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Jueves 26 de Agosto de 2010

Johan Galtung

La caída del imperio estadounidense

por Amy Goodman (Democracy Now) / Fotos: Michael Fridman

La cantidad de dinero que Estados Unidos ha desembolsado en las guerras en Afganistán e Irak sobrepasó el billón de dólares y este año va a gastar más de 136 mil millones de dólares en los frentes de combate. Johan Galtung, que ha dedicado el último medio siglo a buscar una solución no violenta ante conflictos en las relaciones internacionales, asegura que la única solución para acabar con los problemas bélicos es el diálogo. Reconocido mundialmente como uno de los fundadores del campo de los estudios sobre la paz y los conflictos, en esta entrevista despliega sus lúcidos puntos de vista sobre el papel beligerante de Estados Unidos en las últimas décadas.

Johan Vincent Galtung nació en Oslo, la capital de Noruega, en 1930. Es sociólogo y matemático, de formación; científico social, de ejercicio intelectual; y ciudadano del mundo, de vocación y compromiso político. Es una de las personalidades más prolíficas y creativas de las ciencias sociales actuales como puede apreciarse en el tamaño, perspectiva y estilo de su obra. Descendiente de una familia de ascendencia vikinga, su padre, doctor en medicina, fue una de las personalidades más relevantes de la elite profesional y política noruega.

 

La leyenda dice que Johan Galtung no se sintió muy cómodo con los profesores y los contenidos de la educación básica de su época, con los que adoptó una actitud de crítica constante, a excepción de las lenguas. En la Universidad de Oslo estudió filosofía, matemáticas y sociología. A principios de los años 50 se negó a hacer el servicio militar. Propuso a las autoridades sustituirlo por un servicio civil a la nación, algo no previsto todavía en las leyes. Le aceptaron la propuesta, con lo que pasó unos meses trabajando para un departamento del gobierno. Una disconformidad con el tiempo que le habían ordenado da con su persona en la cárcel. En ese ambiente revive de nuevo la experiencia del contacto descarnado con otras clases sociales, con el mundo de los marginados y la delincuencia. Es que de muy joven, su primera experiencia social fue alejarse en bicicleta de su centro ciudadano y sociocultural donde estaba su hogar, en Oslo.

 

Galtung cultiva y trabaja una sociología de la paz, el desarrollo, la política y la cultura, a través de una epistemología taoísta y una ética gandhiana y budista. Es el creador de la perspectiva y la metodología de la "Investigación sobre la Paz" (Peace Research). En la Universidad de Columbia estudió sociología con maestros como Lazarsfeld y Merton, y conoció también a Charles Writh Mills. Con ellos compartió lo positivo y lo negativo de la sociedad y de la época. Entre los conflictos en que se vio envuelto, estuvo su participación muy activa y crítica contra el programa del gobierno norteamericano de uso de los científicos sociales para extraer información de carácter político en Sudamérica, conocido como "Camelot". Le costó algunos disgustos políticos con el gobierno de Johnson y con diversos colegas al ser tildado de "activista antinorteamericano".

 

Ha enseñado en universidades, institutos y círculos profesionales de Europa, Estados Unidos y Oriente, particularmente en Japón. El fruto de su vida de investigador es una vasta obra, compuesta por más de cien libros y varios centenares de artículos. En 1987, recibió el premio Nobel de la Paz alternativo. Es presidente de Transcend, organización para la información y acción cívica en los ámbitos de la paz, el desarrollo y la cultura; y presidente de honor de la Fundación de Ciencias Sociales y Mundo Mediterráneo con sede en Altea (Alicante, España), dedicada a la investigación, documentación y seminarios sobre las culturas, civilizaciones y sociedades mediterráneas en una línea temporal de los últimos once mil años. En estos días ha lanzado un nuevo libro, The Fall of the US Empire-And Then What?.

 

ALMA MAGAZINE: La guerra con Afganistán acaba de entrar en su 112 mes. En Vietnam la implicación de Estados Unidos fue de 103 meses, haciendo que esta guerra sea la más larga en la historia del país. ¿Cómo cree que esto pueda terminar?

JOHAN GALTUNG: John F. Kennedy envió los primeros especialistas militares en 1961 y la guerra terminó el 30 de abril de 1975. En esta oportunidad va a finalizar de la misma manera que Vietnam. Eso significa que el rol de Estados Unidos se volverá irrelevante. Quiere decir que serán otros, detrás de escena, quienes desempeñarán papeles importantes. Habrá negociaciones. Estamos entrando en un período donde los talibanes se encontrarán con los norteamericanos. Se dará algo similar a las negociaciones que hubo entre Vietnam del Norte y Estados Unidos. En un intercambio de palabras, un comandante de las tropas norteamericanas dijo: "Nunca pudieron batirnos en batalla abierta"; a lo que el comandante de las fuerzas de Vietnam del Norte respondió: "Correcto pero es irrelevante". Puedes ser una superpotencia, pero estar en contra de una fuerza que tiene gran cantidad de apoyo mundial es simplemente superior. Me imagino que el presidente Obama tiene un doble plan: por un lado el aumento de 30 mil tropas; por el otro, la retirada y una invitación para que los talibanes miren su reloj y esperen. En sí es una estrategia muy similar a la de Vietnam.

 

AM: ¿Qué sucederá mientras tanto?

J.G.: Mientras tanto, otros se ocuparán. En su momento, hubo muchas organizaciones no gubernamentales como Pugwash trabajando. Yo fui miembro. Sé un poco de lo que pasó. No hay duda de que Francia desempeñó un rol importante al igual que Rusia y China. Y lo que sucedió el 30 de abril de 1975 -cuando todo se acabó- fue que las dos Vietnam se unieron y la cosa se solucionó. Afganistán se arreglará y Estados Unidos recibirá un gran número de gente que se encontrará del lado incorrecto cuando todo concluya. Muchos como buenos camaleones cambiarán de color. Creo que la llave a la solución será una Conferencia para la Seguridad y Cooperación de Asia Central modelada en la conferencia de Helsinki que condujo a la organización de la seguridad y cooperación en Europa entre 1973 y 1975.

 

AM: Usted tiene una posición muy distinta con respecto a lo sucedido el 11 de septiembre de 2011.

J.G: Sí, no creo que el ataque haya venido de Afganistán, como tampoco que Osama Bin Laden haya tenido un papel importante. En cambio, se trató de la venganza de Arabia Saudita por el tratado de marzo de 1945 porque fue totalmente en contra de las perspectivas wahhabíes. El profeta Wahhab dijo cuado murió en 632: "En este país no habrá dos religiones". En ningún momento afirmo que todos los sauditas sean de esta opinión, pero muchos sí lo son, incluso la casa real está dividida al respecto. Diré en una oración lo que cien diálogos alrededor del mundo me han conducido a creer. Se trató de una ejecución extrajudicial de dos edificios dirigidos probablemente hacia un tercero, Langley, Virginia o CIA. ¿Por qué? Por haber insultado económicamente a Arabia Saudita con un patrón totalmente contrario a las visiones de Wahhab. Por haber humillado militarmente a un país con la presencia de naciones de diferentes religiones, infieles, y al mismo tiempo usando el país para atacar a otra nación, también árabe, también musulmana; un país que uno puede criticar pero que es parte aún de la ummah, la comunidad musulmana. Si lo miras de esta manera, entonces entiendes por qué Osama Bin Laden dijo en su célebre discurso en octubre, después del atentado del 11-S: "Ustedes ahora están sufriendo la humillación que nosotros hemos sufrido por más de ochenta años". Estados Unidos no es muy bueno en cuanto a historia. De modo que esa ridícula fórmula de que fuimos atacados porque envidian nuestra democracia y demás, fue lo que llenó los medios de prensa y ha intoxicado la posibilidad de hacer un análisis inteligente.

 

AM: ¿Cuál es su evaluación sobre la cobertura de los medios de prensa acerca de la guerra de Irak y de Afganistán?

J.G.: Desearía que Al Jazeera fuese visible aquí de una manera más prominente que como el canal 275 en Comcast. Al Jazeera no es izquierdista en absoluto. Me han entrevistado tres veces. Sé cómo funcionan. Son muy abiertos. Todos son entrevistados por personas muy talentosas como en muchos otros canales y dejan que los espectadores saquen sus propias conclusiones. Además, el discurso de la figura terrorista que usa Estados Unidos es casi infantil. Este es un país con tantas universidades, con mucha gente educada, brillante, encantadora y maravillosa. No entiendo por qué los medios de prensa tienen que vender tanta estupidez.

 

AM: Usted dedicó su último libro "a un país al que amo, Estados Unidos". Y escribió lo siguiente: "Usted nadará mejor sin ese albatros imperial alrededor del cuello. ¡Ahóguelo antes de que lo ahogue, y deje florecer la flor de mil flores!".

J.G.: Siento cada palabra que digo. Muchas veces cuando hablo sobre esto me pongo la mano en el corazón: "Amo la república de Estados Unidos y odio el imperio de Estados Unidos". Mucha gente no lo entiende y me llama antinorteamericano. No lo soy. Tengo muchos problemas con su política exterior, con su penetración económica, con su arrogancia cultural, con sus maniobras políticas, con sus torceduras de brazo, sin embargo, amo a Estados Unidos. Lo que trato de decir son dos cosas diferentes, pero el albatros nos tiene agarrados del cuello. Liberémonos de él.

 

AM: Para finalizar, ¿qué pensamientos le quiere dejar a la gente de Estados Unidos?

J.G.: Quiero dejarles la distinción entre el imperio y la república, y que sepan que la república puede destacarse en forma maravillosa sin el imperio, como lo han hecho muchos otros. Puedo darle estudios de opinión pública alrededor del mundo, como en países musulmanes, donde el 85% de la gente -al igual que mi esposa japonesa y yo- ama a Estados Unidos. Por otro lado, cerca del 85% detesta la política exterior de Estados Unidos. Analicémoslo seriamente y prestemos atención a las políticas militares, económicas y culturales extranjeras. Es relativamente fácil cambiarlas. Sean un país normal y maravilloso. Tal vez les favorezca formar una región de América del Norte, una unión de México, Canadá y Estados Unidos. Esto podría ser una luz brillante con México como puente hacia una América Latina que ahora está encontrando su camino fuera de la OEA. Pongan los dedos en la tierra, descubran dónde están y encontrarán maravillosas posibilidades para una mejor república americana.

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