ECOTURISMO: CIRCUITOS NATURALES

0

Viajes que permiten vivir y sentir la naturaleza en forma responsable, inspirando el disfrute, el aprendizaje y la renovación personal. Esas son las pautas vitales del fortalecimiento del ecoturismo como opción a la hora de pensar en un destino diferente. El pionero del turismo ecológico fue Costa Rica y hoy sigue siendo un puntal del auge. El movimiento WWOOF y Rainbow Gathering son otras dos buenas posibilidades.

Texto: Gabriel Barsky / Fotos: AFP

Excursionistas a la selva amazonica

La llegada de excursionistas a la selva amazónica creció un 300% en los últimos años. Perú, Ecuador y Brasil aprovecharon esa tendencia.

Parece que pronto la ecología remitirá a mucho más que al color verde. Lentamente, en las últimas décadas va atravesando los espacios y las prácticas. ¿Estaremos quizá volviendo a pensar la vida en su contexto original? El turismo, como muchas otras actividades, también va pidiendo nuevas formas de ser, más en armonía con lo que nos sucede en los pliegues del mismo cuerpo. La gestora turística costarricense Tamara Budowski, escribió en 1989 sobre la aparición del ecoturismo. Decía que la búsqueda profunda que marcaron las experiencias de los años 60, la salida al aire libre que privilegiaron los 70 y la especial atención por la salud y la alimentación natural que sellaron los 80, son los factores que sentaron las bases para la proliferación del ecoturismo. El auge de esta costumbre se ve en la continua multiplicación de ofertas, en el aumento de participación y consideración respecto del cuidado del medio ambiente. ¿Pero de qué se trata el turismo visto desde la ecología? El turismo ecológico comprende tres pilares interconectados: sustentabilidad, preservación y apreciación del medio. Desde finales de la década del 80 las definiciones que rodearon a esta práctica se emparentaban con la idea del viaje responsable, donde se disfruta del espacio natural y de las culturas autóctonas sin perturbar, contribuyendo activamente en su conservación. Como una tendencia que excedió a la moda, se trataba de empezar a pensar desde una perspectiva consciente de uno mismo y de nuestra propia naturaleza. Estamos hablando de observar el vuelo de los pájaros, subir montañas y contemplar el cielo, nadar o navegar por aguas de colores cristalinos. Aunque no termina aquí el procedimiento. Los aspectos fundamentales que funcionan como premisas para un abordaje ecológico del turismo, comienzan con la propuesta de generar bajo impacto ambiental. Para implicarse, las personas deben estar verdaderamente interesadas en la naturaleza, comprender todo lo que implica un uso responsable, respetando el entorno y las tradiciones locales. Por ejemplo, que los visitantes no entorpezcan las deposiciones de huevos de las tortugas hembras, en el caso de las playas donde hacen giras para observarlas.

AFP LIFESTYLE-BOSNIA TOURISM

Un grupo de turistas navega el río Neretva de Bosnia, donde el ecoturismo es una alternativa económica tras los duros conflictos.

La conservación de la biodiversidad es otra premisa. Este aspecto ha logrado atraer la atención sobre especies en peligro de extinción para fomentar su conservación y reproducción. El desarrollo de actividades educativas y científicas en áreas protegidas ha provocado un genuino interés hacia la interacción de la flora y la fauna. Sería conveniente reinvertir los ingresos económicos producidos mediante el turismo para el mejoramiento de las áreas protegidas, para su conservación y uso sostenible. El ecoturismo presupone una mejor comprensión de parte de los visitantes hacia las poblaciones autóctonas; como también una implícita red de beneficios para las comunidades locales. Las consignas devienen en un construir y reconstruir nuestra experiencia con el medio ambiente, volver a preguntarnos sobre cómo habitar los espacios naturales que tan lejos nos han quedado, transportando aprendizajes, de un lado y del otro. El leve establecimiento de estándares y criterios de registros fiables, hace que haya incertidumbre respecto a si cualquier actividad turística de convivencia con la naturaleza es realmente o no turismo ecológico. Desde la Sociedad Mundial de Ecoturismo de la UNESCO se plantea que el turismo corre el peligro de seguir los pasos de otros fenómenos que primero experimentan un auge extraordinario y luego sufren un colapso espectacular, lo que se expresa como el boom and bust. En medio de este panorama, existe una situación que se quiere corregir. Aún hay poca reinversión del beneficio económico del ecoturismo para el desarrollo de los recursos naturales, y los pobladores aledaños de muchos de estos sitios han perdido derechos tradicionales; sin contar que la construcción de infraestructuras hoteleras causan un impacto negativo en el medio ambiente y en las poblaciones locales. El tercer milenio nos devuelve más aún el deseo de “reencontrarnos con la naturaleza”. ¿De dónde viene ese anhelo? Si parece que viviésemos fuera de ella… En cambio, ciertos estudios hechos en el país nos dicen que por lo menos 30 millones de norteamericanos participan en alguna organización ambiental o tienen interés en la protección del medio ambiente. En términos políticos, se han registrado avances en cuanto a tratados y resoluciones. Ya en 1992, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro (Brasil), 118 jefes de Estado confluían en considerar la sobreexplotación de los recursos naturales como la problemática más importante, ya que la creían como un factor donde ningún país del mundo quedaba inmune. En 1999, en la decimotercera Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo reunida en Santiago de Chile, se confeccionó un Código Ético para el Turismo. El artículo 3, El turismo, factor de desarrollo sostenible, decía: “Todos los agentes de desarrollo turístico tienen el deber de salvaguardar el medio ambiente y los recursos naturales, en la perspectiva de un crecimiento económico saneado, constante y sostenible, que sea capaz de satisfacer equitativamente las necesidades de las generaciones presentes y futuras”. Otros artículos mencionaban la necesidad de concebir a la infraestructura y a las actividades turísticas en una relación armónica con el ecosistema, sin que afecte la diversidad biológica ni interfiera en la supervivencia y florecimiento de las culturas locales. En los primeros cuatro años de este siglo, el ecoturismo creció tres veces más rápido que toda la industria del turismo. La ONU declaró el 2002 como el año del turismo ecológico. Motivados por ello y por sensibilidades propias, 48 países crearon o empezaron a definir una estrategia nacional para el desarrollo del ecoturismo. Según un estudio de Travel Industry Association of America, 58,5 millones de estadounidenses pagarían más por usar compañías de viaje que se preocupasen por proteger el medio ambiente. Hoy el ecoturismo es entendido como estrategia de crecimiento y de desarrollo sostenible. Sus beneficios económicos directos e indirectos tienden a aumentar año tras año. Como datos al azar, entre 1988 y 1999 el turismo hacia el Amazonas aumentó en un 300%. En Costa Rica, se estima que el 70% de los turistas realizan actividades ecoturísticas.

10 principios del ecoturismo

• Asegurar un ritmo, escala y tipo de desarrollo que protejan la cultura local y las comunidades, que favorezcan la hospitalidad genuina y un mutuo entendimiento.

• Realizar un seguimiento del impacto de las actividades turísticas en la flora y fauna de un área de destino.

• Integrar al turismo dentro de las actividades de una comunidad local y con su plena participación.

• Promover el turismo de acuerdo con la cultura local, el bienestar y las aspiraciones de desarrollo, evitando la homogenización de sus aspectos singulares.

• Integrar el turismo en la planificación.

• Reducir el consumismo y los residuos.

• Apoyar las economías locales.

• Capacitar a los agentes en temas ambientales.

• Realizar investigaciones.

• Comercializar el turismo responsable.

United States, Utah, the national park of Monument Valley

Las estepas estadounidenses reciben otra clase de jinetes: son turistas que quieren vincularse con antiguos estilos de vida.

Costa Rica, paraíso protegido Aquí nació el ecoturismo, donde alcanzó el máximo nivel de realización y éxito. El país recibe decenas de miles de visitantes cada año. Si bien su territorio ocupa el 0,3% del planeta (51.100 km2), alberga el 5% de la biodiversidad mundial. Mantiene una exhaustiva fauna de 13 mil especies de plantas, una fauna multicolor con 2 mil especies de mariposas nocturnas –4.500 diurnas–, 163 especies de anfibios, 220 de reptiles, 1.600 peces de agua dulce y salada y, por lo menos, 870 especies de aves. Se registran dispersos por todo su suelo 22 parques nacionales, 10 refugios de vida silvestre, 12 reservas biológicas, 8 reservas forestales y 26 reservas protectoras que abarcan el 25% del territorio nacional. Se encuentran distintos tipos de bosques y volcanes con fuentes termales. También cuenta con asentamientos precolombinos de gran importancia para la arqueología mesoamericana. Existen un sinnúmero de actividades turísticas como la observación de tortugas, ballenas, aves, monos y ranas. El Estado mantiene un rol activo promoviendo políticas de desarrollo sostenible. Recomienda apoyar proyectos que beneficien a la conservación y a las comunidades rurales, y propone interactuar con ellas y sensibilizarse con sus tradiciones y cultura.

5 consejos para el visitante

• Demande a las organizaciones o individuos que atenten contra la integridad de los espacios naturales.

• Minimice el uso de productos que generen desechos inorgánicos durante su visita.

• Trate de transportarse utilizando sus piernas y/o bicicleta.

• Asegúrese que la actividad a realizar no genere impactos negativos en los paisajes naturales.

• Reflexione a la vista de los escenarios naturales como un aprendizaje.

Ecohabs en el Parque Nacional Tayrona, Colombia La propuesta de los Ecohabs proyecta la idea de vivienda de la tribu Tayrona. “Es una iniciativa turística en la que es posible cuidar y compenetrarse con la naturaleza”, dice Marialu Benítez (27 años) de Miami, que visitó el Parque en 2007. Esta es la experiencia de una intervención turística cuidadosa desarrollada en uno de los patrimonios naturales y culturales más importantes de Colombia. Los Ecohabs son un estilo de Maloka de planta circular, estructura de madera y techo de paja, que se desarrollaron en Tayrona. El parque mantiene una riqueza inigualable de flora y fauna, dispersas en regiones con diferentes pisos térmicos que van desde el nivel del mar hasta los casi mil metros. Tiene playas y bahías, manglares, coralinos y arrecifes que conviven con un paisaje selvático. La tribu Tayrona ocupó la región entre los siglos XV y XVI. Ahí se encuentran todavía sus ruinas, que sirvieron para definir a la tribu como ambientalista; realizaron canalizaciones de agua de montaña, y diseñaron las terrazas de cultivo de forma tal que se evitaba la erosión.

Rainbow Gathering es una de las interesantes propuestas de ecoturismo; una escuela sin cabeza, sin líderes ni organizadores. Los encuentros duran de luna a luna y acampan, y desacampan sin dejar huellas en la tierra. Sin perturbar y estando en armonía con el entorno.

XCARET

Antes o después de disfrutar del sol, muchas comarcas tropicales ofrecen la posibilidad de aprender a proteger la fauna y la flora.

Rainbow Gathering También existen iniciativas que surgen de las posibilidades de combinatorias, quizá todavía sin un título que haga de síntesis o asociaciones y organismos de renombre que las convoquen. Son prácticas, experiencias que nos hacen reconfi gurar nuestro saber del mundo y la vida. ¿Y por qué no entenderlas como turismo, como reforzador cultural de los pueblos, como formas novedosas de ensayar el tiempo libre? Tal vez sea un viaje fuera del círculo de acontecimientos que ya conocemos; un modo de resignifi car la idea de turismo desde la ecología. Rainbow Gathering es una de ellas, un “encuentro de paz y de convivencia en plena naturaleza”; una escuela sin cabeza, sin líderes ni organizadores. La primera reunión se hizo en 1972, en Colorado, y hoy se realiza en múltiples lugares alrededor del globo. Los encuentros duran de luna a luna y acampan, y desacampan sin dejar huellas en la tierra. Sin perturbar y estando en armonía con el entorno. Recomiendan llevar alimentos orgánicos y medicinas naturales, piden dejar en casa los objetos electrónicos y los elementos químicos. La propuesta es aprender de todos a través de talleres, charlas, juegos, espectáculos y actividades grupales de cualquier tipo. Los participantes son muy diversos y provienen de disciplinas variadas; se trata de gente con ganas de compartir para vivir más que una experiencia de campamento. Es un desafío casi en familia que dura un mes. “Fue un viaje multicolor de manifestaciones artísticas. Aprendí sobre el calendario maya y la cultura mapuche, y a tocar el tambor; aprendí varias cosas sobre las rocas y los ríos, como sobre tomar decisiones en grupo estando todos de acuerdo. Permití conocerme en una faceta de juego y libertad. Te conviertes en un niño, pleno de inocencia, encandilado de color.” Así describió Dolores Puenzo (37 años), de Chicago, su paso por uno de estos encuentros.

Movimiento WWOOF En español significa Oportunidades en Granjas Orgánicas del Mundo. Se trata de una estadía de intercambio en la granja. Ahí reciben la ayuda de voluntarios que desean aprender sobre los procesos de producción orgánica que se llevan a cabo y otras técnicas ecológicas. Al mismo tiempo, experimentar cómo es la vida rural en el país que se está visitando. El trabajo comprende actividades como plantar y cosechar, construir, alimentar y empaquetar. El voluntario y el propietario de la granja establecen previamente los términos de la estadía. Se considera un trato justo el trabajo de seis horas diarias durante seis días de la semana. El movimiento WWOOF tiene miembros en Estados Unidos y en países como México, Costa Rica, China y el Reino Unido. Mientras que se proyecta que 1.600 millones de turistas viajarán por el mundo en 2020, seguimos pensando sobre el uso del tiempo libre. El aspecto a tener en cuenta con el ecoturismo consiste en experimentar transformaciones más internas que superficiales; conectar genuinamente con el pulso del planeta y darle vida al potencial desarrollo de los países y, principalmente, a nuestra humanidad.


Compartir.

Dejar un Comentario