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Viernes 23 de Julio de 2010

El Cartel de Santa

La llegada del "narco rap"

por Juan Ramón Peña / Fotos: EFE

Porque los nuevos sicarios mexicanos son muy jóvenes, el rap, el hip hop y otros estilos de influencia estadounidense, comenzaron a ser los preferidos para los criminales que gustan autoalabarse a través de la música o mandar mensajes a sus competidores y enemigos.

El Cartel de Santa - La llegada del "narco rap"

"No sólo de corridos vive el narcotraficante y, con el cambio generacional y la cada vez mayor juventud de los ejércitos de la droga, algunos comienzan a preferir que les compongan un rap en lugar de un tradicional narcocorrido", opina la agrupación mexicana El Cártel de Santa.

 

Al trío de rap más exitoso de México en este momento, lo componen BaboMono y Darius. Provienen de una de las zonas con mayor actividad del crimen organizado del país: son originarios del municipio de Santa Catarina, en el estado de Nuevo León, en el convulso y agitado norte de México, que acumula la mayoría de los homicidios en la guerra del crimen organizado.

 

Hasta ahora, la música considerada como del gusto de capos y sicarios era la llamada "grupera", anclada con fuerza en la tradición popular de esa región, en la que se incluyen los exitosos narcocorridos. Pero el multitatuado Babo cuenta que "El nuevo narcotráfico es de chavalones (jóvenes), ya no son esos viejones que les gustaban los corridos. He hecho canciones que me han pedido los narcos, hay una que se llama El Tigre y está en Internet".

 

Según ellos, las letras reflejan "el calor del barrio", ahora que la violencia está desbordada en México por la guerra entre carteles. Babo dice que no rechaza encargos ni revisa lo limpia que esté la hoja de servicios del patrón. "No me involucro más allá de la música, y no voy a pedir a quien me contrate una carta de antecedentes penales", dijo abiertamente, sin los reparos que muestran muchos artistas y bandas de primera fila cuando se les pregunta si han actuado para narcotraficantes. Pocos reconocen haber cantado para criminales, como sí lo hizo Paquita la del Barrio. No obstante, para evitar ese problema, algunas bandas, como la juvenil RBD, no aceptaban eventos privados.

 

En una de sus canciones, precisamente, los raperos de Santa Catarina mencionan a Ramón Ayala, leyenda norteña con cuatro Grammys, detenido en diciembre pasado en una fiesta del cartel de las drogas de los Beltrán Leyva a la que asistían sus máximos responsables.

 

Aunque Babo reconoce que es un riesgo, dice que no teme que los alcance el destino emplomado de algunos cantantes de corridos; al menos diez han muerto en los últimos tres años por molestar a tal o cuál cartel con sus canciones o frecuentar más a unos que a otros. Sencillamente porque las letras de El Cártel de Santa no giran siempre en torno a lo violenta que está una ciudad por el ruido de las metralletas del narcotráfico, aún cuando beben con intensidad de esa estética de fiesta, rivalidad, drogas y lujo propia del "gangsta rap" estadounidense. Asegura que su música se alimenta de "todo el vaivén de raza (gente) que cruza la frontera entre Nuevo León y Estados Unidos, pasaporteados (con documentación) o ilegales, y de los ritmos y las influencias estadounidenses".

 

En su quinto disco, Síncopa, la agrupación incluyó por primera vez una canción en inglés, Mobster Paradise(el paraíso de los mafiosos). Sin embargo, el artista explicó que "aunque México sea el paraíso de la mafia, aunque se hable de camionetas blindadas, sicarios y armamento, no todos los mexicanos caen bajo el mismo sello".

 

La biografía de Babo cuenta que cumplió condena en la cárcel por el homicidio accidental de un ayudante de la banda, en una trifulca con otra persona. Disparó al suelo, la bala rebotó, y mató al ayudante. En sus meses en prisión dice haberse convertido en una persona más sencilla y sin interés por las banalidades, y que allí conoció a las nuevas generaciones de los carteles. Así cuenta que: "La mayoría tiene entre quince y veinte años, y el más viejo ha cumplido apenas treinta. Son chicos del barrio, no hay tanto ex policía o maleante experimentado como era antes".

 

"A la raza no le dan jale (trabajo) porque está tatuada, pelona (rapada) o lleva aretes (pendientes); los únicos que les dan jale son estos grupos del crimen organizado, y al final del día tienes que darle de comer a la familia", concluyó.

 

Fuente: EFE

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