ELECCIONES DE MITAD DE MANDATO: POLARIZACION POLITICA

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Detrás de un polarizado Congreso de Estados Unidos, hay una población dividida. Eso se desprende de un flamante estudio de opinión pública que está en sintonía con algunas de las lecciones que dejó el rotundo triunfo del opositor Partido Republicano en las recientes elecciones de mitad de mandato. Por primera vez en ocho años, los republicanos obtuvieron el control del Congreso, al ganar escaños claves en el Senado y fortalecer su mayoría en la Cámara de Representantes. Además, el monto de cuatro mil millones de dólares hizo de ésta la elección de mitad de período más cara de la historia.

Texto: Joel Jaeger / Fotos: Rachel Kane / David Evans

USA

Los republicanos se quedaron con el control del Congreso. Uno de los grandes ganadores fue David Perdue, en Georgia.

Menos del 15% de los consultados para un estudio sobre la actuación del Congreso legislativo de Estados Unidos aprueban su labor, el nivel más bajo en 40 años, y muy pocos esperaban que los resultados de las elecciones de mitad de mandato del 4 de noviembre último acarreasen una nueva era de cooperación política. El polarizado y paralizado Congreso refleja la división que existe en la sociedad estadounidense.
“La proporción de ciudadanos que son liberales o conservadores de forma consistente es mucho mayor en la actualidad que en el pasado. Alrededor del 20% de los entrevistados son liberales o conservadores, y eso es alrededor del doble de hace 20 años”, explicó Jocelyn Kiley, directora del Centro de Investigación Pew, un grupo de estudio independiente que realiza encuestas de opinión pública.
Fundamentalmente, el Centro de Investigación Pew concluyó que la ciudadanía estadounidense adopta un punto de vista ideológico consecuente. Es decir, que si una persona tiene una posición liberal sobre un tema, se puede asumir que pensará igual sobre otro asunto. Lo mismo ocurre con una conservadora. Es importante acotar que las posiciones políticas de los estadounidenses no se desplazan hacia los extremos, simplemente se sitúan en dos terrenos bien distintos, mucho más que antes; un fenómeno llamado en inglés “sorting” (polarización política).
Antes, quienes pertenecían a un grupo se sentían atraídos por el otro lado. A mediados del siglo pasado, había votantes liberales del hoy opositor Partido Republicano en la región del noreste y conservadores del gobernante Partido Demócrata en el sur. Pero ya no. En la actualidad, no existen, o hay muy pocas, interferencias entre los partidos.
Según el estudio del Pew, “actualmente, el 92% de los republicanos se encuentran a la derecha de la media de los demócratas, comparado con el 64% hace 20 años. Asimismo, el 94% de los demócratas están a la izquierda de la media de los republicanos, alrededor del 70% en 1994”. Debido a la polarización, la hostilidad entre liberales y conservadores aumentó.

Demócratas versus republicanos

Demócratas, hacia la izquierda y liberales

Tienen más probabilidades de estar a favor:
*Financiación federal para la educación y la salud
*Regulación económica
*Redistribución de la riqueza
*Matrimonio homosexual
*Legalización del aborto
*Reducción del gasto militar
*Aumento del salario mínimo
*Protección ambiental

Republicanos, de derecha y conservadores

Tienen más probabilidades de estar a favor:
*Gobierno limitado
*Libre mercado
*Libertad individual
*Derecho a tener armas de fuego
*Fuerte seguridad nacional
*Aumento del gasto militar
*Libre comercio
*Prospecciones petroleras

Cuando los partidarios férreos no encuentran ni un solo tema de consenso con la otra parte, resulta mucho más difícil vincularse. “En cada partido, la proporción de personas con una visión muy negativa del contrario aumentó a más del doble desde 1994. La mayoría de los partidarios férreos creen que las políticas de la oposición ‘son tan equivocadas que amenazan el bienestar de la nación’”, subrayó la investigación.

Actualmente, un 43% de quienes dijeron haber votado al Partido Republicano y un 38% de quienes optaron por el Partido Demócrata se refieren al otro con términos muy negativos. La animosidad partidaria se expandió a aspectos de la vida que antes estaban desvinculados de la política. El 30% de los conservadores y el 23% de los liberales entrevistados manifestaron que no estarían contentos si una persona de su familia se casa con alguien del otro partido.
En lo que respecta a los medios de comunicación, liberales y conservadores viven en mundos distintos. Otro estudio, Political Polarization and Media Habits (Polarización política y hábitos con los medios), determinó que los liberales tienden a confiar en una variedad de fuentes de noticias, en cambio los conservadores desconfían de nuevas opciones y optan por un solo medio de comunicación.
Los liberales consecuentes mencionaron principalmente a las cadenas de televisión CNN, NPR, MSNBC o el periódico The New York Times como su principal fuente de noticias, y no predominó un único medio. En cambio, el 47% de los conservadores expresaron su preferencia por FOX News; ningún otro medio estuvo tan cerca de ese en las predilecciones.
En lo que respecta a las redes sociales, los partidarios también se encuentran en cajas de resonancia ideológica. En Facebook, los conservadores “tienen más probabilidades que los de otro grupo ideológico de escuchar las opiniones políticas de quienes no comparten su punto de vista”. Los liberales, por su parte, “tienen más probabilidades de bloquear o ‘eliminar de su grupo de amigos’ a una persona, así como a poner fin a una amistad personal por motivos políticos”, resaltó el estudio.
A pesar de la polarización, la política estadounidense todavía posee un centro moderado. “Aún hay muchos, muchos estadounidenses que no son ideológicamente del todo liberales o conservadores”, acotó Kiley. ¿Dónde está el centro? Por lo general, no participan en política. Al respecto, Kiley denominó a ese fenómeno “brecha en la participación política”: “Cuanto más coherente es la posición política de una persona, más probable es que se involucre en política. Alrededor del 78% de las personas consultadas que se definieron como conservadoras dijeron que siempre votaban y el 58% de las liberales dijeron que siempre votaban, pero la proporción desciende al 40% entre las que tienen una mezcla pareja de posiciones liberales y conservadoras”.

“El polarizado y paralizado Congreso refleja la división que existe en la sociedad estadounidense.”

La brecha en la participación política excede el mero acto de sufragar. Los partidarios coherentes donan a las campañas, trabajan como voluntarios en distintas causas políticas y escriben muchas más cartas a las autoridades que sus conciudadanos más moderados. Por eso, los dirigentes políticos no prestaron atención a las voces del centro. Combinando la polarización ideológica, la creciente animosidad partidaria, el aislamiento mediático y la brecha en la participación política se tiene la receta del actual estancamiento del gobierno.
En respuesta a la victoria republicana en el Senado y su crecimiento en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato, el presidente Barack Obama afirmó haber recibido un mensaje tanto de los votantes que se presentaron como de los muchos más que se quedaron en casa. El mandatario declaró: “Como presidente, tengo una responsabilidad única para intentar que el pueblo funcione. Por lo tanto, a todos los que votaron, quiero que sepan que los escucho. A los dos tercios de los votantes que optaron por no participar en el proceso de ayer, también los escucho”.
Bernie Sanders, senador independiente por el estado de Vermont, advirtió: “Lo que me atemoriza es lo que el fallo de la justica en el caso Citizens United le ha hecho a la política de este país y la capacidad de los sectores multimillonarios, como los hermanos Koch y otros, de volcar cantidades de dinero sin precedentes en las elecciones. Temo que podamos estar al borde de convertirnos en una sociedad oligárquica, donde un puñado de multimillonarios controla no sólo la economía, sino la vida política del país. Y eso es precisamente algo contra lo que vamos a tener que luchar”.

“La animosidad partidaria se expandió a aspectos de la vida que antes estaban desvinculados de la política.”

El Congreso legislativo no había estado tan polarizado desde fines del siglo XIX, durante la reconstrucción tras la Guerra Civil de Estados Unidos. “La polarización complica la formación de coaliciones entre partidos. Cada partido tiene fundamentos muy distintos, sus miembros no tienen motivos para cruzar las líneas partidarias y podrían sufrir una penalización”, recalcó Morris Fiorina, politólogo de Stanford.
En la nueva sesión del Congreso el año próximo, muchos analistas coinciden en que no habrá avances. “Que siga el estancamiento o no dependerá de que la mayoría republicana elija comportarse. Si creen que llegar a la presidencia en 2016 requiere que demuestren su capacidad para gobernar con responsabilidad, existe alguna posibilidad de que haya acuerdos con (el presidente Barack) Obama. Aunque quizá no puedan controlar a su ala más derechista”, sostuvo Fiorina.
Aún si el Congreso, de alguna manera, logra aprobar alguna ley significativa en la nueva legislatura, es posible que encuentre alguna reacción pública profundamente dividida.


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