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La evolución de la belleza

Miércoles 4 de Noviembre de 2009

Luc Montagnier

El descubridor del sida

por Jasmina Šopova / Fotos: Eric Robert / Eric Fougere

Durante los últimos diez años, Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel de Medicina 2008, ha insistido en que los esfuerzos para detener la epidemia del sida deben incluir una combinación de prevención y una vacuna terapéutica. Al principio su llamado para una vacuna cayó en oídos sordos, pero hoy tiene grandes esperanzas de que pronto una vacuna terapéutica permita que un cuerpo infectado con HIV pueda construir sus propias defensas.

El científico francés Luc Montagnier (Chabris, 1932) fue el primero en identificar y aislar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (HIV, por sus siglas en inglés). El recuerda esos tiempos: “En 1982, la enfermedad empezó a atraer mi atención de investigador. Comencé a pensar que el agente responsable podría ser un virus y el azar me ayudó. Fue Paul Prunet, director científico del Instituto Pasteur, quien condujo mis primeros pasos en este campo. Queríamos saber si en la sangre del laboratorio que se empleaba para la investigación de ciertos cánceres se hallaba el retrovirus que podría causar el sida. Era una excelente cuestión que supuso el origen de mi equipo de trabajo con Cherman y Barré-Sinoussi”.


Desde hace tiempo Montagnier viene asegurando que, de acuerdo con las más recientes investigaciones llevadas a cabo, se podría retrasar la aparición del sida por varios años en las personas infectadas por el HIV. Al hacer un balance de la situación actual del virus en el mundo, Montagnier indica que el sida no está bajo control, y desde su aparición ha matado a más personas que las epidemias anuales de influenza. El investigador deja en claro que cada año tres millones de personas se infectan con el HIV.


La primera reacción de Montagnier al conocer que la Academia sueca lo había elegido para el Premio Nobel de Medicina fue “pensar en todos los enfermos de sida, en todos aquellos que siguen peleando contra la enfermedad”. Compartió el galardón con su compatriota y compañera en el Instituto Pasteur, Françoise Barré-Sinoussi, y el alemán Harald zur Hausen, “padre” del virus del papiloma humano.


Montagnier había anunciado una “vacuna terapéutica” de aquí a cuatro años. “Los investigadores debemos continuar trabajando porque sigue sin existir una cura para el HIV. Lo podemos ver en Africa. El sida sigue ahí, por lo que el combate continúa”, señaló en ese momento. “Mi trabajo en la hora actual es descubrir terapias complementarias que permitan erradicar esta infección a fin de que los pacientes puedan recibir tratamiento durante un tiempo corto y, después, curarse. Es decir, que su propio sistema inmunitario pueda controlar la infección.”


Según sus explicaciones, eso será posible gracias a una vacuna terapéutica, y no una vacuna preventiva (diseñada para evitar el contagio): “La vacuna es aún demasiado cara. El mundo occidental se la puede permitir, pero sigue siendo un gran problema para los países en vías de desarrollo. Si la vacuna fuera más económica de lo que ahora es, podría emplearse de forma genérica en los países pobres y disminuiría de forma considerable el alto índice de mortalidad por ese cáncer”.


Montaigner desde 1985 dirige el departamento de Oncología Viral del Instituto Pasteur en París. Es caballero de la Legión de Honor, comendador de la Orden Nacional del Mérito y laureado del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia. En 1993 creó la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del sida, que cuenta con la colaboración de la Unesco y tiene tres centros de investigación en Europa, Africa y Estados Unidos.


ALMA MAGAZINE: La Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del sida cuenta ya con más de quince años. ¿Cuáles son sus resultados y cuáles sus objetivos?

LUC MONTAGNIER: La Fundación tiene como objetivo promover la investigación y prevención del sida, especialmente en países en desarrollo que son los más afectados por esta enfermedad. Se establecen centros pilotos en estos países para desarrollar una estrategia triple, combinando, prevención, educación e investigación. La sede está en la capital, Abidjan, pero hay otras sucursales en otras ciudades de Ivorian. En 1996 constituimos un centro de investigación en Côte d’Ivoire, por supuesto con el apoyo y ayuda del gobierno de Ivorian. Desde entonces hemos recibido el apoyo de todos los gobiernos sucesivos del país.


AM: ¿Cómo fue el origen del proyecto?
L.M.: Empezamos con la creación de un laboratorio dedicado a aislar el virus. Hoy el centro cuenta con nuevo edificio para el diagnostico y tratamiento de pacientes ambulatorios. También dispone de una sala de conferencias. Aquí entrenamos a los instructores para crear conciencia en la población local sobre la prevención del sida en el lugar de trabajo. Por ejemplo lo que en Africa se llama el “cuerpo uniformado” (el ejercito, policía, bomberos, aduaneros, guarda parques, etc.) han mandado delegaciones para entrenar en nuestro centro.


AM: Recientemente abrieron un centro en Camerún. Sin embargo, según UNAIDS, es en el sur de Africa donde la epidemia está alcanzando proporciones desastrosas.
L.M.: Aunque las cifras de Africa Occidental son menos alarmantes que en el sur de Africa, éstas siguen siendo mucho más altas que las de cualquier país industrializado. La tasa de infección de Côte d’ Ivoire es actualmente del 5.7%. Esto no es insignificante. Hemos estudiado la posibilidad de abrir un centro en el sur de Africa hace algunos años. Pero en aquel momento las autoridades no estaban convencidas de que el virus que habíamos aislado era el causal del sida por lo que no ofreció su ayuda. En el Congo, Gabon y Tanzania, los jefes de Estado estaban interesados, aunque nos enfrentamos con el problema de financiación.


AM: ¿Cómo es eso?

L.M.: La Fundación sólo puede actuar si los estados la apoyan mediante el aporte de la tierra o el financiamiento. El centro de Camerún es un proyecto financiado por el gobierno y la ayuda de países desarrollados como Italia. También tengo que decir que el gobierno de Camerún está haciendo notables esfuerzos con la educación de la juventud. Me sorprendió al visitar escuelas donde niños de ocho y diez años sabían todo sobre el sida. El centro de Abidjan funciona parcialmente con fondos propios. Un gran número de pacientes lo usan –los que tienen medios pagan y aquellos que no tienen, no pagan–. El tratamiento a menudo es gratuito, gracias a la política gubernamental y la ayuda del Fondo Mundial de Lucha contra el sida, tuberculosis y malaria (GFATM, por sus siglas en inglés).


AM: ¿Se ha encontrado con obstáculos culturales?
L.M.: Africa tiene problemas específicos. Por lo tanto es muy importante tener en cuenta el contexto cultural. Ciertas prácticas locales, como la cicatrización de los recién nacidos o el parto sin instrumentos estériles, facilitan la transmisión del virus. A menudo las mujeres entran a las clínicas de maternidad con buena salud y se van positivas para HIV, debido a la reutilización de instrumentos no estériles. La razón principal es la falta de recursos y la falta de información. Muchas veces los bebés son infectados por la leche de las nodrizas que los cuidan mientras sus madres trabajan.


AM: ¿Y cómo hace para enfrentar estos traspiés?
L.M.: Sucede que al mismo tiempo mucha gente no quiere hacerse la prueba de HIV por temor a la estigmatización. Nuestro trabajo es convencerlos para que se realicen la prueba y así puedan ser tratados. Pero cuando son tratados, algunos abandonan el tratamiento por razones financieras apenas empiezan a sentirse mejor. El resultado es que vuelven a enfermarse.


AM: ¿Trabaja usted con curanderos tradicionales?
L.M.: Podríamos contemplar trabajar con curanderos tradicionales. Pero no son fáciles de regular sus productos, ya que su composición es un secreto pasado de generación en generación. Y como no pueden ser patentados, sus productos no son del interés de la industria farmacéutica. En nuestro centro de Abidjan probamos un producto de Japón a base de papaya fermentada. Los japoneses tienen el secreto de cómo se hace, pero aquí esta el ejemplo de un producto bien definido según criterios farmacéuticos, y que ha sido objeto de ensayos clínicos controlados. Cada serie es idéntica, que no siempre es el caso con extractos de plantas. Los ensayos mostraron que este producto no es un sustituto de la triple terapia, pero sí aumentó los efectos beneficiosos del sistema inmune de los pacientes. Hemos llevado un segundo ensayo clínico y estamos esperando los resultados. También estamos realizando otros ensayos inmunes estimulantes. Si la vacuna terapéutica en la que estamos trabajando tiene éxito, el sistema inmunológico del paciente tiene que ser restaurado. La triple terapia por sí sola no es suficiente.


AM: ¿Cree que el sida va a ser erradicado con una vacuna terapéutica? ¿Cuál es hoy en día el estado de la investigación?
L.M.: El concepto se remonta a diez años atrás. En un principio la idea de una vacuna terapéutica tuvo una recepción muy pobre en los organismos de financiación francesa e internacional. La idea no era atractiva porque no había esperanzas de una vacuna preventiva y se pensó que la cura sería encontrada. Mucho ha cambiado desde entonces. Ahora sabemos que la triple terapia no es una cura, y que el tratamiento de por vida provoca efectos tóxicos, que traen otras enfermedades que son a menudo fatales. Hoy en día, el proyecto de vacuna terapéutica está maduro y tiene una mejor dirección ya que va a recibir financiación privada.


AM: ¿Cuáles son las ventajas de una vacuna terapéutica?

L.M.: La naturaleza nos proporciona ejemplos de personas que son portadoras del HIV, pero no están enfermas de sida. Estamos buscando una vacuna terapéutica que aumente la inmunidad de alguien que está infectado, permitiendo que el cuerpo se defienda. Por lo tanto, una persona infectada será capaz de vivir con HIV sin desarrollar la enfermedad. Cabe recordar que el tratamiento para una persona cuesta 12 mil dólares por año, y puede continuar por 20 ó 30 años. Una vacuna, por otro lado, requiere tres inyecciones: dos más consecutivas y una dosis más adelante. Esta es la terapia estándar. No importa cuánto cuesta, porque será 20 a 50 veces más barata que la terapia triple.


AM: ¿Cuándo veremos la cura del sida?

L.M.: Curar a la gente y deshacerse de la epidemia son dos cosas diferentes. La cura es de hecho nuestro objetivo, y esto tendrá un efecto significativo sobre la epidemia. Cuando las personas sepan que se pueden curar, estarán más dispuestos a hacerse las pruebas, los curados no transmitirán el virus y así sucesivamente. Pero no podemos pensar que de un día al otro milagrosamente vamos a encontrar la cura. Debemos contar con una vacuna preventiva en un futuro inmediato. Personalmente, no creo en la vacuna preventiva para el sida. Los ensayos clínicos han demostrado que los grupos que fueron vacunados tenían más posibilidades de infectarse que aquellos que no lo eran, porque creían que estaban protegidos por la vacuna, que no fue el caso.


AM: Entonces, ¿cómo puede ser erradicado el sida?
L.M.: Podemos logarlo mediante una combinación de tratamientos que implica curación, información y educación, especialmente dirigida a los jóvenes en las escuelas. Incluso si encontramos una vacuna preventiva, debemos seguir educando a las personas a comportarse de manera responsable para evitar la propagación de HIV.

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alonsoni

2011-11-02 00:00:05
alonsoni

esperemos que todo sea en pro de los que padecemos este mal y para la tranquilidad mental de las futuras generaciones, que el dinero no sea el factor preponderante para lograr un bien común...iluminación para los científicos a cargo de investigar, piedad y criterio para los poderosos.
alonsoni

2011-11-01 23:53:49
alonsoni

esperemos que todo sea en pro de los que padecemos este mal y para la tranquilidad mental de las futuras generaciones, que el dinero no sea el factor preponderante para lograr un bien común...iluminación para los científicos a cargo de investigar, piedad y criterio para los poderosos.

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