, por las sabias manos que les dan sabor y glamour a los restaurantes locales más emblemáticos. Con los estómagos llenos y los corazones contentos, los agasajados disfrutaron del tradicional rito denominado kin nieow. Cuando cayó la noche, el cielo estalló de furia y encanto de la mano de una batería de fuegos artificiales que supo clausurar la velada del primer día con un peso específico intenso. “Estábamos muy emocionados”, dicen al unísono Alan y Virna cuando visitan imaginariamente los últimos minutos de su experiencia en el parque Somdej Phra Srinagarindra. El miércoles 14 despertaron muy temprano. Probablemente por la excitación, confiesan que casi no pudieron pegar un ojo en toda la noche. Si bien ambos contaban con habilidades para el buceo –uno de los requisitos vitales para llevar a cabo la ceremonia bajo el agua es que tanto los integrantes de la pareja como los invitados que se sumerjan deben tener una acreditación profesional de buceo–, la novedad y la proximidad de una experiencia distinta les produjo insomnio. Sin embargo, el cansancio no les impidió llegar puntualmente a Pak Meng Beach, donde se efectuó el ritual tailandés de la bendición: algunos ancianos y los invitados más cercanos a la pareja vertieron agua perfumada sobre las manos de los novios mientras les ofrecían sus buenos deseos. Más tarde, Alan y Virna se colocaron sus trajes de buceo y se prepararon para la ceremonia subacuática de la boda. Entre las islas de Pling y Meng se erigía, a dos metros de la costa, un registro civil thai-style. El cortejo ya estaba en marcha. “Mientras éramos conducidos hacia el agua, y más aún durante el trayecto desde la superficie hasta los 15 metros de profundidad donde íbamos a contraer matrimonio, sentí una sensación que nunca antes había experimentado. Sabía que estaba dando un gran paso en mi vida sentimental, pero también que lo estaba haciendo de una manera que nunca antes había imaginado”, comenta Virna en relación a esos minutos previos a dar el “sí”.

LA CEREMONIA

Trang, Tailandia

Los imponentes acantilados son una buena excusa para conocer Trang.

Mientras la pareja, bajo el agua, acompañada por cinco invitados que oficiaban de testigos, esperaba las indicaciones de los organizadores para llevar a cabo el enlace –afirmando, cada tanto, que todo estaba “ok” con un gesto que incluía los dedos pulgar e índice–, parientes y otros huéspedes seguían el desarrollo de los acontecimientos, en tiempo real, a través de una pantalla que transmitía señales por un circuito cerrado de TV. Entonces, con movimientos lentos y mediante diálogos gestuales, se produjo el acto de la boda, donde no faltó la firma del documento marital sobre una pizarra y el ritual de colocación de anillos. Pero también, en la ceremonia, hubo camarones bebé y hasta una almeja gigante para darle el touch de color local al asunto. Al mediodía, ya aguas afuera, se organizó un almuerzo liviano en la costa de Pak Meng Beach. El banquete “ofi cial” del casamiento llegaría horas después, recién a las seis de la tarde en las instalaciones del Rajamangala Srivijaya Institute of Technology. El jueves 15, Virna y Alan pasaron a la última travesía de la celebración. A las ocho y media de la mañana, más relajados y felices, y menos ansiosos que la noche anterior, fueron llevados hasta el Jardín Botánico de Tung Kai, donde plantaron un “árbol del amor”. Así, en esa seguidilla de actos sellaron un modo excéntrico e inolvidable de contraer nupcias, que incluyó un peregrinaje a toda orquesta por las calles de Trang, fuegos artificiales y un entorno submarino, rodeado por miles de especies de distintas formas y colores. En la actualidad, Virna y Alan viven juntos en una casa sencilla, pero muy bien decorada, en las afuera de Los Angeles.

Tras el éxito logrado por el modo submarino de contraer matrimonio, los organizadores planean extender su alcance, incorporando a su agenda el enlace entre parejas gays. De hecho, para la próxima fiesta de San Valentín planean celebrar las primeras 10 bodas de este tipo. Si bien la sociedad tailandesa es una de las más tolerantes del mundo en relación a los homosexuales, el anuncio no dejó de generar polémica.

LA POSIBILIDAD DE UNA ISLA

THAILAND-MYANMAR-ETHNIC-CULTURE

Los atractivos de Tailandia. Excelentes playas, comidas deliciosas, bellas mujeres.

Tras el éxito logrado por el modo submarino de contraer matrimonio, los organizadores planean extender su alcance, incorporando a su agenda el enlace entre parejas gays. De hecho, para la próxima fi esta de San Valentín planean celebrar las primeras 10 bodas de este tipo. Si bien la sociedad tailandesa es una de las más tolerantes del mundo en relación a los homosexuales, el anuncio no dejó de generar polémica. El gobierno no ha legalizado hasta el momento las uniones de parejas del mismo sexo y algunos grupos locales dicen estar dispuestos a impedir el desarrollo de la ceremonia y hasta incluso sabotear las embarcaciones que trasladen a las parejas. Algunos denuncian modos directos o solapados de discriminación. Otros, en cambio, se regodean con las idas y vueltas de la discusión, porque saben que el ruido producido les dará publicidad y, por ende, capturará la atención de más y más enamoradas/os que fantasean con vivir una vida única y distinta, en otra frecuencia respecto a los lugares comunes. En ese registro donde el deseo es más fuerte. Incluso que el amor mismo.


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