EL CAIRO: LA CIUDAD DE LOS FARAONES

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Un dorado imperio se edificó en medio del desierto más grande de la tierra. Desde hace milenios, el antiguo reino de los faraones sorprende a los viajeros por su grandilocuencia y sus numerosos enigmas. El Cairo es la puerta de entrada a un país con un esplendoroso pasado, el que se expresa cotidianamente en su marcada identidad, su cultura ancestral y en su gastronomía. Las pirámides y la esfinge son el principal, pero no único, atractivo de “la madre de todas las ciudades”.

Texto: Felipe Real / Fotos: Gentileza Egyptian Tourist Authority

Sobre las indómitas arenas del desierto de El Sahara afloran inquietantes tesoros. Legado de la antigua y poderosa civilización cuyas insuperables obras arquitectónicas, declaradas Patrimonio de la Humanidad, siguen reflejando glorias pretéritas de una fastuosidad insuperable. Milenios después de esos días de esplendor, las tradiciones más añejas conviven con el caos y la lujuria. Como desde los orígenes del tiempo, Egipto sigue asombrando a los viajeros que se animan a introducirse en esta solitaria y árida tierra.

Egypte, le Caire, les pyramides de GuizÈ, le sphinx

La esfinge de Giza fue tallada en un montículo de piedra caliza para simbolizar la unión entre la fuerza del león y la inteligencia humana.

El Cairo. La mayor urbe del Africa y del mundo árabe ha merecido con justicia el apodo de “la madre de todas las ciudades”. Cada año recibe a 9 millones de visitantes que provocan no sólo que los cairotas se acostumbren a tratar con extranjeros, sino también que se renueve constantemente la infraestructura turística en pos de mayor confort. El barrio de Midan Tahrir es el centro moderno y la “ciudad jardín”, un auténtico oasis urbano que protege a los locales del bullicio y caos de otras áreas.

Giza. De las más de 100 pirámides que hay en Egipto, las más famosas son las ubicadas a 20 kilómetros de El Cairo. Edificadas hace 4.500 años, durante la dinastía IV faraónica, todavía perduran los misterios sobre la construcción de Keops, Kefrén y Micerino: cada uno de los 2 millones de bloques usados pesa 2 toneladas. Además, originalmente, tenían una cobertura de piedra caliza pulida. Las tres pirámides pertenecen al complejo arqueológico de la gran necrópolis de Menfis que abarca 40 kilómetros e integra a otras pirámides menores, monumentos y museos.

El Cairo histórico. Considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta sección de la ciudad alberga los edificios arquitectónicamente más valiosos y el pintoresco barrio Copto, compuesto por sugestivas callejuelas. Allí, vivieron los cristianos primitivos en el siglo IV, algunos templos marcan su presencia. Los más visitados son Santa María, conocida como la iglesia Colgante, y la iglesia de San Sergio, erguida sobre la cueva que hospedó –según la tradición– a la virgen María, José y al pequeño Jesús mientras huían del rey Herodes. Cerca yace la sinagoga Ben-Ezra, la más antigua del país. En el Museo Copto, situado en un jardín dentro de la fortaleza romana de Babilonia, permanecen los 1.200 papiros que relatan los evangelios gnósticos, algunos de los cuales son señalados por el Vaticano como apócrifos.

Keops. Es la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo que perduró hasta nuestros días. Levantada en el año 2570 a.C como tumba del faraón Jufu (Keops era su nombre en griego), fue hasta 1880 el edificio más alto del mundo. A sus pies, se encontró enterrada una barca de 43 metros, un navío ritual que llevaría al finado, una vez que resucite, hacia el dios del sol, Ra. En su interior, se halla la cámara del Rey (alberga un sarcófago vacío) y la de la Reina (queda un nicho), mientras que en el subsuelo está la Cámara del Caos. A todas ellas se llega por un pasadizo descendente por el cual se habrían introducido sin éxito los primeros saqueadores árabes para robar las joyas del faraón. Desde entonces se preguntan si antes la pirámide ya había sido profanada o si los seguidores de Keops trasladaron su cuerpo hacia un sitio seguro. La tercera teoría es que exista un habitáculo secreto donde todavía el faraón descansa junto a sus tesoros.

Egypte, le Caire, le souk khan El Khahili

Bazar en El Cairo.

Ciudadela de Saladino. Es un paseo inolvidable. Construida sobre la colina Muzzattam por el heroico sultán Saladino –quien en 1171 reinstauró el Islam–, la fortaleza cobijó a todos los gobernantes hasta el siglo XIX. En la puerta principal, brilla la mezquita de Hassan y desde todos los rincones se aprecia la deslumbrante mezquita de Alabastro. Al sur, se encuentran los soberbios palacios donde los cortesanos llevaban su lujosa vida. Las inmortales jornadas se reviven en los museos de armas y de carrozas.

El bazar. Fundado en 1383, Jan El Jalili es el bazar más antiguo de El Cairo; y nació a partir de un caravanseri, una especie de albergue para mercaderes que todavía existe. Los turistas pueden caminar libremente en este laberinto y perderse entre los zocos (mercados) mientras se oyen las ofertas de los insistentes vendedores, dueños de una obstinación prodigiosa que remite a algunas escenas de Las mil y una noches. Los lectores del premio Nobel de Literatura, Naguib Mahfouz, deben caminar hasta el callejón Midaq donde está ambientada la novela El callejón de los milagros. El lugar de cita favorito de los cairotas es el café de Fishawi, abierto –día y noche– desde hace 200 años.

Museo egipcio. Las expediciones de aventureros, saqueadores y militares europeos en busca de reliquias provocaron la creación del Servicio de Antiguedades de Egipto en 1835. Luego de pasar por varias sedes, se inauguró en 1902 el afrancesado edificio de la plaza Tahrir. Cada año recibe a 150 mil visitantes interesados en los 120 mil objetos que dan cuenta de la evolución de la cultura egipcia y de los tiempos greco-latinos.

Esfinge. Dentro del complejo de Giza se destaca una estatura de 20 metros de alto, tallada sobre un montículo natural de piedra caliza. Su imagen es archiconocida: un cuerpo de león (que representa el poder y la fuerza) y una cabeza humana, símbolo de la inteligencia. Todavía se debate si fue construida por el faraón Kefrén o por Keops. Para muchos, la clave reside en la identidad de ese erosionado rostro.

Egypte, le Caire, les pyramides de GuizÈ, le sphinx

La Gran Pirámide de Giza, construida por el faraón Keops, es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie.

Bab Zuwayla. Era la puerta sur de la ciudad en los tiempos de la dinastía fatimi, situada en el área islámica de El Cairo. Entonces poseía mala reputación porque allí se realizaban las ejecuciones públicas. En el siglo XIX comenzó a ser frecuentada por Mitwalli, un hombre tildado de loco por los vecinos hasta que, absortos, descubrieron sus milagros y lo declararon santo. Ahora los creyentes acuden para clavar un cabello o un trozo de ropa en la puerta para obtener ayuda divina.

Sabores. La dieta egipcia es frugal y está regida por el Islam. El plato nacional es el ful medames, habas cocidas en un pote de cobre y maceradas con aceite de oliva, perejil y limón acompañadas con pita, un pan delgado como una tortilla. También son populares las kibbeh, albóndigas fritas de cordero y sémola, o el hummus bitahina, puré de garbanzos con pasta de sésamo. Los postres son deliciosos: el om ali es un pan caliente con nueces, coco, pasas y el kumafa, unos peculiares tallarines horneados con azúcar, miel y nueces. Frente a un desierto tan cruel hay que disfrutar de los jugos –naranja, zanahoria, tomate, granada– y bebidas tradicionales como karkade, hecha con la fl or del hibiscus y el shai nana, con sabor a menta.

El Nilo. Surcando el mayor desierto del mundo, el Sahara, ruge el río más largo. A sus orillas, hace milenios florecieron las civilizaciones que son el orgullo de Egipto. Sin esa masa de agua, la vida sería improbable: el 95% de la población vive hoy en sus costas que representan el 3,5% de la superficie del país; y los cultivos, como antaño, sólo son posibles por las cualidades fertilizantes del limo del río. Un crucero por el Nilo es una experiencia fascinante. Más que un viaje de placer, es un viaje en el tiempo hacia las entrañas de esta nación tan enigmática.

Egypte, le Caire, la mosquee du Sultan Hassan

La imponente mezquita del sultán Hassan, construida a partir de 1356, tiene 7 mil metros cuadrados y un mirador con 82 metros de altura.

Transporte. Hay que salir siempre con tiempo: el tránsito automotor es desordenado. Los taxis son recomendables, siempre y cuando tolere las erráticas formas de conducir de los chóferes y pacte un precio fijo antes de partir, pues los contadores rara vez funcionan. El metro de El Cairo es muy eficaz al igual que los cómodos trenes que llegan al 75% de las ciudades egipcias y brindan un servicio que compite con Egyptair y Air Sinaí, que ofrecen vuelos de cabotaje.

Aventuras. Egipto es mucho más que El Cairo. El 5% del territorio nacional está protegido por 21 parques naturales. El más grande es el Parque Nacional de Elba, que abarca manglares del mar Rojo, arrecifes de coral y 22 islas. La ciudad de Luxor, construida sobre la antigua Tebas, merece una visita debido a sus interesantes yacimientos arqueológicos y su cercanía con la primera catarata del Nilo. Lo mismo ocurre con Alexandría, fundada por Alejandro Magno sobre el mar Mediterráneo, una ciudad moderna y vibrante que, como todos los ciudadanos egipcios, no olvida su rico legado histórico.


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