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Lunes 6 de Abril de 2009

Las dos caras de la Cumbre del G20

Buenas ideas vs. realidad

por Silvina Batallanez / Fotos: London Summit

La reciente Cumbre del G20 en Londres finalizó con resultados optimistas que repercutieron positivamente en las Bolsas del mundo. Sin embargo hay quienes se animan  a cuestionar si los acuerdos a los que se llegaron serán factibles de ser concretados. Por un lado está el tema de si realmente será posible mantener  una línea de igualdad, equivalencia y fraternidad entre los países desarrollados y  los emergentes. Por otra parte, el acuerdo al que se llegó para iniciar una lucha contra los paraísos fiscales, aunque generó confianza, podría significar solo una utopía.

La cumbre del G20 llevada a cabo en Londres entre el miércoles y viernes de la semana pasada  no pasó desapercibida. Los acuerdos sobre la creación de una nueva agencia de investigación económica que funcione además como supervisora para investigar y terminar con los paraísos fiscales fue uno de los mayores logros obtenidos hasta el momento.

 

Por eso, una vez terminada la cumbre, el optimismo fue generalizado; los líderes mundiales se felicitaron por los acuerdos alcanzados y la repercusión positiva se vió concretada en las alzas de las Bolsas del mundo.

 

Algunas de las medidas aprobadas  fueron el aporte de 500.000 millones de dólares de fondos adicionales al FMI por el grupo de los 20 triplicando así su capital. Habrá 250.000 millones de dólares para financiar el comercio internacional, y 250.000 millones de dólares para ampliar los derechos especiales de giro (DEG, la moneda del Fondo) para sus miembros.

 

También se aprobaron 100.000 millones de dólares para los bancos de desarrollo que prestan a los países más pobres. Por otro lado, "El fin del secreto bancario", una propuesta iniciada por el presidente francés Nicolás Sarkozy concluyó en un acuerdo para la creación del Nuevo Consejo de Estabilidad Financiera (FSB en sus siglas en inglés), una agencia de investigación económica y lucha contra los paraísos fiscales.

 

En ese marco, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer una "lista negra" con los paraísos fiscales; Uruguay, Costa Rica, Malasia y Filipinas, que ya ha empezado a cooperar y podía cambiar de condición. En una "lista gris" aparecen Andorra, Liberia, Bahamas, Bahrein, Belize, Bermudas, Gibraltar, Liechtenstein, Barbados, Islas Caimán, Mónaco, Panamá y Holanda. También fueron denunciados los centros financieros que no llegan a ser paraísos fiscales entre los que se encuentran Luxemburgo, Guatemala, Austria, Bélgica, Chile, Brunei, Singapur y Suiza quien posee el 27% de los capitales offshore del mundo.

 

Suiza y Luxemburgo  se negaron a reconocerse  como paraísos fiscales. El primer ministro de Suiza Jean-Claude Juncker, denunció de "incomprensible" la lista de la OCDE y lamentó que "algunos estados de Estados Unidos" no aparezcan en esta clasificación, "como tampoco están Hong Kong y Macao".

 

Frente a países como Argentina, China, Brasil y México (los países emergentes del G 20), los países ricos mostraron una actitud de trabajo en "iguales términos". El presidente brasileño Lula Da Silva dijo en una rueda de prensa: "Es la primera reunión en la que participé en la cual los países desarrollados estuvieron en igualdad de condiciones con los países en desarrollo".

 

Sin embargo, para algunos analistas como el director ejecutivo del grupo de derechos humanos War on Want, John Hilary, el discurso unificador que reinó en el aire de la cumbre no tuvo en cuenta que la estrategia propuesta por los países desarrollados no condice con la realidad de los emergentes: "Está el mito de que todos tienen que seguir exactamente las mismas reglas en la economía mundial. Creo que uno de los principios clave que ha sido probado en el comercio internacional es que debe haber un trato especial y diferencial. Esto quiere decir que aquello que los países industrializados como Estados Unidos o la Unión Europea deben hacer no es necesariamente el tipo de políticas que tienen que adoptar los países en desarrollo".

 

El reconocimiento de esas diferencias estuvo ausente en el discurso del G20 y para algunos ese discurso no discriminatorio es justamente lo contrario. "Es muy claro que hay ciertos principios y ciertas políticas que son específicamente relevantes para los países del Sur en su etapa de desarrollo pero que ya no lo son para las naciones industrializadas. No creo que tengan la sutileza de decir que deben hacer una regla para los países industrializados y otra para los que están en desarrollo. Lo realmente importante aquí para los países en desarrollo es no mirar al G20 como una suerte de salvador de sus problemas. Es un grupo de economías ricas y emergentes que velan por sus propios intereses. No van a preparar la clase de futuro que el pueblo del mundo necesita, así que pienso que deberíamos buscar en otro lugar el verdadero cambio que necesitamos", sostuvo Hilary.

 

 

Respecto a los movimientos financieros, sin duda, la Cumbre habrá iniciado un periplo hacia el comienzo de mayores controles estatales  a los movimientos financieros. Habrá que esperar para ver cuáles son los resultados concretos teniendo en cuenta que ni las Islas Caimán, ni las Islas de Jersey, Guernesey y Le Mans figuran en las listas negras y grises que acusan paraísos fiscales.

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