CHARLIZE THERON: CON EL CORAZON EN SUDAFRICA

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Charlize Theron es una de las grandes nuevas estrellas de Hollywood. Nació en Sudáfrica y emigró a los Estados Unidos en busca de un futuro que ni la moda ni el ballet le permitían soñar. Con un inglés chapurreado, aprendido entre programas de TV y grabaciones de telenovelas, fue construyendo una carrera erigida sobre personajes polémicos y transformaciones físicas extremas. Ganó el premio Oscar a la Mejor Actriz por su desempeño en Monster, y fue nominada nuevamente por su rol protagónico en North Country. En exclusiva, Charlize Theron conversó con ALMA MAGAZINE sobre su amor por Sudáfrica, su compromiso emocional con el cine y su oscura historia personal.

TEXTO: Melody Medrano/ Valentina Tossi – FOTOS: AFP/AP

Charlize actriz

“A la hora de actuar no muestro nada de Charlize Theron”, confiesa.

Detrás de esa chica que gritaba enfurecida había una gran historia. Pero el representante de actores que veía esa incómoda escena aún no lo sabía. Una rubia altísima y perfecta le gritaba en la cara a un cajero del banco. El problema era un cheque de U$ 500 que por problemas burocráticos no conseguía cobrar. El agente quedó impresionado por la actitud avasallante y su belleza, y le dio su tarjeta. Nacida en Sudáfrica en 1975, Charlize creció en un hogar difícil. Sus padres, sudafricanos con ascendencia alemana y francesa, tenían una relación violenta. Charles solía beber de más, y en aquellas ocasiones de ebriedad descargaba toda su ira en su esposa. Tantas veces sucedió, hasta que la madre de Charlize, cansada de golpes y abusos, disparó contra su esposo. La justicia decidió que el homicidio había sido en defensa propia y la madre no tuvo que ir a prisión. Charlize siempre la defendió – “su protectora”, como siempre la menciona– y acató sus órdenes. Así aceptó sus sugerencias de mudarse a Hollywood para probar suerte en el cine –y quizá también para dejar atrás un pasado demasiado trágico–, después de haber incursionado largamente en el modelaje y la danza. El círculo de la historia de Charlize se cierra en este punto: el banco, los gritos, el representante. Aún aturdida, Charlize salió a la calle con una tarjeta en la mano y una recomendación sonándole en los oídos: debía aprender a hablar bien el inglés. Todo un desafío para una chica que había crecido hablando afrikaans y para la que el nuevo idioma era un terreno difícil. Las soap operas a las que pronto se incorporó fueron su escuela particular de inglés. Su primer trabajo en una película, llegó, paradójicamente, sin diálogo y con apenas tres segundos de pantalla. Charlize sabía que era cuestión de esperar. De a poco sus personajes fueron creciendo, desde That thing you do (1996); The devil’s advocate (1997); Cider house rules (1999) y 15 minutes (2001). A ella también le llegó el momento de seleccionar sus roles, y rechazó el protagónico en Pearl Harbor para filmar Sweet november (2001), con Keanu Reeves. Pudo disfrutar del placer de trabajar con Woody Allen en Celebrity (1998) y The course of the jade scorpion (2001). Tanto esfuerzo finalmente fue reconocido en la película Monster (2003), y su primer Oscar como Mejor Actriz. Todavía se ríe cuando recuerda el beso que le dio Adrien Brody, al entregarle el Oscar. En su memoria se enclava uno de los momentos más emocionantes de su vida: “Cuando Nelson Mandela me felicitó con un abrazo, después de que llevé el Oscar a Sudáfrica”, relata emocionada. “Me hizo llorar porque me dijo que había colocado a nuestro país en el mapa”.

ALMA MAGAZINE: ¿Te hubiera gustado ganar otra vez el Oscar por North Country?

CHARLIZE THERON: El Oscar es un honor enorme, pero no es algo en lo que pienso cuando me levanto a la mañana; ni imagino una nominación cuando voy a trabajar. No me parece saludable. Me hubiera gustado que nominaran a Niki Caro, la directora de North Country, y al resto de los actores, pero ninguno de nosotros le prestamos demasiada atención al tema. Cuando estrenamos la película en el Festival de Cine de Toronto, nos miramos con la directora, porque habíamos cumplido la misión.

AM: ¿Te sorprende el crecimiento del cine en Sudáfrica desde que ganaste el Oscar?

C.T.: Estoy muy orgullosa. En aquel Festival de Toronto había cinco películas, muy buenas, de Sudáfrica. Cuando me fui de mi país no había nada de cine. Por eso cada vez que voy a un festival trato de fijarme si hay algo nuevo, no sólo de Sudáfrica sino de todo el continente africano, con películas que toquen otro tipo de temas, más allá de aquellos que estamos tan cansados de ver. Las historias sudafricanas son muy originales y además están filmando bastantes películas norteamericanas en mi país. Eso también me parece grandioso porque lo necesitamos. Somos buena gente, muy buena gente…

LA BELLEZA MONSTRUOSA

Charlize junto a su pareja, Stuart Townsend

Junto a su pareja, Stuart Townsend, luego de recibir la estatuilla a Mejor Actriz.

Uno de los grandes méritos que la bellísima Charlize ha demostrado tener es su capacidad de transformación física. Sus personajes más difíciles, marginados y rechazados fueron sus credenciales ante la industria; su modo de demostrar que, a fuerza de escoger personajes riesgosos y de poner el cuerpo a disposición de la interpretación, es una actriz comprometida con su trabajo.

AM: ¿Cómo lograste cambios físicos tan bruscos en películas tan diferentes como Monster y North Country?

C.T.: La investigación sobre un personaje es el trabajo más duro, pero también me fascina y le brindo tiempo completo. El aspecto físico recién llega más adelante, cuando entiendo el contenido emocional, porque es donde también surge la marca física, cuando sé lo que experimentó y lo que esa experiencia dejó en el cuerpo. Trabajé con la misma maquilladora que me ayudó en Monster y ella investiga tanto como yo. Por eso nunca establecemos ninguna especificación previa sobre mi peinado o temas parecidos. Solamente hablamos sobre lo que vivió esta mujer que me toca interpretar y cómo afecta al cuerpo y su rostro.

AM: ¿No te molesta para nada esconder en el cine tu verdadera belleza?

C.T.: A la hora de trabajar puedo llegar a manejarme por experiencias personales, pero en verdad no muestro nada de Charlize Theron. Por eso nunca cuestiono algo mío, solamente me concentro en el personaje.

AM: ¿Es cierto que te lesionaste en una de las escenas de acción de otra película reciente, basada en la serie animada de MTV, Aeon Flux?

C.T.: Sí, pero ahora ya estoy bien. Fue parte del desafío que me gusta. Yo había hecho ballet y durante doce años utilicé mi cuerpo para contar historias. En este guión casi ni hablaba y todo pasó por mi cuerpo. Me interesó bastante. No sólo tenía que ver con cambiar mi cuerpo, sino también con aprender cosas que jamás hubiera imaginado. Aprendí gimnasia artística para que no tuvieran que colgarme en un cable ni falsear ciertas escenas. También entrené capoeira y artes marciales. Precisé de una disciplina bastante estricta.

AM: ¿Por qué necesitaste llegar al extremo cuando pudiste haber pedido un doble que ocupara tu lugar en las escenas peligrosas?

C.T.: Trato de usar dobles lo menos posible. Por suerte, Paramount Pictures me apoyó y paró la filmación por siete semanas después de mi lesión, para que yo pudiera volver y filmar de nuevo. Es mi personaje y si no estuviese preparada, jamás podría contar la historia. Cuando me veían parada en una roca, era yo. No hay efectos especiales, más allá del agregado de los filos, en lugar del pasto, pero es la posición en que yo realmente me tuve que balancear en las rocas. North Country refleja el primer caso de acoso sexual en los Estados Unidos. Una mujer minera, en Minnesota, debe enfrentar toda suerte de abusos mientras intenta conseguir la igualdad de derechos. La frase promocional de la película representa lo que sucedió con el caso: “Todo lo que quería era ganarse la vida. En cambio, terminó ganando un lugar en la historia”.

AM: Al ser sudafricana, ¿surgió cierta polémica por afrontar la historia tan política de una feminista norteamericana?

C.T.: Tomamos el tema con mucho cuidado, y por eso la primera semana dimos una conferencia de prensa, con periodistas locales. Yo también me aterrorizaría si Hollywood aparece en mi pequeña ciudad natal, resaltando un tema que ellos todavía tratan de olvidar. La primera preocupación local fue mi acento, tenían miedo de cómo iba a sonar. Y les garanticé que iba a trabajar al máximo para sonar lo más parecido a alguien de Minnesota. El otro miedo era cómo iban a mostrar a los hombres. Es evidente en la película la lucha que afrontan las mujeres, y se refleja entendiendo la lucha que también tenían los hombres. Al final del día, los dos sexos sobrevivieron. No justifico el comportamiento, pero en esta comunidad, la minería se consideraba una cuestión masculina. Sus abuelos lo habían hecho, sus padres lo habían seguido, sus hermanos lo aprendieron. Tomaban trabajos en lugares donde no había ningún otro oficio. Por eso también tenemos que entender ese problema, igual que el problema de la mujer. Nosotros quisimos mostrar lo que pasa en una comunidad, porque pienso que estos temas influenciaron por completo la estructura social de todos. Al mismo tiempo, ellos también nos aclararon que sienten vergüenza por lo que pasó, remarcando que era un tema que no sólo sucedía en Minnesota, sino también en el resto del mundo. Y se sienten orgullosos de haber sido los primeros en marcar un cambio.

Charlize Theron con Mandela

Lágrimas para Mandela, luego de ser felicitada por llevar el Oscar a Sudáfrica.

AM: ¿Alguna vez experimentaste cierta diferencia en el trato por ser mujer?

C.T.: Yo tuve mucha suerte, porque nunca viví en ese tipo de circunstancias. Cuando leí el guión, pensé que se habían equivocado con la época. No podía creer que el juicio de discriminación se había terminado en 1995. Y después, investigando me enteré que no era algo que solamente pasaba en las pequeñas comunidades, todavía se ve en las grandes ciudades, donde creemos que somos más civilizados, aunque no sea completamente cierto. Cambiamos las leyes, pero no logramos cambiar la forma de pensar de la gente de la noche a la mañana. Eso toma tiempo. Y por eso, no podemos tirarnos a dormir en paz pensando que todo está bien con solo cambiar las leyes. Hay que seguir presionando. Y el cine es una buena forma de llegar a la gente, para demostrar que tenemos que cambiar, esperando que la próxima generación de hombres piense diferente.

AM: ¿El hecho de haber nacido en otro país te da también otro punto de vista sobre la diferencia social?

C.T.: Al final de cuentas todos somos humanos. Es el punto central. Pero es muy importante saber la cultura con la que tratamos porque es muy específica con las circunstancias. ¿Hubiese hecho lo mismo de haber sido norteamericana? Sí. Y cuando visité el mismo lugar donde ocurre la historia, te digo que noté mucha similitud con la misma comunidad donde yo misma crecí en Sudáfrica. Me sentí bastante en casa, con la gente. Pero también creo que mi deber es contar historias humanas personales. Y si la tarea se hace bien, el aspecto humano siempre se va a reflejar con todos, y no solamente con cierta cultura.

LO BUENO DE LA VIDA

Monster, Charlize Theron

Toda la belleza de Charlize quedó sepultada bajo la transformación que exigió su personaje en Monster.

Charlize Theron no esconde su relación con el actor Stuart Townsend, aunque se muestra disgustada cuando tiene que soportar el acoso de los paparazzi. Towsend es un actor irlandés que había sido elegido para interpretar el personaje de Aragon, en El señor de los anillos, antes de ser reemplazado por Vigo Mortensen. Charlize recién acababa un extenso noviazgo –de casi tres años– con el músico Stephan Jenkins, líder del grupo Third Eye Blind, cuando conoció a Stuart en un estudio de filmación, en el 2001. Juntos fueron a la entrega del Oscar. Cuando Charlize subió a recoger la estatuilla estalló en lágrimas, y sin mencionarlo lo miró a los ojos desde el escenario, agradeciéndole “por mantenerte a mi lado”. Quebrando una extraña regla de Hollywood, Charlize se prepara para participar en cinco episodios de la serie Arrested Development. Gran fanática del programa, se acercó gracias al director de Monster, que dirigió un episodio. “No tengo demasiadas oportunidades en comedias, aunque es algo que amo. La gente piensa que soy la que siempre llora o soy demasiado dramática y fea… Cuando tengo semejante oportunidad, con esa calidad y elenco, me zambullo enseguida”, reconoce. Su novio actúa también en TV, en la serie Night stalker y está habituado a ese trabajo, cuenta Charlize, mucho menos ordenado y más exigente que lo que sucede en cine. Y ni piensa quejarse de ello, bromea.

AM: Si la serie Night stalker termina siendo un éxito vas a perder a tu novio por seis o siete años, ya que trabajaría todo el tiempo de noche. ¿Discutieron el tema?

C.T.: Una nunca sabe lo que puede pasar. Es lo bueno de la vida. ¿Quién sabe?


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