DMITRI MEDVÉDEV: SI NO ACTUAMOS JUNTOS, LA GUERRA EN SIRIA NO ACABARÁ

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Rusia es temida por muchos en Occidente y vista cada vez más como una creciente amenaza para la seguridad. Sin embargo, paradójicamente, es uno de los actores clave en la búsqueda de una solución al conflicto sirio. Mientras tanto, el país más extenso del mundo sufre una crisis económica. Para hablar de estos asuntos entrevistamos al primer ministro ruso Dmitri Medvédev. Encuentro exclusivo en la Conferencia de Seguridad de Múnich.

Texto: Escarlata Sánchez y Isabelle Kumar (Euronews) / Fotos: Anatoli Kaledin / Olga Shinkariov

ALMA MAGAZINE: La cuestión de Siria domina la agenda internacional. Si bien creemos que podríamos estar llegando a un punto de inflexión, no está claro cómo van a acabar las cosas. ¿Cuál es su opinión?

DMITRI MEDVEDEV: Cuando venía a esta conferencia tuve la sensación de que la situación en la zona es muy compleja y difícil porque todavía no hemos llegado a un acuerdo con nuestros colegas y socios en temas clave como la creación de una posible coalición ni tampoco en la cooperación militar. Todos los contactos con respecto a esto han sido anecdóticos hasta ahora. Dicho esto, he de señalar que aquí, en Múnich, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, se reunió con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry y otros colegas. Se pusieron de acuerdo sobre lo que debe hacerse a corto plazo. Por esta razón, soy moderadamente optimista sobre las perspectivas de cooperación en esta materia. Quisiera hacer hincapié en que esta cooperación es esencial, porque a menos que actuemos juntos en este asunto, no acabará la guerra en Siria; la gente va a seguir muriendo, la afluencia masiva de refugiados a Europa continuará y el continente tendrá que hacer frente a grandes retos. Y lo más importante, no seremos capaces de superar el terrorismo, que es una amenaza para toda la civilización actual.

AM: ¿Qué acciones militares concretas, o de otro tipo, está dispuesta a tomar Rusia para ayudar a rebajar el conflicto en Siria?

D.M.: Permítanme recordarle las razones de la participación de Rusia en Siria. La primera razón que obligó a Rusia a participar en esta campaña es la protección de los intereses nacionales. Hay muchos combatientes en Siria que pueden ir a Rusia en cualquier momento y cometer ataques terroristas en nuestro país. Hay miles de ellos en Siria. En segundo lugar, hay una base jurídica por la solicitud del presidente Bashar al-Asad. En consecuencia, tendremos estos dos factores en cuenta en nuestras decisiones militares, y, obviamente, la propia evolución de la situación. Lo más importante en este momento es ponerse de acuerdo sobre el comienzo de las conversaciones entre todas las partes del conflicto sirio. Otra cosa fundamental es acordar una lista de grupos terroristas, ya que este tema ha sido motivo de debates interminables sobre quién es bueno y quién es malo. Esta es la primera puntualización que quería hacer. Otro asunto es el siguiente. Escuché que el secretario de Estado, John Kerry, dijo que si Rusia e Irán no ayudan, Estados Unidos estará dispuesto para unirse a otros países en la realización de una operación terrestre. Estas son palabras inútiles que Kerry no debería haber dicho aunque sólo fuera por una simple razón: si lo que realmente quiere es una guerra prolongada, entonces pueden llevar a cabo operaciones en tierra y todo lo demás. Pero no hay que tratar de asustar a nadie. Los acuerdos deben alcanzarse siguiendo las mismas líneas que las conversaciones de Kerry con Lavrov y no diciendo que si algo no sale, otros países árabes equivocados junto a Estados Unidos llevarán a cabo una operación terrestre. Nadie está interesado en una nueva guerra y una operación terrestre es una guerra en toda regla y duradera. Hay que tener esto en cuenta.

“Lo más importante es ponerse de acuerdo sobre el comienzo de las conversaciones entre todas las partes del conflicto sirio.”

AM: Es evidente que una de las cuestiones clave es el futuro del presidente sirio Bashar al-Asad. ¿Rusia va a seguir apoyándolo en este momento crucial?

D.M.: Rusia no apoya al presidente Al Asad personalmente, pero mantiene relaciones de amistad con Siria como país. Estos lazos no fueron establecidos con él, sino que vienen de cuando su padre, Háfez al-Asad, se convirtió en presidente. Este es el primer punto en referencia a esto. En segundo lugar, nunca hemos dicho que este sea el principal problema para nosotros en este proceso. Simplemente creemos que no existe actualmente ninguna otra autoridad legítima en Siria más que Bashar al-Asad. El es el presidente en ejercicio, tanto si a alguien le gusta como si no. Eliminarle de esta ecuación llevaría al caos. Hemos visto lo que ha pasado en numerosas ocasiones en Oriente Medio cuando algunos países simplemente se derrumbaron, como le sucedió por ejemplo a Libia. Por eso debe participar en todo lo que ocurra, pero es el pueblo sirio el que debe decidir su destino.

AM: ¿Por tanto, ya está trabajando en la idea de una transición política en Siria?

La colaboración con EE.UU. se basa en acabar con un enemigo en común: el terrorismo.

La colaboración con EE.UU. se basa en acabar con un enemigo en común: el terrorismo.

D.M.: No creo que debamos entrar en demasiados detalles sobre estos temas. Estoy hablando de Rusia, de la Unión Europea y de Estados Unidos. Hay que centrarse en facilitar la puesta en marcha de este proceso. Hay que asegurarse de que todo el mundo se siente a la mesa de negociación, de hecho, hacer que se comuniquen entre sí. Seamos honestos y reconozcamos que esto va a ser cualquier cosa menos fácil, dadas las partes involucradas. Por un lado, tenemos al presidente Al Asad, con el apoyo de una parte de la sociedad y los militares; y por otro lado, a la otra parte de la sociedad, que a menudo representa diferentes confesiones; personas a las que no les gustará Al Asad aunque tienen que sentarse con él en la misma mesa de negociaciones. Y a pesar de todo tienen que llegar a un acuerdo por el bien de mantener unida a Siria.

AM: Ucrania es un conflicto estancado con, al parecer, un nuevo combate en el este. ¿Qué puede hacer Rusia para desbloquear y acabar con el conflicto?

D.M.: Bueno, como puede comprender la respuesta aquí es algo más sencilla que en el caso de Siria. No sólo porque este conflicto no es tan brutal, sino porque no hay una comprensión clara de cómo seguir adelante mediante la aplicación de los Acuerdos de Minsk; deben ser aplicados completamente y en su integridad por todas las partes. De hecho, Rusia pide a todas las partes que lo hagan así, tanto a los que están en el poder en el sureste como a las autoridades de Kiev. No es una cuestión de que Rusia tenga algunos desacuerdos con Kiev o de que exista una aversión mutua. Para ser justo debo decir que la mayoría de las disposiciones que eran responsabilidad del sureste de Ucrania se han cumplido. Lo más importante, las hostilidades, han cesado casi por completo. Desgraciadamente se produce alguna escaramuza de vez en cuando, pero no a menudo. La búsqueda de soluciones políticas y jurídicas de conformidad con los Acuerdos de Minsk ahora se ha transformado en vital. ¿De quién es la responsabilidad? Por supuesto, es responsabilidad de Ucrania. Si Ucrania se refiere al sureste como parte de su territorio, entonces está dentro de la jurisdicción, competencia y autoridad del presidente, del parlamento y del gobierno de Ucrania.

AM: Uno de los principales puntos de fricción no sólo para Ucrania, sino también para la comunidad internacional, es Crimea. ¿Es negociable el futuro de Crimea?

D.M.: No. Este problema fue resuelto de una vez por todas. Crimea es parte de Rusia. Se llevó a cabo allí un referéndum, modificamos la Constitución. La República de Crimea y la ciudad de Sebastopol son parte de la Federación de Rusia.

AM: El conflicto en Siria y la situación en Ucrania han contribuido a cierta degradación de las relaciones de Rusia con la Unión Europea y con Estados Unidos. ¿Cree usted que es posible mejorarlas?

D.M.: La cuestión es cómo y por qué. Si se va a restablecer algo, debe hacerse sobre una base totalmente distinta. ¿Qué tipo de base? Pues una base justa y equitativa, una base sólida para las relaciones. Hay que tener en cuenta que no sólo Rusia necesita esta base, la Unión Europea y Estados Unidos también la requieren. Necesitamos unas mejores relaciones tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea. La Unión Europea es nuestro más importante socio comercial, no sólo porque estamos en el mismo continente, sino porque tenemos una identidad europea común, una historia y unos valores que nos unen. Estas continuas tensiones no nos están haciendo ningún bien. Pero si nos dicen que no nos quieren, por supuesto, el primer paso hacia la reconciliación ha de darlo quien comenzó la disputa. Nosotros estamos dispuestos a resolver cualquier problema.

AM: Entre las consecuencias de estas tensas relaciones están las duras sanciones impuestas a Rusia. ¿Es para su gobierno una prioridad el hecho de que se levanten dichas sanciones?

D.M.: Primero nos imponen unas sanciones y después resulta que al hacer números se ponen a llorar, porque se dan cuenta de que eso perjudica a sus propios negocios. Antes teníamos un volumen de negocio con la Unión Europea de 450 mil millones de euros (500 mil millones de dólares). ¡450 mil millones de euros! Ahora se ha reducido a 217 mil millones (241,5 mil millones de dólares). ¿Por qué no le preguntaron a la gente que en Europa trabaja en empresas que producen y exportan hacia Rusia? ¿Cree que a ellos les gusta todo esto? Una vez más le diré que no somos nosotros quienes empezamos, así que no depende de nosotros deshacer el entuerto. Siempre han tratado de intimidarnos con sanciones, que nos impusieron muchas veces incluso durante el período soviético. Y el resultado ¿cuál fue? Una pérdida de beneficios. Lo que pasa ahora no es tan distinto. Me parece que tienen que tener el valor necesario para darse cuenta y decir: “Está bien, hay que reestructurar todo esto a partir de tal día y en respuesta a todo eso y de manera recíproca habría que levantar las sanciones”. Ese sería el enfoque correcto.

AM: Entonces, ¿cómo percibe la gente en Rusia esta crisis económica? Puesto que además de las sanciones tampoco ayuda la caída de los precios del petróleo… ¿Cómo ve todo esto el ruso de a pie?

D.M.: Efectivamente, en este momento no estamos en la mejor situación económica con la espectacular caída de los precios del petróleo que afecta en gran medida al estado de la economía y a la caída de los ingresos. Es algo que no veíamos desde hace 17 años. Los actuales precios son comparables a los de 1998. Por desgracia, nuestro presupuesto sigue dependiendo en extremo de los precios del petróleo. Aunque la estructura de los ingresos ha ido mejorando respecto a la participación del petróleo y de otras fuentes, sin embargo continúa dependiendo de productos básicos. Esto, por supuesto, afecta a los ingresos y a la situación general en nuestro país en cuanto al empleo y a los ingresos reales. Las sanciones han hecho mella también. Esto es obvio, ya que, por ejemplo, algunas de nuestras empresas perdieron la financiación de bancos europeos; aunque esto, de todos modos, implica para ellos un menor crecimiento económico. En este sentido, la situación económica no es fácil y sin embargo existe un efecto positivo. La economía se está recuperando, cada vez es menos dependiente del petróleo, y tenemos la oportunidad de desarrollar nuestra propia industria y nuestra agricultura. Tal vez una de las ventajas de estas sanciones y de las medidas de respuesta es que nos hemos concentrado en la agricultura nacional, por lo que, en gran medida, estamos satisfaciendo nuestra demanda de alimentos, y al mismo tiempo, por ejemplo, estamos exportando trigo en grandes cantidades. En este sentido, las sanciones nos han ayudado. Pero probablemente no estén ayudando a los agricultores de la Unión Europea.

AM: Le preguntaba por los rusos y sobre cómo les afecta esto, porque se habla de un posible malestar social ya que la vida se vuelve más y más difícil en Rusia. ¿Esto le preocupa?

D.M.: Por supuesto, el gobierno debe pensar en el impacto social de los cambios económicos y la situación económica. Es verdad que nos hemos visto obligados a hacer recortes en muchas áreas, aunque no hemos recortado los gastos sociales ni los salarios y beneficios del sector público. Por otra parte, el año pasado ni si quiera tocamos el índice de revalorización anual de las pensiones, y tampoco lo hemos hecho este año. Y así seguiremos en el futuro. Es decir, el gasto social del gobierno es muy grande, pero es inevitable. Y en este sentido, vamos a tratar de hacer todo por el bienestar social de los ciudadanos rusos, para mantenerlos en las mejores condiciones posibles. Es realmente una prioridad para el gobierno.

AM: Desde una perspectiva internacional, un punto negro en la reputación de Rusia es el tema de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Algo en lo que Rusia parece reincidir continuamente. ¿Por qué?

D.M.: Francamente, siempre difieren nuestros puntos de vista respecto a la situación de la libertad de expresión y de los medios de comunicación en Rusia. A menudo nos critican y nos siguen criticando. Pero tenemos nuestra propia posición sobre el tema. Tal vez, en Rusia, los medios de comunicación son algo diferentes, por ejemplo, de los medios de comunicación europeos y estadounidenses. Hay diferencias históricas y otros problemas. Casi no veo la televisión ni leo los periódicos impresos y prácticamente toda la información me llega a través de internet. Y lo mismo hace la mayoría de la población rusa. Como saben, en internet, no existe una regulación en este sentido. Todos los puntos de vista están representados, incluyendo a los más extremistas. Así que me parece que es muy poco serio pensar que algunas personas no tienen acceso a diferentes tipos de información en el mundo globalizado de hoy.

AM: Sí, pero también parece que los disidentes son silenciados. En febrero se cumplió un año del asesinato de Borís Nemtsov. Además, como usted sabe, en Gran Bretaña, los resultados sobre la investigación del asesinato de Aleksandr Litvinenko apuntan directamente como probable responsable al presidente Vladímir Putin. ¿Temen acciones legales por parte del gobierno británico? ¿Se hablará en su país de este tema y sobre esta investigación?

D.M.: Usted hace mención a algún informe de algún juez retirado, en el que prácticamente cada párrafo abre con la palabra “probablemente”. ¿Qué se puede comentar? Lo lamentable de toda esta historia es que el primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores tengan que comentar un informe en el que abundan palabras como “probablemente”. Esto parece una caza de brujas. Así que dejemos la responsabilidad a quienes dijeron eso. En cuanto a las acciones legales, esto es simplemente ridículo. No necesitamos eso y la Federación de Rusia nunca demandaría a ningún país en base a falsedades y cuentos chinos.

AM: Por último, usted que ha ocupado el puesto de primer ministro y también ha ocupado la presidencia, tiene una visión global y una perspectiva completa sobre las cuestiones de las que hemos estado hablando. ¿Qué tema destacaría entre los más relevantes de todo el tiempo que lleva usted en el poder?

D.M.: Bueno, ha habido muchísimos. Algunos resultaron ser todo un desafío en estos ocho años de mi vida. Pues ya son casi ocho años de trabajo constante. ¿Acontecimientos? Ha habido muchísimos, tanto para Rusia, como para mí, personalmente. Ha habido eventos positivos y momentos trágicos, como algunos de los que hemos estado hablando, y también eventos internacionales. Después de todo, no sólo hemos de hablar de conflictos. También hemos logrado algunas cosas. Por ejemplo, en 2010, logramos un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START, por sus siglas en inglés) que no estuvo nada mal. El nuevo START se firmó y sigue en vigor. Gracias a que fue aplicado podemos trabajar juntos y llegar a otros acuerdos. También destacaría los contactos con mis colegas, aquí en Alemania, o en otros países europeos. Hemos tenido que lidiar con cantidad de problemas. Todo esto es emocionante y digno de señalar. Quizás algún día hable de todo esto en detalle. Pero por el momento sigo trabajando y el trabajo es interesante.


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