CHRISTINA SALMIVALLI: “EN EL BULLYING, ES CLAVE TRABAJAR TAMBIÉN CON LOS TESTIGOS”

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La violencia en los centros educativos es un fenómeno que ha adquirido desde los años 70 una gran importancia en Estados Unidos, donde las estadísticas por intimidación han disminuido. El abuso repetido de una persona poderosa hacia otra más débil, en entornos escolares, se conoce como bullying. Sin embargo, expertos de una universidad finlandesa han implementado un programa que combate el acoso escolar: el KiVa. Y para hablar de ello, conversamos con una de sus impulsoras, la investigadora Christina Salmivalli.

Texto: Tiching / Fotos: Tua Perttunen / Katri Haavikko

Christina Salmivalli es investigadora en la Universidad finlandesa de Turku y cofundadora del programa antibullying KiVa.

Christina Salmivalli es investigadora en la Universidad finlandesa de Turku y cofundadora del programa antibullying KiVa.

La necesidad de llevar a cabo una prevención eficaz del bullying se ha traducido en numerosos programas escolares desarrollados para este propósito. KiVa, un acrónimo sencillo de las dos palabras finlandesas Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar), es un programa cuidado hasta el mínimo detalle. Desarrollado en Finlandia con la financiación del ministerio de Educación, actualmente se aplica en el 90% de sus escuelas que imparten educación básica. El programa comprende la aplicación sistemática de acciones universales dirigidas a todos los alumnos de una escuela, acciones destinadas a los implicados en el acoso y un seguimiento constante de la situación a través de encuestas online. Ningún otro programa de prevención del bullying ha sido evaluado tan a fondo como KiVa.

El programa surgió de un serio compromiso entre la comunidad educativa y el gobierno finlandés. Tras una década de no lograr acabar con los casos de acoso escolar y de ciberbullying entre los estudiantes, llegó un momento en que el entonces ministro de Educación, Antti Kalliomäki, se planteó seriamente frenar el problema y habló con un grupo de investigadores de la Universidad de Turku que llevaba 25 años estudiando las relaciones entre los niños. Un año después, en 2007, arrancó el programa KiVa, financiado por el propio gobierno y diseñado por este equipo.

Por lo pronto, existe abundante evidencia del éxito del programa. Los cambios parecen deberse a tres factores sobre los que influye KiVa: 1) Las actitudes de los estudiantes hacia el acoso; 2) La percepción de los estudiantes de cómo sus compañeros responden a la intimidación o el acoso; y 3) La percepción de los estudiantes y las actitudes de los maestros. Hay muchos otros efectos positivos, incluyendo el incremento en el bienestar y la motivación académica en la escuela, así como la reducción de la ansiedad social.

“Los mismos estudiantes son los actores clave para terminar con el bullying.”

Una de sus cofundadoras es la profesora Christina Salmivalli, quien está dando a conocer el programa en otros países y buscando socios-colaboradores para extenderlo. El proyecto ya ha merecido reconocimientos internacionales y se ha exportado a Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Suecia y Estados Unidos, ofreciendo también resultados muy esperanzadores. Se ha comprobado que el acoso escolar ha disminuido entre un 30 y 50% en estos países durante el primer año de implantar KiVa.

Durante los últimos veinticinco años, Salmivalli se ha dedicado a la investigación del bullying y ciberbullying, y su prevención. Además, ha publicado numerosos artículos y libros sobre las relaciones entre pares y la intimidación, todos ellos con una gran repercusión en el ámbito académico. Hablamos con la experta para ahondar un poco más en una problemática tan vigente.

ALMA MAGAZINE: ¿Qué se entiende por bullying en el entorno escolar?

CHRISTINA SALMIVALLI: Según la definición estándar de bullying, éste sucede cuando una persona más poderosa abusa de forma repetida de otra más débil. Hay dos características que son clave para entender estos casos: la repetición del abuso y el desequilibro de poder.

AM: ¿A qué se refiere por desequilibrio de poder?

C.S.: Hacemos referencia a que quien sufre bullying es más débil o está en peor situación dentro del grupo social, por no tener amigos o carecer de recursos fundamentales respecto a la persona que abusa. Ser tímido o introvertido puede aumentar las posibilidades de ser acosado, pero no se puede decir que sea culpa de esos alumnos. La timidez está bien y, además, es una característica genética. Hay que conseguir que los alumnos que sufren acoso se acepten a sí mismos y que lo haga también el resto.

AM: ¿Cree que ha aumentado el número de casos de bullying en las escuelas o que ahora se está más atento a su detección?

C.S.: Creo que no es más prominente de lo que ha sido con anterioridad, ya que el bullying ha existido siempre en los grupos humanos. Pero es cierto que actualmente en la mayoría de países se le presta más atención.

AM: ¿Cómo surgió la idea del proyecto KiVa del cual es cofundadora?

C.S.: Hace diez años el ministro de educación finlandés pidió a la Universidad de Turku desarrollar un exhaustivo programa de prevención que pudiera ser utilizado por las escuelas finlandesas. Con anterioridad, en los años 90, se había modificado la legislación para obligar a los colegios a implementar alguna política contra el bullying, aunque los cambios realizados resultaron insuficientes y no dieron los frutos esperados.

AM: Concretamente, ¿en qué consiste el proyecto KiVa?

C.S.: KiVa es una palabra finlandesa que significa “contra el acoso escolar” y que también hace referencia a algo bonito, placentero o amistoso. Se trata de un programa que cuenta con distintas acciones que se desarrollan para prevenir el bullying y con otras que se ponen en práctica una vez detectado algún caso en las escuelas.

AM: ¿Qué elemento distintivo destacaría sobre el proyecto?

C.S.: Una de las ideas más importantes del proyecto es la de intentar influenciar a los estudiantes que son testigos del bulliying, aquellos que no necesariamente son abusadores ni víctimas, pero que pueden empeorar la situación con su comportamiento.

AM: ¿De qué tipo de influencia hablamos?

C.S.: Tenemos constancia que cuando el bullying sucede en el patio o en los pasillos de la escuela muchos estudiantes están mirando, riendo y proporcionando distintas recompensas sociales a los estudiantes que participan activamente. Es por ello que queremos concientizar a todos los estudiantes que incluso con pequeños cambios en su comportamiento se pueden mejorar considerablemente determinadas situaciones.

AM: ¿Qué caracteriza la fase preventiva?

C.S.: Principalmente las lecciones impartidas por profesores dirigidas a los estudiantes en las que se desarrollan distintos debates, ejercicios y tareas que permiten a los alumnos entender cómo hacer de un grupo un buen lugar en el que garantizar que todos sus integrantes se sientan seguros.

AM: ¿Cuáles son los principales actores involucrados en todo el proceso de desarrollo e implementación del proyecto?

C.S.: Están involucrados todos los maestros y el personal del colegio que pone en práctica el proyecto. Sin embargo, el mensaje fundamental que los docentes que imparten las lecciones deben transmitir a los estudiantes, es que ellos son los actores clave para terminar con el bullying.

AM: ¿Cómo han recibido los maestros, los directores y los alumnos el programa en las escuelas?

C.S.: Han reaccionado muy bien. Anualmente recogemos las reacciones sobre este tema y sabemos que, por ejemplo, a los alumnos les gustan las clases y los juegos de KiVa: especialmente a los niños que han sido acosados. Cada escuela realiza el programa de una manera propia, y parece que el apoyo del director tiene un papel decisivo en la intensidad de la ejecución. Los maestros han calificado de muy eficientes las clases y las discusiones organizadas por los grupos de KiVa.

AM: ¿Necesitan algún tipo de formación especial los educadores que ponen en funcionamiento el proyecto KiVa?

C.S.: La formación es parte del proyecto, por lo que cada escuela que empieza a ponerlo en práctica tiene acceso a una formación previa, en la que se les enseña cómo impartir las sesiones y se les proporciona un manual para el profesor. Adicionalmente realizamos un seguimiento continuado en esa escuela durante todo el proceso de implementación del proyecto.

En la secundaria, Salmivalli fue testigo de un caso de bullying. Con sus compañeros decidieron explicar la situación al profesor.

En la secundaria, Salmivalli fue testigo de un caso de bullying. Con sus compañeros decidieron explicar la situación al profesor.

AM: ¿Podría explicarnos alguna actividad que desarrollan los profesores en clase?

C.S.: Por ejemplo, actividades en las que los alumnos pueden reflexionar sobre la presión de los compañeros y las distintas situaciones en las que ellos piensan que comportarse de una determinada manera no está bien. También hay prácticas generales que permiten a los estudiantes conocerse mejor y comunicarse de manera respetuosa con los demás, y hasta hemos desarrollado un juego online.

AM: ¿De qué se trata?

C.S.: Hay un personaje que se enfrenta a distintos retos dentro de la escuela, a menudo relacionados con situaciones donde otros compañeros están sufriendo bullying. El jugador debe decidir qué decir o qué hacer frente a la situación y va recibiendo feedback en base a su comportamiento. Además, se les pide que analicen su comportamiento con sus compañeros de aula y sobre si han seguido las normas KiVa.

AM: ¿En qué constan las normas KiVa?

C.S.: En algunas lecciones los estudiantes adoptan normas que tienen que ver, por ejemplo, con demostrar respeto a otras personas, a no reírse de los demás, a no unirse al bullying cuando sucede o a apoyar a los compañeros que son vulnerables. Por lo que son actitudes que se reflexionan en clase y que después en el juego los estudiantes pueden reflejar.

AM: Una vez que se detecta un caso de bullying, ¿qué deben hacer los profesores que participan en el proyecto KiVa?

C.S.: En cada escuela que integra el programa hay un equipo KiVa, es decir, un grupo de adultos que reciben formación sobre los distintos pasos que deben llevar a cabo una vez que se detecta un caso. El proceso empieza reuniéndose con los estudiantes para recabar información sobre lo que ha pasado y después tienen lugar distintas reuniones individuales y de grupo con los alumnos involucrados. Es importante resaltar que siempre se realiza un seguimiento posterior para asegurar que el problema haya sido realmente solventado.

“Para que no haya bullying, es importante garantizar un ambiente seguro para todos los estudiantes.”

AM: En todo este proceso, ¿cuál es el papel de los padres?

C.S.: Evidentemente se mantiene a los padres informados de todas las fases del proyecto y sobre cómo la escuela está abordando el problema. Asimismo, se les proporciona una guía para padres en la que se les explica qué pueden hacer si su hijo/a está involucrado con el bullying, ya sea como actor principal o bien como testigo.

AM: ¿Cuáles son las ventajas primordiales de emplear el proyecto Kiva en las escuelas?

C.S.: Sabemos que el bullying está bastante propagado en las escuelas de todo el mundo y que tiene consecuencias importantes para las víctimas. Por tanto, es importante garantizar un ambiente seguro para todos los estudiantes, ya que consideramos que es un pilar clave para el aprendizaje y para las interacciones sociales positivas que se desarrollan en la escuela.

AM: ¿Qué tipo de escuelas pueden sumarse al programa?

C.S.: Las escuelas que implementan KiVa deben estar realmente comprometidas y considerar la lucha contra el bullying una prioridad, ya que es un programa que requiere tiempo y esfuerzo. Por ende, es fundamental la complicidad de la escuela, ya que no es suficiente con disponer de los materiales y decir que se participa en el proyecto.

AM: Hasta la fecha, ¿qué resultados se han obtenido?

C.S.: Hemos obtenido buenos resultados en las evaluaciones que se llevan a cabo en Finlandia, ya que se han detectado efectos muy positivos en la reducción de casos de bullying y en la disminución de experiencias de abusos. Otra contribución importante de KiVa es que consigue mejoras muy importantes en el ambiente dentro del aula.

AM: ¿Cuáles son los objetivos del programa en el corto y el largo plazo?

C.S.: A corto plazo lo más importante es terminar con el bullying y acabar con el sufrimiento de los estudiantes que son víctimas de estos abusos. Y a largo plazo creo que podemos pensar en un programa social educativo que proporcione efectos a la larga que influencien la cultura escolar en general.


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