Alma Magazine.com
Sábado 19 de Diciembre de 2009

Aminatou Haidar

Fortaleza de la debilidad

por Tito Drago / Fotos: EFE

Desde que inició la huelga perdió más de seis kilos de peso, aproximadamente el 9,7 por ciento de su peso habitual, pero no fue la primera vez. En el 2005, cuando estuvo presa en Marruecos por su labor política también se abstuvo de probar alimentos por 32 días.

Aminataou Haidar puso término el jueves 17 de diciembre a su protesta en el aeropuerto de Lanzarote (Islas Canarias, España), después de que las autoridades de Marruecos le negaran la entrada al Sahara a mediados de noviembre pasado, cuando volvía de Estados Unidos de recoger un premio por su labor en favor de los derechos humanos.

 

La activista regresó el jueves a El Aaiun, tras 32 días sin ingerir alimentos, y después de que el Gobierno marroquí permitiera su retorno alegando motivos humanitarios y la petición en ese sentido de países amigos.

 

Haidar sufrió este jueves una hemorragia interna, ante lo cual el gobierno español decidió enviar un avión a la isla de Lanzarote para trasladarla en vuelo directo a El Aiún, capital del Sahara Occidental, acompañada por un médico español y su hermana Laila Haidar.

 

La activista fue notificada de ese traslado por el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Bernardino León, quien la llamó por teléfono para comunicárselo. El vuelo se efectuó esta misma noche.

 

El canciller de España, Miguel Ángel Moratinos, horas antes del anuncio del vuelo dijo a la prensa que se estaba cerca de una solución con el gobierno marroquí. Luego, desde Plataforma de Apoyo a Haidar se indicó que Madrid les había informado que ya había "luz verde" para el regreso de la dirigente sahauri.

 

Haidar había ingresado la noche del miércoles en un hospital de la isla española de Lanzarote, en cuyo aeropuerto inició la huelga el 14 de noviembre, cuando arribó procedente de El Aiún, su ciudad natal y de residencia. Aquel día, fue trasladada contra su voluntad a una de las Islas Canarias, situadas en el Atlántico.

 

Ella mantuvo su huelga en demanda de que le fuera devuelto su pasaporte y que se le permitiera regresar a El Aiún, donde está su familia, incluidos sus hijos, algo a lo que el gobierno marroquí se oponía, al considerar que el país "es una víctima", según manifestó este jueves en Madrid su ministro de Economía, Salaheddine Mezouar. El ministro insistió en considerar al problema como político y no humanitario, bajo el alegato de que es "un proceso dirigido por Argelia y el Polisario". En el fondo de todo el episodio está el problema aún sin resolver de la descolonización del Sahara Occidental.

 

En los días finales de la dictadura del general Francisco Franco, (1939-1975), el gobierno español dispuso la retirada de sus fuerzas militares de su entonces colonia, que estaban combatiendo contra el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, conocido como el Frente Polisario. Fue la reacción de Madrid a la "marcha verde" con que Rabat aprovechó el 6 de noviembre la debilidad española, sumergida en la agonía de Franco que moriría el 20 de ese mismo mes, para traspasar la línea internacionalmente reconocida del Sahara y tomar buena parte del territorio. Cuando en 1991 el gobierno marroquí y el Frente Polisario acordaron una tregua, se aprobó un plan de las Naciones Unidas que debía llevar a un referendo para que la ciudadanía saharaui se pronunciara sobre la demanda independentista del Frente Polisario, plan que Marruecos no cumplió.

 

Está claro que en la situación de Haidar el gobierno marroquí tiene una gran responsabilidad, aunque hay quienes piensan que España no es ajena al problema. Así lo dijo Severo Moto, presidente del gobierno en el exilio de Guinea Ecuatorial. Él  sostiene que el gobierno español es el principal responsable, porque lo normal hubiera sido que al llegar Haidar al aeropuerto de Lanzarote sin pasaporte, se dispusiera su reembarque en el avión con destino a su lugar de procedencia, El Aiún, que está bajo soberanía marroquí. Añadió que "no se toma en serio la descolonización del Sahara y España es la principal responsable, incluso hoy".

 

Esto es también señalado por Inés Miranda, la abogada de Haidar, quien subrayó que su defendida "fue obligada a entrar en España contrariando la legislación vigente, ya que ésta determina que para que cualquier extranjero pueda entrar a España deberá aportar su pasaporte", lo que no se ha cumplido en el caso de su defendida.

 

Desde que inició la huelga perdió más de seis kilos de peso, aproximadamente el 9,7 por ciento de su peso habitual. Médicos del hospital habían advertido que en pocos días empeoraría y tendrían que tomar la decisión de realimentarla a la fuerza, contra la voluntad de ella o dejarla seguir la huelga "hasta sus últimas consecuencias". Haidar ya mantuvo otra huelga de hambre cuando estubo prisionera, en 2005, que duró 32 días, en reclamo de ser juzgada como presa política y no como delincuente y en protesta por las torturas a las que estaba sometida en la cárcel marroquí, a la que la llevaron también para impedirle su actividad por la defensa de los derechos humanos. Ahora, en declaraciones a la prensa que estuvo continuamente en torno a ella desde que inició la huelga, ha dicho que no sabía si resistiría o no y que consideraba que "podía llegar el momento en que estuviera al borde de perder la vida". Por eso ha dicho: "Hoy tengo fuerzas, pero nada me garantiza que no se me vaya a parar el corazón".

 

Fernando Pieraita, portavoz de la Plataforma de Apoyo a la dirigente saharaui, había manifestado que  la vío muy débil y que se notaba que "tenía problemas para seguir aguantando, pero es su fuerza mental y lo que la mantiene es la convicción en la justicia de lo que está defendiendo". A eso se sumó su decisión de no recibir ninguna atención sanitaria, ni siquiera la de su médico y director del hospital de Lanzarote, Domingo Guzmán, quien la visitaba a título personal y no como profesional.

 

Sus allegados recuerdan que ella todavía padece problemas sanitarios procedentes de su anterior huelga de hambre, como una úlcera gástrica. Ahora, demacrada, con los ojos hundidos y casi sin poder hablar, sus ojos siguen brillando con fuerza, la fuerza de su carácter y su fe.

 

Desde el plano político el martes se produjo un leve paso adelante, al aprobarse en el Congreso de Diputados de España un texto apoyado por todos los partidos excepto el centroderechista Partido Popular, que es la mayor fuerza de la oposición y se abstuvo de votar. En ese acuerdo, de manera indirecta, se abrió el paso para que el rey de España pudiera interceder personalmente ante el de Marruecos, pues se propuso elevar las gestiones diplomáticas "al máximo nivel". El documento también recuerdó el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y planteó que Marruecos permitiera "sin más dilación" el retorno inmediato de Haidar a El Aiún. Pero el texto no incluyó una propuesta de los partidos minoritarios de izquierda que plantearon presionar a Marruecos suspendiendo su Estatuto de Asociación con la Unión Europea.

 

Es más, este jueves el Parlamento Europeo había decidido anular el debate en el que se reclamaba a Marruecos que permitiera el regreso de Haidar a El Aiún, una suspensión propuesta por el líder de los socialistas europeos, el alemán Martín Shultz, para no perturbar las relaciones con Marruecos.

 

Pero Haidar ya está e casa, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU estudia la posibilidad de celebrar una próxima reunión para analizar la situación en el conflicto del Sahara Occidental, señaló esta semana su presidente de turno y embajador de Burkina Faso, Michel Kafando.

 

Fuente: IPS/EFE

 

 

 

Calificar artículo

47 Votos

Espacio de lectores Deje su comentario

Seguir los comentarios por email.