por Felicitas Beauvallet
Lo aman o lo odian. Así son las cosas con Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967). Pomposa interpretación, aires de estar de vuelta de todo, creatividad puesta en duda, inconsistentes álbumes solistas: los dardos contra él desfilan sin tapujos y a velocidad crucero. Pero contrastan con la devolución incondicional de admiradores a ambos lados del Atlántico, performances seguidas por miles de personas, la amistad artística de varios pilares del rock y el pop hispanoparlantes... Así son las cosas. Lo amas o lo odias. Nacho Vegas, el cantautor y compatriota con quien el ex Héroes del Silencio compartió varios proyectos, se manifestó al respecto: "Una vez alguien me pidió que le dijera algún rasgo de Enrique que la gente no conociera. Una de esas preguntas difíciles que te hacen en ocasiones los periodistas. Yo dije, creo: la fragilidad. Cuando Enrique canta parece que lo hace alguien fuerte, seguro de sí mismo. Pero sólo lo parece. Hay que escucharlo, no dejarlo sonar, y entonces ves las dudas, porque las canciones son también eso, dudas".
La fragilidad, ese rasgo que utilizado en dosis saludables provoca obras notables (Astral Weeks de Van Morrison o Blood On The Tracks de Bob Dylan), es la columna vertebral que "sostiene" el flamante álbum del cantante español, Las consecuencias. Producido por el propio Bunbury, es una obra introspectiva que ensancha la naturaleza contenida y árida que predomina en sus últimos discos, aunque en esta oportunidad con una mayor presencia de lo acústico frente a lo eléctrico y con la sección de cuerdas como principal agregado. Es más, el cantante lo definió como un "disco de cámara".
Si en su anterior opus, Hellville de Luxe, Bunbury mostraba el costado más radiante del rock, con canciones cargadas de emotividad y épica, en este sexto álbum solista las luces están bajas, los ritmos son lentos o de medio tiempo. La urgencia es otra: el carácter es atemporal: "Creo que este disco aguantará bien el paso del tiempo; aunque al final, ¿quién sabe? En mi opinión, éste es un álbum con una producción, instrumentación y canciones que poseen las características para no sucumbir a la derrota de las modas. Esperaremos a ver".
Con esta apuesta en mano, a Bunbury ya no lo esperan grandes estadios ni teatros repletos, sino recintos adecuados para el concepto general de Las consecuencias, un disco más reposado que los previos. La buena nueva es que la ruta de viaje del crooner aragonés tiene previsto pisar Estados Unidos. No sólo eso: arranca su tour mundial en abril por estas tierras.
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