DEERHUNTER: LOS CINCO DISCOS QUE CAMBIARON MI VIDA

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Si de algo no hay dudas es que Georgia es una de las cunas de la música popular estadounidense. De sus calles han surgido desde gigantes como James Brown, Otis Redding y Ray Charles a leyendas pop como The B-52’s, R.E.M., héroes del hip hop como Outkast, el fallecido Vic Chesnutt, Drive-by Truckers, Neutral Milk Hotel, Of Montreal, Pylon, Elf Power y un largo etcétera de grupos menores del planeta indie. Pero hay uno que tiene una actualidad intensa: el quinteto Deerhunter, uno de los más descollantes de los últimos años.

Conducido por Bradford Cox y Lockett Pundt, el grupo dio a luz a mediados de octubre Fading Frontier, el séptimo álbum en su trayectoria. En los días previos al lanzamiento, la banda dio a conocer un mapa conceptual e interactivo que Cox ha confeccionado sobre las influencias presentes en el disco nuevo. Un compendio de garabatos –que enlazan a videos, PDFs o a Wikipedia– entre los que se encuentran los nombres de Caetano Veloso, de los poetas Pablo Neruda y Vicente Huidobro, referencias a INXS, Tom Petty o R.E.M., y otras de corte menos intelectual como al té Early Gray…

Cox aseguró que Fading Frontier es como el “primer día de primavera, cuando sales y todo el mundo es feliz y se sienta en los escalones de sus casas y pasea con sus perros y se saludan los unos a los otros. Pasa una vez al año después de un invierno brutal. Es el día en que te das cuenta de que no va a helar para siempre, que no vas a ser miserable para siempre”.

Después de una gira europea que le llevó todo noviembre, Deerhunter regresa a Estados Unidos y se presentará en varios ciudades del país –arrancado el 4 de diciembre en Asheville, Carolina del Norte; pasando por Nueva York, Detroit y Chicago, entre otras, para finalizar en su estado natal, Georgia, el 9 de enero–, con la particularidad de que Cox será telonero de su banda con Atlas Sound, el proyecto solista con el que ha sacado tres hermosos álbumes.

Aquí los cinco discos que le cambiaron la vida al líder de Deerhunter.

 

The B-52’s – The B-52’s (1979)

Este es probablemente uno de los primeros discos que realmente escuché. Siempre he admirado la crudeza en la música, y hay muy pocos álbumes tan crudos como éste. Es básicamente sonido de guitarra, una batería y las voces, con unos teclados por aquí y por allá. Tiene hasta cierto espíritu de los Ramones. Muy minimalista.

Brian Eno – Here Come The Warm Jets (1973)

Eno es uno de mis héroes. Descubrí este álbum cuando tenía 16 años. Por mucho tiempo estuve obsesionado con el tema que le da nombre al disco. Me sigue asombrando que sea un fragmento de una canción. Suena como varios tracks crujiendo a la vez. Es muy estimulante. Como si fuese una película de Tarkovski.

The Fall – Hex Enduction Hour (1982)

Cuando era un adolescente, siempre había alguien en la pandilla que traía algún casete fascinante como Hex Enduction Hour. Bandas como esta, Guided By Voices o Sebadoh, fueron las que me hicieron empezar a trastear con instrumentos, o interesarme por cómo sonaba una guitarra. Les debo mucho.

Patti Smith – Horses (1975)

Creo que la música debe servir para algo más. Un buen ejemplo es Patti Smith: siempre ha sido una referente y un ejemplo para mí, sobre todo por la forma con la que intenta hacer cosas por los demás. Un disco como Horses ha marcado un antes y un después en mi forma de comprender la composición.

Stereolab – Cobra And Phases Group Play Voltage In The Milky Night (1999)

Mucha gente me asocia con este álbum porque no he parado de hablar maravillas de él. Hace poco estuvo la cantante Lætitia Sadier en Atlanta y pasó por casa. Y delante de una taza de té le estuve contando mis impresiones de la primera vez que lo escuché, de todas las ideas fascinantes que me provocó.81aZ8EjJl7L._SL1411_

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