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La colección de los Stein - París era una fiesta

La colección de los Stein

París era una fiesta

Jueves 31 de Marzo de 2011

Alexander Calder

Precursor del arte cinético

por Florencia Rolón / Fotos: Gentileza The Orange County Museum of Art

Fue uno de los grandes artistas norteamericanos del siglo XX. Con su obra, amplió los límites del concepto de escultura, consiguiendo una auténtica revolución del género. El movimiento, la ligereza, la sensibilidad al utilizar materiales modestos, la escultura que cuelga sin pedestal son conceptos pioneros que desarrolló exhaustivamente a lo largo de su trayectoria artística. Su estilo mezcló la perspicacia y la curiosidad junto con la tosquedad y la firmeza. Hasta principios de septiembre hay oportunidad de ver en The Orange County Museum of Art, California, la recomendable exposición Alexander Calder and Contemporary Art: Form, Balance, Joy.

La flamante exposición Alexander Calder and Contemporary Art: Form, Balance, Joy en The Orange County Museum of Art, en Newport Beach, California -organizada el año pasado por el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago- permite recorrer la visión particular de este artista a través de una selección de más de 60 esculturas creadas a lo largo de cinco décadas de dedicación a la forma abstracta. Y además, proporciona la oportunidad de observar la influencia que ha provocado en una docena de artistas jóvenes: el escocés Martin Boyce, el estadounidense Nathan Carter y el mexicano Abraham Cruzvillegas, entre otros. La muestra pone en evidencia cómo el deseo de Calder de crear un tipo de arte que evocara la vida generó en él una preocupación constante por la fuerza de la gravedad, la circulación del aire y la intervención del azar; además, la singularidad que expresan en su obra los desarrollos de la forma, los juegos aéreos de ritmo y equilibrio, y la alegría que corteja a las cosas simples.

 

A lo largo de su carrera, el potencial cinético del arte fue un interés prioritario para Calder (Filadelfia, 1898 - Nueva York, 1976). Empleando el lenguaje de la abstracción, capturó el movimiento en una serie de estructuras que ofrecían alternativas radicales a las nociones existentes sobre escultura y que tuvieron un profundo impacto en la historia del arte del siglo XX. Hijo de dos artistas y, pese a que su formación académica era la ingeniería mecánica, su inclinación artística prevaleció. En 1923, ingresó en la Art Students League de Nueva York donde estudió con pintores de la Escuela Ashcan como John Sloan y George Luks.

 

Gracias a su habilidad para representar figuras consiguió trabajo como ilustrador en el National Police Gazette al año siguiente y en 1925 ese mismo periódico le encargó las ilustraciones de los espectáculos del circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey. Esta tarea de dos semanas despertó en él la fascinación por el tema circense, que finalmente dio como resultado su Circo Calder (Cirque Calder), una performance en la que intervenían figuras creadas con alambre. En ella el propio artista hacía las veces de maestro de ceremonias, jefe de pista y titiritero accionando manualmente el mecanismo, y todo ello iba acompañado por música y efectos sonoros.

 

Circo Calder se estrenó en París en 1926 después de que el artista se trasladara allí y se repitió en años posteriores a ambos lados del Atlántico. Su estética se vio alterada significativamente por su primera visita al estudio de Mondrian en París en el otoño de 1930. Al contemplar las sobrias composiciones geométricas que el artista holandés había ideado en la soledad de su estudio, Calder se vio abrumado por la intensidad de sus formas y se las imaginó en movimiento. A partir de aquel momento, el artista norteamericano dejó de hacer las esculturas figurativas de alambre que venía realizando desde 1926 y adoptó un lenguaje escultórico enteramente abstracto.

 

En 1931, entró a formar parte de Abstraction-Création, un grupo recién formado dedicado a la no figuración y, aquel mismo año, en una exposición en la Galerie Percier, exhibió una serie de obras abstractas que hacían referencia al mundo natural y a las leyes de la física que lo rigen. Construidas con alambre y madera, muchas de estas obras evocan la disposición del universo. También en ese año, comenzó a construir esculturas compuestas de partes móviles independientes que se activaban mediante un motor eléctrico o mediante una manivela manual. Marcel Duchamp las bautizó como "mobiles" (móviles), un juego de palabras que alude al doble significado del término en francés que implica tanto el motivo como el movimiento.

 

El movimiento autónomo era la principal preocupación de Calder. No obstante, ya en 1932 había empezado a crear obras colgantes activadas únicamente por el aire. Aunque en la actualidad se ha convertido en una forma artística absolutamente aceptada, sus móviles se consideraron en aquel momento un gran logro vanguardista que contrastaba profundamente con las formas escultóricas estáticas precedentes. Sus primeros móviles se componen de piezas de madera tallada o de trozos de metal que, unidos con alambres, penden de soportes horizontales interconectados y cuelgan del techo.

 

Muy pronto, empezó a utilizar materiales industriales en sus estructuras cada vez más elaboradas, incluyendo piezas planas de metal que a veces doblaba o pintaba. Estas estructuras eran los equivalentes escultóricos de las figuras biomorfas flotantes de los cuadros de Miró y de los relieves amorfos de Jean Arp. En palabras de Calder, "cuando todo sale bien, un móvil es una poesía que baila con la alegría de la vida y sus sorpresas". Fue Arp quien acuñó el término "stabile" (estable) en 1932 refiriéndose a los primeros universos no motorizados de Calder. No obstante, la forma de los stabile fue adquiriendo más cuerpo a medida que el artista norteamericano cortaba láminas de metal que había pintado a mano y las iba uniendo unas a otras en diversos ángulos. Aunque las piezas son inmóviles, la dinámica forma tridimensional del stabile sugiere su potencial cinético y exige el movimiento físico del espectador, que debe rodear la obra para contemplarla.

 

Para el crítico de arte español José Marín-Medina, "el deslumbramiento que sobre Calder produjeron las rigurosas propuestas estructurales de Mondrian -a quien consideró siempre su maestro inequívoco- y, al mismo tiempo, la pasión que compartía con Arp y Miró -sus mejores amigos- por las formas orgánicas, por el movimiento de las constelaciones, así como por las metamorfosis de la figura humana, animal, vegetal y objetual, todo ello le sirvió de base para iniciar un arte cinético de absoluta originalidad. En este arte, la construcción de sus 'móviles' ha supuesto la invención de un género nuevo para la escultura moderna".

 

Calder asimismo creó un híbrido de móvil y stabile, el "standing mobile" (móvil en pie), que consiste en una base fija y una serie de piezas que cuelgan libremente. Concibió sus "constelaciones" durante 1942-43, profundizando en su interés por la física del mundo natural. Las constelaciones, realizadas en una época de escasez de metal ocasionada por la guerra, fueron creadas uniendo formas de madera talladas a mano (algunas pintadas y otras no) a los extremos de varillas rígidas de acero. En aquella época creó aproximadamente veintinueve constelaciones y sus estructuras varían considerablemente.

 

A partir de los años 50, el tamaño de las obras de Calder va en aumento, en parte porque a menudo le encargan esculturas para exteriores o para grandes atrios. Estas gigantescas estructuras se relacionan con sus emplazamientos de una forma notable: perforaciones o aberturas en formas sólidas que implican al espacio circundante; voluminosos móviles que se ciernen sobre el espectador; personas que se mueven alrededor, por debajo y a través de los stabiles. Para crear estas obras de gran escala a menudo realizaba maquetas de tamaño más manejable con el fin de poder refinar sus formas.

 

En una ocasión, Calder afirmó: "Mi objetivo es crear algo como un perro, o como unas llamas; algo que tenga vida propia". Sus esculturas abstractas retienen una vitalidad singular que se deriva del mundo natural, y continúan cautivando al público de forma nueva. Ya lo decía en 1932: "¿Por qué el arte debe ser estático? Al mirar una obra abstracta, ya sea una escultura o una pintura, vemos un conjunto excitante de planos, esferas, núcleos, sin significado alguno. Sería perfecta, pero siempre es inmóvil. El siguiente paso en la escultura es el movimiento".

 

Alexander Calder and Contemporary Art: Form, Balance, Joy se exhibe hasta el 4 de septiembre en The Orange County Museum of Art, 850 San Clemente Drive, Newport Beach, California.

 

www.ocma.net

 

 

 

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