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La colección de los Stein - París era una fiesta

La colección de los Stein

París era una fiesta

Jueves 1 de Diciembre de 2011

Jessica Biel

Angel y demonio

por Gonzalo Paz / Fotos: Joe Shear / Stephanie Markus

Tiene 29 años y más de la mitad de su vida ha transcurrido bajo los flashes. Fue parte de la virginal serie familiar 7th Heaven, le siguieron videoclips, producciones fotográficas polémicas y declaraciones de alto voltaje. Esta mujer, que sabe jugar con los opuestos –ha pasado por comedias, blockbusters y dramas–, mantiene bajo el más absoluto secreto su relación con Justin Timberlake. En estos próximos meses la veremos en una serie de estrenos.

Jessica Biel (Minnesota, 1982) ha nacido varias veces. A ojos del público, fue el único gramo de rebeldía posible en la serie más inmaculada y duradera en la historia de Warner Channel: 7th Heaven. Una creación de Aaron Spelling para todo público centrada en la historia familiar de un pastor protestante, su esposa, y siete castos hijos. A las pocas temporadas, Biel hizo todo lo posible para romper con la imagen de Mary Camden Riviera. Una producción fotográfica para la revista Gear se convirtió en tema de debate nacional (hasta el día de hoy es una de las más buscadas y cotizadas en eBay). Con 17 años, lo provocativo de su imagen y sus declaraciones fuertes ("Mary Camden está muerta") hicieron tambalear el show y casi le provocan un ataque al corazón al viejo productor televisivo quien tildó lo hecho por Biel de "pornografía infantil". Como reacción, su personaje fue enviado lejos y la estrella adolescente salió de la serie (luego se reconciliaría reviviendo a Mary como invitada). Además de la edad, había razones para tanto escándalo. La belleza de Biel -por sus venas corre sangre alemana, francesa y de nativos americanos- es de las que imantan y duelen. Basta verla una vez para no olvidarla jamás.

 

Tras esa reinvención le siguieron otras. Fue femme fatale en un videoclip de Aerosmith; girl next door en cintas de distinto corte (Ulee's Gold, I'll Be Home for Christmas, Summer Catch) y probó con la comedia en la exitosísima I Now Pronounce You Chuck and Larry. También escapó de asesinos seriales en The Texas Chainsaw Massacre (2003); pateó traseros en Blade: Trinity (2004); piloteó aviones en Stealth (2005) y fue "la muchacha" de ese grupo de militares renegados en The A-Team (2010). Una carrera ciertamente caleidoscópica.

 

Consciente de lo que requiere la industria, gracias a su tenacidad y a saber seleccionar papeles más atrevidos (como el de la duquesa en The Illusionist), ya no es más la adolescente que quería romper con la serie que significó su trampolín. Con su rol en Powder Blue (2009) quizás haya exorcizado definitivamente a Mary Camden Riviera. En ese filme dramático encarna a una stripper decidida, la misma que llora como una niña frente al único hombre que no la mira como objeto. Ese preciado lugar hoy en día lo ocupa en la vida real Justin Timberlake. Aunque Biel, precavida, no ventila demasiado sobre el asunto.

 

Biel nació en Minnesota pero por el trabajo de su padre -un exitoso consultor empresarial- la familia se veía obligada a trasladarse de un lugar a otro. La llegada de su hermano Justin no cambió el trajín del clan. Finalmente se asentaron en Colorado y tuvo una crianza con un soundtrack más cercano a Creedence Clearwater Revival que a Britney Spears. Jessica era una chica deportista y natural aunque fantaseaba con transformarse en cantante (actuó en musicales como Annie y The Sound of Music). Finalmente su fascinación por Julia Roberts le hizo cambiar de planes: iba a ser actriz. Con su madre, Kimberly, trajinó por concursos de talentos y castings por casi un lustro hasta lograr un papel soñado. En la actualidad, esa energía aparece enfocada en lo mismo.

 

ALMA MAGAZINE: Entre la serie de películas en las que la veremos en los próximos meses, llama la atención la remake de Total Recall. ¿Qué puede contar al respecto?

JESSICA BIEL: La estuve filmando con Colin Farrell. No hace mucho estaba colgada de arneses a 30 pies de altura, en el medio del aire, mirando hacia abajo. Todo era muy adrenalínico, al nivel de una explosión diría. Finalmente los dos llegamos al suelo, nos miramos cómplices y empezamos a reírnos. Fue un momento de esos en los que adoro este trabajo.

 

AM: En los hoteles utiliza el apodo de "Peggie Castle", una actriz de películas clase B de los años 50 que se especializaba en ser "la otra mujer". ¿Trata de tomarse con humor lo que fueron sus comienzos en el cine?

J.B.: Puede ser. Lo cierto es que una vez que haces un tipo de papel que resulta eficiente, te envían diez guiones con la misma fórmula. Creo que he tratado de variar en mi trabajo desde siempre, sino se torna muy predecible y aburrido.

 

AM: En su caso, y con razón, se ha apuntado a la belleza, las prendas ajustadas...

J.B.: Tengo mucha suerte de que he crecido haciendo mucho deporte. No creo dar con la talla de ese tipo de mujeres súper flacas. En este trabajo, lo físico conlleva una presión. Creo que es bonito llevar un poco de carne arriba de tus huesos, espero inspirar a las mujeres a apreciar sus cavidades musculares. (Risas) En serio, tu cuerpo y tu cara pueden ayudarte. Y estoy agradecida de eso.

 

AM: Se lo toma con mucho relajo el tema de ser considerada una sex symbol.

J.B.: En realidad, semejante etiqueta no me ha abierto puertas ni brindado nuevas oportunidades. No sé si me ayuda o no pero no está en mis planes ser conocida como una "sex symbol": En ese punto, eres quien eres y no puedes evitar cómo eres físicamente. Y cuando hago una película no quiero destacar o esconder mi sex appeal. Realmente deseo hacer que mi personaje sea real y convincente. La belleza no es algo que me obsesione aunque tampoco lo tomo a la ligera. Cuando corro ya siento dolores en mis rodillas. Siento los cambios. Me da algo de temor ver los cambios acorde a mi edad. Es bastante curioso cuando miras fotos de tu abuela de joven. Sin embargo, por ahora me da más miedo pensar en tener un bisturí frente a mi cara. Prefiero tener una arruga a ver cómo me la quitan.

 

AM: La belleza para una mujer en Hollywood puede ser un arma de doble filo.

J.B.: Pero es algo histórico en Hollywood. Las mujeres no tienen tantos buenos papeles como los hombres. Pasas mucho tiempo siendo la esposa o la novia, y debes ser lo suficientemente inteligente para hacerte un lugar entre ese resquicio que dejan los varones. Creo que la solución es simple: si no puedes con ellos, úneteles.

 

AM: ¿Recuerda algún caso concreto de algún papel imposible?

J.B.: Soy fotógrafa amateur. Y hace algún tiempo recibí un guión basado en la vida de Robert Capa, uno de mis fotógrafos favoritos. Y yo pensaba "Por Dios, ¿por qué no puedo ser Capa?". Entonces llamé a los productores y les dije: "Amo el guión pero por favor, ¿puedo hacer de Capa?". La respuesta fue contundente: "No podemos siquiera hablar sobre ello".

 

AM: ¿Y alguno que se le haya escapado de las manos?

J.B.: El de The Notebook (N. del R.: lo interpretó Rachel McAdams). Lo quería con todas mis ansias. Estaba en el medio de la filmación de Texas Chainsaw Massacre y audicioné con Ryan Gosling en mi trailer cubierta de sangre. Nick Cassavetes, el director, me puso entre la espada y la pared de una forma muy interesante, creativa y excitante. Pero hay muchos proyectos que dejé escapar. Estoy llena de venganza. Todas han sido negativas. (Risas)

 

AM: ¿Es cierto que sus padres pensaban llamarla Snowmo y que nos perdimos de ver a una gran jugadora de fútbol?

J.B.: Sí. Creo que Jessica terminó siendo una victoria para mí. Con respecto a lo segundo, una de mis ídolas era la jugadora Mia Hamm. Yo jugaba en el mediocampo, podía ser más rápida que ninguna otra pero no hacía goles. Así que cuando ocasionalmente convertía uno, festejaba como loca, me sacaba la camisa y me la ponía sobre mi cabeza. Tomaba lecciones de teatro después de las clases de fútbol. Finalmente pesó más la actuación.

 

AM: Habiendo pasado más de la mitad de su vida bajo el candelero, ¿qué otra cosa recuerda antes del estrellato?

J.B.: Mi infancia en Boulder. Es un lugar precioso, rodeado de montañas. Hay mucho cuidado por la salud. Todos abrazan la naturaleza, andas en bicicleta, trepas los árboles, haces rafting, snowboard. Igualmente está la impresión de que pasé mi niñez saltando de roca en roca, no lo niego, lo hice, pero tuvo que ver con mis padres. Ellos querían ir de camping, entonces íbamos de camping. Querían hacer caminatas, entonces íbamos de caminata. Como la mayoría de las jóvenes de mi edad, pretendía salir con los muchachos e ir de compras. Aunque me encanta lo natural. No quiero que me entierren, mis cenizas serán esparcidas entre montañas.

 

AM: ¿Es cierto que pensaba ser cantante?

J.B.: Quería ser como Whitney Houston. Ese era mi sueño. No sé cómo terminé en el mundo de la interpretación porque a mí lo que me gustaba era cantar. En Easy Virtue, pude darme el lujo de cantar una canción. Lo interesante es que no fue planeado. Surgió en medio del rodaje. Me alegra que haya salido todo tan bien al final.

 

AM: ¿Y cuándo se dio el clic con la actuación?

J.B.: Fue muy emocionante cuando me avisaron que el papel de 7th Heaven sería para mí. Mi madre iba manejando por Sunset Boulevard cuando recibí la llamada. Habíamos viajado hasta Los Angeles haciendo todas las audiciones posibles para los pilotos de temporada. Durante tres años, de los once a los catorce, dos meses de mi vida los pasaba por castings que no llegaban a ningún lado. Recibimos la llamada y tuvimos que estacionarnos porque las dos nos pusimos a llorar.

 

AM: Justo el papel del que más tarde quiso despegarse. ¿Qué aprendió de todo el revuelo por su producción fotográfica en Gear?

J.B.: Habían pasado tres temporadas y estaba cansada de mi personaje virginal e ingenuo. Era joven, tenía algo de dinero, algo de fama y pensé que ya sabía todo al respecto. Decidí ir adelante con aquello pensando que iba a saber cómo cuidarme. Ni bien terminó la sesión me di cuenta de mi error. Si bien no había dejado que mi padre se acercara a las tomas, luego estaba lloriqueando pidiendo que estuviese conmigo. Nadie entendía qué había sucedido. Humillé a mi familia, a mi novio de entonces, a los que hacían el programa, y estuve un buen tiempo maltratándome por aquello, sintiéndome una idiota. Ciertamente fue un punto bajo de mi recién iniciada carrera.

 

AM: ¿Qué hizo para superarlo?

J.B.: Decidí con mi padres que lo mejor era tomarme un tiempo. Fui a la Universidad Tufts, en Massachusetts. Es una institución educativa pequeña y liberal, dedicada al arte y los deportes. Necesitaba ese cambio. Había estado rodeada de adultos desde los catorce años y deseaba cortarme el cabello, hacerme un tatuaje. Y lo hice. Tengo una pequeña paloma en mi panza. Básicamente quería ser normal por un tiempo.

 

AM: Uno de sus últimos papeles, y que causó revuelo, fue su personaje de stripper en Powder Blue. ¿Tomó los recaudos necesarios habida cuenta de lo acaecido en el pasado?

J.B.: La verdad es que no tuve tanto miedo por la experiencia como para decir que no lo haría jamás. Si un director en el que confío, viene con una oportunidad increíble y lo siento sólido, haría un desnudo nuevamente.

 

AM: Volvamos a ese lapso universitario. ¿Cómo le fue con la vida en el campus?

J.B.: Hice un curso de guión, compartí mi cuarto con alguien que no conocía, llevé a cabo caminatas en el campus, tuvimos nuestras lecturas a campo abierto. Lo adoré. Pero también tenía ganas de seguir actuando. Finalmente abandoné el estudio. No lo lamento para nada. No estaba lista para hacer una carrera académica. En definitiva, sólo había terminado el primer acto de la obra que estaba escribiendo.

 

AM: ¿De qué trataba?

J.B.: Era una comedia negra sobre una joven que queda embarazada luego de terminar la escuela. Aunque en algún momento me gustaría volver a la universidad. Estudiar Arte o Historia. Tengo tiempo.

 

AM: ¿Abandonaría la actuación en algún momento?

J.B.: Absolutamente. Me encanta escribir. Desde pequeña que escribo relatos cortos y poesía. Ese era mi compartimento creativo. Ya tengo terminado el guión de un corto que en algún momento realizaré.

 

AM: ¿Y para ser madre?

J.B.: Claro. En algún momento ése será mi mayor interés. Aunque no me siento presionada. Nunca fui de las adolescentes que sueñan con el príncipe azul y el matrimonio. Suelo decirle a mi madre, sólo para molestarla, que nunca tendré hijos, que voy a ser fabulosamente millonaria, envejeciendo en una gran mansión con bonitos mayordomos y perros...

 

AM: ¿Se le dificulta encontrar a su media naranja?

J.B.: Con los actores es más fácil porque es gente con la que coincides en tiempo y espacio. Simplemente ocurre. No es que lo haga a propósito.

 

AM: Vayamos al grano. ¿Está o no saliendo con Justin Timberlake?

J.B.: Una mujer no besa y anda diciendo...

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