E-BOOKS VS. LIBROS FISICOS: LARGA VIDA A LA LECTURA

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Cinco años atrás –un siglo, a veces, en esta rampante línea enceguecida donde el tiempo se nos escapa no sólo de las manos, sino de los límites de lo concebible–, la tienda digital Amazon anunciaba a los cuatro vientos que vendía más libros en formato digital que en cualquiera de las ediciones en papel, tapa dura o tapa blanda, combinadas. En noviembre de 2007, había lanzado con toda pompa el Kindle –su propio lector de e-books– y muchos le auguraban al libro físico –anteriormente conocido a secas como “libro”; ya en varias ocasiones escuché gente que no entendía a qué hacía referencia la expresión “libro físico”– un final rápido y furioso.

Entre tanto, estaban también los escépticos en torno a la idea de si una pantalla podría reemplazar a la lectura en un libro. Muchos amigos, amantes de la lectura tradicional, no tuvieron pruritos y se abalanzaron a comprarse libros en formato digital. Y varios me trasmitieron el placer que resultaba el embarcarse en sus flamantes lectores de libros electrónicos: eran unos maravillosos dispositivos que podían suplir sin duda la lectura en un libro físico.

Pero el tiempo pasa y ¿nos vamos poniendo tecno? Parecería ser que no tanto o no tan así. Si bien en estas últimas temporadas en Estados Unidos el e-book se tornó un negocio beneficioso, el crecimiento del libro digital se estancó por segundo año consecutivo y los expertos reconocieron el error en sus previsiones. La Association of American Publishers (Asociación Norteamericana de Editores) anunció que en los primeros cinco meses de 2015 la venta de libros digitales mermó un 10%. En el otro sendero, desde la American Booksellers Association (ABA; Asociación de Libreros Norteamericanos) recabaron unas 1712 tiendas activas en la actualidad, unas 300 más que hace cinco años. En particular, las librerías independientes fueron las favorecidas.

El librero Steve Bercu, presidente saliente de la ABA, hizo alusión recientemente a este nuevo horizonte, que también está impregnado de la lucha desleal que vienen llevando a cabo en Estados Unidos las librerías independientes contra las grandes cadenas editoriales: “Fue un golpe la llegada del libro digital, pero durante los últimos años ha cambiado un poco esta dinámica. Al comienzo el mundo digital era un temblor, todo el mundo tenía miedo ya que se pensaba que iban a captar todo el mercado y que se terminarían los libros en papel, pero eso no es lo que hemos visto. Sí hubo un aumento enorme durante varios años, casi ocho podríamos decir, no obstante durante los últimos dos años el porcentaje del mercado ha bajado aunque en índices que nos permiten pensar que no va a desaparecer el libro como todos los conocemos, si posiblemente la idea es ir hacia libros de bolsillo como se los llaman. Si bien vamos a tener muchos libros electrónicos, no van a destruir el mercado ya que las editoriales han visto cómo en los últimos años se ha incrementado la venta de libros físicos”.

Con el mismo sentimiento se despachó el distinguido presidente del Miami Dade College, Eduardo Padrón, que en un artículo publicado en El Nuevo Herald no escatimó adjetivos ni información sobre el renacer del mercado del libro en su versión impresa: “Las grandes editoriales, por su parte, ya están acomodando espacio de almacenamiento y distribución para lidiar con tan alentadores e insospechadas predicciones. Claro que la lectura de e-books se ha transferido a otras plataformas como son las tabletas e incluso los teléfonos inteligentes, pero resulta alentador saber que muchos lectores han regresado al libro tradicional, lo cual nos hace pensar en la perpetuidad y necesidad de eventos como la Feria del Libro”.

El acontecimiento literario al que hace mención Padrón es la Feria Internacional del Libro de Miami, que se celebrará del 15 al 22 de noviembre en el campus Wolfson del Miami Dade College y que aunará en el mismo espacio lectores, escritores, libreros, editoriales y curiosos, dispuestos a seguir dándole vida a una de las más hermosas tareas que tenemos delante de nuestros ojos: la lectura. Sea física o digital, lo importante es que la lectura, el placer de la lectura, continúa vigente. Que no es poco.

Que nos sea leve,

Gustavo Alvarez Núñez


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