EDDIE REDMAYNE: TOCADO POR LA VARITA MÁGICA

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Desde sus comienzos sobre las tablas de los teatros londinenses hasta la confirmación con el Oscar que obtuvo por su alabada representación de Stephen Hawking en The Theory of Everything, Eddie Redmayne parece hacerlo todo bien. Como si estuviese tocado por la varita mágica. La misma que portará en el próximo estreno a mediados de mes de Fantastic Beasts and Where to Find Them, encarnando a Newt Scamander.

Texto: Fabián W. Waintal / Fotos: Warner Bros. Pictures

ALMA MAGAZINE: ¿Alguna vez le pediste a alguien un autógrafo de la misma forma que hoy te lo solicitan debido a tu popularidad?

EDDIE REDMAYNE: A mí nunca me interesaron los autógrafos realmente. Ese barco lo perdí. No creo que haya tenido el autógrafo de nadie. Pero en el momento en que me contrataron para la nueva película de Harry Potter, al principio, incluso antes de conocer a J. K. Rowling, me dieron como regalo el libro Fantastic Beasts and Where to Find Them firmado por ella y eso fue bastante cool.

AM: ¿Quiere decir que ni siquiera le pedirías un autógrafo a Eddie Redmayne… si no fueras Eddie Redmayne? ¿Qué le dirías a una más joven versión tuya si realmente pudieras volver en el tiempo y verte cuando recién empezabas?

“Hasta en los intentos que no fueron exitosos, siempre disfruté el proceso, mucho más que los resultados.”

E.R.: ¿Qué me diría? Diría: “Relájate un poco”. Yo siempre estaba demasiado tenso, era una persona muy ansiosa. Y probablemente, dentro de diez años, si me viera volvería a decirme: “Relájate un poco”. (Risas) Como verás, no soy demasiado bueno escuchando mis consejos.

Harry Potter. Redmayne va a dar vida al personaje de Newt Scamander en el filme a estrenarse este 18 de noviembre.

Harry Potter. Redmayne va a dar vida al personaje de Newt Scamander en el filme a estrenarse este 18 de noviembre.

AM: ¿En qué momento de tu vida te diste cuenta de que querías dedicarle tu vida a la actuación?

E.R.: Probablemente en el momento en que hice una obra de teatro, el musical Oliver, cuando tenía 11 o 12 años. Había sido en un teatro enorme de Londres, el London Palladium, y pude dejar la escuela, en medio de la clase, para ir a ese increíble, viejo y hermoso teatro. Y detrás del escenario, todo me pareció increíble. Así fue como entré en la actuación.

AM: ¿Es cierto que tus padres fueron los que insistieron en que tomaras las primeras clases de teatro?

E.R.: Sí. Siempre me había gustado la actuación y mis padres me apoyaron en ese sentido. Me parece maravilloso porque ellos nunca tuvieron nada que ver con la actuación ni el teatro.

AM: ¿El fracaso de las primeras audiciones ayuda a disfrutar más el éxito?

E.R.: Esas audiciones fueron interminables. Interminables. Durante años, pasé por pruebas de audición donde me sentía muy tonto, esa clase de pruebas donde uno siempre intenta y fracasa. Tuve muchos fracasos, sí.

“Los actores tenemos altos y bajos, y las carreras que van bien, pueden terminar pésimo.”

AM: ¿Y cómo confrontas aquella frustración del principio para seguir hasta donde llegaste hoy?

E.R.: Para empezar, veía que mis amigos también pasaban por lo mismo. Y entre ese grupo de amigos, entre todos, nos levantábamos siempre el ánimo. Sin embargo, en segundo lugar, amo mi trabajo, tengo la suerte de hacer algo que me encanta y aunque en ciertas pruebas de audición no haya conseguido ciertos roles, siempre disfruté la experiencia de interpretar un personaje o intentar meterme dentro de la piel de un personaje. Hasta en los intentos que no fueron exitosos, siempre disfruté el proceso, mucho más que los resultados.

AM: ¿Alguna vez pensaste qué podías hacer si no te hubiera ido tan bien como actor?

E.R.: A mí siempre me interesó el mundo del arte. Y si bien no sé en qué, a lo mejor hubiese trabajado en galerías o museos como curador.

AM: ¿Y en qué momento de tu vida te diste cuenta de que realmente podías vivir de la actuación?

E.R.: Ah, eso todavía ni lo sé. Realmente no estoy seguro. Los actores tenemos ese sentimiento de que trabajamos en una industria donde todo es imposible y nunca estás seguro. Tenemos altos y bajos, y las carreras que van bien, pueden terminar pésimo. No creo que nunca te sientas seguro. Yo nunca sentí que había llegado… Solo quiero seguir probando, todo el tiempo que pueda.

Premios y animales fantásticos

Teoría del triunfo. Su interpretación de Stephen Hawking le valió su primera nominación a un Oscar, que terminó ganando.

Teoría del triunfo. Su interpretación de Stephen Hawking le valió su primera nominación a un Oscar, que terminó ganando.

En pleno Londres, Eddie Redmayne nació el 6 de enero de 1982, como el hijo de Patricia Burke y Richard Charles Tunstall Redmayne, en una familia donde el abuelo Sir Richard Augustine Studdert Redmayne ya había conocido otro tipo de fama como un notable ingeniero minero. Su debut profesional surgió mucho después de aquella obra con el personaje de Oliver, en medio del Shakespeare’s Globe del Middle Temple Hall, interpretando a Viola en Twelfth Night. En 2004, incluso lo premiaron como una revelación en la ceremonia del cincuentenario del premio Evening Standard Theatre por su trabajo en la obra de teatro The Goat or Who Is Sylvia? en 2009. Además, ganó el premio Olivier como mejor actor de reparto en la obra Red del Donmar Warehouse de Londres, que después llevó hasta Broadway para alzarse también el prestigioso premio Tony de 2010.

Fue gracias al teatro que la directora de casting Lucy Bevan lo eligió para su iniciación en la pantalla grande: Like Minds, el mismo 2006 en que trabajó con Robert DeNiro (como director), Angelina Jolie y Matt Damon en la historia de los orígenes de la CIA, The Good Shepherd. Con Cate Blanchett después filmó Elizabeth: The Golden Age (2007) y con Natalie Portman y Scarlett Johansson trabajó en The Other Boleyn Girl (2008). Michelle Williams personificó a Marilyn Monroe en My Week with Marilyn (2011), filme en el que Redmayne contaba la historia detrás del verdadero rol del empleado de Laurence Olivier.

“Tras el Oscar, lo que cambió es que por primera vez en mi vida, al menos con los guiones, tengo más opciones para elegir.”

Sin embargo, él llamó mucho más la atención con el personaje de Marius Pontmercy en el musical Les Misérables (2012) con Anne Hathaway, Hugh Jackman y Russell Crowe. Con películas que tanto tuvieron que ver con el Oscar, Eddie finalmente ganó el suyo en la primera nominación que logró, interpretando la vida de Stephen Hawking en The Theory of Everything. En la última ceremonia volvió a ser nominado por su asombrosa transformación en The Danish Girl, basada en la vida del pintor transexual holandés Einar Wegener/Lili Elbe, la primera persona en realizarse una cirugía para cambiar de sexo, a comienzos del siglo pasado.

Y fue una verdadera sorpresa que habiendo triunfado como mejor actriz de reparto, Alicia Vikander, en el papel de la esposa, la Academia no haya laureado la gran actuación de Redmayne, por la polémica de pensar que hubiera sido demasiado premiar alguien tan joven dos años seguidos, cuando en frente tenía a alguien que nunca había ganado, como Leonardo DiCaprio, que terminó obteniendo el galardón por The Revenant.

No obstante, Eddie cosechó todavía un premio mejor, cuando en el mes de junio tuvo su primera hija, Iris Mary, con su esposa, la publicista Hannah Bagshawe. Una época ideal para volver al cine con la precuela de Harry Potter, retrocediendo setenta años atrás en la historia para interpretar a Newt Scamander, el autor del libro de magia y brujería Fantastic Beasts and Where to Find Them, título de la película que llega a las salas este 18 de noviembre.

AM: ¿Sabes lo que se festeja el 6 de enero, el día de tu cumpleaños, en la religión católica?

E.R.: Sí, el Día de Reyes, nosotros lo llamamos Day of the Kings o Epiphany.

La previa. Su método interpretativo es muy simple: se prepara hasta que le revienta la cabeza, y luego se prepara aun más.

La previa. Su método interpretativo es muy simple: se prepara hasta que le revienta la cabeza, y luego se prepara aun más.

AM: En español lo llaman el Día de Los Reyes Magos, donde los niños reciben mágicos regalos, como en la Navidad…

E.R.: Siempre me contaron que en países como España es mucho más importante que la Navidad, ¿no?

AM: Claro, pero eso quiere decir que naciste un día totalmente mágico, perfecto para tu personaje en Fantastic Beasts and Where to Find Them.

E.R.: Es emocionante saberlo, lástima que en Inglaterra no lo celebremos tanto, porque significa que recibiría el doble de regalos. Aunque, al cumplir después de la Navidad, la gente ya está aburrida de dar regalos y me terminan haciendo un regalo más grande en la Navidad como si fuera el doble por mi cumpleaños. Por eso siempre sentí que era una forma de evitar el verdadero regalo.

AM: Y con las películas, ¿te guardas como regalo algún “souvenir” como recuerdo de las filmaciones?

E.R.: En una época, me la pasaba filmando películas de la época de la reina Isabel y a veces me quedaba con esos tontos zapatos de cuero, de monje. Hasta me convencía de que podía verme bien así en Londres, con un par de jeans y esos zapatos: entonces, me los quedaba. Los robaba. Aunque en verdad los terminé usando solo una vez en las calles de Shoreditch y me di cuenta de que me veía como un completo idiota. Pero sí, en ocasiones me robo cosas de los estudios, aunque de esta nueva película no me robé nada.

AM: ¿De verdad?

E.R.: No. ¡Peor! Hace poco estuve en Comic-Con y regalamos cinco mil varitas mágicas de mi personaje Newt Scamander. Y no sé cómo pero terminé regalando hasta la mía, y ahora los fans tienen cinco mil varitas mágicas de Newt Scamander y yo no tengo ninguna. (Risas)

“Este año lo disfruté bastante cuando Leonardo DiCaprio se ganó todos los premios.”

AM: ¿Y el Oscar al menos? ¿Dónde lo guardas?

E.R.: El Oscar lo tengo en mi apartamento de Londres, en una mesita. ¿Conoces a Jimmy Kimmel, el periodista de entrevistas? El me había regalado especialmente ropa interior que le va perfecta al Oscar, así que ahí lo tengo en la mesita con sus calzones puestos. (Risas)

AM: ¿Se puede comparar el Oscar con la condecoración que le proporcionó la corona británica con el OBE (Officer of the Order of the British Empire) el año pasado?

E.R.: ¿Sabes? Aquel fue un momento muy surrealista, porque fue un premio que no esperaba para nada. Y como estaba trabajando tanto, tampoco pude ir a buscarlo. Espero que en diciembre pueda viajar para que me lo entreguen. Va a ser bastante emocionante, porque tengo que ir a buscarlo al Castillo de Windsor, donde me encontraré potencialmente con alguien de la corona real. No sé cómo lo van a hacer, pero me emociona.

AM: ¿El Oscar tiene poderes mágicos?

E.R.: El poder mágico que tiene el Oscar es que al día de hoy todavía no siento que sea real. Toda la experiencia es tan extraña que a veces tengo que ir y tocarlo para ver si realmente existe. Y es real, está ahí, no es de plástico.

AM: ¿Pero crees que el Oscar te dio poderes mágicos? ¿Te cambió en algo tu vida?

E.R.: ¿Sabes qué? Es algo que me preguntan a menudo y no puedo dar una verdadera respuesta, porque no dejé de trabajar desde aquel entonces. A lo mejor, lo que cambió es que por primera vez en mi vida, al menos con los guiones, tengo más opciones para elegir. Todo lo demás sigue igual, no cambió demasiado.

Labios gigantescos, piel llena de pecas, pelo arenoso y pómulos sobresalientes, le otorgan un aspecto atípicamente versátil.

Labios gigantescos, piel llena de pecas, pelo arenoso y pómulos sobresalientes, le otorgan un aspecto atípicamente versátil.

AM: Todos hablan de lo bueno que es ganar, pero nadie confiesa lo malo que es volver con las manos vacías después de una nominación. ¿Qué diferencia hubo con la noche del Oscar que triunfaste con The Theory of Everything y cuando no te lo llevaste la última vez por The Danish Girl?

E.R.: Y sí, es una buena mezcla. Para mí, siempre fue una mezcla entre la emoción de ganar el premio y todo lo que se vive. Pero aquellas veces que uno tiene la suerte de ganar, también hay que ir y subir al escenario para dar un discurso delante de miles de personas. Ya sé, puede sonar ridículo. Soy bastante bueno en decir las palabras que escriben otras personas, en teatro y cosas así, pero levantarme y ser uno mismo, es algo que me pone muy nervioso. Y este año lo disfruté bastante cuando Leonardo DiCaprio se ganó todos los premios. Fue amoroso ir a los eventos, juntarnos y disfrutar las fiestas sin el pánico de tener que levantarme y hablar delante de tantas personas.

AM: Sin embargo, hubo mucha gente que dijo que deberías haber sido el ganador en la última ceremonia, pero le adeudaban el Oscar a Leonardo DiCaprio… ¿Cómo tomaste ese tipo de polémica?

E.R.: Ah, no, no estoy de acuerdo. Vi The Revenant y me pareció que la actuación de Leonardo DiCaprio había sido extraordinaria por el reto que implicó casi no pronunciar una palabra, más allá de todo lo físico que tuvo que pasar como actor. Virtualmente no dijo nada en toda la película y me cautivó por completo. Definitivamente, creo que se merecía ganar el Oscar.

AM: ¿En tu caso votas por el Oscar?

E.R.: ¿Si voto por el Oscar? Sí, voto.

AM: ¿Y en la última entrega votaste por Leonardo DiCaprio o por tu nominación?

E.R.: (Risas) No pienso decirte por quién voté. Sería romper ciertos códigos.

AM: ¿Te vamos a volver a ver en la próxima ceremonia del Oscar?

E.R.: ¿Con Fantastic Beasts and Where to Find Them?

AM: Sí. A lo mejor será tu tercera nominación. Nada mal…

E.R.: No estoy seguro que lo logre con esta clase de película. No estoy tan seguro. Me encanta el personaje de Newt Scamander y adoro por completo esta película, pero no estoy seguro que sea un filme para el Oscar.


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