EDUARDO PADRON: “LA EDUCACION ES LA CLAVE PARA EL FUTURO DE ESTE PAIS”

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Uno de los grandes debates en torno a la educación es el bajo nivel académico y la falta de adaptación a los tiempos que corren de parte de los educadores. En el marco de la segunda entrega del especial de educación, Alma Magazine conversó con el Dr. Eduardo Padrón, rector del Miami Dade College y responsable de uno de los mejores récords de estudiantes graduados en todo Estados Unidos.

Texto: Alex Gasquet / Fotos: Gentileza Miami Dade College

Padron

Padrón, economista de formación, obtuvo su doctorado de la Universidad de la Florida.

Desde 1995, el Dr. Eduardo J. Padrón (Santiago de Cuba, 1944) es rector del Miami Dade College, la institución en Estados Unidos con el mayor número de estudiantes de minorías que se inscriben y se gradúan. En 2009, la revista Time lo seleccionó como uno de “Los Diez Mejores Presidentes de Colleges y Universidades”, y en 2010, la revista Florida Trend lo distinguió como “Floridano del Año”. En 2011, The Washington Post lo ubicó entre los ocho presidentes de colleges más influyentes de Estados Unidos. Ese mismo año se le otorgó el prestigioso galardón Carnegie Corporation Centennial Academic Leadership Award. En 2012, se convirtió en el primer presidente de college en recibir el Premio Nacional al Servicio Ciudadano entregado por Voices of National Service, y la universidad de Princeton le otorgó un doctorado honorífico. Algo similar ocurrió este año, cuando la universidad Brown, en Providence, le confirió un doctorado honorífico de Letras Humanísticas.
ALMA MAGAZINE: Es usual escuchar decir que la realidad ha cambiado mucho más en los últimos 20 años que en todas las décadas anteriores. Ante esto, ¿cuál de los tres niveles de educación, entendiendo el primario, el secundario y el universitario, ha quedado más desvinculado de la realidad actual?
EDUARDO PADRON: Diría que el nivel superior, el nivel de college. El sistema universitario de Estados Unidos, aún hoy, se considera como el mejor del mundo, y de todas partes quieren venir aquí a estudiar. Pero la realidad es que este sistema ha tenido un gran problema, y es que no ha llegado al siglo XXI. Se encuentra estancado en el siglo XX y no está cubriendo las necesidades que tienen la economía y la sociedad moderna.
AM: ¿La educación universitaria en el país es elitista?
E.P.: Sí, es un sistema bastante elitista y le da la oportunidad a muy pocos. La selección de los estudiantes está basada en aquellos que son más “aventajados” tanto económica como académicamente. Y este modelo sirvió muy bien en los siglos pasados, inclusive en la mayor parte del siglo XX. Sin embargo, en la época en la que vivimos, la tecnología y la globalización requieren la educación de las masas. La universidad se convierte más y más en un imperativo nacional. Aunque las universidades todavía no han sabido responder a eso. Porque el modelo norteamericano, que es una mezcla del alemán y el británico, es muy elitista. Hace 40 años la gran mayoría de los norteamericanos podían ir a trabajar a fábricas o a oficinas, y retirarse con una buena pensión después de tres décadas de trabajo, y ser parte del sueño americano y de la clase media. Esa era una realidad hasta no hace mucho tiempo. Hoy en día, en la sociedad moderna, la gran mayoría de esos empleos –haciendo trabajos repetitivos con sus manos principalmente– ya no existen. Y es importante recordar que para hacer ese tipo de labor se requería muy poca educación.

“La universidad se convierte más y más en un imperativo nacional. Aunque las universidades todavía no han sabido responder a eso.”

AM: El cambio socio-cultural en la actualidad es notable pero esa transformación no se ha instalado en el plano educativo.
E.P.: Es que hoy en día la gran mayoría de los trabajos que se crean en Estados Unidos –de acuerdo con estadísticas como la del Centro para la Educación y Fuerza Laboral de la universidad de Georgetown–, las dos terceras partes de los nuevos empleos que se crean demandan educación post-secundario. Entre mayo de 2011 y mayo de 2012, un 96% de los nuevos empleos que se crearon requerían educación post-secundaria. Y esto cambia el paradigma totalmente, porque lo que nos dice es que en la actualidad la persona que simplemente se conforma con un título de high school está condenada a vivir en un círculo de pobreza; está condenada a salarios muy bajos y esto indica que no va a poder sostener una familia y no podrá conseguir acceso a la clase media o al sueño americano. Y ésta es una gran disyuntiva, porque el sistema universitario no ha sabido reaccionar ante esta circunstancia, y vemos a la mayoría de las universidades involucradas en una carrera a ver quién tiene los estudiantes mejor calificados.
AM: ¿Cómo se llega a esta situación?
E.P.: Básicamente porque la mayoría de las universidades escogen el producto con el que quieren trabajar, entonces eso representa un problema enorme para el país. En educación, la única invención verdaderamente norteamericana –que surgió principalmente en los años 60–, han sido los community colleges, que hoy en día matriculan a la mitad de los estudiantes universitarios. Estas instituciones son orgánicamente inclusivas, lo cual quiere decir que cualquier estudiante con un título de high school tiene la oportunidad de entrar a estos centros y comenzar una carrera universitaria. Esto conlleva a ciertos desafíos, debido a que muchos de estos estudiantes que solicitan e ingresan a estos colleges no están bien preparados para la vida académica. Cuando analizas quiénes son estos estudiantes, te das cuenta de que son los que vienen de las escuelas que estaban en la “zona postal equivocada”, donde las escuelas no tienen un nivel suficiente. Y eso crea una responsabilidad muy grande en estas instituciones que aceptan a estos estudiantes y que deben invertir recursos especiales en prepararlos para que puedan unirse a la vida académica normal.
AM: ¿Cuáles son las diferencias de requerimiento para aceptar a un alumno entre un community college y una universidad tradicional?
E.P.: La universidad tradicional, tanto la privada como la pública –y hay excepciones, ya que no todas son iguales–, cuenta con requisitos y estándares que difieren entre sí. Pero la gran mayoría solicitan dos cosas: un puntaje alto en el Grade Point Average (GPA, por sus siglas en inglés) y una nota excelente en el examen Scholastic Assessment Test (SAT, por sus siglas en inglés). Y muchas universidades sólo toman entre el 10 y el 30% de los aplicantes. El asunto es que el país tiene un gran problema al darse el lujo de mantener a las masas sin acceso a la educación superior, aunque parte del incoveniente es también la clase de pedagogía implementada y qué es lo que los estudiantes logran en la universidad.

“La persona que simplemente se conforma con un título de high school está condenada a vivir en un círculo de pobreza.”

AM: Antes de llegar a profundizar más en el tema universitario, me gustaría detenerme en los dos niveles anteriores, el primario y secundario. Se está discutiendo mucho sobre aspectos puntuales como la sobrevaloración de la memoria en la transferencia de conocimiento y la verticalidad en el concepto de autoridad. ¿Qué observaciones tiene sobre este modelo educativo en los dos primeros niveles?
E.P.: Estos dos sectores están pasando por una transformación muy grande, muy conflictiva. El sistema educativo de Estados Unidos –a diferencia de todos los países del mundo– es un sistema totalmente descentralizado. En este país no hay un ministro de educación. El llamado secretario de Educación no tiene casi ningún control sobre la educación en las escuelas. Aquí, desde un principio se le derivó la responsabilidad de la educación a las ciudades y a los estados. Por ejemplo, el sistema educativo de primaria y secundaria en Miami-Dade County es financiado por el condado. Los impuestos a la propiedad que los ciudadanos pagamos, una parte se destina a apoyar este sistema. Además, hay financiación del Estado, aunque el costo principal viene de los contribuyentes. Y no hace mucho se pasó una boleta donde se le dio ciertos bonos al sistema escolar.
AM: El financiamiento puede venir de los condados, ¿pero el programa es del Estado o cada condado tiene la libertad de alterar el programa estadual?
E.P.: El Estado tiene una influencia bastante grande sobre las comunidades locales, pero en realidad son las juntas de educación locales las que poseen la mayor parte del poder en las decisiones que se toman sobre los programas. Sin embargo, el gobierno federal influye en dos sentidos. Uno, a través de leyes que regulan ciertas cuestiones –como la discriminación, etc.–, y también cierto tipo de ayuda económica que va a las escuelas para poder balancear las necesidades de las distintas poblaciones debido a sus ingresos económicos. Así, las escuelas que cuentan con muchachos de bajos recursos, el gobierno federal les paga para que tengan almuerzo gratis. No obstante, la influencia federal es muy limitada. Ahora bien, hay una gran transformación que se está llevando a cabo, la cual es muy controversial, porque muchas veces se vuelve más bien politica que relativa al plano educativo. O se refleja en el Partido Republicano o en el Partido Demócrata, de crear lo que se llama el Common Core, que son los requisitos y las materiales fundamentales que deben tener todos los alumnos. Que es lo que los estudiantes deben saber cuando terminan primer grado, segundo grado y así sucesivamente. Y establecer formas de cómo medir esos conocimientos. Y eso está ahora en discusión.
AM: Si el sistema se halla descentralizado desde el punto de vista de la toma de decisiones en cuanto a la transferencia y el tipo de conocimiento, ¿cómo es el sistema de formación de docentes? ¿Está del mismo modo descentralizado?
E.P.: Sí, el sistema de formación de docentes está muy descentralizado. Y esa formación de docentes se lleva a cabo en las universidades. Por eso esto ocupa buena parte de la conversación que se lleva a cabo desde los últimos cinco años, y es un tema serio que abordó George W. Bush y que ahora afronta el presidente Barack Obama. Como la economía actual require mucho más conocimiento, el sistema tiene que adaptarse, evolucionar, para verdaderamente proveer una educación que esté a la altura de las exigencias de la sociedad moderna. Y eso es el mismo dilema, pero en otro sentido, que tenemos en las universidades. Los empleadores buscan gente que sea creativa, que tenga ideas, que posea habilidades cuantitativas, que pueda trabajar en equipo; una serie de condiciones muy diferentes a las que se necesitaban antes. Entonces las universidades y los sistemas de educación superior están tratando de adaptarse a esa necesidad del mercado laboral, para verdaderamente entrenar y educar a las personas. El objetivo es que los alumnos desarrollen esas destrezas que les facilitarán sostener y mantener un empleo en el futuro. El conflicto no sólo lo tenemos en Estados Unidos, sino que no hay país en el mundo que escape a esto. Porque lo que estamos viendo es resultado de un cambio que está ocurriendo a una velocidad gigantesca, y muchos no nos damos cuenta de que los sistemas no están respondiendo con la rapidez necesaria.

“La responsabilidad del éxito del estudiante es compartida; es la responsabilidad del estudiante y de la institución.”

AM: ¿Cuáles modelos educativos aplicados en otros países le han despertado interés?
E.P.: Aquí hay un problema: no se pueden comparar las manzanas con las peras. Cuando la gente me habla de Noruega o Finlandia, a diferencia de Francia, España o Italia, se nos olvida mirar la demografía de esos países, se nos olvida tener en cuenta la diversidad de la población y de los niveles de ingresos económicos. Entonces, en una sociedad como la finlandesa donde la economía comparte más o menos equitativamente los recursos y en la que la población es casi en un 100% de cierta naturaleza, es mucho más fácil lograr ciertos estímulos educacionales, que en una población como ciertos países de Europa y Estados Unidos, donde la sociedad es extremadamente más diversa, en la cual los niveles económicos varían enormemente entre las poblaciones. Hay muchos estudios que comparativamente indican el papel que juega la pobreza en todo esto y los efectos que tienen a nivel educacional. O sea, es un tema complejo. Y no es extrapolable a otro contexto.
AM: Si buscamos un modelo que sea el más adecuado a la realidad social actual, ¿cuáles serían los atributos y puntos más destacados de su propuesta como modelo de educación ideal para Estados Unidos?
E.P.: Bueno, voy a hablar del sistema de educación superior. Primero hay dos cosas que quiero enfatizar. Una es que la educación tú no la puedes ver como un gasto, la tienes que ver como una inversión; y en los últimos años aquí y en otros países hemos observado cómo esa inversión ha ido disminuyendo en términos relativos, quizá no en términos absolutos. En un momento justamente donde la inversión tiene que ser aún más grande porque estamos tratando de educar a más personas y de mejor forma. Por eso esto es una disyuntiva: no es solamente qué modelo, sino cómo financiamos esos modelos. Yo diría que el modelo por el que he dado mi vida y siento una pasión enorme por él –dado que veo las transformaciones que causa–, es el modelo de los community colleges. Es un modelo que reconoce la necesidad de proveer un vehículo de transformación y de educación de las masas. Conlleva consigo muchos retos, porque al ser inclusivo, de puertas abiertas, requiere doble esfuerzo, en términos de preparar bien a los estudiantes para no bajar la calidad de la educación.
AM: El Miami Dade College, que usted dirige, ¿sería un buen ejemplo?
E.P.: Esta es una institución de puertas abiertas, en la que dentro de un mes vamos a anunciar el estudiante 2 millones. Es una institución en que casi la mayor parte del liderazgo –tanto en el sector empresarial privado como público de esta comunidad y fuera de ella– son personas que tuvieron su primera oportunidad aquí. Justamente hoy estaba hablando con un grupo de banqueros –los tres son presidentes de sus respectivas entidades y graduados del Miami Dade College–, quienes comentaron que si no hubiese sido por esta institución posiblemente no hubiesen podido estudiar o llegar a donde están en la actualidad. Simplemente por la puerta de la oportunidad que abrimos. Es un modelo que no es perfecto pero al mismo tiempo llena las necesidades actuales. Aquí las grandes compañías nos buscan para recibir entrenamiento, porque saben que somos accesibles, de primera calidad, e involucramos a la industria y a los negocios en el proceso educacional, que es algo importantísimo.
AM: A pesar de trabajar en un contexto totalmente heterogéneo y multiétnico, el Miami Dade College tiene una tasa ejemplar de inscriptos que finalmente se gradúan. ¿Cómo lo lograron?
E.P.: Sí, tenemos el mejor récord en el país. Y no solamente el número, sino la calidad. Porque, por ejemplo, una gran cantidad de nuestros estudiantes son reclutados por MIT, Harvard, Yale, Princeton, que vienen al MDC y buscan a nuestros estudiantes; pensemos que son instituciones que de los miles de personas que aplican sólo aceptan a unos pocos. Y, sin embargo, vienen a reclutarlos aquí. Otra clave del éxito es nuestra filosofía. Nosotros por muchos años hemos adoptado la filosofía de que la responsabilidad del éxito del estudiante es compartida; es la responsabilidad del estudiante y de la institución. Y lo que esto implica simplemente es el hecho de que nuestra programación de apoyo al estudiante es muy vasta y nos comprometemos con el estudiante a darle el tipo de apoyo que necesita. Además, hay una filosofía de que el estudiante debe tener un sentido de pertenencia con la institución. Donde el estudiante entienda que queremos su mayor éxito, que no queremos vanagloriarlo porque empezaron 100 y terminaron 10. Como pasa hoy en día en muchos lugares. Hay profesores que dicen: “Comencé una clase con 50 y terminaron 10”, y ellos lo ven como un gran éxito. Aquí es todo lo contrario. Son estudiantes vulnerables que hacen miles de sacrificios para venir a nuestras aulas, que saben que el verdadero pasaporte para una vida mejor es ese título y que agradecen que la institución esté dedicada a su éxito.

“La educación es el rehén número uno en la disputa entre los demócratas y los republicanos.”

AM: Desde 2009 hasta la fecha se han eliminado casi 300 mil puestos de trabajo en la educación. ¿No siente a veces que el presupuesto de educación en este país es tomado de rehén en la disputa entre republicanos y demócratas? ¿Cómo ve el uso político del tema de la educación de cara al futuro?
E.P.: No me cabe duda de que eso está ocurriendo. La educación es el rehén número uno y creo que la formula está equivocada totalmente. Es algo que lo vemos todos los días y es desafortunado porque está en juego, como dijimos, el futuro del país. Y a diferencia de años anteriores, el problema es que no tenemos tiempo; el tiempo que necesitamos para hacer los cambios necesarios, para invertir en una educación más robusta.
AM: A través de lo que hemos conversado, estoy seguro de que usted comparte la idea de que un cambio radical en el modelo educativo haría un gran aporte para devolverle a Estados Unidos su condición de liderazgo global que viene siendo discutida en los últimos tiempos. Al respecto, ¿qué opina de la administración Obama en materia de evolución del formato de educación?
E.P.: En un principio, el presidente Obama ha hecho de la educación parte de su agenda más importante. Y creo que ha establecido pautas con las cuales es muy difícil no estar de acuerdo. Una es incrementar dramáticamente el número de personas con acceso a la educación universitaria y que puedan completar esos estudios; otra es la materia de ayuda económica al estudiante para pagar sus gastos; también sumo la de mantener la matrícula baja, para precisamente hacerla más accesible para la gente.
AM: ¿Cuál es el costo de la educación actualmente?
E.P.: El costo de la educación en Estados Unidos se ha vuelto casi obsceno. Estamos hablando de un año de 50 a 70 mil dólares, más que una hipoteca en muchos de esos casos. Entonces estos son factores que vuelven a la educación aún mucho más elitista. Y estamos tratando de hacer todo lo contrario. Creo que la administración Obama tiene las ideas correctas. Llevar estas medidas a la práctica es difícil en un sistema que está tan polarizado, pero creo que hay un consenso a nivel nacional, un despertar de que la educación es la clave principal para el futuro de este país. Un enfoque muy claro en términos de lo que hay que hacer para que la educación juegue el papel predominante en preparar a la población para muchas cosas.

EDUARDO PADRON: “LA EDUCACION ES LA CLAVE PARA EL FUTURO DE ESTE PAIS”el septiembre 15, 2014 Calificado4.7de 5

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