por Felicitas Beauvallet
A esta altura, Charly García (Buenos Aires, 1951) tiene más vidas que las siete que se les reconoce a los gatos. Mientras que algunos de sus colegas sufren imprevistos casi mortales -como el accidente cerebrovascular isquémico que tiene en coma a su compatriota Gustavo Cerati-, él ya fue y volvió del infierno en varias ocasiones. La última vez que tocó fondo fue en 2008 y terminó recluido en una clínica porteña para desintoxicarse. Por tratarse de un tema de drogas, pocas personas fueron habilitadas por la Justicia para visitarlo: Nito Mestre, su hijo Miguel, León Gieco, Palito Ortega y su abogada. No era la primera. En 1991, en el concierto de Despedida del año, ingresó al escenario en una ambulancia. Luego de otro ingreso, en 1994, escribió uno de sus discos más completos, La hija de la lágrima, una especie de ópera rock.
Entre los hechos curiosos de su última internación, sobresale el que le brindaron todos sus seguidores que una noche escucharon sus canciones en diversos puntos de Argentina, en respuesta a la convocatoria "Todos por Charly" lanzada para expresarle el apoyo de la gente mientras se rehabilitaba de su adicción a la cocaína. Miles de personas acataron la invitación que circuló por cadenas de correos electrónicos a hacer sonar canciones de Charly García a todo volumen a las 21 en casas, autos, comercios, balcones y lugares de trabajo.
El regreso a la escena pública se dio a principios de julio de 2009 en un mini recital gratuito en la ciudad bonaerense de Luján. Después de ocho meses sin actuar en vivo y todavía inmerso en un tratamiento médico, acompañado por Ramón "Palito" Ortega -transformado en una suerte de tutor de esta nueva etapa de su vida-, un García con varios kilos de más se despachó con un repertorio escueto pero que hizo vibrar a cientos de fans. Ese mes había sido tapa de la edición argentina de la revista Rolling Stone.
La operación retorno estaba en marcha y tuvo su coronación el mismo día de su cumpleaños 58: el 23 de octubre en el estadio de fútbol Vélez Sarfield. Bajo una lluvia torrencial, fue un show imborrable para las 40 mil personas que presenciaron el nuevo nacimiento de Charly. Entonces, para los que no estuvieron ahí en esa jornada histórica, el lanzamiento del flamante El concierto subacuático hará las veces de testimonio imperdible. Por otro lado, quienes aún no descubrieron parte de su pasado en los años 70, la reedición en CD de todos los discos de su primer grupo, el popular Sui Generis, ya se encuentra en las bateas de Estados Unidos.
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