EDGAR DEGAS: A STRANGE NEW BEAUTY – FACETA DESCONOCIDA

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El Museum of Modern Art (MoMA) presenta por primera vez una exposición centrada en el uso de la técnica del monotipo por el artista francés Edgar Degas, una de sus facetas menos estudiadas. Edgar Degas: A Strange New Beauty es la primera muestra en 50 años en Estados Unidos centrada en esta técnica iniciada en el siglo XVII, pero desarrollada en su mayor complejidad en el siglo XX, y también la primera retrospectiva sobre el artista en el MoMa.

Texto: Florencia Rolón / Fotos: Gentileza The Museum of Modern Art (MoMA)

onthestreetEn cierta oportunidad, el gran artista francés Edgar Degas afirmó: “Me gustaría ser ilustre y desconocido”. Después de casi cien años de su muerte se podría decir que ese deseo ha sido concedido a medias. A lo largo de su trayectoria alcanzó la fama y ésta no ha hecho más que crecer en todas sus disciplinas: el dibujo, la pintura, el grabado, la fotografía… Edgar Degas: A Strange New Beauty, la exhibición que se puede ver hasta el 24 de julio en The Museum of Modern Art (MoMA), es una inusual muestra que revela entonces un costado… ilustre y desconocido de su trabajo: el empleo de la técnica del monotipo. Esta se basa en impregnar de tinta una superficie rígida, generalmente una placa, para posteriormente dibujar sobre ella, ya sea con un rodillo, o incluso con los propios dedos.

Es una técnica muy valorada, ya que, al contrario que las obras en lienzo, es imposible su posterior reproducción, lo que añade un valor y una belleza inconfundible al cometido del artista.

Edgar Degas: A Strange New Beauty realiza un recorrido cronológico de su carrera artística, desde sus primeros experimentos en las décadas de 1850 y 1860, hasta sus últimos dibujos. Compuesta por 130 monotipos, acompañados por otros 50 trabajos, que se distribuyen entre pinturas, dibujos, pasteles o bocetos, Edgar Degas: A Strange New Beauty expone obras primordiales en la carrera del francés, la mayoría de ellas centradas en la vida que le rodeaba, interesado como estaba en plasmar la sociedad al igual que sus compañeros impresionistas: la vida de las bailarinas, burdeles, cafés o cuartos de baño son localizaciones habituales en los trabajos del pintor parisino.

headsofamanandawomanHilaire-Germain-Edgar de Gas, Edgar Degas (1834 – 1917, París), en un primer momento estudió Derecho en la Sorbona, disciplina que abandonó para ingresar en 1855 en el taller de Louis Lamothe, y dedicarse definitivamente a la pintura. En su obra sobresale su predilección por el género femenino, reflejado en la amplia colección de trabajos que tienen a la mujer como elemento protagonista. Sus grabados sobre bailarinas, o el buen número de desnudos que inmortalizó son buena muestra de ello.

firesideUna constante en Degas era su observación de la naturaleza humana más allá de su vertiente estética. El artista inglés Michael Ayrton lo ha definido de la siguiente manera: “No deja de ser una notable paradoja que todos los impresionistas se reconocieran entre sí como hombres de buena voluntad, una reputación con la que han pasado a la posteridad a pesar de que ninguno de ellos mostró especial interés por la condición humana. En cambio, Degas, un macabro hipocondríaco y, en sus años postreros un ermitaño amargado que se labró deliberadamente una reputación de cínico, intolerante y antisemita, se implicó, de hecho, en lo humano mucho más que cualquiera de sus colegas. Solo él cultivó la observación del comportamiento humano a expensas de la felicidad pictórica; sólo él se preocupó hondamente por el ser humano como tal y no como un objeto de interés puramente sensual u óptico”.

Difícil de encasillar

balletsceneCélebre por sus cuadros de ballet y de carreras de caballos, Degas fue un artista difícil de encasillar, considerado a menudo como uno de los fundadores del impresionismo, cuando él mismo no disfrutaba con el “plenairismo” e incluso le molestaba que lo calificaran de impresionista. A Degas se le conoce de forma especial por sus óleos y esculturas, pero también estuvo interesado en otros métodos de trabajo artístico, entre ellos el grabado y la fotografía, que luego complementó con más técnicas, una de ellas, el monotipo, que devuelve su figura a las paredes del MoMA.

paulineandvirginieconversingEl artista genovés Giovanni Benedetto Castiglione desarrolló el monotipo en el siglo XVII, aunque salvo por el inglés William Blake, ningún otro autor había explorado a fondo las posibilidades de esta técnica hasta Degas en la década de 1870. Tras ser introducido por su amigo el vizconde Ludovic-Napoléon Lepic, Degas se lanzó con todas sus fuerzas a la experimentación. En una carta de 1876, el artista Marcellin Desboutin subrayaba: “Las obsesiones de este hombre son verdaderamente espectaculares. Ha alcanzado la fase metalúrgica en la reproducción de sus dibujos por medio de rodillos y recorre París entero (¡con este calor!) en busca de la rama industrial que satisfaga su obsesión. Es tan poético”.

Experimentar hasta el fin

El grabado fue una de las herramientas que utilizó Degas como forma de experimentación compositiva y técnica para sus obras. El artista conservó muchas de sus estampas a pesar de que, en su constante intento de llegar al límite de la obra, a menudo las trabajara y las volviera a trabajar hasta llegar a su degradación física. Resulta extraordinario que Degas nunca quisiera comercializar sus grabados originales. De hecho, trataba cada estampación como un objeto único, imprimiendo una o dos copias e inutilizaba después la plancha. Y resulta aún más sorprendente que no le importara que las planchas inutilizadas acabaran usándose con fines comerciales. Es más, en muchas ocasiones, las únicas impresiones que existen proceden de estas tiradas realizadas con planchas inutilizadas por el artista, y comercializadas por marchantes tan reputados como Ambroise Vollard.

En 1917, Degas murió a sus 83 años con la visión gravemente deteriorada y amando el dibujo sobre todas las cosas. Fue enterrado en la cripta familiar del cementerio de Montmartre, al que asistieron un centenar de conocidos entre los que se encontraba Jean-Louis Forain. Degas le dejó claro que no quería ningún responso: “Si tiene que haber uno, tú, Forain, te levantas y dices: ‘Amó enormemente el dibujo. Igual que yo’. Y después te vas a casa”.

Tras la muerte de Degas, Vollard encargó al afamado grabador Maurice Potin que hiciera copias facsímiles a partir de los monotipos únicos de Degas. Empleando fotograbado, aguafuerte y aguatintas, Potin elaboró minuciosamente una serie magistral de imágenes que transmitían con brillantez la espontaneidad y el espíritu de los originales y que están recogidos en esta exposición.

Para Degas, el monotipo era importante, no en tanto que fuera un producto final que exhibir o vender, sino porque le permitía comprobar hasta dónde podía llevar una imagen desde el punto de vista de la composición abstracta y técnica. En un sentido amplio, las obras expuestas en el MoMA certifican que su obra pública no habría sido posible sin su experimentación privada. Muchos monotipos acabaron funcionando como estudios preparatorios de pasteles, de hecho esta percepción ayuda considerablemente a la comprensión de las pinturas y pasteles de Degas.

Edgar Degas: A Strange New Beauty se exhibe hasta el 24 de julio en The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York.

www.moma.org


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